29.7.04

Los sitios de Michael Moore

  • Cloacas conservadoras
  • El tianguis de la propaganda
  • Pepsi y Coca, más bien republicanas

POR ESTOS DÍAS el tráfico de internautas ha calentado tres sitios en particular: la página oficial de Michael Moore, la de su película Fahrenheit 9/11 y la de un organismo de ultraderecha llamado Moorewatch, en donde hace algunas semanas algún detractor del cineasta tuvo la brillante idea de promover la distribución de copias ilegales --vía Internet-- del documental antiBush, con el consiguiente regocijo del propio Moore. Las acusaciones reales o inventadas contra la cinta y su autor son variopintas e interminables, incluida una que critica al cineasta laureado por haber “plagiado una idea del cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu” y por haber “robado pietaje de un documentalista australiano”.


LA PÁGINA DE Moorewatch tiene vínculos para sitios comerciales de lo más curioso, incluido el blog de un portal porno (Sex Xxx Pics Dot Com) habitado por conservadores, en el que alguien se avienta la puntada de citar a un ex oficial de inteligencia militar llamado Bob Newman, según el cual los interrogatorios de presos en Guantánamo habrían producido material de inteligencia que permitió, a su vez, frustrar ataques terroristas en los próximos juegos olímpicos de Atenas. El tal Newman critica la reciente decisión de la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos de permitir que los infelices enjaulados desde hace tres años en ese enclave militar interpongan recursos contra su detención allí. Por lo visto, el tal Newman, si es que existe, no tiene la más remota idea de lo que dice, porque los supuestos talibanes o miembros de Al Qaeda capturados en diversos lugares del mundo a finales de 2001 y principios de 2002, y alojados desde entonces en el infierno de Guantánamo, en el más riguroso e ilegal régimen de incomunicación, carecen de cualquier forma de estar al tanto de planes para cometer atentados en la olimpiada del mes próximo. Más aun, Josefina Salomon, portavoz de Amnistía Internacional (AI), señaló que “las personas que están en Guantánamo no han tenido la posibilidad de ver a algún abogado que los aconseje sobre su situación. No tienen acceso a sus abogados, a sus familiares, no saben qué está pasando en el mundo exterior”.


OTRO VÍNCULO SIGNIFICATIVO es al sitio Metrospy, que vende fotos del candidato demócrata John Kerry con soporte especial para ser colocadas en urinarios o camisetas promocionales de la campaña de George W. Bush en las que se lee: “La libertad no es gratuita / la paz no es bonita / la guerra contra el terror es un trabajo sucio”. Moorewatch es una ventana representativa de las cloacas conservadoras en la Internet estadunidense, y me parece útil --aunque desagradable-- dar un paseo por ellas. Sólo así puede entenderse, desde fuera de Estados Unidos, el hecho de que, en noviembre próximo, millones de ciudadanos de ese país votarán por la fórmula de Bush y Richard Cheney.

POR SUPUESTO, OTROS millones de estadunidenses votarán por Kerry, no necesariamente porque el demócrata les resulte convincente o al menos simpático, sino porque harán caso a la consigna “cualquiera, menos Bush”. Y Moore y su película Fahrenheit 9/11 habrán desempeñado un papel fundamental en el convencimiento de muchos de ellos. La página de la película ofrece, además de lo consabido --cortos, lista de salas donde se exhibe, reseñas de prensa--, herramientas formidables de activismo político, como el envío de libros y videos antibélicos a soldados estadunidenses desplegados en Irak o consejos para objetores de conciencia.


EL 26 DE JULIO, aprovechando que el presidente estadunidense empezaba sus vacaciones en Crawford, Texas, Moore le envió una invitación para que asistiera, dos días después, el martes pasado, a la presentación de Fahrenheit 9/11, que tuvo lugar en la Casa de la Paz de ese condado, un centro “cultural y religiosamente diverso para el crecimiento espiritual e intelectual”, que ofrece “alternativas al culto de la guerra”. “Si usted acepta graciosamente mi invitación --escribió Moore--, podré agradecerle en persona por ser uno de mis actores principales”.

http://www.sexxxxpics.com/blog/
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_3847000/3847673.stm
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_3929000/3929961.stm
http://www.fahrenheit911.com/
http://www.michaelmoore.com/


LA VENDIMIA ELECTRÓNICA de propaganda electoral se ha vuelto un negocio jugoso en el país vecino. La tienda internética Cafepress cuenta con una sección de marinolas publicitarias (camisetas, chamarras, tazas, calcomanías, imanes, plumas, calzones, gorras, servilletas, llaveros, etcétera) para que cualquier consumidor manifieste sus preferencias y sus fobias políticas y exhiba, de paso, el paupérrimo nivel de las campañas. En el portal de referencia hay tiendas para todos los gustos y para todas las náuseas.

http://www.cafeshops.com/politics/

FOLLOW YOUR MONEY es un sitio que ofrece información sobre el monto y la proporción de los donativos que las diversas empresas estadunidenses aportan a las campañas políticas. La página es editada por una organización no partidista, cuyo objetivo es esclarecer los vínculos entre firmas y sus productos y los partidos que tales firmas contribuyen a financiar. En ese sitio es posible enterarse que PepsiCo dio un total de un millón 667 mil 667 dólares de patrocinios a partidos, que 73 por ciento de esa suma fue para los republicanos, 24.8 para los demócratas y 2.2 por ciento para “otros”. La Coca-Cola es un poco más generosa en sus donativos (2 millones 31 mil 829 dólares), pero también republicana: 56.63 por ciento fue para el partido de Bush, 43.06 para el de Kerry y 0.31 por ciento para “otros”.

UPS SE SITÚA a la cabeza de los donadores del Partido Republicano, con 7 millones 149 mil 215 dólares (70.58 por ciento de sus patrocinios), seguida por Verizon Communications Inc. (5 millones 524 mil, 65.47 por ciento de sus aportaciones totales), J. P. Morgan (4 millones 836 mil dólares), FedEx (4 millones 489 mil, 61.15 por ciento), SBC Communications (4 millones 143 mil dólares, 57.14 por ciento) Union Pacific (4 millones 26 mil dólares, 74.70 por ciento) y Philip Morris (3 millones 577 mil dólares, 64.52 por ciento). La corporación que más dinero da a los demócratas es J. P. Morgan (5 millones 12 mil dólares, 50.86 por ciento de sus aportaciones), seguida por SBC Communications (3 millones 104 mil dólares, 42.81 por ciento), UPS (2 millones 971 mil dólares, 29.33 por ciento de sus donativos), Bell South (2 millones 880 mil dólares, 45.01 por ciento), Verizon (2 millones 849 mil dólares, 33.77 por ciento), FedEx (2 millones 832 mil dólares, 38.58 por ciento) y Aflac (2 millones 424 mil dólares, 48.09 por ciento).

SONY CORPORATION ES preponderantemente demócrata: de los 620 mil dólares que gastó en donaciones a campañas políticas, 66.3 por ciento fue para los burros y 33.7 para los elefantes. Time Warner también resultó demócrata, y canalizó a ese partido 60.18 por ciento de sus aportaciones a campañas (un millón 358 mil dólares en total). Microsoft es más equilibrada: de los 3 millones 970 mil dólares de sus donativos políticos, 2 millones 137 mil dólares (55.54 por ciento) fueron para los demócratas y el resto para los republicanos. En contraste, Wal-Mart es inequívocamente partidaria de Bush, a cuyo partido entregó 3 millones 336 mil dólares, que equivalen a 81 por ciento de sus donativos políticos. Curiosamente, Lockheed Martin, productora de armamentos, destinó a los demócratas 170 mil 915 dólares, 67.03 por ciento de sus aportaciones totales, y el resto a los republicanos. Otros casos de la industria bélica: Raytheon (la de los misiles Patriot) fue casi pareja: 52 por ciento a los republicanos y 47 por ciento a los demócratas), lo mismo que Sikorsky (republicanos 54, demócratas 45 por ciento) Kraft Foods, por su parte, no disimula su preferencia: 94.4 por ciento de sus donativos (524 mil dólares en total) fueron para el Partido Republicano. Las tres grandes de la industria automotriz tienen gustos inequívocamente republicanos: Ford (republicanos 68 por ciento, demócratas 31), Daimler Chrysler (republicanos 54, demócratas 46 por ciento) y General Motors (republicanos 63, demócratas 36 por ciento).

RIGOBERTO GONZÁLEZ PIÑA me preguntó, vía e-mail, mi opinión sobre las especulaciones en el sentido que la llegada de los astronautas a la Luna fue “un show bien montado”. Bien: me parecen mero delirio. Si el alunizaje de julio de 1969 y los posteriores hubieran sido un montaje, los soviéticos, por puro ardor, lo habrían impugnado. Además, la falsificación habría requerido de la complicidad de miles de científicos y técnicos de todo el mundo que participaron en las estaciones de seguimiento de las misiones y que examinaron los cientos de kilos de muestras de superficie lunar traídas a la Tierra. Pero mi argumento más sólido es que, si hubiese habido un engaño, nuestra querida Julieta Fierro ya nos lo habría hecho notar.

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