4.7.04

Estampas de antes de la guerra

  • Un tip para los yunques 
  • La entereza de Saddam 
  • El dolor de los vencedores


DESENFUNDEN LA PALM, personas decentes exasperadas por la delincuencia que impera en las calles, yuppies o yunques, tomen nota: hace años, en un país remoto, se vivió un agudo estancamiento económico originado, principalmente, por circunstancias externas. La falta de liquidez, el desempleo y el desabasto tuvieron, entre otros resultados, un alarmante incremento en los índices delictivos. Preocupados por la seguridad de los ciudadanos, los gobernantes de aquella nación actuaron con rapidez: decretaron que los ladrones de primera ocasión fueran castigados con la amputación de la mano derecha “a la altura de la muñeca”, y que a los reincidentes se les cortara el pie izquierdo. A los desertores y remisos, así como a sus encubridores, se les arrancaría una oreja. Unos meses después se perfeccionó la ley y se estableció que a los merecedores de esos castigos se les grabaría, además, una marca en forma de X en la frente, “formada por líneas de un centímetro de largo por un milímetro de ancho”.

CON EL AFÁN de racionalizar el gasto público y sanear las finanzas, las autoridades establecieron que los condenados a cualquier clase de amputación tendrían que pagar los anestésicos empleados en la intervención quirúrgica correspondiente, si es que deseaban ahorrarse el dolor. Poco después el presidente, un hombre humanitario y bondadoso, ordenó que se administrara anestesia local gratuita a los condenados. Antes de que la ultraderecha se indigne por esa prestación --“¡ah, pero qué pinche populista!”--, hay que decir, como prueba de su compromiso gubernamental, que, según testimonios recabados con posterioridad, en un hospital de ese país hubo dos médicos exclusivamente dedicados a amputar pies, manos y orejas de sentenciados. Esas intervenciones quirúrgicas se hicieron tan frecuentes que el personal médico no se dio abasto y hubo de ser auxiliado por militares. Al menos en una ocasión, las comprensivas autoridades permitieron que la televisión incrementara en forma significativa su audiencia mediante la transmisión, en vivo, de la amputación de la mano de Ali Ubaid Ali, un ladrón de 37 años sentenciado, irónicamente, por el robo de un televisor.

EL PAÍS EN CUESTIÓN es Irak, la circunstancia externa que provocó la crisis económica fue el embargo decretado contra ese país por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y los castigos referidos fueron promulgados en los decretos 59, 109 y 115 del Consejo de Comando de la Revolución, entre el 4 de junio y el 25 de agosto de 1994. La mayor parte de los funcionarios que participaron en esas decisiones se encuentran en manos de los militares estadunidenses, pero algunos quedarán que puedan ser contratados como asesores: ya que Giuliani no sirvió de nada, tráiganse a Alí El Químico.

LOS DATOS PRECEDENTES fueron tomados de un informe de Amnistía Internacional, y algunas imágenes televisivas de las amputaciones de manos pueden hallarse en un sitio horrendo y muy poco recomendable denominado Ogrish.com. Gracias, ya pueden guardar su Palm.


REDACTO LA BITÁCORA de esta navegación aún bajo el impacto de las primeras imágenes del juicio que empezó el jueves contra Saddam Hussein en Bagdad. Tras el colapso de su poder personal y de haber pasado ocho meses escondido en un agujero hediondo, luego del descuartizamiento en combate de sus dos hijos varones y después de seis meses de estar prisionero, aislado y seguramente humillado y hostigado por sus captores, el viejo dictador lucía moralmente entero y mentalmente lúcido. Las imágenes de video que sobrevivieron a la censura feroz de la autoridad ocupante no muestran para nada el rostro de un derrotado, sino la resolución de un hombre desafiante y más seguro de sí mismo, en todo caso, que el actual presidente de Estados Unidos. Y ahora que todo se presta a distorsión, aclaro que las líneas anteriores no pretenden expresar ninguna admiración hacia el hombre que, además de las medidas “judiciales” arriba mencionadas, echó venenos químicos sobre poblaciones kurdas y tropas iraníes, sirvió a los intereses de Washington en la injustificable guerra contra el régimen islámico de Teherán, pretendió robarse Kuwait, y reprimió y exterminó a sus opositores internos con una crueldad pocas veces vista.

PARA CUANDO ESTO se publique, las imágenes referidas serán pan viejo y posiblemente habrán sido difundidas otras. También es posible que algunas audiencias occidentales se pregunten qué tan peligroso puede ser el discurso de Saddam ante el juez como para que los mandos militares estadunidenses hayan expurgado las tomas y hayan prohibido el audio. Ocurre que en la Casa Blanca hay motivos para perder el sueño ante el próximo juicio o remedo de proceso. Uno de ellos es que en las audiencias correspondientes termine de desvanecerse cualquier rescoldo de verosimilitud que pudieran conservar las acusaciones sobre armas de destrucción masiva y nexos con Al Qaeda. Otro es que seguramente saldrá a relucir la década de colaboración y amistad que hubo entre el gobierno de Saddam y las administraciones de Ronald Reagan y George Bush padre hasta agosto de 1991. Esos vínculos están documentados en el Saddam Hussein Sourcebook, elaborado por National Security Archive de la Universidad George Washington, fuente que ya fue citada en una navegación anterior.

(DICHO SEA DE PASO, en el sitio mencionado fue colocado la semana pasada un documento en el que el secretario de Defensa, el pato Donald Rumsfeld, autoriza procedimientos especiales para interrogar prisioneros de guerra. Reproduzco aquí unos garabatos tomados del documento, con la esperanza de que alguien con conocimientos de grafología pudiera decirnos algo de lo que acontece bajo la bóveda craneana del responsable de aplicar el mayor aparato de destrucción que existe en este planeta. Gracias.)


UN TERCER MOTIVO de preocupación es que el proceso legal no puede ser tan rápido como para que se evidencie como juicio sumario, porque eso dejaría en claro que el gobierno títere es poco serio, pero tampoco puede prolongarse por meses o años, porque los ocupantes y sus empleados locales se arriesgarían a dar margen a un renacimiento político de Saddam Hussein quien, por lo poquito que se pudo ver, aprovechó muy bien el momento mediático de su primera comparecencia.

http://www.gwu.edu/~nsarchiv/special/iraq/index.htm 
http://www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB127/02.12.02.pdf
http://www.cbsnews.com/stories/2004/06/27/iraq/main626309.shtml
http://www.aljazeera.net/news/arabic/2004/7/7-1-16.htm
http://news.bbc.co.uk/1/hi/world/middle_east/3855563.stm

INDEPENDIENTEMENTE DE LO que ocurra en la sociedad iraquí, en Occidente unos segundos de imagen del enemigo caído --sus últimos discursos en el poder, su captura cuando aparecía disfrazado de pepenador, ahora su comparecencia ante un pobre hombre que manifiestamente no sabe dónde meterse-- han adquirido tal valor mediático que Saddam se ha vuelto, en sus días de infortunio, una suerte de superestrella. Tal vez los telespectadores necesiten ver al demonio que fabricaron sus propios gobiernos, enjaulado y desarmado, para pensar que, después de todo, los gastos y sufrimientos en lo que va de la guerra contra Irak han valido la pena. En el encuentro, Saddam negó ser un criminal, dijo que el criminal era Bush, y me parece que dijo una verdad a medias. Un ejercicio desconcertante es tratar de establecer alguna relación entre las imágenes del Saddam pepenador o del Saddam conferenciante y las escenas funerales de los muchachos gringos caídos en Irak, no para librar al pueblo de ese país de un dictador genocida, sino para que la mafia de Dick Cheney y Rumsfeld haga mucho dinero.

ROXANNE LONGORIA ACOSTA, viuda del soldado Genaro Acosta, dice que su marido “no murió en vano”. El finado servía en el 44 Regimiento de la Cuarta División Mecanizada. En noviembre pasado, en Taji, cerca del aeropuerto bagdadí, el blindado en el que viajaba pasó por encima de dos minas improvisadas. La explosión fue tan fuerte que despedazó mucho de lo que había en el vehículo, incluido un anillo de matrimonio que, en su cara interna, tenía grabados los nombres de Roxanne y de Genaro. El antiguo régimen ha sido derrotado, Irak goza de un “gobierno soberano”, Saddam dicta conferencias de derecho desde atrás de las rejas y la familia Acosta Longoria está tan destrozada como miles y miles de hogares iraquíes. ¿De veras valió la pena, Roxanne

http://www.defenselink.mil/releases/2003/nr20031119-0657.html 
http://www.cbsnews.com/sections/iraq/main500257.shtml 


ACTUALMENTE, UN PUNTO en común entre Irak y México es que en ambos países opera la empresa Kroll Inc., cuyas vertientes de negocio principales son la venta de servicios de seguridad y el control de riesgos. En la nación invadida se le adjudicó, entre otros contratos, la protección general de empleados y locales de la agencia gubernamental USAID. Los reportes de Kroll Inc. sobre inseguridad en México suelen ser esgrimidos por yuppies y yunques para justificar su agitación por pena de muerte. El “managing director” de Kroll para América Latina es el doctor Andrés Antonius González, quien en tiempos de Ernesto Zedillo fue subsecretario de Política y Desarrollo Energéticos de la Secretaría de Energía y quien, en esa condición, fue descrito por el entonces legislador priísta Marco Fernández Rodríguez como un funcionario que “en cifras tiene 100, pero (que) en conocimiento de la realidad del país y en conciencia social tiene cero”.

www.krollworldwide.com 
http://www.publicintegrity.org/wow/bio.aspx?act=pro&ddlC=32
http://www.jornada.unam.mx/2000/nov00/001108/005n2pol.html

No hay comentarios.: