20.3.12
“Que no me maten...”
Hace no mucho, los niños de México
expresaban sus expectativas a futuro en términos parecidos a los que
emplean los niños en cualquier país del mundo: “Quiero ser
ingeniero”, “quiero ser maestra”, “quiero ser ingeniero”,
“quiero ser bióloga”, “quiero ser cantante”, “quiero ser
piloto aviador”, “quiero ser director de cine”. Hoy, en la
franja norte del país, de acuerdo con una consulta realizada por el
Instituto Federal Electoral (IFE) (La Jornada, 19/03/2012, p.
5), los niños tienen, en su mayoría, aspiraciones distintas:
quieren seguir vivos, quieren mantener la cabeza pegada al cuello y
el cuello a los hombros, quieren que no maten a sus familiares y
quieren que cesen las balaceras en las calles.
Como el resto de la población, los
menores ofrecen respuestas contrastadas cuando se les pregunta por
la manera de resolver los problemas: “Hablando con los Zetas” o
“pidiéndoles ayuda”, contestan algunos, mientras que otros
piensan que es preferible apelar a la policía, al Ejército o a la
Marina o, más llanamente, matar a quienes generan la violencia. En
ciertas respuestas hay temor a las corporaciones públicas: “los
policías son los que hacen los problemas” y “te quitan el
dinero”.
–Yo de grande quiero ser narco
–decía un niño juarense de cuatro años de edad en un testimonio
ya censurado en Youtube.
–¿Para qué quieres ser narco?
–Para matar.
–¿Y para qué quieres matar?
–Para ser rico.
Ahora, después de un cuarto de siglo
de saqueo nacional, destrucción sistemática del tejido social,
saqueo y pillaje realizados tanto desde los poderes formales como
desde los fácticos y connivencia cínica o hipócrita de los niveles
gubernamentales con la delincuencia, matar, o que no los maten son
los horizontes deseables para una generación de menores,
especialmente en la franja fronteriza del norte. A eso ha sido
conducido el país por la oligarquía depredadora y sus sucesivos
gerentes en turno, Washington y los socios menores y desechables, eso
que los anteriores llaman “delincuencia organizada”, como si
ellos mismos no lo fueran.
Felipe Calderón entra en la recta
final de su desastre procurando heredar a quien le suceda la guerra y
la destrucción e inaugurando penales de “supermáxima seguridad”,
hipérbole que expresa, seguramente de manera involuntaria, que el
resto de las cárceles del país, sean federales, estatales o
municipales, no son confiables. ¿O que: no debiera bastar con hacer
seguras a las cárceles, sin necesidad de superlativos? Mientras
tanto, en las calles, que los niños desearían como zonas de juego y
convivencia, y no como áreas de potencial exterminio, florece la
supermáxima inseguridad.
En buena parte de los niños de México,
la visión del país es la de un campo de batalla y no es de extrañar
que no pocos de ellos se conviertan en delincuentes antes incluso del
momento en que legalmente dejan de ser niños. Son producto de su
tiempo y de su circunstancia. Otros han visto el asesinato de sus
familiares sin tener la edad necesaria para firmar un acta de
defunción en calidad de testigos. Y otros son desalojados de este
mundo por error –confusión o mala puntería– o por una maldad
que ya se salió de cauce, antes de dar la talla para un ataúd de
adulto.
Hasta los hijos de los altos
funcionarios viven la inseguridad asfixiante de la guerra. La
infancia y la adolescencia les es robada por blindajes y enjambres de
guaruras que les hace imposible la normalidad cotidiana y que tal vez
los lleve a concluir que el país en el que viven los odia y desea
matarlos.
Es urgente deshacerse de la lógica de
la supervivencia del más apto, instaurada sin tapujos durante las
dos últimas presidencias priístas, y continuada en el transcurso de
la docena trágica del panismo gobernante; del enriquecimiento grupal
como verdadera razón de ser del ejercicio del poder público, y de
esa concepción del Estado, impuesta por Calderón, como una máquina
de perseguir, encarcelar, desaparecer, torturar y matar. Para hacer
frente a la delincuencia y a la violencia el país debe incrementar
su población escolar y reducir su población carcelaria, e inaugurar
más clínicas y universidades que “centros de comando” que no
sirven para maldita la cosa, como no sea para perder soberanía
–porque están infestados de asesores estadunidenses– y para
enriquecer a un puñado de proveedores y a unos cuantos funcionarios.
La consulta del IFE refiere, además,
aspiraciones de jóvenes de entre 13 y 15 años: “Que
los políticos ya no se asocien con el narco;
que haya más igualdad, más seguridad social, que no haya más
violaciones ni desempleo; que no haya pobreza y que se cambie el
presidente; que los policías no se dejen sobornar y que no haya
discriminación”.
Es
una propuesta integral y nítida. Es tiempo de hacerles caso.
18.3.12
Aviones
Empezamos a habituarnos a la vergüenza de ser colonia: no lo descubrieron las autoridades mexicanas, sino las gringas, aunque el episodio delictivo involucre a dependencias, funcionarios y dinero de nuestro país. Aún no tiene nombre, como los escándalos famosos (Watergate, Pinocheques, Caso Gürtel…), pero ya tomó impulso. Seis funcionarios de la Secretaría de Seguridad Pública (ese orgullo del régimen), de los gobiernos de Sonora y Sinaloa y de la propia Presidencia de la República recibieron dinero para otorgar contratos por más de 20 millones de dólares en mantenimiento, reparación e inspección de aeronaves entre 2004 y 2009. La sobornadora: la firmas estadunidense BizJet International Sales & Support, de Tulsa, Oklahoma.
En noviembre de 2008, pocos días después de la caída del avión en el que viajaba Juan Camilo Mouriño, publiqué esta anotación: si era cierta la explicación oficial de ese “accidente”, entonces “sería inevitable concluir que lo que mató a Mouriño, a Santiago y a los otros, fue el afán del grupo gobernante de desregular, privatizar y subcontratar todo –llevándose tajadas y comisiones bajo el agua–, hasta las compras de aeronaves para el gobierno federal y el reclutamiento de los respectivos pilotos. Es una gran paradoja que quien fue secretario de Gobernación haya sido, mientras le duró la vida, uno de los grandes beneficiarios de tal empeño.”
Hoy, gracias a las autoridades de la metrópoli (es decir, las de Washington, porque en el México de Calderón nadie investiga nada), podemos confirmar que la adjudicación de contratos de mantenimiento, reparación y verificación de aeronaves al servicio del gobierno no se realiza por concurso ni se selecciona a las empresas más profesionales y sólidas para esa tarea, sino que se contrata a las que ofrezcan una chuleta de decenas o cientos de miles de dólares.
No es necesario acudir a las tesis del atentado. Con las corruptelas basta para que a Felipe se le caigan los secretarios de Gobernación.
17.3.12
Un texto de Quevedo
Gracias y desgracias del ojo del culo
Francisco de Quevedo y Villegas
llamado Juan Lamas, el del Camisón Cagado
Dirigidas a Doña JUANA MUCHA, MONTÓN DE CARNE, mujer gorda por arrobas.
Escribiolas JUAN LAMAS, EL DEL CAMISÓN CAGADO.
Edición de DANIEL LEBRATO, Maestro Oculista.
Quien tanto se precia de servidor de vuesa merced, ¿qué le podrá ofrecer sino cosas del culo? Aunque vuesa merced le tiene tal, que nos lo puede prestar a todos. Si este tratado le pareciere de entretenimiento, léale y pásele muy despacio y a raíz del paladar. Si le pareciere sucio, límpiese con él, y béseme muy apretadamente. De mi celda, etcétera.
No se espantarán de que el culo sea tan desgraciado los que supieren que todas las cosas aventajadas en nobleza y virtud, corren esta fortuna de ser despreciadas de ella, y él en particular por tener más imperio y veneración que los demás miembros del cuerpo; mirado bien es el más perfecto y bien colocado dél, y más favorecido de la naturaleza, pues su forma es circular, como la esfera, y dividido en un diámetro o zodíaco como ella. Su sitio es en medio como el del sol; su tacto es blando: tiene un solo ojo, por lo cual algunos le han querido llamar tuerto, y si bien miramos, por esto debe ser alabado, pues se parece a los cíclopes, que tenían un solo ojo y descendían de los dioses del ver. El no tener más de un ojo es falta de amor poderoso, fuera de que el ojo del culo por su mucha gravedad y autoridad no consiente niña; y bien mirado es más de ver que los ojos de la cara, que aunque no es tan claro tiene más hechura. Si no, miren los de la cara, sin una labor, tan llanos que no tienen primor alguno, como el ojo del culo, de pliegues lleno y de molduras, repulgo y dobladillos, y con una ceja que puede ser cola de algún matalote, o barba de letrado o médico. Y así, como cosa tan necesaria, preciosa y hermosa, lo traemos tan guardado y en lo más seguro del cuerpo, pringado entre dos murallas de nalgas, amortajado en una camisa, envuelto en unos dominguillos, envainado en unos gregüescos, abahado en una capa, y por eso se dijo: "Bésame donde no me da el sol". Y no los de la cara, que no hay paja que no los haga caballeriza, ni polvo que no los enturbie, ni relámpago que no los ciegue, ni palo que no los tape, ni caída que no los atormente, ni mal ni tristeza que no los enternezca. Lléguense al reverendo ojo del culo, que se deja tratar y manosear tan familiarmente de toda basura y elemento ni más ni menos; demás de que hablaremos que es más necesario el ojo del culo solo que los de la cara; por cuanto uno sin ojos en ella puede vivir, pero sin ojo del culo ni pasar ni vivir.
Lo otro sábese que ha habido muchos filósofos y anacoretas que, para vivir en castidad, se sacaban los ojos de la cara, porque comúnmente ellos y los buenos cristianos los llaman ventanas del alma, por donde ella bebe el veneno de los vicios. Por ellos hay enamorados, incestos, estupros, muertes, adulterios, iras y robos. Pero ¿cuándo por el pacífico y virtuoso ojo del culo hubo escándalo en el mundo, inquietud ni guerra? ¿Cuándo, por él, ningún cristiano no aprendió oraciones, anduvo con sinfonía, se arrimó a báculo ni siguió a otro, como se ve cada día por falta de los de la cara, que expuestos a toda ventisca e inclemencia, de leer, de fornicar, de una purga, de una sangría, le dejan a un cristiano a buenas noches? Pruébenle al ojo del culo que ha muerto muchachos, caballos, perros, etc.; que ha marchitado hierbas y flores, como lo hacen los de la cara, mirando lo ponzoñosos que son: por lo que dicen que hay mal de ojo. ¿Cuándo se habrá visto que por ser testigo de vista hayan ahorcado a nadie por él, como por los de la cara, que con decir que lo vieron forman sus calumnias los escribanos? Fuera de que el ojo del culo es uno y tan absoluto su poder, que puede más que los de la cara juntos. ¿Cuándo se ha visto que en las irregularidades se metan con el ojo del culo? Lo otro, su vecindad, es sin comparación mejor, pues anda siempre, en hombres y mujeres, vecino de los miembros genitales; y así se prueba que es bueno, según aquel refrán: Dime con quien andas, te diré quien eres. El se acredita mejor con la vecindad y compañía que tiene que no los ojos de la cara, que éstos son vecinos de los piojos y caspa de la cabeza y de la cera de los oídos, cosa que dice claro la ventaja que les hace el serenísimo ojo, del culo. Y si queremos subtilizar más esta consideración, veremos que en los ojos de la cara suele haber por mil leves accidentes, telillas, cataratas, nubes y otros muchos males; mas en el del culo nunca hubo nubes, que siempre está raso y sereno; que, cuando mucho, suele atronar, y eso es cosa de risa y pasatiempo. Pues decir que no es miembro que da gusto a las gentes, pregúnteselo a uno que con gana desbucha, que él dirá lo que el común proverbio, que, para encarecer, que quería a uno sobremanera, dijo: "Más te quiero que a una buena gana de cagar". Y el otro portugués, que adelantó más esta materia, dijo: "Que no había en el mundo gusto como el cagar si tuviera besos." Pues ¿qué diremos si probamos este punto con texto del filósofo que dijo:
No hay contento en esta vida
que se pueda comparar
al contento que es cagar.
Otro dijo lo descansado que quedaba el cuerpo después de haber cagado:
No hay gusto más descansado
que después de haber cagado.
Con más facilidad topé por qué se decía al lindo ojo del culo "manojo de llaves": por lo redondo del cabo y muchas molduras que hacen aquel mismo repulgo, y viene bien con los que llaman cofre al culo, que es darle cerradura.; y en los animales vemos que la Naturaleza les cubre el culo con la cola o rabo, para que como parte más necesaria y secreta, estuviera acompañado tapado y abrigado, y con mosqueador para de verano, y en las aves lo mismo. Si miramos su ocupación, es hacer lo que ninguno nunca hizo ni pudo: pues en este mundo todos hemos menester a otros para ser proveídos: el alguacil al corregidor, el corregidor al oidor, el oidor al presidente, el presidente al rey. Pero el culo se provee a sí mismo y aún en el presidente, servidor por otro nombre (que así llaman al bacín), cosa equívoca a los derretidos de las damas.
El culo no tiene cosa común, ni aunque me pruebes que hace cámaras, a imitación de otros muchos, pues lo que él hace son mojones, que son fin de términos, para dar a entender que en llegando al culo no has de pasar adelante.
Háceme fuerza que en las almonedas dicen: "¿Hay quien puje?"; que ni sé si convidan a cagar (propiamente entonces pujar) o si a comprar; con que es cierto que tiene grandes preeminencias, cuando se valen de sus voces para otras cosas. Hasta los excrementos o mierda (pasa adelante, porque no te empalagues con tan dulce plato) son de provecho, pues según defienden los doctores galenistas y boticarios droguistas, son buenos para desligar Cárdeno y Alberto los del lagarto para los ojos; los de bestias, que llaman estiércol, es con lo que se fertilizan los campos, y a quien debemos los frutos; la del gato de Algalia, no hay que probar ni examinar cuánto es su valor y estimación; la mierda del buey, o boñiga, para inmensos remedios es provechosa. Esto probado y asentado, ¿habrá curioso alguno que diga que los ojos de la cara tienen alguna virtud? Luego el ojo del culo, él por sí solo, es mejor y de más provecho que los ojos de la cara.
Lo que dicen del culo (los que tienen ojeriza con él) es que pee y caga, cosa que no hacen los ojos de la cara; y no advierten lo cuitados que más y peor cagan los ojos de la cara y peen que no el del culo, pues en ellos no hay sueño que no lo caguen en cantidad de legañas, ni pesadilla o susto que no meen en abundancia de lágrimas, y esto sin ser de provecho, como lo que echa el culo, como ya queda probado.
Lo del pedo es verdad, que no lo sueltan los ojos; pero se ha de advertir que el pedo antes hace al trasero digno de laudatoria que indigno de ella. Y, para prueba desta verdad, digo que de suyo es cosa alegre, pues donde quiera que se suelta anda la risa y la chacota, y se hunde la casa, poniendo los inocentes sus manos en figura de arrancarse las narices, y mirándose unos a otros, como matachines. Es tan importante su expulsión para la salud, que en soltarle está el tenerla. Y así, mandan los doctores que no les detengan, y por esto Claudio César, emperador romano, promulgó un edicto mandando a todos, pena de la vida, que (aunque estuviesen comiendo con él) no detuviesen el pedo, conociendo lo importante que era para la salud. Otros dijeron que lo había hecho por particular respeto que se debe al señor ojo del culo.
Pues decir que no es bullicioso un pedo, ¡bueno es eso! ¿Hay cosa de más gusto que ver en un concurso grande, si se suelta uno, el rumor que mete y qué agudos acuden todos a taparse las narices, como está dicho, y otros que más lo huelen, haciendo la disimulada toman tabaco?
Y es probable que llega a tanto el valor de un pedo, que es prueba de amor; pues hasta que dos se han peído en la cama, no tengo por acertado el amancebamiento; tambien declara amistad, pues los señores no cagan ni se peen, sino delante de los de casa y amigos. Y un portugués preguntado cuál era la parte principal del cuerpo dijo que el culo, que se asentaba primero que nadie y aunque fuese delante del rey.
Los nombres del pedo son varios: cuál le llama "soltó un preso", haciendo al culo alcaide; otros dicen: "fuésele una pluma", como si el culo estuviera pelando perdices; otros dicen: "tómate ese tostón", como si el culo fuera garbanzal. Otros dicen algo crítico: "cuesco", derivado de la enigma; y otros han dicho: "Entre peña y peña el alba, río que suena". De aquí se levantó aquel refrán que dice: "Entre dos peñas feroces, un fraile daba voces". Y finalmente, dijo el otro: "El señor don Argamasilla cuando sale chilla".
Baste ya de probanzas de la nobleza del señor don Pedo y pase por ahora plaza de don caballero que porque no digan me revuelco demasiado no le acoto con otros muchos lugares y autoridades.
Dejo de tratar de los pedos degollados, si bien con esto conocerán de su hidalguía y caballería y grandeza que tiene el culo en este caso. Pues su fortaleza ¿quién la encarecerá?, si es tanta que el sólo limpiarse con un paño delgado se deja de modo por las dos partes, que es más difícil de tomar que la inclusa.
Y, volviendo a los demás sentidos, digo que lo que se queda en el pañuelo de la boca es gargajo, y lo de las narices moco, y lo de los ojos legañas, y lo de los oídos cera; pero lo queda del culo en la camisa es palomino, nombre de ave muy regalada. Fuera de que los ojos no tienen cosa señalada con que limpiarse; que a veces piden el pañuelo prestado a las narices y a la boca, y otras se limpian con las manos, y al mismo tenor los otros sentidos. Mas volviendo al culo, ¡qué de firmas de grandes señores ha iluminado! ¡Qué papeles de los más íntimos amigos no ha visto! ¡Qué de libros de los hombres más doctos ha gastado! ¡Qué de billetes de damas ha firmado! ¡Qué de procesos importantes ha manchado! y, ¡qué de camisas de Cambray y Holanda ha teñido! Y al fin le han servido de limpiadera las mejores y más hermosas manos del mundo, según aquel:
La mano de marfil es muy forzoso
que al culo de su dueña haya llegado.
Y lo merece todo, porque también, sin ser abeja, hace cera o cerote (que así dicen de los medrosos).
Hasta las melecinas deben su ganancia al ojo, que aunque no ve, algunos dijeron que veía Fulano la luz por el ojo del culo de Zutano. Y en verdad que no es vista que invidiar.
De si tiene alguna gracia o no los culos sería largo de contar, baste decir que culos que se conocen, en la calle se saludan. Marcial dice que son saludadores compressis narebus Joven salutat, que en español quiere decir: represando las nalgas saluda a Júpiter, tratando de uno que se peió y por eso algunos le dan tanta antigüedad que dicen: ¿Qué tiene que ver el culo con el pulso? Como si dijeran de una cosa que no da cuidado ninguno y muy con verdad comparándola a otra que de cada accidente se desconcierta.
PRIMERA DESGRACIA
Enseña un ayo mugriento la lición a un descuidado niño. Encomiéndasela a la memoria y como potencia vil pásasele y jugando, olvida y en pena de lo que pecó la memoria abre el culo a azotes.
Va un estudiante un madrugón a una viña, vendimia a la mitad de ella, lleva un lagar en el estómago, topa con una fuente, y porque se lo pide el gusto bebe hasta hartarse: pícase la sed y deshácese en cámaras y págalo el ojo del culo.
TERCERA
El otro mesurado o engullidor miserable, por comer de balde llenó tanto el estómago que se ahitó movido del apetito y págalo el culo a puro jeringazos.
CUARTA
Tiene un mal curado enfermo modorra y porque el humor se le ha apoderado de los sentidos y los descuidos que tuvo el poco prevenido médico, lo paga el culo a puro sanguijuelas que lo sajan vivo.
QUINTA
Sábese, según doctrina de muchos filósofos, que el regüeldo es pedo malogrado y que hay algunos tan desdichados que no se les permite llegar al culo, así lo enseña Angulo que no ha acabado de salir por la boca cuando le dicen todos: "¡Vaya a una pocilga!", y cuando sale por el ojo del culo todo es aplaudido y cuando más le dicen cuerno, como otro tenía costumbre de decir cuando uno se peía "¡cuerno! por ahí comas carne y por la boca mierda, y papa te vea la madre que te parió porque te vea más medrado; en las sopas te lo halles como garbanzo, con esa música te entierren, sabañones y mal de gamones, coz de mula gallega, por donde salió el pedo meta el diablo el dedo, la víbora el pico, el puerco el hocico, el toro el cuerno, el león la mano, el cimborrio de El Escorial y la punta de mi caracol te metan amén".
SEXTA
Da el otro extranjero en caballerear, bizarrear y servir a damas y traer mucha bambolla y fausto, falta a los negocios y pierde el crédito y lo que pecaron los miembros genitales lo paga el inocente culo. Pues al punto dicen: "Fulano ya dio de culo".
SÉPTIMA
Va el otro narciso, pisaverde a pie por la calle en tiempo de todos y por más cuidado que pone en las chinas o piedras que están descubiertas para asegurar los pies y andar de guija en guija, resbálase el pie y hace pedazos el pobre culo y de más a más se hace una plasta de todo que le coge de pies a cabeza.
OCTAVA
Da el otro pobre a la medianoche en tiempo de invierno una correncia o evacuación de tripas y porque con la priesa que tiene no se acuerda bien hacia donde quedó el brasero o barreño de la lumbre tropieza en él y hace pedazos las piernas y el culo, cobrando con esta desgracia enfremedad para muchos días.
NONA
Tan desgraciado es el culo que hasta los animales les muerde el lobo por él y en las monas se ve que porque quieren descansar y sentarse a menudo se llenan el culo de callos y por eso han dado en decir: "Fulano tiene más callos que culo de mona".
DÉCIMA
Viene el otro picarón a sentir el calor del verano y porque yéndose a rascar la comezón de una ladilla frisona le estorbó el matarla una horrenda población de pendejos que topa hacia el culo, determina de matarlas con unas tijeras y teniendo las manos torpes y no ver lo que hace ni poder sufrir más el ser puerco abre a tijeretazos el pobre culo.
Viene la otra pobre casada o doncella a descubrir más de lo que fuera menester su natural inclinación de ser puta, tiene celo de ello el galán y causa cuidado al marido y por dar a entender que conocen la fragilidad y imperfección del sujeto, dicen: "de res que se mea el rabo, no hay que fiar".
DUODÉCIMA
Dale al otro una apretura en la calle o cógele en la comedia, sale con priesa a buscar dónde desbuchar, y porque no llegó tan presto a las necesarias o le embarazó algún nudo ciego, emplástase o embadúrnase de mierda el pobre culo.
DECIMOTERCERA
Viene el otro estudiante o platicante de medicina y al ir a ordenar un medicamento a la cocina topa a la criada que se había hecho del ojo, y ella por darle gusto y apagar el fomes de la concupiscencia y titilaciones venéreas, empieza sus cernidillos y bamboleos, diviértese con el gusto y acribilla a golpes el pobre culo de escalón en escalón.
DECIMOCUARTA
Vienen las Carnestolendas, alégranse las gentes en diferentes festines y por no más de antojo de muchachos o pasatiempo de hombres ociosos pagan los culos de los perros atándoles a la cola mazas diferentes.
DECIMOQUINTA
Vese el otro pobre condenado toreador de a pie embestido del toro, vuélvese para huir, túrbase o no salen los pies con presteza y por no salir ellos presto desgárrale el toro el pobre culo.
DECIMOSEXTA
Va una vieja a echar una ayuda a un enfermo, ve poco, no la ha templado bien, encájasela dos dedos del culo, y dale entre las nalgas con ella, escáldale el culo que paga el pobre el descuido de la vieja borracha.
ÚLTIMA DESGRACIA
Finalmente, tan desgraciado es el culo que siendo así que todos los miembros del cuerpo se han holgado y huelgan muchas veces, los ojos de la cara gozando de lo hermoso, las narices de los buenos olores, la boca de lo bien sazonado y besando lo que ama, la lengua retozando entre los dientes, deleitándose con el reir, conversar y con ser pródiga y una vez que quiso holgar el pobre culo le quemaron.
F I N
16.3.12
Prefacio
Empieza hoy esta serie de apuntes, que
irán apareciendo en #PulsoCiudadano, y que se escriben con la
esperanza de su difusión en las redes sociales, sobre personajes,
circunstancias y cifras de la catástrofe regresiva en la que se
encuentra México.
Los cuerpos descuartizados son la otra
cara de la moneda de los truhanes respetables que se pasean, sin
sombra de sospecha que les nuble la vida, en Audi blindado o en
helicóptero. El desmantelamiento sistemático de todo lo que huela a
pueblo es el correlato de los rascacielos impecables. Hay vasos
comunicantes inocultables entre la pulcritud de las oficinas públicas
y la hediondez que brota de las fosas comunes, los lamentos que
escapan de los explotaderos de carne humana, el aire tóxico que se
instala sobre los socavones a cielo abierto de las mineras
transnacionales.
La persistencia de un régimen político
podrido es posible por un ejercicio orweliano –vía los medios y el
discurso oficial– de adulteración de lo real. Y lo más
impactante, como dijo la entrañable Lillian Hellman acerca de la era
negra del macartismo, no era el senador McCarthy con sus maneras de
inquisidor medieval, sino “toda la gente que no se manifestó”:
los tiempos de canallas requieren del acanallamiento generalizado, un
requisito sine qua non para que este régimen oligárquico inicie –El
Cielo no lo quiera, no lo permitamos nosotros– un nuevo ciclo con
el concurso de cualquiera de sus franquicias electorales: la
blanquiazul o la tricolor.
No vaya a recordarnos alguien, en un
futuro cercano, que no fuimos capaces de alzar la voz ante el saqueo,
la corrupción, las violaciones a los derechos humanos, la
frivolidad, la insensibilidad y la ignorancia que caracterizan a este
nuestro propio tiempo de canallas.
Etiquetas:
canallas
15.3.12
Crueldad, simpatía y excesos
El anuncio decía algo así como “regalo preciosa parejita a de niños, macho y hembra, de 5 y 7 años. No puedo tenerlos en casa porque mis gatos resultaron alérgicos”. La pretensión de quien lo haya hecho fue crear conciencia sobre la responsabilidad que se adquire cuando uno se agencia una mascota, prevenir la crueldad contra los animales y evitar la proliferación de felinos o cánidos abandonados por sus propietarios. Con esos nobles propósitos, se perpetró una de las parodias más obtusas que he visto en la vida: deshacerse de unos bichos por razón de fuerza mayor equivale, en su lógica, a regalar a los hijos.
Durante milenios los humanos hemos visto al resto de los animales con indiferencia y utilitarismo perfectamente naturales, es decir, con una percepción muy parecida a la que un lagarto pueda tener de una garza: le ve cara de desayuno, y punto. La reducción de pájaros y cuadrúpedos originalmente salvajes a animales de granja y su sacrificio programado no son prácticas más o menos crueles que la vieja cacería de subsistencia: no se les mata para refocilarse en su dolor, sino para obtener proteínas, manteca y cuero para zapatos. En eso no somos peores ni mejores que los tiburones, las arañas o las plantas carnívoras. También establecemos pactos de mutuo beneficio con otras especies, como lo hacen las hormigas con los pulgones, y aceptamos el trato que nos propusieron los lobos débiles y desamparados que en algún remoto momento del pasado acudieron a las tribus humanas clamando por desperdicios y abrigo; igual otorgamos un contrato laboral a los bacilos que fabrican yogurth. Hasta en la capacidad de depredación nos parecemos a ciertas plagas que, sin necesidad de inventar transgénicos o de obsesionarse con el gusto por las pieles preciosas, son capaces de devastar sus entornos naturales y de llevar a otras especies a la extinción.
Lo que realmente nos distingue en un sentido negativo de otros amasijos de células con dientes son el sadismo idiota que se pone de manifiesto en la cinegética, las peleas de gallos y de perros y la tauromaquia –entre otros rituales de sacrificio en los que corren ríos de adrenalina y de testosterona–, así como la superstición, que igual nos lleva a meterles fuego a esos pobres insectos llamados “cara de niño” –en la creencia de que son venenosos, e incluso malvados– que a amputar el cuerno a los rinocerontes, con la vana ilusión de que al pulverizarlo e ingerirlo, devolverá el vigor sexual perdido a un macho viejo de nuestra especie.
Podemos, en efecto, ser casi infinitamente crueles y estúpidos con otros seres vivos. Pero, por el lado edificante, tenemos la singularidad de agarrarle cariñito a un venado huérfano, de enamorarnos de un conejo –aunque se coma el sofá de la sala– y de adoptar, en calidad de mascotas y plantas domésticas, a un sinfín de especímenes autótrofos, saprofitos o monofiléticos. Ya instalados en la relación afectiva con el bicho –y no se entienda por esto una alusión a zoofilia o bestialismo–, somos capaces de desvelarnos por su salud, cocinarle potajes de bebé, regarlo con agua esterilizada para preservar sus raíces del ataque de las bacterias, permitirle que duerma en nuestra cama, tejerle abriguitos para los tiempos de frío y erigir monumentos funerarios para que, cuando llegue el momento en que nos abandone, pueda pasar la eternidad a gusto. Ellos, por su parte, serán pródigos en la floración de violetas para agasajar nuestra mirada, en litros de amorosas babas, en gracejadas seguramente involuntarias, pero que nos permitirán tardes enteras de solaz. Es probable que un escorpión domesticado (pandinus imperator, los hay, los hay) no sea capaz de manifestar afecto alguno por su propietario, pero qué importa: no faltará quien encuentre una manifestación de ternura en su forma de amenazar con los impresionantes pedipalpos. Allá cada cual.
El exceso no está en la adopción sino en la sobreprotección y en un altruismo poco consecuente con sus propios postulados. Es civilizatorio y correcto regular y mantener a raya, incluso por medio de leyes, ese apetito humano por el sufrimiento ajeno, y fincar deberes básicos de cada integrante de nuestra especie para con el resto de seres con los que compartimos el planeta, la granja, la casa o la habitación. Pero de allí a suponer que los animales puedan poseer derechos legales hay una dosis de fantasía tan grande como la que anima al Pato Lucas o al Minotauro, o bien como esa neosuperstición, acaso sacada de las películas del Dr. Doolittle, de las prácticas telepáticas interespecies.
Como ya está archidemostrada la existencia de una conexión metafísica de banda ancha entre dos personas, sin más requisitos de contratación del servicio que creer en él, el siguiente paso consiste en establecer la comunicación con el animal para saber qué le duele o para solicitarle, en cualquier idioma, que por favor se quede quieto porque le van a coser una herida. Cuenta Diego Mendiburu que una señora o señorita desarrolló una metodología para tal propósito y que ofrece cursos, con algo de yoga, para que cualquier persona pueda ponerse al habla con su cuadrúpedo. Y como la existencia del ectoplasma está tan sólidamente demostrada como la propia telepatía, la comunicación puede incluso eludir el inconveniente de que la mascota esté muerta. Y es que “no somos solamente nuestro cuerpo físico; cuando los animalitos se van y los humanos se quedan, su conciencia; si quiero contactar con ese ser, ya no está en la forma física de gato con pelos negros, por poner un ejemplo, a veces son una esfera de luz, tienen la forma del gato en color blanco, tienen una forma muy elástica”. Ande, pues.
La inconsecuencia se refiere a que el “atruismo” de los protectores de animales suele ser sumamente discriminatorio y, si se fijan bien, su material de denuncia suele centrarse, en exclusiva, en la defensa de una que otra especie de ganado y aves de corral: vacas y cerdos (porque los sacrifican bien gacho), pollos (porque los tienen sentados toda su vida y les dan hormonas), mascotas abandonadas y agredidas, focas apaleadas (ese es todo u favorito), de vez en cuando, animales de circo, o uno que otro delfín. Hasta la fecha no he presenciado una protesta contra las maneras crudelísimas puestas en práctica para combatir plagas de roedores (como esas trampas de pegamento en las que el bicho suele desollarse en sus intentos por escapar), matar culebras (aunque no sean venenosas) o cazar lagartos, y ya no se diga de las tiritas de papel engomado para atrapar moscas. El único criterio perceptible en la selección de las especies a las que se ha de proteger de la infinita crueldad humana es que los beneficiarios tengan una mirada conmovedora.
Al margen de estos disparates –no: perdón, pero no es lo mismo un niño que un gato– parece ser que somos los únicos organismos del planeta capaces de gratificar a sus víctimas antes de volverlas ensalada y chuletas, y me parece que eso habla bien de nosotros. Con o sin fundamento científico, parece haber cierto utilitarismo en la acción de adornar el aire con música de Bach para que las plantas crezcan más rápido. También, a veces, interpretamos jazz para vacas que no están destinadas a nuestro plato y sin esperar retribución alguna, como lo ha venido haciendo la banda de Nueva Orleáns New Hot 5. Busquen jazz for cows en youtube, que el grupo no tiene su madre. Tal vez la experiencia les ayude a estimar a las vacas –tienen la ternura puesta en la mirada y son deliciosas– y acaso les permita revalorar un poco a la vapuleada especie humana.
13.3.12
Huesos en Comalapa
Hasta hace unos años, cuando uno
escarbaba y encontraba por accidente huesos humanos, la reacción
natural oscilaba entre ponerse en contacto con el arqueólogo de
cabecera, buscar al brujo o al sacerdote, para “limpiar” el sitio
de cosas malas o bendecirlo, o bien invitar al festín al sobrino que
estudiaba Medicina y que siempre andaba en dificultades para hacerse
de materiales didácticos. Pero tenía razón Josefina Vázquez Mota
cuando dijo, en su infortunada toma de protesta como candidata
presidencial panista, que su partido le ha cambiado el rostro al
país. Hoy México parece un tzompantli adornado con cabezas frescas
y ante un hallazgo macabro a uno ya no se le ocurre acudir al
Instituto Nacional de Antropología e Historia; ahora lo lógico es
reportar las osamentas ante la Policía o el Ejército.
Fue el caso del hallazgo de este fin de
semana en una cueva de la ranchería Nuevo Ojo de Agua, municipio de
Frontera Comalapa, y notificado de inmediato a la Procuraduría
General de Justicia de Chiapas. Tal vez porque sigue vivo el recuerdo
de las masacres de migrantes en San Fernando, Tamaulipas, lo primero
que cruzó por la mente de algunos redactores de noticias, en el afán
de dar contexto, fue que el municipio chiapaneco donde fueron
hallados los restos óseos de 167 personas es zona de tránsito de
indocumentados centroamericanos.
Para alivio general, los forenses
establecieron, desde un primer momento, aunque “sin descartar
ninguna línea de investigación”, que los huesos tenían más de
50 años de antigüedad y que no había en ellos señales de
violencia. En las horas siguientes pudo establecerse que esas
defunciones ocurrieron hace mil años, en el periodo clásico tardío
de las culturas mesoamericanas, que lo hallado era en realidad el
vestigio de un cementerio prehispánico, que esas muertes nos
resultan casi del todo ajenas (vaya el “casi” en homenaje a
Terencio) y que, al menos en esta ocasión, los datos de una muerte
colectiva no entran en el macabro marcador en el que periódicamente
se solaza el gobierno federal desde hace más de cinco años.
A este régimen le encantan los
rituales fúnebres, ya sea para honrar a los caídos en sus propias
filas como para ultrajar los cadáveres de los enemigos muertos
(acuérdense de las fotos del cuerpo de Arturo Beltrán Leyva
cubierto de billetes, distribuidas por el propio gobierno) y hasta
para exhibir, en una ceremonia sórdida y enfermiza, los huesos de
los héroes patrios. Por lo demás, en este lustro horrible el
calderonato no sólo se ha empeñado en echarle gasolina al fuego de
la violencia delictiva sino que ha machacado a la sociedad con la
prédica de que el homicidio es inevitable, necesario y hasta
deseable. El propio Calderón afirma, en cada oportunidad que puede,
que no hay otro camino que tenerle paciencia a la muerte y que su
guerra “va para largo”, incluso con proyección transexenal.
En la lógica oficial, los sacrificios
humanos ser han vuelto, pues, una suerte de extensión de las
obligaciones fiscales. Cambien el sol (que necesitaba alimentarse de
guerreros y doncellas frescas para trepar por el firmamento cada
mañana, o para renacer cada 52 años) por la expresión estado de
derecho y verán las implicaciones de ese discurso sobre la necesidad
de fallecimientos con violencia. La gran diferencia entre una y otra
circunstancias es que los sacrificios de antaño, aunque atroces, ni
beneficiaban ni perjudicaban en nada al homenajeado, porque a la bola
incandescente le importa un bledo que maten en su nombre, en tanto
que el estado de derecho es descuartizado cada vez que se nos habla,
desde el poder público, de “muertes necesarias” o, cuando menos,
“inevitables”.
Desde luego, esto no tiene nada que ver
con una solicitud para que las autoridades renuncien a combatir la
delincuencia –como interpreta Calderón, con una agotadora mala fe,
cada crítica a su guerra– sino con la necesidad de cambiar
radicalmente los métodos para combatirla. Por humanidad, por sentido
común, por responsabilidad y hasta por misericordia consigo misma,
la sociedad tendría que rechazar en forma contundente e
inequívocamente mayoritariamente su rechazo a la continuación de la
carnicería en curso, y devolver los hallazgos de huesos humanos al
dominio de la arqueología. Como fue el caso, a fin de cuentas, y
para alivio de todos, en la cueva de Frontera Comalapa.
8.3.12
WikiLeaks, el espejo odioso
Por años, Reuters insistió ante el gobierno de Estados Unidos para que le diera a conocer las grabaciones del ataque perpetrado el 12 de julio de 2007 en Bagdad por la tripulación de un helicóptero Apache contra el reportero de esa agencia Namir Noor-Eldeen y diez personas más. El 5 de abril de 2010 WikiLeaks obtuvo el material, lo hizo público por medio de Youtube con el título Collateral Murder (“Homicidio colateral”) y de entonces a la fecha, el video ha acumulado más de 12 millones de visitas. El material exhibe las prácticas criminales de las fuerzas armadas de Washington y deja al Pentágono como mentiroso, pues, hasta antes de la filtración éste sostuvo que la masacre había sido resultado de un enfrentamiento entre insurgentes iraquíes y las fuerzas invasoras. En el video puede verse cómo los tripulantes de la aernoave identifican a un hombre que porta una cámara de televisión, disparan contra él y sus acompañantes, y cómo lanzan nuevas ráfagas de su cañón M230 de 30 milímetros contra otras personas que, a bordo de una camioneta, se acercaron a los heridos con el propósito de socorrerlos.
El 25 de julio, WikiLeaks, por medio de los periódicos The Guardian, The New York Times y Der Spiegel, hizo públicos 92 mil documentos sobre la Guerra de Afganistán (The war logs) entre 2004 y 2009. En ellos hay información irrebatible sobre asesinatos de civiles por la fuerza multinacional que ocupa ese país, ineptitudes monumentales que conducen a la muerte de soldados propios y una vasta corrupción en el manejo del conflicto.
Por esas mismas fechas, en Las Habana, Fidel Castro concedió sendas entrevistas a Carmen Lira, directora general de La Jornada, y a un panel de periodistas venezolanos reunidos por Telesur. En ambos encuentros, el viejo guerrero tuvo expresiones de admiración y encomio para WikiLeaks. Lira transcribe la “fascinación” de Castro con la organización fundada por Julian Assange:
–¿Te das cuenta, compañera, de lo que esto significa? Internet ha puesto en manos de nosotros la posibilidad de comunicarnos con el mundo. Con nada de esto contábamos antes (…) Estamos ante el arma más poderosa que haya existido, que es la comunicación.”
En la entrevista organizada por Telesur, el comandante retirado opinó que gracias al poder de la comunicación y la transmisión “no harán falta las revoluciones” (armadas, se entiende) y consideró que a WikiLeaks “habría que hacerle una estatua”.
En octubre siguiente WikiLeaks hizo públicos 400 mil documentos del Pentágono relativos a la guerra de Irak (Iraq War Logs). Con ellos es posible confirmar que las torturas de Abu Ghraib no fueron excepción sino botón de muestra, que Estados Unidos ocultó en sus informas públicos la muerte de unas 15 mil personas y que los asesinatos de civiles a manos de los invasores y de sus aliados locales fueron más frecuentes de lo que se admitía.
Un mes más tarde, el año el grupo de ciberactivistas reveló 250 mil cables enviados al Departamento de Estado por representaciones diplomáticas de Washington en el mundo. En un principio, la información fue entregada a cinco diarios (The Guardian, The New York Times, Le Monde, Der Spiegel y El País). La Jornada fue la sexta publicación del grupo y en febrero de 2011 empezó a publicar lo más relevante de la información contenida en los cables enviados en años anteriores a Washington por la embajada y los consulados estadunidenses en territorio mexicano.
–Ustedes le han propinado al poder estadunidense el mayor golpe que ha recibido desde el 11 de septiembre de 2001 –se le comentó a Assange por esas fechas.
–Sí –respondió con orgullo–. Pero en nuestro caso no hubo ni un solo muerto.
Para entonces, sin embargo, WikiLeaks y su fundador ya se habían ganado el odio implacable de la Casa Blanca, el Departamento de Estado, el Pentágono y algunos personajes característicos de la actual derecha esadunidense, como la inefable Sarah Palin, quien no tuvo empacho en exhortar al asesinato de Assange.
Exhibido en toda su criminalidad y corrupción, el poder público de Washington no encontró otro argumento contra los ciberactivistas que el supuesto riesgo en el que habían colocado a militares, empleados e informantes. Fue como si un violador filmado en flagrancia se quejara por la invasión de su intimidad.
En forma paralela a la acusación insostenible contra el australiano por supuestas agresiones sexuales perpetradas en Suecia, y que lo mantienen virtualmente encadenado en Gran Bretaña, desde diciembre de 2010 el poder político-económico del imperio movió sus piezas y estableció un verdadero cártel entre las más influyentes instituciones financieras del mundo con el propósito de imponer un bloqueo económico al portal incómodo. En la medida en que ese cártel controla el sistema global de pagos electrónicos, condiciona también a quienes emplean tales servicios, independientemente de su nacionalidad, y vulnera el derecho a la información y la libertad económica de quienes desean conrtibuir al sostenimiento de Wikileaks con donativos. Es una cruzada ilegal y una censura indirecta que distosiona severamente los principios de los que se jactan las democracias liberales.
La debilidad de WikiLeaks reside en su carácter de organización no lucrativa, independiente de cualquier gobierno o fundación: salvo por los pagos de conferencias, la totalidad de sus finanzas depende de donaciones del público –la donación promedio es de 25 dólares, y las más numerosas provienen de Estados Unidos, la Unión Europea, Suiza y Australia– y la mayoría de éstas se realizaba por medio de tarjeta de crédito. Pay Pal, Visa, Master Card, Bank of America y Western Union, que en conjunto controlan la mayor parte de las transacciones electrónicas en el mundo, se unieron al bloqueo contra la organización de ciberactivistas.
Esa misma independencia explica, paradójicamente, la fuerza de la organización, por cuanto da fe de su independencia y cimienta su credibilidad, la cual descansa en un hecho adicional: ninguno de los documentos hasta ahora por WikiLeaks ha resultado falso. En medio de las amenazas, el bloqueo financiero y el acoso judicial contra su fundador, en estos 14 meses el grupo ha seguido dando a conocer una gran cantidad de documentos sobre los aspectos más sórdidos e impresentables del poder político y económico.
Es significativo que a Washington le haya sido más fácil deshacerse del régimen de Muamar Kadafi, armado con aviones y misiles, que de un grupo de personas dispuestas a dar a conocer las entrañas podridas del poder mundial y que no disponen de otro medio de defensa que unas computadoras portátiles y la corrección ética de su causa, la cual genera una simpatía difusa –o no tanto– en un número incalculable de personas de muchos países.
La diferencia entre los enemigos tradicionales de la superpotencia –Saddam Hussein, Osama o el propio Kadafi– y WikiLeaks no reside en el tamaño del odio que la Casa Blanca profesa a unos y al otro, sino en la catadura moral. Los miles de páginas y de horas de televisión destinadas a desacreditar a Assange y a su organización suenan a mentira, y no es fácil vender la especie de que los ciberactivistas ponen en riesgo la seguridad nacional de Estados Unidos ni siquiera entre los sectores más atrasados y patrioteros de las sociedades del Primer Mundo. Por el contrario, mientras más se afanan Washington y sus aliados en demonizar a WikiLeaks, más nítido resulta que los gobiernos y las grandes corporaciones de Occidente –y de otras partes– tienen mucho que esconder. Para los poderes políticos y económicos del mundo la organización es un espejo odioso en el que se refleja lo peor de sí mismos. Para las sociedades, en cambio, es una ventana inapreciable que permite asomarse a la inmundicia de quienes actúan en su nombre. El que esa ventana siga abierta depende, en buena medida, de todas las personas interesadas en que se conozca la verdad.
Nieves de antaño
Amada seas, Reina Roja, Señora
Telaraña, carne del cinabrio, vuelta a nacer en Palenque tras un
milenio de descanso, abuela soberana, dueña de la cuenta larga de
los katunes, dama del tiempo.
Amada seas, Hiparquia de Maronea,
piadosa con los mendigos y los vagabundos, princesa de la filosofía,
precursora de los hippies, compañera amantísima de Crates, bella de
antaño, dama del tiempo.
Amada seas, Difunta de Argaria,
muchacha parturienta tan lejos en el tiempo de cualquier hospital,
huesa materna embarazada de huesos nonatos, hija de la Luna, anónima
en tu cama de polvo, dama del tiempo.
Amada seas, Señora de Elche, reina mora,
misterio de los siglos, hermosura de la carne humana contagiada a la
piedra, inmortalidad de la piedra concedida a la carne, dama del
tiempo.
Amada seas, Nefertiti, la del cuello de
gacela, bondad de Atón, gobernanta del Nilo caudaloso, serena y
deslumbrante, cachonda hasta en el fondo de la muerte, bella que llegas,
dama del tiempo.
Amada seas, Señora de Cao, depositaria
de las potencias de la vida, la muerte, la fertilidad y el futuro,
profeta de las lluvias, portadora de lapizlázuli, durmiente del
valle de Chicama, mural y códice en piel de mujer, joven matriarca,
suma sacerdotisa, criatura con dolor de muelas, dama del tiempo.
6.3.12
Recuerdo de Zedillo
Cuando quería ser coloquial le
brotaban expresiones desgraciadas –es decir: sin gracia– como
aquella del “no traigo cash”. Siendo candidato, e interrogado
sobre el porcentaje que esperaba obtener en las elecciones de 1994,
respondió: “andamos por el tostón”. En efecto, logró el 50 por
ciento de los votos en unos comicios que, según él mismo reconoció
años después, no se habían desarrollado en condiciones
equitativas. Se refería a que su campaña contó con recursos
desmesuradamente superiores a los de sus rivales. Ciertamente,
Salinas inyectó ríos de dinero y comprometió a las dependencias
del poder público en la promoción impúdica del aspirante
oficialista. Pero, a diferencia de lo ocurrido seis años antes, en
1994 no fue necesario sacar los votos opositores de las urnas ni
rellenarlas con sufragios para el PRI.
Tras el asesinato de Luis Donaldo
Colosio, Ernesto Zedillo pudo parecer, a ojos de Salinas, una
marioneta de fácil manejo, no sólo por su inexperiencia política
sino también por las afinidades ideológicas: el candidato sustituto
era ferviente partidario de las privatizaciones de la propiedad
pública, la apertura comercial subordinada y la destrucción de las
instituciones de bienestar social. De hecho, al tomar posesión, el 1
de diciembre de 1994, Zedillo no se midió en la lambisconería para
quien lo puso en el cargo: “un presidente que gobernó con visión;
que con inteligencia y patriotismo concibió grandes transformaciones
y supo llevarlas a cabo con determinación (...) Estoy seguro de que
Carlos Salinas de Gortari tendrá siempre la gratitud y el aprecio
del pueblo de México”.
Pero la concordia entre el antecesor y
el sucesor duró pocos días. Dicen que, tras el error de diciembre,
un alto funcionario de Zedillo reprochó a su antecesor salinista:
“Ustedes dejaron la economía prendida con alfileres”. “Sí
–habría dicho el interpelado–; pero ustedes quitaron los
alfileres”. Cierto o imaginario, el diálogo es ilustrativo de la
perversidad y la torpeza que se conjuntaron en la mayor crisis
financiera en la historia del país y que, de paso, enemistó a los
dos últimos presidentes priístas.
Esa catástrofe, provocada desde el
poder público, fue seguida por la traición de febrero, perpetrada
por el presidente contra el Ejército Zapatista de Liberación
Nacional –con el que se encontraba en pláticas–, contra los
intermediarios entre la insurgencia y el gobierno y contra su propio
secretario de Gobernación. La traición habría de repetirse cuando
Zedillo desconoció el compromiso que había adoptado su gobierno en
San Andrés Larráinzar y se negó a enviar al Congreso las
iniciativas de ley derivadas de los acuerdos con el EZLN. En sus dos
primeros dos años el zedillato simuló que dialogaba con los
insurrectos, pero desde el principio apostó a las prácticas
regulares de la contrainsurgencia: acoso y agresiones a la población
civil, promoción activa del paramilitarismo, expulsión de
comunidades enteras de sus tierras. Consecuencia de esa estrategia es
la realización de masacres en el campo, relacionadas o no con el
conflicto chiapaneco. En Aguas Blancas, Guerrero (1995), 17
integrantes de la Organización Campesina de la Sierra del Sur fueron
emboscados y asesinados por agentes de la policía estatal, bajo la
responsabilidad del gobernador priísta Ruben Figueroa Alcocer. A ese
crimen de Estado habrían de seguir los cometidos en Acteal y El
Bosque (Chiapas) y El Charco (Guerrero), en los que participaron
autoridades estatales y federales priístas.
Sangriento, traidor e inepto, el
zedillato –continuación accidentada y accidental del salinato–
fue también profundamente corrupto. Para salvar a los banqueros
estafadores, Zedillo ideó la nacionalización de las deudas de la
banca (Fobaproa), al amparo de la cual se cometieron toda clase de
fraudes. El atraco (552 mil millones de pesos de botín) se cosumó
en diciembre de 1998 en el Palacio Legislativo de San Lázaro, con la
legalización, sin fiscalización de por medio, del “rescate”
bancario zedillista. En ese operativo los priístas contaron con el
apoyo de Acción Nacional y con la aprobación del entonces
presidente de ese partido, Felipe Calderón.
Con la ilusión de quitarse de encima
esa clase de gobiernos, en julio de 2000 la ciudadanía votó
mayoritariamente por Vicente Fox. La mayoría de quienes dieron su
sufragio al guanajuatense ignoraban que Acción Nacional era ya parte
del régimen y que PRI y PAN estaban de acuerdo en lo fundamental: el
modelo económico neoliberal, el modelo político autoritario y
fraudulento y el modelo administrativo, esencialmente corrupto.
Ciertamente, de 1988 a la fecha las
cosas han ido de mal en mucho peor. Por eso, ahora que Pedro Joaquín
Coldwell, presidente nacional del tricolor, llama a “poner fin a la pesadilla de dolor, violencia, corrupción y pobreza”, hay que
hacerle caso y no votar en julio próximo por Peña Nieto ni por
Vázquez Mota, continuadores garantizados de la pesadilla.
29.2.12
La censura en Facebook
Con la novedad de que Facebook censuró esta foto, obra de Manuel Álvarez Bravo, que colgué en mi muro. Supongo que algún subordinado del cardenal ha empezado a trabajar en la empresa de Mark Zuckerberg en el área de control de contenidos. Junto con la foto desapareció el sabroso intercambio de comentarios que se desarrollaba al pie de la imagen.
Paradójicamente, en Facebook han empezado a proliferar anuncios y sugerencias de amistad y seguimiento hacia muchachitas de nombre turco o polaco, en ropa muy escasa y gesto de orgasmo made in China, de esas que te invitan a la Webcam, presumibles víctimas de las redes de tráfico de personas que pululan en el mundo.
O sea que el "cara de libro" empieza a volverse un putero, pero eso sí, disfrazado de convento.
Tal vez haya que empezar a pensar en abandonar el Facebook. En lo inmediato, tengo curiosidad por ver hasta dónde llega el celo censor de sus responsables. Estén pendientes.
28.2.12
Cómo destruir un
país en 10 pasos
El proceso puede realizarse mediante la participación de operadores sucesivos y a lo largo de varios sexenios.
1. Para empezar, tómese el poder público por medio de elección, conjura, fraude o una combinación de los tres métodos en proporciones indistintas.
2. Proclámese, con el argumento de la “modernización”, la obsolescencia generalizada del estado de bienestar; pregónese la eficiencia, competitividad y rentabilidad de la empresa privada por sobre cualquier otra forma conocida o por conocer de producción, administración y distribución.
3. Sobre la premisa anterior, transfiérase cuanta propiedad pública sea posible a manos de particulares; la transferencia habrá de realizarse de tal modo que asegure la incondicionalidad de los favorecidos al régimen político. Redúzcase de manera artificial el precio del trabajo (los topes salariales son un buen procedimiento) a fin de dar veracidad a la promesa de rentabilidad de la iniciativa privada.
4.Elimínese toda protección a la industria, la agricultura y los servicios de origen nacional y ábrase el mercado doméstico a la participación de corporaciones extranjeras; renúnciese a cualquier negociación que pudiese garantizar condiciones de competencia equitativa para entidades y firmas locales.
5. Conviértase a desempleados, desplazados y miserables que resulten de las operaciones anteriores en un gran ejército electoral de reserva, movilizable por medio de los programas e instrumentos de beneficencia que remplazarán a los obsoletos derechos en materia de educación, salud, alimentación, vivienda, empleo, cultura y otros rubros.
6. Una parte de este material humano será empleada como carne de cañón electoral para asegurar la perpetuación del régimen. Canalícese parte del sobrante hacia territorio de Estados Unidos, desde donde esa masa enviará grandes remesas de dinero; empléese esos recursos para maquillar los indicadores económicos. Otra parte irá a la economía informal o a la economía criminal y podrá aprovecharse para crear estructuras igualmente informales de control social o instrumentos de desestabilización selectiva de regiones en función de las necesidades políticas del grupo gobernante. A la postre, esas estructuras servirán también como coartada para la adopción de medidas autoritarias, para la obtención de fondos no declarables destinados a la promoción de las patentes propias en competencias electorales e incluso para omitir obligaciones legales básicas del Estado en el combate a la delincuencia.
7. Establézcase un régimen fiscal de privilegios para los mayores conglomerados empresariales, increméntese impuestos a la población en general –especialmente, la asalariada– y endurézcase la persecución fiscal contra ella. Oriéntese la obtención de recursos a la sobreexplotación de las dos o tres compañías que aún sean de propiedad pública y permítase la concesión generalizada de contratos ventajosos mediante el pago de cuotas no contabilizadas a los funcionarios encargados de otorgarlos.
8. Permítase y promuévase la explotación de los cargos públicos, ya sea con la obtención de percepciones muy superiores a la media, mediante el logro de gratificaciones no previstas en la ley o por ambas vías. Aliéntese la participación de parientes y familiares de altos funcionarios en el manejo de concesiones, contratos y otros instrumentos de vinculación monetaria no formal entre el sector privado y el poder político.
9. Entréguese potestades y facultades en materia de economía, comercio, seguridad, migración y otros rubros a potencias extranjeras o a organismos internacionales dotados de realismo y visión de futuro. Enviése a un secretario de Gobernación a atestiguar, con sonrisa bobalicona cuando una funcionaria extranjera anuncie operativos de exterminio de delincuentes, con tropas foráneas, en territorio nacional.
10. Proclámese, para despistar al enemigo, que el país avanza a pasos firmes y sólidos por el camino del esplendor económico, de la plena cobertura en servicios de salud, de la democracia funcional, del estado de derecho restablecido y la seguridad pública recuperada. Decórese, por último, con protestas de fe democrática e interés por los pobres.
26.2.12
Ciencia ficción con emoticons
Analizaron el extraño organismo de una mujer que estaba satisfecha con el tamaño de sus (.)(.), el más raro aun de un hombre que se sentía a gusto con las dimensiones de su .|. , y lograron, por fin, aislar el gen de la serenidad.
23.2.12
Detiene la PGR a Lucila
Bettina Cruz Velázquez
Lucila
Bettina Cruz Velázquez, integrante y cofundadora de la Asamblea de
los Pueblos Indígenas del Istmo de Tehuantepec en Defensa de la
Tierra y el Territorio, fue detenida por la PGR, sin orden de
arresto, el 22 de febrero en el municipio de Sta. María Xadani,
Oaxaca. Fue incomunicada y trasladada a Tehuantepec, en donde le
fueron presentados cargos por "privación ilegal de la libertad” de funcionarios de la
CFE. En el momento de su captura, Cruz Velázquez abandonaba una reunión, justamente con empleados de esa paraestatal.
El
21
de octubre de 2011 Lucila Bettina y Maribel González Pedro
fueron amenazadas
de muerte, cuando unos 50 trabajadores de una empresa
adjudicataria de una granja eólica llegaron a tierras pertenecientes
a la comunidad zapoteca de Unión Hidalgo en el Estado de Oaxaca. Los
miembros de la comunidad indígena se oponen a la construcción de la
granja eólica en sus tierras. Argumentan que la construcción se
está levando a cabo sin su consentimiento previo, libre e informado,
tal y como establece la declaración de las Naciones Unidas sobre los
Derechos de los Pueblos Indígenas y están preocupados por el
impacto de la construcción en su tierra y su agricultura.
Amnistía
Internacional señaló: “La
información disponible sugiere que está siendo blanco de
acusaciones injustas en represalia por su trabajo por los derechos de
comunidades indígenas”, exigió a las autoridades que garanticen
que Lucila Bettina Cruz Velázquez no será sujeta a tortura u otros
malos tratos, y se asegure que tenga acceso a un abogado de su
elección y que pueda mantener contacto con su familia. Asimismo, el
organismo humanitario internacional convocó a la ciudadanía a que
pida a la PGR y a la Segob el pleno respeto a los derechos de Lucila
Bettina.
De acuerdo con información del CIESAS, la activista social detenida es doctora por la Universidad de Barcelona
en Planificación Territorial y Desarrollo Regional.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)















