9.7.09

Espirales en acción


El universo tiene una marcada vocación de cochinilla: se enrosca a la menor provocación, cuando se le toca con el pétalo de una fuerza gravitacional, cuando debe evacuarse a sí mismo en el abismo teórico de un agujero negro, cuando se encuentran dos elementos o dos temperaturas, cuando un bicho inicia su crecimiento. Y allí, en galaxias que parecen rehiletes o en conchas de crustáceo filosas y absurdas, o en el vórtice execrable que forma el agua de un inodoro, deja plasmada una oración logarítmica precisa para que los humanos nos devanemos los sesos tratando de entender qué mensaje quiso enviarnos Dios con esas formas que parecen una flor torcida hacia adentro. Así lo intentó en 1509 Luca Pacioli (De Divina Proportione), quien creyó descubrir en el número áureo (algo así como la suma de 1 más la raíz cuadrada de 5, dividida entre 2, y que da una serie irracional de 1.6180...) la unicidad, la trinidad, la inconmensurabilidad, la autosimilaridad y la omnipresencia del Altísimo. Muchos han salido en búsqueda de la huella divina en la secuencia, al parecer infinita, que arroja la relación entre la longitud y el diámetro de una circunferencia (3.1415...) Qué intriga.

Una posibilidad insoslayable es que el Supremo Arquitecto del Universo sea fanático de las cochinillas (que no son insectos ni diplópodos sino crustáceos, miren ustedes de lo que se viene uno a enterar por andar hurgando en misterios insondables) y que haya optado por rendir homenaje a esas Sus criaturas favoritas modelando a su imagen y semejanza sistemas estelares, huracanes, desarrollos germinales y remolinos de escusado; y no sólo eso, sino que también haya dejado caer en los cerebros de Pitágoras, Euclides, Arquímedes, Hemachandra, Fibonacci, Pacioli, Leonardo, Bernoulli, Euler, Coriolis (tan listos que se creían ellos, ja) el gusano, espiral o no, de investigar qué madre pasa con esas formas.

Pero, para infortunio de los creyentes, las semejanzas entre un tornado y la concha de un calamar parecen ser superficiales e incidentales y las leyes físicas son bastantes para explicar cada fenómeno espiral por separado: los brazos de una galaxia se curvan ante la atracción de la almendra gravitacional que el Big Bang colocó en su centro; los huracanes son modelados por el efecto Coriolis que les imprime la rotación de la Tierra, y los seres vivientes construyen sus formas espirales en función de necesidades específicas. El otro día, mientras le ayudaba a Clara a preparar su conferencia escolar, descubrimos que los huevos de tiburón poseen una cubierta espiral que los zoólogos no explican, oh, como manifestación del número de oro ni como expresión de divinidad entre los escualos, sino como un ardid de la biología para que los frutos del vientre de mamá tiburcia queden sujetos a las rocas del lecho marino y no anden de aquí para allá, como la célebre carreola en la escena de las escaleras del Acorazado Potemkin. Y ahorita me refiero a los remolinos que se forman en cualquier desagüe.

También la dinámica de fluidos responde por la formación de ciclones y tornados, y no tiene gran cosa que ver con las lentas coreografías galácticas. En cuanto a los seres vivientes que se enroscan y desenroscan, tal proceder está determinado por las columnas helicoidales (¿mera coincidencia?) del material genético, no por fenómenos gravitacionales ni por complicadas fórmulas hidráulicas.

Desde este punto de vista, el de la soberanía de la hermosa materia, la repetición de formas espirales en diversas escalas y ámbitos es una mera casualidad, y no la única: por ejemplo, la naturaleza también es una proliferación de esferas, forma geométrica que lo mismo encarna en estrellas y planetas que en melones y mandarinas, sin que ello lleve a (casi) nadie a pensar en un Dios obsesionado por las pelotas. Tampoco guardarían relación entre sí los huevos de la gallina (ni los de nadie más) con las órbitas elípticas que trazan los cometas alrededor del Sol.


La mayor parte de la gente, por cierto, sostiene que, como consecuencia del mentado efecto Coriolis, en el hemisferio norte los remolinos del agua que se va por una cañería se mueven en el sentido de las manecillas del reloj, en tanto que, al sur del Ecuador, el fenómeno ocurre en la dirección inversa, y que si te sitúas en la rechoncha cintura planetaria, el agua bajará sin rotar y sin hacer aspavientos. Otros dicen que eso es una patraña, porque hay diversos factores locales (el movimiento molecular del líquido, las partículas y objetos que hay en él, los movimientos iniciales, la forma del recipiente) mucho más poderosos que el débil llamado de la rotación, y que, en consecuencia, un vórtice se mueve más bien en el sentido que le da la gana o en el que le indican el azar y el caos, independientemente del hemisferio en el que transcurra su existencia, casi siempre fugaz.

Atormentado por la duda de quiénes tienen razón, marqué el número de una amiga que anduvo recientemente en Buenos Aires y le solté la pregunta a boca de jarro: “¿Es cierto que allá, al tirar el agua por el escusado, el líquido y las cosas peores giran en sentido retrógrado?” "Claro --me respondió, después del desconcierto inicial-- y en las regiones ecuatoriales, el agua baja derecho, sin hacer remolinos”. Como horas más tarde no lograba decantarme en favor de una u otra posición, me resigné al clásico método empírico. Empecé por el inodoro del baño de visitas y en dos ocasiones --aclaro que sin carga alguna más que el agua cristalina--, el giro fue a la izquierda, es decir, en sentido contrario a las manecillas del reloj. Fui al lavadero de la cocina, llené de agua el mueble y puse residuos de café para apreciar mejor el movimiento. Claramente, giró hacia la izquierda. Repetí el experimento y el agua fluyó en el sentido que debería ser, es decir, a la derecha. Ante resultados tan poco concluyentes, hice un tercer intento y en esa ocasión no hubo remolino ni aspavientos espirales: el agua descendió como se supone que debe hacerlo en Quito. En mi baño, el escusado pertenece al hemisferio norte, pero el lavamanos habita en el sur.

Como no llevé a cabo los experimentos en forma rigurosa ni llamé a un notario para que diera fe de los resultados desconcertantes, éstos carecen de toda validez científica y del más remoto asomo de legalidad. Háganlos ustedes en sus inodoros, en sus lavabos y en sus alcantarillas, y saquen sus propias conclusiones.

Por mi parte, obtuve tres hipótesis posibles: a) o bien el impacto diferenciado del efecto Coriolis eso de los vórtices según el hemisferio es una patraña, o bien la humilde casa de ustedes está situada en un túnel de la cuarta dimensión que a cada rato la hace transitar de Johannesburgo al Ajusco, pasando por Putumayo, o bien Dios es mucho más travieso de lo que admiten los teólogos y no le es posible estarse sosiego.

En una ocasión hice contacto con una mujer aguda y hermosísima, y tan etérea e inasible que no se le podía regalar flores; me dio por enviarle espirales de diversas clases. Como no me peló ni poquito ni mucho, perdí el interés en esa grácil forma de la naturaleza, del arte y de las matemáticas, y no fue sino hasta ahora, que daba vueltas en espiral hacia el pasmo porque no se me ocurría ningún tema, que la recordé (la forma, quiero decir) con su banalidad y su misterio. Tal vez no sea coincidencia que el signo de interrogación sea un principio de espiral; es posible que el desconocido genio tipográfico (y semiótico) que lo inventó haya tenido en mente la figuración de lo desconocido y el principio y el fin de todas las cosas.

8.7.09

Consejos a los
gorilas hondureños


Quién iba a suponer que a estas alturas,
del muladar de las castrenses filas,
un grupo detestable de gorilas
iba a salir, y secuestrar a Honduras:
una tal pesadilla no cabía
en el pensar de la ciudadanía.

Pues hete aquí que —vaya precedente—
diez gatos de fusil y un comandante
lograron de manera fulminante
arrestar y exiliar al presidente
y, en lo que constituye un mal augurio,
luego impusieron un gobierno espurio.

Tomándose el asunto muy en serio,
los organismos internacionales
y presidentes constitucionales
alertaron a todo el hemisferio
(quién sabe si haya alguno que les crea
más que al libro de cuentos de la OEA).

Ante el impresentable desenlace
pasaron a rasgar sus vestiduras:
“Señores, por favor, que travesuras
como ésta, no van más; eso no se hace;
sabed también que la aventura toda
hace ya tiempo que pasó de moda.

“No debéis recurrir a los trancazos
para poder saber lo que se siente
que lo llamen a uno presidente
ni promover sangrientos cuartelazos;
por supuesto, tampoco habrá razones
para perder el tiempo en elecciones:

Haced como Salinas, el funesto
que llevó a su país al precipicio:
primero se robó todo un comicio
y ya pudo robarse el presupuesto;
la oposición le hacía los mandados
y fueron cientos los asesinados.

O Fujimori, a quien llamaban “chino”
aunque fuera nipón; un tipo grueso
que por sus bolas disolvió el Congreso
y era ladrón, corrupto y asesino;
o Menem, un sujeto descarado
que a su país dejó todo saqueado.

Y si queréis ejemplos más actuales,
uno bastante atroz tenéis a mano:
el diminuto Atila michoacano
de actitudes más bien dictatoriales
y quien, como seguro ya sabéis,
se robó la elección de 2006.”


7.7.09

Precedente


No es que el dinosaurio regresara, sino que nunca se ha ido. Por las buenas (1994 y 2000) o por las malas (1988 y 2006), con rostro tricolor o cara blanquiazul, en el último cuarto de siglo el grupo gobernante ha mantenido el control de Los Pinos, San Lázaro y Xicoténcatl y se ha conservado idéntico a sí mismo, tan corrupto, insensible, autoritario y delictivo como siempre. La derrota de Calderón & Co. frente a Manlio Corp. es resultado de un pleito de familia que no altera el rumbo de regresión que se ha impuesto al país desde las cúpulas institucionales y la mayoría de la sociedad no tiene, en consecuencia, motivos para la celebración ni para el duelo.

La derrota sufrida por las causas populares ocurrió mucho antes de las elecciones del domingo y fue la defección de la corriente que controla el aparato perredista nacional y su incorporación plena al proyecto oligárquico de preservación del poder.

Sin embargo, en la capital de la República, bastión de las izquierdas, la ciudadanía organizada que resiste los empeños privatizadores y corruptores logró colocar en puestos de elección a la mayor parte de sus candidatos afines, por fuera o por dentro del PRD. No se pudo en la Benito Juárez ni en la Miguel Hidalgo, y es de lamentar, pero en Iztapalapa se logró un triunfo sin precedentes: impedir que los partidos siguieran utilizando a la ciudadanía para los intereses de sus respectivos aparatos burocráticos y colocarlos al servicio de los ciudadanos.

El enjuague inmundo ensayado días antes de los comicios por los chuchos iztapalapenses, en connivencia con priístas, funcionarios del calderonato y magistrados sin gota de credibilidad ni de honradez, parecía inexpugnable: buscaban presentar el nombre de una candidata como anzuelo en la boleta electoral para que los votantes lo marcaran y endosaran su triunfo, sin saberlo, a la candidatura rival. La respuesta a esa trampa de manipulación de la voluntad ciudadana tenía que ser necesariamente alambicada: explicar casa por casa que Clara Brugada no era la candidata perredista y que sufragar por ella era darle el triunfo a una señora chucha inventada en el tribunal electoral; al mismo tiempo, volcar al movimiento en apoyo al aspirante de otro partido, éste sí comprometido con la ciudadanía, y con el compromiso de su dimisión posterior al triunfo, abrir la posibilidad de que la mayoría de los iztapalapenses tengan a la jefa delegacional que querían tener. Ladren lo que ladren, en esa demarcación del oriente capitalino se llevó a cabo una restauración de la democracia.

Y se hizo algo más: se estableció un precedente para que, en lo sucesivo, partidos y candidatos aprendan a obedecer a sus jefes legítimos, que son los ciudadanos. Se demostró que la lealtad de los votantes no tiene porqué estar amarrada a siglas, sino que está anclada en causas y, con ello, se abrió la posibilidad de disuadir a los grupos de interés, las capillas empresariales y otras mafias de que sigan traficando con candidaturas e intercambiándoselas, como si fueran estampitas de álbum, en función de sus negociaciones inconfesables.

El corolario inevitable es que los movimientos ciudadanos progresistas no tienen partido, y eso no es una buena noticia en ninguna circunstancia, tanto si hay comicios presidenciales en 2012 como si no: a juzgar por precedentes, Calderón y sus amigos tienen, de aquí a entonces, tiempo sobrado para acabar de descuadernar al país. Pero ojalá que no lo consigan.

5.7.09

Tengan, chuchos


¡Ja!


A pesar de todas sus inmundicias, la resistencia ciudadana les ganó Iztapalapa.
¿Alguien andaba con déficit de esperanza?

Adiós al subversivo


Jorge Enrique Adoum, gran fabulador y subversivo de las letras, fue despedido hoy en su Ecuador natal. Sigue siendo entrañable.

Despiertas casi cadáver cuando el reloj lo ordena,
El día no te espera, hay tanto capataz que mide
El milímetro del centavo que se atrasa por ti,
Bebes el café que te quedó de ayer y sales
Consuetudinario PROHIBIDO VOLTEAR A LA IZQUIERDA
Y casi PROHIBIDO PISAR EL CÉSPED pisas el césped
Porque ibas a caerte, luego avanzas, ciudadano
Y durable, PROHIBIDO CRUZAR sin saber para qué lado ir ni para qué
PROHIBIDO ESTACIONARSE porque no puedes
Parar la maquinaria infatigable con tu dedo
Sólo porque te entró una astilla en el alma,
OBEDEZCA AL POLICÍA así es más fácil, saluda,
Di que sí, que bueno PROHIBIDO HABLAR CON EL CONDUCTOR
Y quitándote dócilmente el sombrero estupefacto
PÓNGASE EN LA COLA anuncia tu hereje necesidad
De trabajar en lo que fuese NO HAY VACANTES,
Tal vez el año próximo por la tarde, pero no te dejan
Dejar para mañana y volverás cuando te llamen
PROHIBIDO USAR EL ASCENSOR PARA BAJAR con tus piernas, para eso
Las tienes gratis desde el último accidente
NO SE ACEPTAN RECLAMOS para que vayas a la guerra
En guerra con tu himno nacional SONRÍA, tu banderita,
La patria a la que le debes tanto, como todos,
Pero ten cuidado, imbécil: por ir pensando en tu metafísica
Descosida ibas a entrar en el parque público
PROHIBIDA LA ENTRADA, zona estratégica, tú, negro
Humano, perro cívico, civil, SILENCIO, y tú sabes
Que no debes PROHIBIDO PORTAR ARMAS, eso también
Se sabe y tampoco los proyectos de amor, los aromas
Futuros, no suena todavía la sirena de las seis
PROHIBIDAS LAS HUELGAS que es cuando puedes pensar
LEA SELECCIONES TOME COCA COLA PROHIBIDO ESCUPIR
Hombre libre de este país libre del mundo libre,
Y acatas las yuntas formidables de los diarios
Y agradeces: otros piensan por ti y les cuesta
Para que sigas libre, no te llames PROHIBIDO
USAR EL TELÉFONO sólo para tener quién pregunte
Por ti PROHIBIDAS LAS VISITAS EN LAS HABITACIONES
Vaya a creer que estás enfermo. PROHIBIDO FORMAR GRUPOS,
Porque tú, individuo, aislado, alicaído, con el vientre
Pegado al paladar que te sabe a medalla, eres inofensivo;
Mejor apágate la luz, deja para algún día los rencores,
Ponte en toque de queda, métete en ti, prolóngate
Durmiendo para que vuelvas a amanecer, heroico
De puro testarudo, a leer las nuevas instrucciones
Para hoy como un estado de sitio: prohibido tener
Libros de Marx y otros libros prohibidos llevar los cabellos
Como te dé la gana, prohibido ir a China, prohibido
Besarse en los parques, prohibido tener fotografías
Del Che, nombrar al Che, leer al Che y otros autores,
Prohibidas las faldas cortas, las películas suecas,
Las canciones de Bob Dylan, los dibujos de Siné,
Prohibido hablar mal del gobierno, prohibida
La información sobre los grupos subversivos, prohibidas
Todas las manifestaciones, queda prohibida la lucha
De clases ha dicho el Presidente, y sigues, aguantón
Y cobarde, sólo porque el instinto, él también,
Quién lo creyera, te colgó su letrero: SE PROHIBE MORIR.

Listo



Sea, pues. Ahora viene la parte más importante.

Con música de La
hierba de los caminos

“quiera este cinco de julio
que la tortilla se vuelva
que la tortilla se vuelva
que AMLO se coma al PAN
y a los Chuchos haga mierda”


Theo Beutel
(11 años)

4.7.09

El menos peor de los mundos


Mañana votaré por los candidatos más próximos (o menos lejanos) al movimiento lopezobradorista.

Claro que a nadie le gusta zarpar con tiempo nublado.

2.7.09

El enigma, o no

Imitar al Rey

Retrato realista del "Kaiser Karl V",
realizado por Christoph Amberger


Es una leyenda infame, de una mala leche verdaderamente latinoamericana, aunque divertida: refiere que los españoles de España hablaban bien el español, hasta que apareció en escena Carlos I (o V de Alemania), quien pronunciaba en forma muy defectuosa; los cortesanos dieron en imitar al Rey, de ahí se extendió el ceceo por buena parte de la Península, y el idioma se preservó mejor mientras más lejos se hallaban de la Corte sus hablantes.

Es cierto que el soberano tenía un prognatismo muy marcado —distintivo, por lo demás, de la dinastía de los Habsburgo, muy cogelones (o jodedores, dirían por allá) entre ellos y tendientes, en consecuencia, a sufrir defectos genéticos—. El pobre hombre no podía ni cerrar la boca ni masticar bien, lo que le provocaba variados trastornos digestivos, y por supuesto, hablar le costaba un mundo. Un diplomático veneciano describió así la prominente mandíbula real: “Su faz interior es tan ancha y tan larga, que no parece natural de aquel cuerpo; pero parece postiza, donde ocurre que no puede, cerrando la boca, unir los dientes inferiores con los superiores; pero los separa un espacio del grosor de un diente, donde en el hablar, máxime en el acabar de la claúsula, balbucea alguna palabra, la cual por eso no se entiende muy bien.”

La imitación desmesurada y servil de los defectos de un monarca o gobernante es un lugar común en la cultura. En el siglo antepasado, el compositor Gustave Nadaud, comprometido con las causas del pueblo, se burló de los lambiscones que adoptaban cualquier pose mameluca de Boanaparte el Pequeño en la canción “El Rey cojo”:

Un rey de España o bien de Francia
tenía un callo en el pie;
creo que era en el izquierdo
y cojeaba que daba lástima.

Los cortesanos, especie hábil,
se pusieron a imitarlo
y quien de la izquierda, quien de la derecha,
aprendieron todos a cojear.
Pronto vieron el beneficio
que esa moda significaba
y del antecámara al funcionario
todo el mundo cojeaba, cojeaba.

Un día, un señor de provincia,
olvidando su nueva habilidad,
fue a pasar ante el príncipe
erguido y recto como un árbol.

Todo el mundo se puso a reír
excepto el rey, quien en voz baja,
murmuró: “Señor, ¿qué significa esto?
Veo que vos no cojeais”.

“¡Señor, os equivocais!
Estoy plagado de callos, mirad:
si camino más derecho que los demás
es porque cojeo de ambos pies”.

Pero eso de que el ceceo fue introducido en la Península por el rey y su mandíbula hipertrofiada es una mentira podrida y calumniosa: se trata, en cambio, de un complicado fenómeno lingüístico que consistió en la aparición del sonido interdental fricativo sordo (la Θ,“theta”, en el alfabeto griego) equivalente a la th anglosajona. La explicación histórica más clara que encontré es la de Luis Carlos Díaz Salgado en su “Elogio del ceceo”:

Hacia el siglo X “nuestro idioma poseía cuatro sonidos sibilantes: uno era dental sordo, sonaba /ts/ y se representaba en la ortografía por medio de la letra ç: ‘plaça’ /platsa/. Otro era dental sonoro, sonaba /dz/ y era representado por la grafía z: ‘dezir’ /dedzir/. Luego había dos sonidos alveolares, uno sordo, representado por ss que sonaba parecido a nuestra s actual: ‘passar’ /pasar/ y otro sonoro representado por la letra s: ‘rosa’ /roza/ que sonaba parecido a la z inglesa de ‘zip’ o a la s francesa de ‘chose’. [...] Con el tiempo este sistema se derrumbó, y en la Castilla del siglo XVI desaparecieron las sibilantes sonoras, y se comenzó a utilizar solo dos, ambas sordas. Así, las grafías ç-z pasaron a representar el mismo sonido dental sordo. Y las grafías ss-s el mismo sonido alveolar sordo. Actualmente, en el castellano del centro norte peninsular tenemos una situación muy parecida a la del siglo XVI, con un sonido interdental sordo representado por las grafías z y c: ‘decir’, ‘plaza’. Y un sonido alveolar sordo representado por la grafía s: ‘pasar’, ‘rosa’. Sin embargo, en la Andalucía de los siglos XV al XVI --y esto es muy importante en la historia lingüística del español de América-- la transformación de las sibilantes no iba a ser la misma que la que estaba ocurriendo en Castilla en esa misma época. En el sur de España se siguió distinguiendo entre sibilantes sordas y sonoras, y las que desaparecieron fueron las alveolares. Así, se pasó a tener un sonido dental sordo representado por las grafías ç-ss: ‘plaç’, ‘passar’. Y otras dos, z-s, para representar un sonido dental sonoro: ‘dezir’, ‘rosa’. Con el paso de los años la diferencia entre sordas y sonoras también desapareció y todas pasaron a ser sordas. Así, de los cuatro fonemas sibilantes primitivos del castellano se pasó a tener uno solo. Por eso, hoy en día, hay andaluces que utilizan un único sonido dental ese representado por las grafías s-z-c. O un único sonido interdental zeta representado igualmente por las grafías s-z-c. A los primeros se les llama seseantes y a los segundos, ceceantes. Las tres formas de pronunciación actuales de las sibilantes del español (distinción s-z, seseo y ceceo) tienen el mismo origen: el castellano medieval. No se puede decir que ninguna de ellas sea mejor o más hispana que otras.

Los españoles dicen que cecean quienes pronuncian la ce suave (antes de e o de i), la ese y la zeta como zeta (o zea, loz que hablan azí), pero en Latinoamérica le llamamos cecear a lo que del otro lado del Atlántico se denomina distinción, es decir, homologar la c y la z con la Θ y pronunciar la ese y la ce en estilo apicoalveolar (con una como vibracioncita que la asemeja a un sonido intermedio entre la sh y la zeta anglosajona), esh dezir, lo que shuena másh bien ashí, que es como se quedaron hablando los habitantes de regiones sepentrionales castellanas, de donde el estilo se expandió a la mayor parte de la Península, con la clara excepción de Andalucía, en donde cecean (en el sentido peninsular) o bien pronuncian la ce suave, la ese y la zeta (cuando no se las comen) igual, y de la misma forma que en Latinoamérica: allí y en el poniente del Atlántico, la pronunsiasión no hase distingos entre la se, la ese y la seta.

Doctos, destácenme o destásenme. Clavados en el tema, vayan a consultar (links, en el blog) la wikientradaEl seseo y el ceceo”, o llamen de urgencia a su lingüista de cabecera. Pido perdón a los peninsulares por el chistorete del inicio y concluyo con una frase del propio Díaz Salgado: “En esto de la lengua, si hay bandos, no son el americano y el español, o el andaluz y el castellano, sino el de los que pretenden que el idioma sea un ente inamovible y los que entendemos que para mantener la unidad hay que conservar la diversidad.” “Reajuste de las sibilantes del idioma español”, el trabajo de Mirta Muñoz “

* * *

Ante la catástrofe que se abate sobre Honduras por culpa de los oligarcas y los gorilas vernáculos (y que serán derrotados por la resistencia del pueblo y las presiones de la comunidad internacional), recuerdo con escalofrío lo que contó hace unas semanas, en la vecina Guatemala, la valiosa periodista Marielos Monzón: un día se encontró en un restaurante en una mesa cercana a la que ocupaba Giovanni Fratti, uno de esos que organizan “manifestaciones blancas” supuestamente contra la violencia delictiva y la impunidad, y que realmente apuntan a desestabilizar al de por sí balbuceante gobierno de Álvaro Colom. La informadora escuchó de boca de Fratti —porque éste, con su volumen de voz, quería que todos los presentes lo escucharan— amenazas de este corte: “Vamos a cambiar este país a sangre y fuego” y “vamos a revivir a la 'Mano Blanca’ y a ‘Jaguar justiciero’”, en referencia a dos de los escuadrones de la muerte que en décadas pasadas, y al servicio de dictaduras militares, secuestraron, torturaron, desaparecieron y asesinaron a cientos de miles de guatemaltecos. Cuando Monzón se retiraba del lugar, el conspirador gritó: “¡Esa, que es de la guerrilla...!”

Estas amenazas resultan mucho más alarmantes tras lo ocurrido en Honduras, pues indica que la ultraderecha guatemalteca no ha prescindido de sus tendencias asesinas y genocidas. En una réplica vergonzosa, el tal Fratti chilló porque, según él, la periodista no habría debido publicar algo que había sido dicho en un ámbito privado. La eterna coartada de quienes profieren o cometen canalladas es alegar, una vez que éstas son descubiertas, que su privacidad ha sido violentada.



30.6.09

El Dios de Calderón

Por deducción obligada, Felipe Calderón tiene un Altísimo que le informa, antes de que se conozcan los resultados de la autopsia respectiva, la causa precisa de la muerte de Michael Jackson. Ese Dios no considera pecado que su siervo gobernante formule, desde su investidura, juicios inoportunos y de mal gusto sobre el cantante difunto. Es mucho más severo, en cambio, con quienes no creen en Él: éstos fallecen por sobredosis o, cuando menos, se ven condenados a sobrellevar una existencia lastrada por las adicciones. Primer corolario: los ateos son drogadictos por necesidad.


Posiblemente el Dios de Calderón ame el saqueo nacional, la legislación de letra chiquita, la tortura, las desapariciones forzosas y los baños de sangre en nombre de la cruzada contra las drogas; tolere funcionarios omisos a los que les importa un bledo el destino de la gente en tiempos de crisis, el nivel de los educandos del sistema de enseñanza pública, la falta de medicamentos e insumos de curación en los hospitales del Estado, la corrupción flagrante en sus narices, la privatización de todo lo imaginable, la utilización de los programas sociales y de los procedimientos judiciales para conseguir votos azules, que es el color del Cielo.


Es probable que Elba Esther Gordillo, Mario Marín, Ulises Ruiz, Joaquín Gamboa Pascoe y Carlos Romero Deschamps sean gratos a los ojos de ese Altísimo, Quien tendría además, entre Sus elegidos, a una corte de favoritos poseedores de la facultad de hacerse millonarios mediante contratos y concesiones de Pemex (aunque se arruine la paraestatal), de guarderías (aunque se incendien y se mueran los niños), de frecuencias radiales y televisivas (aunque subviertan a las instituciones), de suministros variados, de cárceles, de lo que ellos gusten. Bienaventurados los caciques, los logreros y los incondicionales, porque de ellos será el reino de los negocios.

Cabe suponer que el Dios de Calderón ama los lujos que facilita el poder, es tolerante ante las trampas legaloides, perdona a quienes ofenden al pueblo con la exhibición de bienes suntuarios y el ocultamiento de subejercicios presupuestales; que su Señor voltea la mirada ante la mentira (un par de Credos Le bastarán para disculpar el “tesorito de aguas profundas”) y ve con buenos ojos la injuria, el lodo, la descalificación y el fraude, siempre y cuando estas prácticas arrojen resultados electorales apreciables, es decir, de 0.56% en adelante.

Todo indica que el Dios de Calderón detesta el verbo, pero adora la maniobra palaciega; que protege a los policías y soldados violadores y es implacable con los activistas sociales; que Se enfurece ante el aborto, pero Le es grata la miseria infantil que quita los pecados del mundo; que odia las artes, pero Le encanta la televisión comercial; que desprecia las leyes humanas, pero exige alabanzas al estado de derecho.


La insensibilidad, la arrogancia, la codicia, la mendacidad, la mediocridad, el autoritarismo, la prevaricación y la intolerancia: he aquí toda una propuesta de virtudes teologales para el Siglo XXI o, cuando menos, para el Bicentenario. Urge una reforma constitucional —que los asesores dictaminen rápido la vía más conveniente: un periodo extraordinario o un concilio— para formalizarla y asegurar su cumplimiento obligatorio. Ah, y no se les olvide amarrar con los opositores sumisos una adición al Código Penal para aplicar el delito de herejía a esos que critiquen a Nuestro Señor o que, para referirse a Él, usen términos como electorero, corto de miras, entreguista, tramposo, intolerante, soberbio, menor, o la expresión “del todo prescindible”.

29.6.09

Escenas de Honduras

La represión

El terror

La dignidad

(Fotos: El País y La Jornada)

Parecía una sábana


Da la impresión que en la camilla iba únicamente una sábana bien planchada. En ella se perdían 51 kilos de restos de la gloria mundial, el dinero y el genio. Pobre hombre.

28.6.09

No pasarán


El cuartelazo de ayer no es tanto contra Zelaya, sino contra el pueblo de Honduras, contra la democracia frágil en Latinoamérica y contra todo sentido de decencia. Los muy brutos creen que están en los años setenta del siglo anterior, pero no: no pasarán.

24.6.09

Los pedazos de Juan

  • Amuletos, fetiches, talismanes y conjuros

La mano que (dicen) bautizó a Jesús

El amuleto es, dice la RAE, un “objeto pequeño que se lleva encima, al que se atribuye la virtud de alejar el mal o propiciar el bien”; el término deriva del latín amulētum, aparece por primera vez en la Naturalis Historiæ de Plinio el Viejo y está estrechamente emparentado, por su significado, con talismán, que procede del persa ţelesmāt, y éste, del griego τέλεσμα: “Objeto, a veces con figura o inscripción, al que se atribuyen poderes mágicos”, afirma RAE con extremada austeridad, dejando de lado el hecho de que amuleto se usa para designar cualquier clase de objeto protector, en tanto que talismán se prefiere para mentar gemas o cosas hechas con metales preciosos.

De fetiche, Madre Academia indica que proviene del francés fétiche y que es un “ídolo u objeto de culto al que se atribuye poderes sobrenaturales, especialmente entre los pueblos primitivos”, y se olvida del enorme filón de significados que adquiere la palabra en los ámbitos cultural, económico y sexual (por ejemplo) de las sociedades occidentales contemporáneas. Wikipedia, siempre más pródiga y mucho más incierta que la RAE, asegura que el término deriva del portugués feitiço, que significa magia o hechizo, que viene a su vez del latín facticius, artificial. Charles de Brosses (siglo XVIII, cómo no) aventuró que el fetichismo era el estado más primitivo de la religión o la “religión original”, cosa que fue desmentida en la centuria siguiente. Una de las formas más comunes de amuleto o fetiche es el grigrí, de origen africano: lo fabricaban los tuaregs antes de emprender sus incursiones al inclemente Sáhara desde la misteriosa Timbuctú, en los alrededores del Níger, y en su forma original consistía en una bolsita de cuero o tela en la que se colocaba una mezcla, previamente bendecida en algún ritual, de hierbas, ungüentos, huesos, pelo, uñas y piedras más otros elementos personales. Traídos a América por los esclavos hausas y yorubas, los grigrís fueron adaptados en el vudú y la santería (resguardos), en la que se les denomina también makutos o gurunfindas y se les agrega, a veces, corazones de pájaros o tortugas, monedas y pelos de difuntos.

Una cosa no muy distinta son los relicarios, estuches litúrgicos que, en su versión fresa, guardan algodón empapado en aceite que se toma de las lámparas votivas de un altar o sepulcro dedicado a mártir, beata o santón, y en la hard, cabellos, huesos, dedos, ojos, ombligos o pellejos variados de San o Santa quién sabe quién. En el Palacio de Topkapi, en Estambul, además de algunos dientes y un pelo de la barba (dicen) del Profeta, se conserva un guante de metal dorado que contiene (dicen) el brazo derecho de San Juan Bautista. A la altura del dorso, el artefacto tiene una suerte de ventanita para que veas los tendones resecos, te impresiones y lo tomes en cuenta para tus pesadillas. El problema es que el retazo tiene varios rivales, todos ellos, derechos: uno, ubicado en la catedral que lleva el nombre de su propietario original, en Perpignan; otro, preservado por la skete de Prodromos, en el Monte Atos, Rumania, y un tercero que se veneró en Yugoslavia por el rumbo de Cetinje, Montenegro, y que se encuentra desaparecido desde fines de la Segunda Guerra Mundial. Peor le fue a la cabeza del pobre hombre, cercenada por capricho de la cachonda Salomé: tras ese episodio horroroso, fue llevada y traída por Halifax, Inglaterra, París (sede de los templarios), Roma (templo de San Silvestre), Amiens, Antioquia, Damasco y Munich. En el trayecto parece ser que se multiplicó, pues hoy existen cabezas del Bautista en el ya referido Topkapi, en Egipto (monasterio copto de San Macario), en Armenia (monasterio de Gandzasar, Nagorno-Karabaj) en el ya dicho templo romano y en el museo Residenz de Munich.

La cabeza del Residenz

Muchos fieles creen honestamente en las capacidades sobrenaturales de un pedazo de muerto considerado milagroso, muchos otros perciben que el contacto con un despojo cualquiera es equivalente a estar frente a la persona completa, y no será raro escuchar que le hablan al páncreas momificado de perencejo como si se tratara del mismísimo perencejo. Alabados sean estos crédulos y la otra clase de fetichistas, aquellos que prefieren los calzones de fulanita a fulanita en persona, aunque sea (o mejor así) desprovista de ellos.

Parece más elegante y sobre todo más higiénico rendir culto a expresiones en las cuales algunos depositan cualidades mágicas o sobrenaturales: Abracadabra, Birlibirloque, Farafat Cachivate, Ábrete, Sésamo, Compadre Nahúm. Eso nos lleva a otro asunto, que son los conjuros o fórmulas capaces de obrar, mediante su dicción, milagros y portentos: los nombres de Dios, grabados en la frente del Golem, dan al mamarracho vida y obediencia. Así lo contó Borges:

No a la manera de otras que una vaga
sombra insinúan en la vaga historia,
aún está verde y viva la memoria
de Judá León, que era rabino en Praga.

Sediento de saber lo que Dios sabe,
Judá León se dio a permutaciones
de letras y a complejas variaciones
y al fin pronunció el Nombre que es la Clave,

la Puerta, el Eco, el Huésped y el Palacio,
sobre un muñeco que con torpes manos
labró, para enseñarle los arcanos
de las Letras, del Tiempo y del Espacio.

El simulacro alzó los soñolientos
párpados y vio formas y colores
que no entendió, perdidos en rumores
y ensayó temerosos movimientos.

Gradualmente se vio (como nosotros)
aprisionado en esta red sonora
de Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora,
Derecha, Izquierda, Yo, Tú, Aquellos, Otros.

(El cabalista que ofició de numen
a la vasta criatura apodó Golem;
estas verdades las refiere Scholem
en un docto lugar de su volumen.)

El rabí le explicaba el universo:
“esto es mi pie; esto el tuyo, esto la soga.”
y logró, al cabo de años, que el perverso
barriera bien o mal la sinagoga.

Paul Wegener como El Golem, en la película dirigida por él mismo (1920)

En lo personal, encuentro que no hay que confundir las cosas con sus símbolos y representaciones y que si se actúa así es posible padecer situaciones muy frustrantes. Pienso que el mejor ritual para recuperar o mantener la salud es ir al médico; que para salir de la pobreza no queda más que trabajar duro para sí y para transformar el país; que no hay conjuro más eficaz que verbalizar los deseos, ni mejor amuleto que un huequito en el corazón de la persona amada, ni talismán más poderoso que un minuto ante la mirada de la persona amable, ni hechizo más prodigioso que un apretón de manos y un abrazo con la persona amiga.

La cabeza del Bautista (dicen) en Roma

23.6.09

Argumentos para el gobierno


La culpa fue del aparato de aire acondicionado, en la edificación vecina o del tipo que lo dejó encendido. La culpa fue de un inspector que no pudo darse cuenta (o que cobró por no darse cuenta) de la ausencia de extinguidores, alarma y salidas de emergencia.

La culpa fue de un albañil idiota que puso plafones de plástico combustible y de su jefe, que no lo instruyó sobre la improcedencia de ese acabado. O de unos desconocidos que pretendieron provocar un incendio en la bodega de junto para destruir papeles comprometedores que indicaban hechos de corrupción en algún nivel de gobierno. O de un funcionario federal de medio pelo que no revisó a conciencia las condiciones en que se encontraban esa y otras guarderías subcontratadas por el IMSS. O de los bomberos, por no acudir al lugar de la catástrofe en los primeros segundos de la tragedia, o por no haber hecho rondas regulares por la zona.

La culpa es de la crisis económica, que no ha permitido invertir en el bienestar de la población todos los recursos que los gobernantes, ordenados y generosos, desearían, y que los ha obligado a buscar mecanismos para abaratar las prestaciones. La culpa es de Zedillo, de Echeverría, de Lázaro Cárdenas, de Pascual Ortiz Rubio, quienes no previeron el crecimiento en el número de derechohabientes.

La culpa es de los derechohabientes, que meten a sus hijos en guarderías del Seguro en lugar de pagar, como se debe, en establecimientos privados, más pequeños y con atención personal garantizada. La culpa es de los clasemedieros y de los pobres, los que no se han esmerado lo suficiente en conseguir una palanca, una influencia, un parentesco para hacer un poco de capital y poner, ellos, negocios como la ABC. La culpa es de quienes todavía no se convencen de la conveniencia de ordeñar al Estado en esa y en otras clases de contratos prósperos.

La culpa es de los sonorenses, por vivir en un lugar tan cálido que se requiere de un cooler por cada 10 metros cuadrados. O de los investigadores científicos, quienes desgraciadamente aún no tienen lista una alteración genética que permita desarrollar bebés no inflamables. La culpa es de Colosio, quien se dejó asesinar e incumplió de esa forma su deber de impedir que el cuidado de los menores fuera dejado al ai’ se va, al haiga sido como haiga sido que permiten el aprovechamiento a fondo de oportunidades sexenales.

La culpa es de quienes no quieren que este país progrese, carajo, de los que todo lo ven negativo, de los pesimistas que descalifican y se lamentan en vez de hacer propuestas factibles y formular críticas constructivas. La culpa es de los narcos, quienes obligan al gobierno a destinar grandes recursos al combate contra las drogas e impiden de esa forma que las instituciones públicas se hagan cargo de sus tareas sin tener que recurrir a los esquemas de subrogación.

Los tres niveles de gobierno colaboran activamente en la promoción del empleo, en multiplicar las oportunidades de negocio para reactivar la economía, en atender con seguridad, calidad y dignidad las necesidades de la población, en el esclarecimiento de hechos trágicos que todos lamentamos y que, ya ven, tienen múltiples responsables posibles. No se encubrirá a nadie, se aplicará la ley sin excepciones, la estrategia es la correcta, marchamos con rumbo firme, los enemigos de México no van a derrotarnos. Bla, bla, bla.

15.6.09

De sabores


En el cementerio de Chichicastenango encontré eternidades de vainilla, de menta, de mamey, de coco, fresa y piña. Así sí dan ganas de morirse.

Vainilla, mamey, y menta
encontraron al final.
Cementerio, sin igual
que a vivo y muerto contenta.
A todo color presenta:
de coco, piña y de fresa.
Se te mete en la cabeza:
Organizar un fandango,
con dulce sabor a mango.
De donde no se regresa.

Lourdes Aguirre Beltrán
(Agregado el 18/06/2009)

11.6.09

Los irrisor y los bomolochus


En su texto “La risa de Dios”, Milan Kundera hizo el favor de recuperar para la modernidad el término rabelesiano “agelasta”, que nombra al individuo que no ríe, a quien Aristóteles llamaba “agroico”. Afirmaba el francés --y el checo pareció estar de acuerdo-- que los agelastas son un verdadero peligro para la humanidad y que, por culpa de su atrocidad, estuvo a punto de abandonar la pluma en forma definitiva. Pero Rabelais, dice Kundera, “escuchó la risa de Dios”, dejó de tomarse en serio y se puso a escribir novelas que no sólo son muy jocosas sino también hasta grandiosas, por más que el segundo adjetivo no se lleve bien con la risa, o sí, pero con una risa de tipo sarcástico. Tal vez la diferencia tenga que ver con la enunciada por Tomás de Aquino, quien establecía una severa diferencia moral entre el bomolochus y el irrisor: mientras que la intención del segundo es de inicio ofensiva, el segundo sólo pretende divertirse y divertir, aunque caiga en exceso o desvarío: “Hay caminos que parecen rectos, pero al final son caminos de muerte” y “también entre risas, sufre el corazón, y al fin la alegría termina en pesar”, se sentencia en los Proverbios (14:12, 14:13). Los teólogos tendrían que dilucidar cuál de las actitudes enunciadas le corresponde a Dios cuando, según el refrán judío que le da pie a Kundera para tirar su rollo rabelesiano, “el hombre piensa, y Él ríe”: Le divierte la futilidad de los esfuerzos humanos por descubrir una verdad que Él mismo escondió en alguna parte, como si se tratara de un huevo de Pascua, y no estoy seguro de que el chistorete divino pertenezca a la clase de diversión de la que llaman “sana y moral” en las ferias de pueblo. Por el contrario, tengo la impresión de que, así retratado, el Altísimo pertenecería más bien a la filiación de los irrisor que a la de los bomolochus. Pero, como cada vez que hablo de este personaje me llueven mentadas de madre, mejor ya no le sigo.

Santo Tomás, blandiendo las parrafadas aristotélicas, definió una moral para el medioevo, y en ella la risa “excesiva” quedó terminantemente prohibida. El filósofo y el teólogo aprobaban la eutrapelia, o diversión ordenada, como parte del descanso y hasta como una actividad “necesaria” para renovar energías y retomar el trabajo. En cambio, condenaron todo esparcimiento que “sobrepase la norma de la razón”, excediera los límites de la eutrapelia y cayera en lo “grosero, insolente, disoluto y obsceno, es decir, cuando con ocasión del ocio hay palabras o acciones torpes o nocivas al prójimo en materia grave. También puede haber grave exceso por falta de las debidas circunstancias, como el hacer uso de él en lugar o tiempo indebido, o de forma que desdiga de la dignidad de la persona o de su profesión. Por último, también puede ser pecado mortal cuando, por exceso de pasión, se prefiere la diversión al amor de Dios y se violan los preceptos de Dios o de la Iglesia por no dejar de divertirse”. Ni modo: Aristóteles era un tipo serio, y Tomás de Aquino, peor, y se les pasó un hecho esencial: que el entretenimiento moderado es un poco aburrido y que a la mayor parte de los humanos les resulta espantosa la perspectiva de pasarse la vida jugando palitos chinos (¿así, o más inocuo?) y leyendo tratados de moral. Creo que es de esas mentalidades de las que se burla Umberto Eco en El nombre de la rosa por medio de su personaje de Jorge de Burgos, un monje loco que se la pasa escondiendo un tratado aristotélico de la risa (ficticio, según entiendo) por temor a que su divulgación derrumbe el sistema de valores medieval.



Tendrán razón los Proverbios en anunciar lutos y pesares a quienes se exceden en la diversión, pero ésta casi siempre requiere de una cierta dosis de riesgo: desde que te vean feo por contar un chiste muy pasado hasta que te coma el tigre (un tipo obviamente agelasta) porque agarraste un lápiz labial y trataste de pintarle los cojones de rojo carmín.

Un peligro que de seguro no se les ocurrió a los sabihondos aquí citados es el de morir de risa. Dicen algunos que esa posibilidad es una mera leyenda urbana. Sin embargo, Wikipedia registra varias muertes por risa (fatal hilarity, en inglés): la de un tal Calcante, quien vivió en el siglo XII antes de nuestra era y a quien le hizo mucha gracia que un adivino terminara tragándose un vino que había jurado no beber nunca; ocho siglos después una anciana llegó ante el pintor Zeuxis y le pidió que la usara como modelo para pintar una Afrodita, y el artista cayó fulminado por una larga serie de carcajadas letales; poco después, el filósofo Crisipo emborrachó a su burro, lo vio hacer desfiguros y se fue al otro mundo sin poder dejar de reír; en 1410, Martín I de Aragón falleció por una indigestión combinada con un ataque de risa; en 1556 terminó la vida del gran pornógrafo Pietro Aretino, a causa de una apoplejía causada por carcajadas incontrolables; unas décadas después, le tocó el turno al rey birmano Nandabayin, cuando supo que Venecia era un Estado libre que no tenía soberano; en 1660 el aristócrata escocés Thomas Urquhart, traductor de Rabelais, se cagó (y se murió) de la risa al enterarse de la coronación de Carlos II. En 1782 una tal señorita Fitzherbert, que asistía a la puesta en escena de La ópera del mendigo, fue movida a risa por cierta escena, hubo de ser sacada del teatro, pasó toda esa noche debatiéndose entre dolorosas carcajadas y expiró la mañana siguiente. En tiempos más modernos, en 1975, el albañil inglés Alex Mitchell falleció a los 50 años de edad mientras miraba por la televisión un episodio de la serie The Goodies. La historia se repitió en 1989 con el otorrino danés Ole Bentzen, quien debe su fallecimiento a la película Un pescado llamado Wanda.

Cuando era niño, conocí a un señor al que había que llevar a terapia intensiva cada vez que le venía un ataque de risa, independientemente de que lo jocoso cayera en el ámbito de la eutrapelia o de lo irrisor. Era calvo prematuro, de piel cerúlea y clara, de estatura más que baja, y sus carcajadas podían estallar con cualquier pretexto (así fuera un chiste cebo) y en cualquier momento y circunstancia y, como el virus ese de la influenza, no sólo eran potencialmente mortíferas sino también muy contagiosas. Una vez, a bordo de un autobús urbano, el hombre vio un letrero o le dijeron algo y empezó a reír, casi en silencio al principio, y luego en un volumen creciente, hasta que llamó la atención del resto de los pasajeros, quienes, a juzgar por lo que pasó, sintieron que aquella risa era extremadamente cómica. La onda de choque de las carcajadas se propagó por el vehículo hasta que llegó al chofer y éste estuvo a punto de perder el control del volante. Orilló el vehículo como pudo y abrió la puerta, que empezó a vomitar hacia la acera bultos de carne convulsionados por la risa que descendían a cuatro patas, sobándose el vientre. El causante del desaguisado no terminó de salir: se quedó sentado en los escalones del vehículo y vimos cómo su piel blancuzca viraba hacia tonos azulados. Una señora tuvo el tino de acudir a un comercio inmediato, pedir prestado el teléfono y llamar, sin poder contener la risa, a una ambulancia. La operadora del servicio de emergencia no tomó en serio el pedido y colgó con indignación. Cuando la samaritana regresó, nuestro personaje había exhalado su última carcajada, alguien le había puesto un pañuelo sobre la cara y ya nadie se reía.


10.6.09

Uf, qué alivio

8.6.09

Castigar y lucrar

La idea de convertir las prisiones en negocios particulares no se les ocurrió en primer lugar a Felipe Calderón y Genaro García Luna: se puso en práctica, hace más de un siglo, en Estados Unidos, con resultados tan negativos que llevaron a su abolición. En los años ochenta del siglo pasado, la oleada de privatizaciones impulsada por la “revolución conservadora” de Ronald Reagan y Margaret Thatcher llevó a poner en manos privadas, en esquemas de abatimiento de costos y de alta rentabilidad, muchas prisiones.

El sentido común indicaría que el carácter público de la cárcel —una de las instituciones más antiguas del Estado— tendría que ser tan irrenunciable como las atribuciones estatales de castigar a quienes violan las leyes, proteger a la sociedad de individuos peligrosos o rehabilitar y procurar la readaptación y la reinserción social del delincuente. Pero no: ahora el grupo en el poder formalmente encabezado por Calderón busca crear oportunidades de negocio para los Cheney y los Hank González (La Jornada, 7/06/09, p. 11) y, por supuesto, deja de lado las implicaciones éticas y las consecuencias prácticas de transferir la circunstancia de los reos, se vea como castigo o como rehabilitación, a un ámbito regido por las lógicas de la ganancia, la productividad y la rentabilidad.

Si predomina el espíritu punitivo, los consorcios que se hagan cargo de las prisiones buscarán incrementar sus utilidades mediante la expansión del universo de infractores. Y no es una hipótesis: recientemente, la columnista Amy Goodman (Democracy now, 17/02/09) relató el caso de dos jueces de Pensilvania quienes, en el curso de varios años, ordenaron, sin fundamentos, el encarcelamiento de casi cinco mil menores, a cambio de más de dos millones y medio de dólares en sobornos que les fueron otorgados por constructoras de prisiones y empresas carcelarias. El caso, descubierto por el Centro de Derecho de Menores (JLC, por sus siglas en inglés) culminó en la condena de los magistrados Mark A. Ciavarella Jr. y Michael T. Conahan. De acuerdo con un estudio del Comité de Errores Legislativos de Tennessee, las cárceles privadas de Estados Unidos, sometidas a un implacable abaratamiento de costos y a todo ahorro posible, son tres veces más violentas que las públicas.

Por lo demás, el negocio es el negocio: de cara a la readaptación social, los presos que cumplen sus sentencias en establecimientos privados disponen de muchos menos programas educativos, culturales y de superación de dependencias que los que se encuentran en cárceles administradas por el poder público.

Una de las implicaciones más aterradoras de la privatización carcelaria es el panorama laboral que deben enfrentar los reclusos, en muchos casos indistinguible de la esclavitud: en las cárceles particulares del vecino país del norte, los presos no pueden negociar el monto de sus ingresos ni, por supuesto, organizarse en sindicatos, carecen de prestaciones elementales y se les suele descontar de su ingreso el pago correspondiente a “habitación y comida”. Tan rentable es la mano de obra de los prisioneros que se ha dado el caso de empresas maquiladoras que cierran sus plantas en México para ir a hacer lo mismo en prisiones estadunidenses. En tales circunstancias, es claro que la rehabilitación es sencillamente inviable y los derechos humanos quedan en una mera declaración carente de vigencia.

En el contexto nacional, la privatización carcelaria es continuación del ciclo de privatizaciones que arrancó a partir de los gobiernos de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas, caracterizado por la profunda corrupción y opacidad. Ya tendremos un programa de rescate, con dinero público, but of course, para morideros en bancarrota gracias a los malos manejos de sus dueños particulares. Pero eso no es lo peor: si actualmente el panorama carcelario del país es una sentina de complicidades, códigos de negocio secretos y favores comprados, imagínense lo que le espera cuando los honorables concesionarios del negocio de castigar se vean en la posibilidad de regatear, cara a cara y en directo, con sus no menos distinguidos huéspedes o, mejor dicho, con su clientela más destacada: de empresario a empresario, con la lógica inexorable de la máxima utilidad y el más alto factor de costo/beneficio, y sin las mediaciones tontas de la legalidad, la rehabilitación, los derechos humanos y demás inventos nocivos para la productividad, la rentabilidad y los sistemas de gestión de calidad.




3.6.09

Los cromagnones
no hacían picnics


Qué fuerte: siempre dormir en la dureza irregular del suelo o en la aspereza de un lecho entre las ramas, despertar en el sobresalto por la cercanía de un felino hambriento o bien con el hambre propia sin apaciguar, carecer de remedio para el dolor de muelas y las infecciones, darse de garrotazos con el prójimo enemigo en defensa del territorio, morir a los 30 años, y ya anciano, fatigar leguas y leguas en pos de unas nueces amargas o verse en la necesidad de emboscar a un megaterio malhumorado. El Paraíso Terrenal hubo de ser obligadamente espantoso para todos los bichos que lo habitaban, pero casi todos ellos tenían a su favor que no se daban cuenta. Nuestros ancestros, en cambio, fueron desarrollando la anomalía de la conciencia, el tumor de la imaginación y el virus de la esperanza, enfermaron de incomodidad y se dieron a la tarea de destruir su entorno. No a la manera de las termitas y los castores, que realizan sus construcciones mínimas o portentosas porque así se los manda el organismo, sino en forma deliberada. Algo de eso tienen ya los changos de diversas clases que fabrican herramientas no tan simples con una definida malicia previa: este palito doblado así me permitirá hurgar más hondo en el hormiguero, lograr que sus habitantes salgan despavoridas y darme un banquete. Los primeros humanos o protohumanos fueron mucho más lejos en la complejidad del cálculo y, gracias a eso, hoy tenemos fábricas en las que por un extremo metes a un cerdo y por el otro obtienes salchichas ya empacadas para su distribución y venta.

El primero que se construyó y habitó una choza debió haber tenido una vivencia placentera mucho más intensa que la que experimentamos hoy en día al internarnos en un Spa. Y alrededor de la vivienda primitiva el suelo fue aplanado, posteriormente cubierto de piedras, y muchos milenios después, sellado con asfalto o concreto para emplazar una división permanente entre los pies humanos y los humores no siempre nobles de la naturaleza. No hace mucho, platicando con Ramón Álvarez Larrauri, oceanógrafo, terapeuta y explorador de la salvación, elogiábamos el Google earth porque permite darse cuenta, en forma contundente y gráfica, de nuestra irremediable condición de plaga planetaria: conforme el zoom deja atrás la visión global y se concentra en regiones pobladas, aparecen las costras grises y expansivas de las ciudades, síntoma inequívoco de un planeta enfermo de vida inteligente. Alrededor de esas costras, las zonas verdes están, también, gravemente alteradas de una manera casi increíble: son contadísimos los puntos del territorio francés --por citar un caso-- que no estén marcados por la retícula de las parcelas cultivables. Me temo que El Vaticano no es ya el único Estado carente de campo.

Plaga hemos de ser, pues; pero, en lo personal, y sin asomo de ironía, les agradezco a los australopitecos, a los ergaster, a los erectus, a los cepranensis, a los neanderthales, a los cromagnones y a los demás que corresponda, el habernos orientado por una ruta de escape del picnic infernal y perpetuo en el que vivieron inmersos, y no puedo dejar de simpatizar con Voltaire cuando respondió con expresiones vitriólicas a las críticas que Rousseau formulaba al desarrollo civilizatorio y a sus elogios a lo que el suizo consideraba “formas naturales” de vida: “Nunca se había empeñado tanto espíritu en el afán de volvernos animales. Dan ganas de caminar en cuatro patas cuando se lee vuestra obra. Sin embargo, como hace más de sesenta años que perdí ese hábito, siento que, desgraciadamente, me es imposible retomarlo. [...] Tampoco puedo embarcarme para ir a buscar a los salvajes de Canadá, primero porque las enfermedades a las que estoy condenado me hacen necesario un médico europeo, y segundo, porque la guerra ha sido llevada a ese país y los ejemplos de nuestras naciones han vuelto a los salvajes casi tan malvados como nosotros.”


Ciertamente, el sarcasmo de Voltaire no sólo es inaceptable para los cánones actuales de corrección política, sino que tenía mucho de brillante artificio verbal y no poco de crueldad frente al pensamiento opaco, pero más profundo, de Rousseau. Pero esa polémica del Siglo de las Luces sigue resonando hoy en día y se me viene a la cabeza cada vez que alguien, para mi infortunio, propone ir a convivir con la naturaleza y poner entre paréntesis, aunque sea de manera muy parcial y breve, unas decenas de miles de años de vida sedentaria, urbana y tecnológica. Órale pues. Aunque el invento del campismo data de un siglo, ya los habitantes de las ciudades medievales y renacentistas, agobiados por el hacinamiento y las miasmas, procuraban escaparse, así fuera a ratitos a lo que entonces era realmente campo. El multicitado Fray Luis de León da cuenta de ello: “¡Qué descansada vida / la del que huye el mundanal ruïdo / y sigue la escondida / senda por donde han ido / los pocos sabios que en el mundo han sido! [...] Despiértenme las aves / con su cantar süave no aprendido, / no los cuidados graves / de que es siempre seguido / quien al ajeno arbitrio está atenido”.

Dicen por ahí que “los primeros datos de campamentos organizados se registran en Estados Unidos; el señor Frederick Williams Gunn (1861) realizaba para sus alumnos programas de verano, lo que constituyó la primera experiencia”. En otro sitio afirman que “la primera manifestación de carácter deportivo que tuvo el ‘camping’ surgió en Inglaterra, en 1901, con el nombre de Association Of Cycles: estuvo a cargo de Mr. Holding. En 1906 la Institución pudo llevar a cabo su primer campamento de ‘camping’ ciclista: coincidiendo, también ese año, con la fundación de la sociedad denominada The Camping Club. Un año más tarde, Baden Powell, influenciado por lo visto y leído, realiza el primer campamento de muchachos. Esto da origen a lo que más adelante se conocerá con el nombre de ‘scoutismo’”.

Otra manera de sentir las emociones fuertes es la salvajada de la cacería contemporánea, repudiada por los exploradores y por campistas pacíficos pero que, en esencia, viene siendo una expresión más de ese afán por reencontrarse con Natura y espetarle: “Mami, ya regresé”. O las excursiones de pesca. En todos esos casos, salvo los motivados por afanes abiertamente suicidas, uno remolca, por medio de un motor de combustión interna que traga combustibles fósiles, su burbuja de vida artificial y de tecnología: desde cerillos hasta asadores portátiles de gas butano, pasando por linternas con pilas contaminantes, tiendas de campaña que tardarán un millón de años en biodegradarse e inodoros móviles provistos de un líquido azul y venenosísimo que desintegra los excrementos en sus moléculas fundamentales.

No habría que darle muchas vueltas. Hace unas decenas de miles de años, cuando construimos los primeros asentamientos urbanos (Çatal Hüyük, Jericó, Damasco, Numeria, bien los restos recientemente descubiertos que reposan en el fondo del Golfo de Cambray), salimos corriendo de las garras de la naturaleza y no tenemos la menor intención de volver a ellas. Tal vez logremos algún día equilibrar nuestro impulso depredador, hasta ahora insaciable, con una manera de no arruinar mucho, ni demasiado rápido, lo que queda del equilibrio temporal del planeta, un equilibrio que puede parecer idílico siempre y cuando se le vea en postales, o bien de cerca pero a ratitos. El entusiasmo de ir a pernoctar al bosque o a la selva nació, por supuesto, en las grandes ciudades; los primeros humanos y sus ancestros empeñaron muchos esfuerzos en irle robando a Natura pequeños espacios para la cultura, que es el hábitat irremediable de los humanos, y no se les habría ocurrido poner en práctica el disparate contrario.

* * *

Recibí este testimonio por email, lo encontré verosímil y lo coloco aquí, tal cual:

“El crimen organizado bajo amenasa, citó a la policia municipal de mi pueblo a que se reuniera en uno de los ejidos que está al pie de la sierra, con anterioridad habian tenido a uno de los policias secuestrado y amarrado por tres dias. A la policia les exigieron que cerraran la boca y no dijeran nada a lo que vieran en relacion a sus actividades y fueron amenazados de muerte ellos y a sus familiares... No les ofrecieron dinero por callar, no les dan ni un cinco... Si ellos callan no es a cambio de un dinero que no les dan, es a cambio de no ser asesinados . La persona que me conto esto renuncio hace como 20 dias junto con otro grupo de policias. Estas personas estaban expuestas a ser asesinados por el narco o a ser acusados y encarcelados por el gobierno por ser encubridores de narcos, dejando a sus familias en el total desamparo. Asi es como esta actuando el gobierno.”

2.6.09

“En defensa
de la política”


En defensa de la política, el panismo gobernante acudió al Chupacabras para que le diseñara una estrategia de comunicación impecable: corromper a personajes clave del entorno de López Obrador a fin de parar en seco su trayectoria a la Presidencia y desmoronar el respaldo social logrado por el entonces jefe de gobierno del Distrito Federal. Con ese mismo propósito defensivo, el ahora abogado de la Nación, y quien por entonces era más bien el espía de la Nación, bailó al son que le tocaban Ahumada y el jefe Diego. En defensa de la política, la Procuraduría fue empeñada en la fabricación de delitos contra el propio López Obrador y, en otro ámbito del quehacer nacional, contra los liderazgos sociales de San Salvador Atenco y de Oaxaca, o bien en la transferencia de podredumbres reales hacia personas que resultaron ser legalmente inocentes, como tantos ciudadanos agraviados por los atropellos judiciales del foxismo.

En defensa de la política, el panismo salinista usó la Presidencia de la República como ariete electoral para favorecer a su propio candidato; impuso su perpetuación por medio de un proceso electoral cuyas “irregularidades graves” (eso dijeron del platillo los magistrados del tribunal electoral, justo antes de comérselo) no impidieron dar por bueno el comicio del 0.56 por ciento; Luis Carlos Ugalde, presidente del Instituto Federal Electoral, en teoría autónomo, cumplió con lo que a Fox le dio la gana mandarle; en defensa de la política se llevó a cabo una transferencia meramente televisiva y al margen de las leyes del cargo más importante del Estado, ritual que se repitió, horas más tarde, en una incursión furtiva y vergonzante del Ejecutivo a la sede del Legislativo, blindado por los terminators de la Policía Federal Preventiva.

En defensa de la política, la cosa que siguió, ya bajo la responsabilidad de Felipe Calderón, intercambió impunidad por respaldo corporativo con Mario Marín y Ulises Ruiz, se entregaron dependencias públicas enteras al poder fáctico de Elba Esther Gordillo, se llevó a la Secretaría de Gobernación a un hombre acusado de dar cobijo a torturadores, y después, a un pobre muchacho que nunca entendió nada de nada, como no fuera hacer negocios familiares a la sombra del poder público. En defensa de la política se ha recuperado la tradición de las desapariciones forzadas, ahora disfrazadas de “levantones”, se ha seguido torturando y asesinando a dirigentes opositores y se ha pretendido atribuir a los cuerpos policiales atribuciones más acordes con la Alemania de 1940 que —uno pensaría— con el México del siglo XXI.

En defensa de la política se ha lanzado una ofensiva sin pies ni cabeza contra una delincuencia organizada que, a juzgar por resultados, se muere de la risa con los desplantes calderónicos, y en ese marco, y como siempre, en defensa de la política, se hizo coincidir, en Michoacán, una supuesta investigación policial secretísima con los tiempos electorales de este año para singularizar en el ¿gobierno? estatal del acongojado Leonel Godoy los horrores y la pudrición que comparte la generalidad de las instancias gubernamentales, federales, estatales y municipales: la penetración del narco en los más altos niveles de decisión y en los altos mandos de los organismos que, en teoría, debieran estar dedicados a combatirlo.

La frase es impecable, poeta Gómez Mont. Con ella, usted se ha hecho digo de ingresar al parnaso de los inmortales, junto con el conceptista Antonio Solá y su peligro para México y el folklorista Felipe Calderón y su “haiga sido como haiga sido”.

La defensa que la expresión retrata es, también, irrebatible. Por ello, ahora debieran ustedes plantear la pertinencia de crear la Secretaría de Defensa de la Política (SDP), dotada de ley orgánica y organigrama propios, a fin de mantener la pulcritud insólita con que se gobierna. Esa defensa ha dado, por supuesto, resultados concretos: el más destacable de ellos es, sin duda, el altísimo grado de prestigio y credibilidad de que gozan la política y sus protagonistas en el sentir nacional. Felicidades.

28.5.09

Apuntes sobre la uña


Dicen los científicos actuales que el pelo surgió hace cosa de 300 millones de años, en la era paleozoica, como derivación de las garras de reptiles desconocidos que antecedieron a los dinosaurios. Los primeros bichos que poblaron el planeta “carecían de partes duras; sin huesos, picos ni garras ni conchas que fosilizaran, estas blandas criaturas nuca se volvieron parte del registro geológico”, y la detección de su rastro ha resultado ser un trabajo muy arduo: en muestras cilíndricas de rocas sedimentarias se ha podido medir concentraciones particularmente altas de moléculas 24-IPC --que hoy en día son producidas únicamente por las esponjas-- en capas pétreas que se formaron hace 635 millones de años. Eso da una explicación compatible con la lógica darwiniana al misterio de la llamada “explosión cámbrica”, ocurrida hace 540 millones de años, y en la que una asombrosa proliferación de organismos brotó aparentemente de la nada: quiere decir que, desde mucho antes, la gelatina de la vida se preparaba para generar partes tan rígidas como un turrón de Alicante. En ese proceso aparecieron los myllokunmingia, seres casi mitológicos que tenían algo de ángel, un tanto de ajolote y un mucho de pescado: desprovistos de mandíbulas y casi huérfanos de aletas dorsales o posteriores, estaban cubiertos por una miel mucosa carente de escamas y poseían cráneo y esqueleto gelatinosos; tenían cierta semejanza con las lampreas y los mixinos actuales, a los que la falta de quijadas los obliga a una subsistencia hematófaga (es decir, chupasangre), las primeras, y necrófaga, en el caso de los segundos.

Los peces primitivos generaron escamas y aletas, pero no garras. Estos anexos cutáneos hubieron de ser un invento desarrollado en tierra por los reptilomorfos (discusauriscus) y por reptiles primitivos, y para el Pérmico las zarpas ya estaban en su apogeo, tanto entre los saurópsidos de los que evolucionaron dinosaurios y aves, como entre los sinápsidos, tatarabuelos de los mamíferos. Tras la extinción masiva del Pérmico-Triásico, que acabó con el 90 por ciento de los animales marinos y terrestres y cuyas causas aún no están del todo esclarecidas, los bichos que sobrevivieron diversificaron sus excrecencias de queratina para formar ganchos prénsiles o trepadores, pezuñas para caminar o correr por distancias largas, palas de excavación y curvos puñales asesinos.



En los vertebrados actuales, plumas, pelo, garras y algunos cuernos no óseos (como el del rinoceronte, que, a diferencia del que poseía el tricerátops, no tiene núcleo de hueso) vienen siendo lo mismo, aunque en distintas presentaciones: una excrecencia dérmica de queratina, proteína fibrosa capaz de adoptar las formas, texturas y consistencias más diversas.

Las uñas de los humanos carecen de la resistencia y dureza que caracterizan a las pezuñas de los equinos, vacunos y porcinos, hasta el punto que nos es necesario usar calzado; son mucho más débiles y quebradizas que las de los topos, ratones y castores, y están perdidas, en calidad de armas, frente a las garras de los felinos, incluso los domésticos: a diferencia de lo que ocurre en el mundo animal, en el que el tamaño, la calidad y el filo de las zarpas determina el grado de peligrosidad de su propietario, entre nosotros, y tras la invención del garrote, el hacha, el cuchillo, la espada, la lanza, la flecha, la ballesta, la catapulta, la pólvora, la aviación militar, las bombas de racimo y los proyectiles intercontinentales, es claro que el más débil será quien deba recurrir a sus uñas para defenderse.



Sin embargo, las pequeñas y débiles garras humanas tienen una precisión y una diversidad de funciones que sería impensable en cualquier otra especie. Pueden ser utilizadas como pinzas para depilar, o para extraer espinas, astillas y aguijones clavados en la piel; cumplen funciones de desarmador, sirven como cuchillo para pelar y cortar alimentos, son susceptibles de ser empleadas, en casos desesperados, como instrumento de escritura sobre superficies dúctiles, o bien como atrapador de piojos; son útiles para rascar(se) y para acariciar con suavidad, para rasgar la dermis del enemigo o el corazón del amante, para aferrarse con desesperación a las paredes del abismo, para remover manchas o restos de pintura, para sacarse mocos de alta adherencia o acceso difícil, para seducir, para mostrar poder y jerarquía, para consolar ansias orales, para dar rienda suelta a dudosos arrebatos decorativos, para inocularse drogas por la nariz, para despegar etiquetas, para exprimir barros, para golpear superficies en gesto de impaciencia, para pintárselas de negro y sentirse vampiro(a); para que te las arranquen en sesiones de tortura, como lo han preconizado los asesores de la CIA en el mundo, los militares franceses en Argelia y los talibán en suelo afgano; para dejárselas crecer y obtener una mención en el libro Guiness y arruinarse, de paso, cualquier perspectiva de practicidad en la vida:

En septiembre del año pasado, el indio Shridar Chillal, quien tiró a la basura el cortauñas en 1952, lograba 6 metros con 15 centímetros de uñas en una de las manos. En febrero de este año, la estadunidense Lee Redmond consiguió acumular 8 metros y medio de excrecencias de queratina, pero se le hicieron pedazos en un accidente automovilístico; de todos modos, ya había sido desplazada en las marcas por Melvin Feizel Boothe, habitante de Pontiac, Michigan, cuyas uñas miden, en total, 9 metros con 31 centímetros.

Pero quedémonos con que las uñas, además de los dientes, son la última materia defensiva de un individuo acosado, el arsenal de los desamparados, el arma del más débil. Gloria a ellas.

* * *

El Programa de Transporte Escolar (PROTE), impuesto en su primera fase a diez planteles particulares con más de mil 200 alumnos para el ciclo escolar 2009-2010, habría podido ser aplicado con mayor sensibilidad, coordinación e inteligencia por parte de las autoridades capitalinas; pero no fue así, y hoy se le percibe como una arbitrariedad insensible y descoordinada, construida si acaso sobre un manojo de buenas intenciones, que está generando conflictos y acentuando descontentos. Lo más grave no es que dé munición política a membretes mochos y cavernarios como la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF), sino que representará un nuevo golpe económico a la clase media, que ya siente cómo el agua de la crisis empieza a llegarle a los aparejos de la chequera, la tarjeta de crédito o el guardadito colchonero. Hace un año, cuando se aplicó la prueba piloto del programa, habrían podido ser válidas las palabras del secretario capitalino de Educación, Axel Didriksson, en el sentido de que los padres de familia de las escuelas particulares incluidas en la primera fase "sí tienen ingresos per cápita para pagar" el transporte. Hoy, por lo que concierne a la mayor parte de las familias que pretende mantener a sus vástagos en establecimientos de paga, tal afirmación es falsa. Por ello, es posible que la medida incremente la presión sobre los sistemas federal y estatal de educación pública, porque las cuotas para el transporte obligado incrementarán en 20, 30 o 40 por ciento el gasto en educación de las familias de ese segmento, muchos no podrán afrontar ese aumento y enviarán a sus hijos a escuelas públicas.


27.5.09

Réplicas

al texto “Industria del desaliento”:

No estoy muy segura de que votar sea una forma de resistencia.

Me parece que votar, aunque se anule el voto, en primer lugar es una forma de avalar al IFE, que creo que no lo merece ni garantiza nada, ni la cuenta numérica.

Y aunque quisiera uno volverse demócrata, creer que la democracia no es una utopía, cerrar los dos ojos ante el IFE, ¿por quién se puede votar?

Los partidos como tales no ofrecen ni promesas, no son creativos ni para sus anuncios, hace muchos años que lo único que se les ocurre es llenar la ciudad de basura de plástico con la imagen de sus jetas, perdón, pero así lo veo y ese es el respeto que me merecen TODOS: los perredistas votando la ley Monsanto, la ley Televisa sin leerla, los panistas instalados en la doble moral que viene desde la edad media y los priisas como siempre.

Desde el punto de vista de las personas, se trata de trapecistas que brincan de partido en partido. Se ha llegado al nivel en que es público y reconocido que el tramposo artífice del fraude del 88 se ha convertido en un famoso nacionalista...

Actualmente la cosa es peor, estamos viviendo la feria del cinismo todos los días. ¿Por qué habríamos de ir a votar? ¿Para que esto siga?

En la mayor parte de las rebeliones indígenas contra los españoles, las comunidades fueron capaces de aguantarlo todo, la esclavitud, la muerte, pero se rebelaban cuando el estado intentaba interferir en su vida privada, en sus costumbres, etc.

La realidad nacional, el ejército a diestra y siniestra y ahora un estado de excepción no reconocido, en el que la ssa (¡se parece a la SS!) está autorizada a allanar las casas con el único propósito de salvarlo a uno, es posible que nos acerque al límite de lo tolerable.

Walter Benjamin decía que las revoluciones no son un motor que impulse a los pueblos, sino el freno de mano que las sociedades accionan cuando piensan que son conducidas al abismo.

Habrá que esperar.

Salud

Elvira Nava y Courrech

Hola, coincido con tus reflexiones acerca del cinismo y desprecio que la clase politica tiene hacia los ciudadanos. Pero no coincido acerca de tus conclusiones cuando dices que no tenemos nada mejor, nos aguantamos una vez más.

El poder en realidad se lo damos nosotros con el dinero de nuestros impuestos y ese "aguantarnos" .

Cuando se hace un concurso para proyectos si ninguno convence se declara desierto no? Entonces en este caso igual:estos señores que ganan millonadas y que solo se ponen de acuerdo para robarse todo no nos representan, ninguno tiene un proyecto digno de ser apoyado. Entonces creo que deberiamos decir: ni un peso de nuestros impuestos para campañas politicas. Por lo menos sería un cambio!

Sería interesante dar seguimiento al dinero obtenido por Cartens el 24 de Abril para el programa de oportunidades.....

Yo voté el 6 de Julio pero ahora ya no hay para quien votar.

Muchos saludos, Giovanna Cavasola


Tu colaboración “Industria del desaliento” me ha dejado intrigado pues el planteamiento esta divorciado de la conclusión. Después de un lucido retrato del cínico y, ya no decadente sino pútrido sistema político mexicano, concluyes en el sufragio como única forma de resistencia ante la inmoralidad legalizada de la clase política ¿!? ... El sufragio no fue diseñado para ser una “forme de resistencia” y asumirlo como estrategia para tan solo dificultar el ejercicio de la infamia resulta terriblemente desesperanzador. El cinismo ha llegado a tal extremo que la vía electoral es mero apéndice convalidatorio, la experiencia del 88 y el 2006 nos ha dejado claro que cuando el voto ciudadano se inclina por un cambio, ya no digamos cualitativo, de simple forma, el “sistema” no duda en imponerse y preservarse a costa de lo que sea. Votar es ya irrelevante.

En línea, el debate no consiste en por quién votar o no votar, el debate es si se anula o se abstiene. Los partidarios de la anulación (abstencionismo activo) defienden esta como una forma de presión o castigo al sistema, porque en el fondo aún creen en él. Los partidarios de la abstención (o sea, ni siquiera asistir a las urnas) sostienen que el simple hecho de cruzar una boleta, aunque sea para anular, revalida la partidocracia que padecemos. Los partidarios de la anulación sostienen que la abstención es leída como apatía por el poder. Los abstencionistas sostienen que cualquier tipo de participación involucra y vuelve cómplice al participante.

Tu posición sostiene es sufragio como forma de resistencia, lo cual, a grandes rasgos me parece un sinsentido… ¿Podrías argumentar eso?

Un respetuoso saludo

Víctor Adrián Trujillo

24.5.09

De la sonetería

Genuflexia
Yo quisiera vivir en el sosiego
y despertar temprano en la mañana,
beber agua, comer comida sana
y quitarme lo brusco y lo rejego.

Quisiera terminar este trasiego
de vodka, chicharrón y carne humana
y ver a la lechuga como hermana
con los ojos en blanco de borrego.

Yo querría rezar; cantar Ho Sanna;
querría ser más tonto que un galego
perdido en la planicie vaticana.

Yo quisiera ser mudo, sordo, ciego
para no ver el culo de La Diana
y venerar la tilma de Juan Diego.

23.5.09

¿Votar o no votar?


Vayamos mañana domingo 24 de mayo, a las 11 am, al Hemiciclo a Juárez, a la asamblea de la Resistencia Creativa, y ahí les doy mis razones y platicamos y discutimos. ¿Les parece?

21.5.09

Julia y su jamón humanitario


En fechas recientes, mi cuenta de correo ha sido invadida por mensajes que rompen el alma: gatitas huérfanas y discapacitadas, conejos con leucemia, canarios ciegos, perros ancianos que sufren enfermedades neurodegenerativas. Al pie de fotografías realmente desgarradoras, los remitentes enfatizan el deber moral de abrir el hogar y el corazón a esos seres necesitados de cariño y de cuidados (a veces, intensivos) y de reivindicar ante la energía cósmica el buen nombre de la especie humana, tan enlodado por millones de canalladas de toda clase, chiquitas, medianas, grandes, extra large y jumbo. Me conmovió especialmente el caso de un pastor alemán que, tras sufrir la pérdida de movilidad de sus extremidades posteriores, fue echado a la calle por sus amos crudelísimos y anduvo arrastrándose por las aceras hasta que el remitente del mensaje se lo encontró, lo llevó a un albergue especializado en mascotas con capacidades especiales, lo bautizó Nerón, le tomó tres fotos dramáticas y tiernas y se puso a lanzar emails de auxilio a las direcciones de conocidos y desconocidos. Recordé entonces un caso similar que presencié años atrás en un pueblito oaxaqueño: el perro de una familia campesina fue atropellado en la carretera próxima, se quedó paralítico del abdomen para abajo y sus dueños tuvieron la buena idea de fabricarle una silla de ruedas ad hoc: era como una pequeña carreta de dos ruedas, sobre la que el infortunado animal asentaba sus cuartos traseros y que se le ataba a la cintura con un cinturón viejo. De esa forma, el can, convertido a la fuerza en una criatura bípeda, podía remolcar una parte de sí mismo moviendo las extremidades anteriores. Ahora que escribo esto, realizo una búsqueda rápida y descubro que ese artilugio rústico tiene equivalentes comerciales y hasta elegantes. De hecho, en Gringolandia hay un mercado de productos especiales para bichos a los que se les ha estropeado alguna parte del organismo.



El asunto me llevó también a evocar a Julia, una vegetariana de línea dura, tan colmada de buenas intenciones que parecía a punto de explotar, y que era capaz de compadecerse hasta de una ortiga necesitada de riego y abono. Era oriunda de Suecia o de Holanda, o algo así, y en cuanto llegó a México, siguiendo su primer impulso y su primer contacto, se fue a una comunidad michoacana a trabajar en proyectos de desarrollo sustentable. Llegada al lugar, Julia se enteró con gran desazón que allí la principal actividad económica era la porcicultura. Superado el trauma inicial, y ante la negativa de los habitantes a cambiar su actividad tradicional por la producción de propóleo, como les proponía la forastera, ésta discurrió una propuesta genial: matar a un ser vivo era desde todo punto de vista inaceptable, de modo que si no se podía evitar la explotación de su carne resultaba obligado preservarle la vida. Como primer paso, la mujer trató de convencer a los productores de que cambiaran de giro, dejaran de hacer carnitas y que, en vez de eso, se dedicaran a la fabricación de jamón serrano, lo que podía reportarles un notable incremento en sus ingresos. Cuando logró venderles esa idea, pasó al punto dos: a cada cerdo se le amputaría, por medio de una intervención quirúrgica cuidadosa, con el concurso de un anestesista calificado y subsiguientes apapachos postoperatorios, uno de los cuartos traseros, el cual sería destinado a la producción; a cambio del daño, se compensaría al animal con una prótesis adecuada, alimentación a base de nueces y almendras, vivienda limpia y afecto humano hasta que sobreviniera su muerte natural. Hasta donde sé, los que habrían de salir beneficiados con la propuesta —ingrata que es la gente— la mandaron al cuerno.


Faith, la perra bípeda de Oklahoma


Conocí a Julia cuando elaboraba el proyecto. Había venido al Distrito Federal para solicitar la asesoría de un veterinario con especialidad en homeopatía y acupuntura. Me llamó por teléfono para pedirme mi opinión, nos citamos en un café, acudimos, nos presentamos, ella desplegó en la mesa unos papeles con textos y dibujos, se lanzó sin más preámbulos a exponerme su plan y yo la escuché con atención hasta que terminó. Luego le formulé algunas preguntas básicas: el precio promedio de un cerdo, los honorarios del cirujano, el costo al mayoreo de las prótesis (ella dudaba si era aceptable mandarlas a hacer en serie o si, por el contrario, la ética exigía que fuesen a la medida de individual de cada animal amputado) y el presupuesto para la jubilación digna de los porcinos. Saqué del bolsillo una hermosa y entrañable pluma fuente, garabateé sobre una servilleta unas sumas rápidas y unas divisiones de bulto y obtuve que, para sacar gastos, los porcicultores tendrían que vender su jamón en algo así como 700 dólares el kilo. Recordé entonces al perro oaxaqueño y le sugerí que se cortara ambas patas traseras a los puercos y se les proveyera no de prótesis, sino de sillas de ruedas; de esa manera, le dije, los costos del producto a granel podrían bajar a unos 450 dólares, y aun así sería difícil colocar en el mercado aquel jamón humanitario. Ella me lanzó una mirada ofendida ante lo que consideró una inmoralidad y, sin decir palabra, recogió sus papeles de la mesa, se levantó y salió del café. Su partida súbita me dejó tan sorprendido que en el momento no me di cuenta de que se había llevado mi pluma fuente.



Años después me llegó una solicitud para que agregara mi nombre a una lista de firmantes de un proyecto formidable que aspiraba al patrocinio de la Organización Mundial de la Salud, de la Comisión Económica y Social de la ONU y de la UNESCO, y en el que la tal Julia fungía como directora estratégica. Se trataba de un plan ejecutivo muy bien diseñado, tanto en lo conceptual como en lo gráfico, que clamaba por un enfoque holístico en la relación entre los humanos y otras especies animales. Proponía, entre otras acciones, prohibir los atroces métodos de electrocución empleados para obtener esperma de sementales perezosos y sustituirlos por adaptaciones del yoga kundalini orientadas a equinos, porcinos y osos pandas del zoológico; incluir en los planes de estudio de las carreras de veterinaria una materia sobre invertebrados, para que los egresados pudiesen dar asistencia clínica y sanitaria a pulpos en desgracia, arañas con una pata rota y hasta a humanos que hubiesen atentado contra una mosca, le hubiesen producido traumatismos severos y luego, arrepentidos de su acción, pretendieran salvar la vida de su maltrecha víctima; ah, el plan de acción también estipulaba que, si no era posible persuadir a ciertas industrias químicas de que dejaran de producir insecticidas, cuando menos se les debía exigir que agregaran a sus productos un anestésico poderoso para evitar el sufrimiento final de los seres inocentes asesinados. Cuando estaba a punto de agregar mi rúbrica en el documento, me pregunté si no sería conveniente pensar menos en los zancudos con hipertensión y más en los millones de humanos que la están pasando de la chingada en este mundo, y como además la directora ejecutiva de la propuesta me había dejado sin pluma, no la firmé.


19.5.09

Industria del desaliento


Y al presenciar las guerras de fango (seguramente real, en su mayor parte) en las que está enfrascada la clase política, uno se pregunta si es que ésta se ha quedado sin árbitro que les modere la boca a sus integrantes o si se trata también de una campaña de posicionamiento y de imagen destinada a sembrar en la ciudadanía una percepción precisa: el asco.

Vamos a ver: cuando los propios protagonistas del quehacer institucional confirman que éste sirve para maldita la cosa porque la impunidad es más importante que el país, porque el cinismo es el lubricante básico del aparato del poder y porque la inmoralidad siempre hallará la manera de legalizarse a sí misma, lo lógico es que una buena parte de la gente de la calle —la que no tiene acceso a las oficinas, los restaurantes, los estudios televisivos, los confesionarios o los burdeles donde se toman las decisiones realmente importantes— concluya que creer en las leyes es perder el tiempo, que atenerse a las reglas del juego formal es un autoengaño, que la nación no tiene remedio y que más vale concentrarse en sobrevivir, y hasta en “vivir mejor”, como afirma el descaro calderonista, y acomodarse en la pequeña corrupción tolerable.

Parece, pues, que con sus guerritas o guerrotas, ex políticos, paleo políticos y para políticos proponen a la población un acuerdo implícito: “Ustedes despreocúpense, que esto no tiene remedio. Háganle como puedan para salir adelante y no se ensucien de más en esa inmundicia mayor que es la vida republicana; déjennos hacernos ricos en ella que nosotros, a cambio, nos encargaremos (al fin que ya estamos batidísimos) de gestionar la sordidez y la mierda.”

El escándalo político como industria del desaliento ciudadano es una hipótesis ineludible cuando se asiste a un fuego cruzado con proyectiles de gran calibre como los que vemos pasar sobre nuestras cabezas, por ejemplo, en el reciente duelo de artillería que sostuvieron, entre Coyoacán y Tlalpan, el demente y el delincuente, como se calificaron ellos mismos. Y más, si se considera que estas vistosas escaramuzas tienen lugar a cosa de un mes de las próximas elecciones, a las que ya desde antes se les auguraba una participación ciudadana más bien raquítica. “Ustedes votaron por mí, y ya ven; luego les impuse a aquél, después sufragaron por un monito que quién sabe cómo se llamaba; a continuación se ilusionaron con el alto vacío y por último les enjaretaron un segundo espurio; para colmo, ya han visto lo fácil que nos resulta comprar dirigencias enteras en los partidos de oposición; así que hagan sus cuentas y pregúntense: ¿para qué se molestan en votar? Mejor quédense en casita y vean los resultados en el Canal de las Estrellas que sería, cómo creen, incapaz de mentirles.”

Tal vez los surtidores sucios que vemos brotar por todas partes y los infortunados desencuentros declarativos entre los señores licenciados constituyan, en alguna medida, un intento del cártel que ocupa el poder por culminar la expropiación a su favor de la vida pública, es decir, lograr que el legítimo propietario de ésta, el pueblo, renuncie en definitiva a ejercer sus derechos cívicos y se diga: “¿De qué me sirve a mí este cochinero?”

Por si las moscas (es un decir, que las moscas están allí, y son muchas), y así fuera sólo para no hacerle demasiado fácil el trabajo a quienes han venido expropiando todo lo demás, es deseable y necesario informarse, decidir y votar. Ahora más que nunca, el sufragio es una forma de resistencia ante la inmoralidad legalizada de la clase política.

18.5.09

Rafa Escalona, 1927-2009


"En la última madrugada que le quedaba a Macondo, Aureliano Buendía, el último de la estirpe, se emborrachó con aguardiante en una cantina animada con las canciones de Rafael Escalona. Era junio de 1967 cuando ‘Cien años de soledad’ fue impresa por primera vez por la Editorial Sudamericana. Hace 42 años, Escalona ya era un personaje con sabor a leyenda, digno de ser inmortalizado.

¿Simple capricho de Gabriel García Márquez por incluir en su “vallenato de 467 páginas” a este personaje que aún no tenía el peso cultural de hoy? No. El nobel colombiano sabía de la importancia caribeña que el maestro Escalona atesoraba a punta de los silbidos con que hacía sus canciones.

“Es una vaina”, repetía en son de broma y ‘mamadera de gallo’, cuando elogiaba la habilidad del compositor para crear realismo mágico con pocas palabras, cuando él debió escribir todo un libro.

Rafael Escalona, quien falleció la tarde del miércoles, vísperas de cumplir 82 años, no fue un simple nombre de referencia dentro su pieza maestra de literatura. En realidad era su amigo y cómplice de aventuras reales y ficticias. La existencia del uno no se puede entender sin nombrar al otro."



Carlos Rojas

17.5.09

Me choca que Fidel
Castro tenga razón

Funcionarios omisos

“MIGUEL ÁNGEL LEZAMA, DIRECTOR GENERAL DEL CENTRO NACIONAL DE VIGILANCIA EPIDEMIOLÓGICA Y CONTROL DE ENFERMEDADES, Y UNO DE LOS FUNCIONARIOS CLAVE EN EL EQUIPO DEL SECRETARIO DE SALUD, JOSÉ ÁNGEL CÓRDOVA VILLALOBOS, CONFIRMÓ QUE DESDE EL 3 DE ABRIL SABÍAN DE LA PRESENCIA EN MÉXICO DE UN NUEVO TIPO DE VIURS QUE DETECTARON EN LA COMUNIDAD DE LA GLORIA, EN PEROTE, VERACRUZ, Y NO LO REPORTARON EN FORMA INMEDIATA A LA OMS, CONTRAVINIENDO LO ESTABLECIDO EN EL REGLAMENTO SANITARIO INTERNACIONAL.”

“LEZAMA DEFIENDE EL DERECHO DE HABER LANZADO UNA ALERTA SANITARIA EL 17 DE ABRIL, EL MISMO DÍA EN QUE EL PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS, BARACK OBAMA, ABANDONÓ EL PAÍS, ARGUMENTANDO QUE SE TOMÓ LA DECISIÓN DE LANZAR UNA ALERTA EPIDEMIOLÓGICA EL DÍA 17, E INCLUSO SE DIO UNA CONFERENCIA DE PRENSA, PERO NO SE TUVO EL IMPACTO MEDIÁTICO PORQUE FUE EL DÍA QUE ESTABA EL PRESIDENTE OBAMA.”

“ DE ACUERDO CON LEZAMA, SEGURAMENTE EL NUMERO DE FALLECIDOS HABRÍA SIDO MENOR DE HABER LANZADO LA ALERTA DESDE LOS PRIMEROS DÍAS DE ABRIL.”

(Tomado de El Universal Radio)


La dizque "alerta" del 17 de abril

13.5.09

Alcohol, drogas y gobernantes


A diferencia de otras sustancias que producen bienestar cerebral o lo contrario, en Occidente el alcohol ha librado bastante bien las prohibiciones. En el siglo pasado hubo sólo unos cuantos casos de veto total a los vinos y licores (el más grave y contraproducente fue el emprendido en Estados Unidos entre 1920 y 1933), aunque son comunes las restricciones a la venta de alcohol en ciertos horarios y en tiempos de elecciones. Esa tolerancia jurídica, que contrasta para bien con la severa persecución que sufren los briagos en la mayor parte de las sociedades islámicas, va acompañada de una ambigüedad moral para con los borrachos que se extiende desde la simpatía y la complicidad hasta la repugnancia, pasando por la muy encomiable postura clínica que postula el deber social de asistir al alcohólico en su rehabilitación. El ebrio inofensivo da ternura y el que se hace daño a sí mismo causa risa (descansa en paz, célebre Canaca), pero el que afecta a otros en su irresponsabilidad suscita la indignación.


Aznar: franquista y borracho


La misma razón por la que se permite la producción, el transporte, la venta y el consumo de bebidas alcohólicas (el principio de libertad, individual o de empresa) es válida para descalificar la prohibición de numerosas sustancias sicotrópicas. En esa lógica, los mismos argumentos esgrimidos para ilegalizarlas (riesgo de adicción, generación de conductas violentas y antisociales, destrucción de entornos familiares y sociales, comisión de actos irresponsables) tendrían que aplicarse para impedir el descenso de cualquier líquido con poco o mucho alcohol por los esófagos de los ciudadanos: el trago provoca una pérdida de control que puede ser chistosa o repugnante, a lo más, cuando la anécdota no va más allá de decir ocurrencias, quedarse tirado u orinarse en los pantalones. Pero cuando un borracho o una borracha operan una grúa con diez toneladas de carga, o pilotan un avión, o practican una cirugía a tórax abierto, o ejercen con legitimidad o sin ella la Presidencia de la República, hay sobrado motivo para la alarma y el escándalo.

En youtube están documentadas algunas recaídas públicas del alcohólico George W. Bush, una que otra idiotez etílica de José María Aznar y la peda monumental que Nicolas Sarkozy se puso en un encuentro con Vladimir Putin.


Sarko: pedísimo


Y por cierto: es fácil truquear el video de alguien que habla para hacerlo aparecer como si hubiera bebido un galón de vodka o de mezcal ríspido: se acelera 50% la velocidad de la grabación y se sube cinco notas la frecuencia del audio. El truco ha sido hecho a costillas de Putin, de Jacques Chirac y del propio Bush.

El borracho presidencial más célebre de la historia mexicana es, a no dudarlo, Victoriano Huerta, quien llegó al Ejecutivo por medio de un sangriento golpe de estado. El rumor popular atribuye una afición etílica similar a Felipe Calderón, quien accedió al cargo 93 años después mediante un fraude electoral. Él y sus allegados sabrán si el chisme es cierto o no, y a estas alturas no viene al caso ponerse en plan de ayatola para censurarlo por algo de lo que ni siquiera se tiene certeza. Lo más grave con el michoacano no es que beba en exceso, si es que eso es cierto, sino que está en Los Pinos como resultado de un proceso electoral inmundo y que no representa a la ciudadanía sino a la oligarquía empresarial, política y mediática a cuyos intereses sirve. Así que lo que sigue es producto de la mera curiosidad y no de la mala fe ni de un afán de descalificar, por briago, a alguien que, siéndolo o no, merece descalificaciones más severas.

El jueves 23 de abril por la noche, Calderón hizo anunciar el inicio de una contingencia nacional por la epidemia de influenza. En un santiamén, José Ángel Córdova Villalobos contagió al país entero el virus de la incoherencia y la zozobra, en tanto que su jefe no volvió a dar la cara sino hasta el sábado, cuando apareció en Oaxaca para anunciar que la estrategia contra la influenza tomaba elementos autoritarios de su “guerra contra las drogas”. El domingo 26 se difundió un video de su comparecencia ante el Consejo Nacional de Salud en el que se le veía raro, vacilante y con la boca seca. Luego no se supo de él el lunes ni el martes (cuando Córdova Villalobos lanzó el novedoso concepto de “cifras móviles” y resucitó a la mayor parte de los fallecidos reportados anteriormente), y no fue sino hasta las 11 de la noche del miércoles 29 cuando Calderón volvió a la escena en un mensaje en cadena nacional en el que dijo, entre otras cosas, que la actividad económica era “normal”. Y apareció de nueva cuenta con la mirada un poco borrosa, una pronunciación de las erres sutilmente resbalada y cierta pérdida del tono facial.


Bush: sus recaídas


Ante el desbarajuste informativo del gobierno federal, y apalancada en el rumor de las aficiones etílicas del michoacano, la conseja popular concluyó que Calderón, en momentos de presión, escogió el alcohol como arma no para combatir al virus sino para olvidarse de él por un rato.

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Gestos de Calderón en cadena nacional.
Imagen animada a partir de los fotogramas del
video distribuido por su oficina.

(Y lo que sigue es refrito de un post anterior, por si gustan saltárselo.)

¿Estaba ebrio Calderón cuando grabó su mensaje del 29 de abril? Quién sabe. Bajé el video de la página web de la Presidencia, lo observé con atención y no pude concluir nada en firme. Lo vi cuadro por cuadro y me sorprendió la frecuencia y cantidad de imágenes estáticas en las que el michoacano aparece con los ojos cerrados, expresiones inusuales, gestos asimétricos y una aparente pérdida de control de los músculos faciales. Repetí esta observación en un video del año pasado y allí el panista se ve en pleno dominio de su cara. Nada de esto es concluyente: en el segundo de esos mensajes, Calderón habría podido estar alcoholizado, pero también con un exceso de fatiga, o conmovido porque se encontraba (luego lo confesó con modestia) en pleno rescate de la humanidad, o será que así es él y no nos habíamos dado cuenta. Pero, insisto, lo realmente grave es lo otro:

Más o menos lo mismo pasa en cada
circunstancia de crisis emergente:
se encontraba borracho el presidente
o no, pero da igual: no sabe nada.

Así fue el terremoto, la olvidada
caída de la bolsa, el inclemente
huracán repetido que a la gente
deja sin techo, herida o ahogada.

Cuando nuestro país sirve de cuna
al virus ojetísimo y porcino,
no hay datos, ni gobierno, ni vacuna.

Quite el de “mano firme” las pezuñas
que no nos ha dejado otro camino
más que rascarnos con las propias uñas.


* * *

Batidos De la Madrid y Salinas en la confirmación de su propia inmundicia, el segundo, capo de capos, pretende enlodar y/o intimidar a la periodista Carmen Aristegui. La sociedad no va a dejarla sola.

Pues qué bueno



No ocurriría algo así con el Himno de Riego. Jódete, Borbón.

12.5.09

Confluencia

Algunas de las causas: la exigencia de información precisa y oportuna y de atención médica incondicional, gratuita, suficiente y adecuada para enfrentar el peligro aún vigente, y otros; la demanda de un manejo económico orientado a facilitar las cosas a la población, no a sus depredadores; la presión social permanente para conseguir que las instituciones acanalladas, corrompidas y envilecidas por quienes hoy las encabezan y ocupan, vuelvan a cumplir con los propósitos para las que fueron creadas y no para satisfacer los intereses político-mercantiles que actualmente las subyugan; el afán de limpiar el gusanero que anida en los partidos políticos; desactivación de la pinza (delincuencia sindical y planes privatizadores) que asfixia al sistema educativo; la tarea de promover tejido social que permita a asalariados, deudores, desempleados, inquilinos, causantes, consumidores y pequeños empresarios, defenderse de la catástrofe financiera universal provocada por la gula especulativa de los grandes capitales; la movilización en respaldo a los obreros de Cananea, la liberación inmediata de los presos políticos de Atenco y la exigencia de castigo para las violaciones a los derechos humanos perpetradas allí, en Oaxaca y en Lázaro Cárdenas, entre otros puntos del mapa que marcan otros tantos episodios represivos; la preservación y ampliación de los derechos reproductivos y de género, bajo el acoso renovado de la derecha mojigata y de la hipocresía clerical y judicial.

Todas ellas son la misma causa. O mejor dicho; todas tienen perspectivas de éxito, a condición de que confluyan en una sola.

Nadie dijo que fuera fácil. Por mermado y descompuesto que se encuentre el poder público, el cártel privado que lo detenta dispone de capacidades, fueros y calibres mediáticos descomunales —sean legales, metalegales o abiertamente ilegales— y no duda en aplicarlos a conveniencia. Ahí está, para quien quiera voltear a verla, la experiencia amarga de 2006, cuando el régimen volcó todo su peso propagandístico para desprestigiar y aislar la insurgencia electoral en torno a la candidatura de Andrés Manuel López Obrador, por una parte, y el movimiento popular de la APPO, en Oaxaca, por la otra. No logró ahorrarse ni el fraude electoral contra el primero ni la represión bárbara contra el segundo, pero sí generó las condiciones para que mucha gente disculpara o minimizara la manipulación de la voluntad ciudadana y aceptara el salvajismo policial contra los activistas oaxaqueños. Y, lo más importante, contribuyó a impedir que uno y otro movimiento reconocieran sus coincidencias, que pesaran más las diferencias y los sectarismos y que una y otra causa marcharan solas e incomunicadas.

Nadie ha dicho tampoco que sea imposible. Hoy en día asistimos al agotamiento de las mediaciones, al desgaste de las sutilezas y el poder (público, pero) privatizado se reduce gradualmente a sus dos músculos centrales: el policial-militar y el monetario. Cada día es más clara la disputa no entre dos proyectos de nación ni entre dos ideologías sino entre la defensa del Estado y el plan de negocios ideado para sacar a remate lo que quede de él: energía, recursos naturales, sistemas educativo y de salud y una nube de funciones gubernamentales concesionables. Esa claridad puede resultar desoladora, pero da pie, por otra parte, a una identificación entre los sectores políticos y ciudadanos involucrados en la preservación y reconstrucción de la institucionalidad y la legalidad destruidas, adulteradas o corrompidas por el programa neoliberal —que se hace más crudo y vociferante conforme se multiplican las evidencias de su agotamiento internacional y de su inviabilidad interna— y en una definición nacional basada en el concepto de país, no en la de mercado.

La confluencia es necesaria y urgente. Ojalá que se pueda.

11.5.09

Nomás pensando

Pobre de la verdad. Nadie la quiere
salvo si puede usarse como daga
contra la piel del adversario.
Y pobre de la luz, que tanto duele
y deja al descubierto cosas tristes
y el poderío de la sombra.
Pobre la honestidad, que cómo estorba
para tener estatus envidiable,
un precioso penthouse, autos del año
y el visto bueno de las putas.

10.5.09

Lo que más le agradezco
a mi madre...


... es que me haya enseñado a detestar esta fecha.

8.5.09

El coprodispersor



Los que con Ahumadas se acuestan, cagados amanecen.