31.8.06

Con perdón de Vallejo


¿Quién hace tanto hack, y ni deja
testar las islas que van quedando?

¿Ratz? ¿Dr. Smile? ¿Hildebrando?

¿Alguna pista?


P.D.: Posteo en el carril de alta, en el Periférico, a 80 kms/h: si la NASA me llama para una asesoría, estoy dispuesto a pensarlo.

Sopa reloaded

Siempre sí me fui con la disertación La verdad y la sopa en la navegación que se publica hoy en La Jornada. Le puse unas cosas al post original y le quité otras, y devino columna. El post fue antes, o sea que quedó una postcolumna. Bonito género estoy inventando.

30.8.06

Verdaderos resultados preliminares

Según Walt Disney, en las elecciones sólo puede haber un ganador. Las cosas no son tan simples. Los comicios del 2 de julio y el cochinero de antes, durante y después, dan como resultado:

2 perdedores




2 ganadoras




y 1 difunto.



Salvo por el último, aún falta por ver en dónde pone la historia a cada cual.

29.8.06

Poesía, no profecía

(En recuerdo de don Pedro Mir)



















La espada tiene una espiga
la espiga tiene una espera
la espera tiene una sangre
que invade a la verdadera

que invade al cañaveral
litoral y cordillera
y a todos se nos parece
de perfil en la bandera

la espiga tene una espada
la espada una calavera


Tres punto dos por ciento

De acuerdo con un estudio de Caixa Catalunya, en la década 1995-2005 la llegada de inmigrantes a España impulsó en 3.2 por ciento el crecimiento del producto interno bruto del país. Sin la inmigración, sostiene el documento, el PIB per cápita se habría reducido en 0.6 por ciento anual en vez de crecer, como lo hizo, en 2.6 por ciento.

No es el único caso. En la mayor parte de los países europeos el crecimiento económico registrado en los últimos años se convertiría en decrecimiento si se le restara la contribución de los extranjeros: sin ellos, la economía de Alemania habría experimentado un crecimiento negativo de -1.5 por ciento y la de Italia, de -1.2. En su conjunto, la Unión Europea, que tuvo un incremento anual promedio de 1.79 del PIB per cápita entre 1994 y 2005, habría perdido cada año el 0.23 por ciento del tamaño de su economía si no hubiera recibido inmigración alguna.

En términos demográficos, los extranjeros aportaron el 76 por ciento del incremento poblacional, con 11 millones 900 mil de los 15 millones 700 mil nuevos habitantes. En Alemania e Italia la llegada de inmigrantes ha contrarrestado incluso las tendencias a la disminución, en términos absolutos, de la población local (El Mundo, 28 de agosto).

No es probable que los gobernantes de los países ricos (en Estados Unidos de seguro ocurre algo similar, aunque no hay datos) desconozcan estos hechos ni que, conociéndolos, estén decididos a evitar que crezcan las economías de sus respectivas naciones. Sin embargo, en la porción próspera del mundo, las políticas orientadas a impedir, perseguir y penalizar la inmigración se acentúan día con día y, con ellas, el llamado “costo humano” del fenómeno: la prohibición de libre tránsito se traduce de manera cotidiana en incontables seres humanos ahogados, balaceados, calcinados, presos, deportados, torturados y humillados, tanto en las riberas del Río Bravo como en el Estrecho de Gibraltar, lo mismo en las costas del Pacífico centroamericano que en el norte de África.

El viejo continente y Estados Unidos impulsaron e impusieron una globalización despiadada para, después, convertir sus territorios en enormes fortalezas medievales. Hay que detener a toda costa a esos nuevos bárbaros desharrapados que llegan por oleadas, con una mano atrás y otra adelante, a impulsar la productividad, el consumo y el crecimiento económico en general. Hay que conseguir a toda costa que en el imaginario colectivo el trabajador extranjero sea identificado como terrorista, violador, ladrón, traficante de drogas. Hay que invertir parte de ese crecimiento económico logrado gracias a los migrantes en nuevos dispositivos electrónicos de vigilancia, en armas de fuego y en barcos patrulleros para que los nuevos aspirantes la tengan un poco más difícil y se incrementen sus posibilidades de morir en el intento.

El despropósito de la persecución de migrantes es uno de los ejemplos más grotescos y ofensivos de la irracionalidad en que naufraga el mundo contemporáneo. Dicen quienes mandan en él –es decir, los dueños reales y políticos de las economías desarrolladas— que la idea consiste en establecer reglas más racionales, maneras más humanistas y formas más benéficas de ejercer el poder. Tal vez un día de éstos lo consigan.

¡Ja! ¡Lo logré!



Gracias, Alejo; gracias, Tono.

28.8.06

Licenciado Sopa


También encontré un oficio firmado por el Lic. Antonio Sobrado Paz, nacido el 8 de julio de 1939 y cuyo Registro Federal de Causantes quedó cagadísimo. Feliz cumpleaños tardío, Lic. Sopa. Espero que no me cache, como el Dr. Sonrisa, y si me cacha, que no se engorile conmigo.

Pensándolo bien, y en ensayo anticipado de desagravio, es posible que el Licenciado Sopa venga a ser el mismo que el (mucho más célebre) Licenciado Verdad, por más que ni don Ciro Gómez de Silva ni El Buscón de la RAE se hayan enterado que, desde tiempos inmemoriales, "soltar la sopa" quiere decir confesar la verdad y que, por ende, una de las legítimas acepciones del término que designa a la bebida caliente es ese juguetito que tanto les gusta a filósofos, teólogos y lógicos.

“Sopear” no sólo es remojar cosas en bebidas calientes, sino también sondear a alguien o inducirlo a que confiese algo, sea con buenas o con malas artes. Incluso sería posible, al menos en teoría, sopear a alguien sopeándolo, es decir, introduciéndolo en una bebida caliente, en cuyo caso habría que pedir la inmediata intervención de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, no sólo para corregir la infamia contra el escaldado sino también para prevenir que los sobrantes del líquido le fueran servidos a una tercera persona.

Convertido en calle adyacente al Plantón, el Lic. Verdad es de una actualidad soprendente:

“Por la situación de la península, la autonomía de la Nueva España ya se veía como una realidad alcanzable conforme a las leyes establecidas, pues los criollos rescataron la antigua legislación española en la que se hacía constar que en ausencia de la cabeza del estado, la soberanía regresaría al pueblo a través de las Cortes; esta ley sería aprovechada para deslindarse de la tutela española por la vía legal:

Nadie pues á vista de tan respetables opiniones, podría argüir al ayuntamiento de México de infidelidad, ni tendrá frente para decirle que intentó trastornar la constitución Monárquica [...] el cuerpo político representado en el pueblo no intenta destruir su organización, quando en crisis tan funesta como la presente, cuida de conservarse por medios legítimos, aunque desusados.
(Francisco Primo de Verdad y Ramos, Memoria Póstuma)

El principio de la soberanía popular invocada por el Licenciado Verdad, según Vicente Riva Palacio en México a través de los siglos, era ‘tan avanzado que hasta entonces jamás se había invocado [y] sobresaltó a muchos de los circunstantes [...] y todos se apresuraron a impugnarlo’. La Iglesia lo declaró como proscrito y anatemizado, pero los partidos ya estaban tomados: ‘radicalizadas las ideas y polarizadas las opiniones, el Ayuntamiento y con él todo el grupo criollo aspiraba a que Nueva España se gobernase libremente a través de un congreso que representara a la nación y designara a las autoridades que fueran necesarias’.”

Lo más chistoso es que el fragmento anterior pertenece a un discurso pronunciado por el senador panista Manuel Cortina Reynoso, de Aguascalientes, para pedir que se inscribiera con letras de oro, en el muro de honor del Palacio Legislativo de San Lázaro, el nombre de Francisco Primo de Verdad y Ramos.

Es entendible, en todo caso, que el interfecto acortara su nombre, porque el original se prestaba a que lo botanearan y lo llamaran “Primo de a mentiras” .

Y para terminar, y con todo respeto para los abogados, concédanme que la expresión “Licenciado Verdad” es un contrasentido.

(Ya me clavé. Si no les molesta, creo que voy a convertir este choro en una entrega de la columna.)

Luz parda: La migrante de regreso

Encontré esta décima y me encantó.

27.8.06

Las piedras del cielo

  • Meteoritos artificiales de Saddam
  • Gesta de Artigas
  • Poema de Neruda


Aunque no tenga nada que ver, robo el título al volumen de Neruda que empieza así: “De endurecer la tierra / se encargaron las piedras: / pronto / tuvieron alas:/ las piedras / que volaron: / las que sobrevivieron / subieron / el relámpago, / dieron un grito en la noche, / un signo de agua, / una espada violeta, / un meteoro.”

Era el otoño de 1993. Los Acuerdos de Oslo habían sido firmados y en Israel y en los territorios palestinos ocupados el deseo de paz estaba en la respiración de la gente. En un trayecto de Galilea al Golán hice buenas migas con un oficial al que me referiré como Ari. Le pregunté si era cierto que algunos de los misiles Scud lanzados dos años antes por Irak contra territorio israelí llevaban la cabeza explosiva llena de cemento. Así lo había afirmado en tiempos de la primera guerra del Golfo la agencia Ansa, en un despacho aislado fechado en Tel Aviv, luego nadie volvió a hablar del tema y yo me quedé con la curiosidad larvada. “En El Golán hay un teniente que, en tiempos de la guerra, examinó varios blancos de los Scud", me esperanzó. "A ver si lo encontramos, y a ver qué te dice”.

Horas más tarde, ya en la meseta, Ari se me acercó, llevando del brazo a un joven rubio de no más de 25 años, vestido en traje de fatiga. Me lo presentó como el teniente X, evocó con la mano la parábola de un Scud en vuelo y se alejó. Sin preámbulos, le expuse a X mi interrogante. El se quedó un momento en silencio, tal vez sopesando si aquello era materia de secreto de guerra o una tontería sin importancia; al parecer optó por lo segundo, y tras un movimiento afirmativo de la cabeza, me dijo:

-Hubo varios casos de esos. En Tel Aviv cayeron tres o cuatro misiles con la punta llena de piedras y otro con la ojiva hueca; en el Néguev también cayó un Scud que en vez de explosivo llevaba cemento.

--¿Por qué?

--No lo sabemos. Suponemos que los artilleros iraquíes estaban haciendo pruebas o afinando la puntería -concluyó, con un gesto de perplejidad que me pareció genuino.

Así que era cierto: mientras duró el conflicto, Saddam estuvo tirando sobre Israel pedradas de tecnología balística, meteoritos artificiales, cascajo militar.

En los días de aquella guerra muchos nos sorprendimos por la poca eficacia destructiva de los Scud iraquíes lanzados sobre Arabia Saudita e Israel. Un año antes, el ahora derrocado dictador de Irak había anunciado que disponía de agente vx, gas mostaza y neurotóxicos en cantidades suficientes para “incendiar medio Israel”, y el misil que entregaría esos venenos a domicilio. Es evidente que en 2003 el régimen de Saddam no tenía armas químicas, pero sigue sin estar claro si en 1991 las poseía en cantidades relevantes. En todo caso, contaba con una razón de peso para no emplearlas: unos días antes del inicio de la primera guerra del Golfo, George Bush padre advirtió que la destrucción masiva se respondería con destrucción masiva; o sea, que si Saddam arrojaba sus humanicidas, Washington contestaría con bombas atómicas.

Pero el cemento era otra cosa. ¿Por qué?

En el camino de bajada del Golán hacia Galilea, ya de noche cerrada, Ari apuntó una explicación:

-Porque los militares iraquíes son estúpidos. La prueba es que se metieron en una guerra a sabiendas de que no podían ganarla.

Aquello me pareció una simplificación poco convincente, tan increíble como que los artilleros iraquíes se tomaran el trabajo de poner cemento en la punta de los Scuds sólo para “afinar la puntería”.

Modelo oficial


No he hallado en Internet ninguna referencia relevante sobre ese detalle de la guerra de 1991, pero en los 15 años transcurridos desde entonces me he ido formando una explicación: el Irak de la década pasada, con sus miles de millones de petrodólares y su vasto arsenal, era, a fin de cuentas, un país subdesarrollado. O sea que las estructuras logísticas no se daban abasto para llevar el explosivo hasta donde se encontraban las lanzaderas de misiles, o que los oficiales lo vendían al mejor postor, o que les faltaba el criterio y la preparación para evitar decisiones disparatadas (rellenar misiles con arena y cal, por ejemplo) o que las tomaban para mostrarse congruentes con la bravata de Saddam, quien meses antes había bautizado como "piedras" a sus misiles. Irak peleó en ese conflicto con una doctrina militar que recuerda la Primera Guerra Mundial y con tecnología de la Segunda, habida cuenta que el Scud es, básicamente, un perfeccionamiento de la bomba V2 alemana. El ingeniero aeronáutico español José Luis Torres Cuadra, quien asegura haber participado en el desarrollo de los Scud iraquíes, dice de ellos que "no eran fiables; era más peligroso ponerse detrás de un Scud en el lanzamiento que estar en el sitio donde iba a impactar, porque no tienen sistemas de guía sino que vuelan ciegos, con lo que el radio de error puede ser de kilómetros respecto al objetivo"

La relativa debilidad militar de Irak no habría sorprendido a nadie si los grandes medios de información no hubieran urdido el engaño planetario que presentó a ese país como la quinta potencia militar del mundo. En forma sorprendente, Washington y Bagdad establecieron un acuerdo tácito para sostener y apuntalar la mentira. Pero los misiles iraquíes eran, a fin de cuentas, un refrito local de artefactos soviéticos que a su vez no eran más que perfeccionamientos de las V2 alemanas de seis décadas atrás, y en la punta de los Scud viajaba la Edad de Piedra.

Ilustración hallada aquí.

Mucho más meritoria es la gesta conocida en la historia del Uruguay como La Batalla de Las Piedras, no por haberse librado a la manera de los paleolíticos sino porque así se llama el sitio en que tuvo lugar. Ocurrió el 18 de mayo de 1811 y fue la primera victoria de José Artigas sobre los españoles. Esa confrontación estuvo marcada también por la desigualdad en el armamento de ambos bandos. Los revolucionarios enfrentaron a los españoles con unos pocos fusiles, lanzas tacuaras, cuchillos enastados y dos cañones, pero el talento táctico y la convicción de libertad les permitieron un triunfo crucial, y dos días después pusieron sitio a la ciudad de Montevideo.

La Batalla de Las Piedras, por Manuel Rosé (1882 ­1961)

Citas de la blogósfera (por favor, autores, no las tomen como piratería ni como fusil, sino como homenaje): ayer, sábado 26 de agosto, tuvo lugar la BloggerFete 2006 en un bar del Centro Histórico de esta capital. Se aceptan reportajes y reseñas sobre cómo terminó ese asunto, en el que hubo -así se anunciaba- “alcohol, drogadicción, embarazos inesperados, freaks con palms, vasectomías gratis para los primeros cinco asistentes, transmisión de enfermedades venéreas, bolsitas de dulces genéricos, conversaciones incómodas, torneo de esgrima, rifa de una prostituta sesentona, dos cabras, un ornitorrinco y y dos monos aulladores: todos usando lencería francesa, papel de baño limitado, pleito(s), sexo anal, tampones para todas las presentes, payaso enano experto en globoflexia, galletas de animalitos, negros con abanicos, sacrificio de una virgen en honor a blogger.com, uso indiscriminado de la palabra ‘verga’, guardería, intentos de ligue fracasados, posterior masturbación en casa y mucho, mucho más”.

Sucedió mientras te esperaba a ti y pensaba cómo sería esperarlo a él, o a otro, a cualquier otro que no he conocido, con un escenario casi idéntico, porque yo, las bancas y las tardes, fuimos hechas para aguardar.”

25.8.06

Rendición del soneto ante la décima

Pedro Miguel, tu soneto
lleno de humor y alegría
provocó una algarabía
en este paraje quieto.
Espiando detrás del seto
me deslumbró con su brillo
y casi me desternillo
con tu irónico vocablo,
hiriente como el venablo
y duro como el martillo.

Un abrazo
María de Lourdes Aguirre Beltrán


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Envidia del catorce al diez redondo
y de la oncena al ocho que, acostado,
contiene al infinito, capturado
en un trazo simétrico y cachondo,

así el soneto, Lourdes, te respondo,
por la décima vive acomplejado
siendo como es, solemne y tan pesado
que si fuera bajel, se fuera al fondo*.

Plena de agilidad y de frescura,
tu décima jarocha, por su parte,
compagina el rigor y la dulzura.

Me queda claro, debo confesarte,
que si el arte mayor truena y fulgura,
en el arte menor se encuentra el arte.

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* "No sólo al texto: al autor también le urge ponerse a dieta", anota González de Salas. "Mejor reconsidera y acepta la invitación del Dr. del post anterior, total son aerobics", agrega una voz sardónica por ahí. "Pero haz algo-- tercia una maldad con patas-- antes de que tengas de cambiar la talla... de tus sábanas".

24.8.06

Así es él.


Les juro que no le hice Photoshop ni nada y que me limité a capturar el recorte con los parámetros que el escáner trae de fábrica. Si quieren ir y liberar su energía interna, allá ustedes. Él es así.

Las muertes de Rubén Darío

  • González Martínez, Cardoza y Aragón, Revueltas
  • Crimen en Michoacán

Grandilocuente en la vida


Recordemos: “Tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje / que da su nota blanca al azul de la fuente; / él pasea su gracia no más, pero no siente / el alma de las cosas ni la voz del paisaje.” Es claro que cuando Enrique González Martínez escribió su célebre exhortación ornitocida, la víctima que tenía en mente era el modernismo, no la cabeza visible de ese movimiento literario, el hombre que alguna vez se llamó Félix Rubén García-Sarmiento y a quien los tiempos llaman Rubén Darío. Corría el año de 1911, al poeta nicaragüense le quedaban cinco años de vida y el modernismo era ya una enfermedad de la poesía en español. Cuatro décadas después, el propio González Martínez disipó cualquier duda: “Con la mano puesta en el corazón, declaro que cuando escribí aquellos versos estaba muy ajeno de pensar en el autor de Prosas profanas. Quise en aquel momento, contraponer dos símbolos: el de la gracia que no siente el alma de las cosas, personificada en el cisne, y la meditación interrogativa del búho ante el silencio de la noche (…) ¿Qué motivo habría para una agresión, así sea en verso, contra el alma de Darío, siempre inquieta, frente al misterio universal, siempre sacudida de temblor ante el silencio de la esfinge?”


El interfecto


“La lección es clara. Un poeta critica las exageraciones de una escuela y, al hacerlo, inconscientemente, copia el estilo de su principal creador”, señala el cubano Luis Mario. En esta misma lógica, el guatemalteco Luis Cardoza y Aragón corrigió la plana al tapatío, y formuló: “Tuércele el cuello al loro de la retórica”. Tengo para mí que las combinaciones cardocianas de exquisitez y trópico no siempre dan en el blanco, y éste es un caso: en hablando de loros, tal vez habría sido más rotundo y expresivo usar el término “pescuezo”, pero quién es uno para, a propósito de loros, abrir el pico.

Enrique González Martínez


En todo caso, a Darío nadie le torció el cuello, pescuezo o ducto que comunica cabeza con tórax, y no porque el suyo fuera más voluminoso y basto que el de un cisne, sino porque no había razón para ello. Lo peor que llegó a pasarle fue que lo llevaran a la cárcel, en mayo de 1884, en la ciudad de León, y que lo condenaran por vagancia. Tenía 17 años, el cuerpo magro y la cabellera abundante, y su nombre resonaba ya como prodigio de las letras. Un respetable ciudadano de León había dicho a un juez: “No conozco al joven Darío, pero he oído decir que es poeta, y como para mí poeta es sinónimo de vago, declaro que lo es”. Fue condenado a ocho días de obras públicas y a regaño. No falta quien afirma que el motivo real del castigo fue la publicación de “encendidos artículos, en un periódico liberal jacobino, contra el gobierno conservador, redactados ‘a la manera de un escritor ecuatoriano famoso, violento, castizo e ilustre, llamado Juan Montalvo’”, de quien hemos hablado en navegaciones anteriores.

A Darío nadie le torció el cuello. Falleció en su cama, pero Sergio Ramírez, citado por Seymour Menton, le pone pimienta al deceso: “Aunque su muerte no se considera oficialmente un asesinato, las punciones al hígado que le dio el sabio Debayle, médico torpe y futuro suegro de [Anastasio] Somoza [García], le aceleraron la muerte, según Rigoberto [López Pérez, asesino del dictador]. De ese modo se le ofreció a Debayle la posibilidad de cumplir con su afán de extraerle el cerebro al cadáver de Darío, para medirlo y comprobar que pesaba más que el de Víctor Hugo.

El 7 de febrero las ondas eléctricas a través de los hilos telegráficos y del cable submarino han llevado la noticia de la muerte de Rubén Darío a todos los confines de Nicaragua, a todos los gobiernos de América, de España, Francia y Portugal. El Ejecutivo (…) acuerda honores de ministro de la Guerra, no de presidente, en tanto que el obispo de León, comprensivo de que el país está ante un duelo único, que sólo la esperanza de una gloria igual futura pueda permitir que el caso se repita, acuerda hacerle honores de príncipe. […] El cadáver ha sido embalsamado cuidadosamente para hacerle numerosos homenajes […] Permanece en capilla ardiente custodiado por individuos del ejército que se alternan con estudiantes. Su cabeza está coronada de laurel y la faz sellada por la muerte, por la enemiga que fue el terror de su vida. […] Es llevado con el rostro descubierto, viste un peplo gris y es conducido en unas andas adornadas de blanco y azul, bajo un magnífico palio de flecos colgantes. A ambos lados, teorías de canéforas con sus albos trajes y sus cestillas colmadas de flores van arrojándolas al ritmo de la marcha. El desfile sigue el curso de la procesión del domingo de Ramos, y al pasar bajo un arco levantado cerca de su casa, se abre una granada de cuyo seno caen flores y versos.” La marcha triunfal.

Grandilocuente en la muerte


“Así sucede cuando piensas o imaginas que mis ojos no te pueden mirar”. No veo en la frase influencia dariana sino, en todo caso, domingueciana (Alberto Domínguez Borras, compositor coleto: “Te he buscado donde quiera que yo voy, / y no te puedo hallar, / para qué quiero tus besos / si tus labios no me quieren ya besar”). Fue escrita en un pliego de papel cascarón que se colocó cerca de una cabeza humana hallada este lunes en el paraje Piedras Blancas, en la carretera Tepalcatepec-Buenavista-Tomatlán, Michoacán. “A unos metros de la cabeza, cruzando el puente y donde ya es municipio de Tepalcatepec, los ministeriales encontraron una pierna derecha, y a un metro de la misma, la otra extremidad, en la cual aparecía un tatuaje con la leyenda ‘Viva México cabrones’, y ahí mismo está el tórax. Como a dos metros de distancia de las piernas de la víctima, se localizó el brazo derecho. En el antebrazo izquierdo se observó otro tatuaje de una telaraña y en el pecho del lado derecho con recuadro, el nombre de ‘Rubén’, en tanto que en el abdomen otro dibujo del rostro de Cristo y las iniciales LR. El sujeto vestía un pantalón de mezclilla color azul con cinturón de color amarillo, y en la hebilla, bordados, dos gallos de pelea; calzaba un par de huaraches de correas color negro.”

Los pistoleros del narcotráfico suelen dejar en esa localidad las cabezas de sus víctimas. La más reciente se llamaba Rubén Darío Mendoza, tenía 35 años y era oriundo de Tecoala, Nayarit. El sábado pasado fue al Hospital Civil de Uruapan para que su esposa, que tiene un embarazo de alto riesgo, recibiera atención médica. En ese nosocomio, cerca de las nueve de la noche, varios individuos vestidos de negro y portando insignias de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) se lo llevaron por la fuerza con rumbo desconocido.

Tal vez alguien encuentre alguna resonancia entre lo aquí escrito y el cuento de José Revueltas Hegel y yo.


Muerte de Rubén Darío en Tepalcatepec


Este viernes 25, en el local de LaNeta (Alberto Zamora 126, colonia del Carmen, Coyoacán, esquina Miguel Ángel de Quevedo y Fernández Leal), a las 18:30, se presentará el Premio Chris Nicol de software libre de APC. Hablarán Max Mendizábal, Karen Banks y el que escribe.

22.8.06

Ruptura entre Venus y Marte
por culpa de dos starlettes
del Siglo de Oro
























Impotente y frustrante, consideras
que soy, si acepto hablar de ontología;
y si el ansia carnal mis actos guía,
me ves cual semental con charreteras.

Mi detestable amada: no me quieras
por lo que debo ser en tu teoría
ni quieras retocar mi anatomía
a fuerza de navajas y tijeras.

Amor: vivir así no es cosa sana.
Me bajo de tu tren. Aquí me quedo
y en adelante, cada cual su gana.

Vistas así las cosas, no habrá pedo:
le llegas tú, feliz, con tu Sor Juana,
y me dejas en paz con mi Quevedo.

En Coyoacán, para hablar de software libre

Lanzamiento del Premio Chris Nicol de software libre de APC.

El premio será otorgado en forma bienal por laAsociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC) a las iniciativas que ayudan a la gente común a empezar a usar software libre.

El evento tendrá lugar en el local de LaNeta, miembro mexicano de APC, con la presencia y comentarios de Pedro Miguel, Max Mendizabal, Karen Banks y el equipo de LaNeta.

LaNeta está ubicada en Alberto Zamora 126, colonia del Carmen, Coyoacán, esquina Miguel Ángel de Quevedo y Fernández Leal. La cita es el viernes 25 de agosto a las 18:30.


(Querido Adolfo: gracias por la invitación. Ahí estaré.)

El mapa de White

Hace cosa de un mes el sicólogo Adrian White, de la Universidad de Leicester, Inglaterra, dio a conocer un “mapa mundial de la felicidad” elaborado con base en datos variopintos de la UNESCO, la OMS, la New Economics Foundation, el Afrobarómetro, el Latinbarómetro, la base de datos Veenhoven, la CIA y el Reporte de Desarrollo Humano de la ONU. El resultado: los países más felices del mundo, marcados en el gráfico con un rojo intenso, son Dinamarca y los escandinavos, Estados Unidos, Canadá, los emiratos petroleros, Australia, Venezuela y Malasia. México está en la segunda categoría, junto a Colombia, Argentina, España, Alemania, Italia, Mongolia y Arabia Saudita. Luego viene un grupo en el que se encuentran China, Francia, Japón, Namibia, Brasil, Paraguay y Chile. En el nivel inferior siguiente están Ecuador, Perú, Bolivia, Libia y Marruecos; en el penúltimo estadio de la infelicidad se hallan India, Argelia, Haití y Sudáfrica, y la desdicha plena está representada por manchas amarillas que cubren a Rusia y las repúblicas ex soviéticas, Pakistán, Etiopía, Uganda, Egipto, Sudán y no sé cuántos más. Irak, Afganistán, Corea del Norte, Groenlandia, Liberia y el Sahara Occidental aparecen, en el mapa de White, teñidos de un gris ominoso, en el cual hay además dos manchas negras correspondientes al Lago Victoria y al Mar Caspio, lo que tal vez indique que se trata de los cuerpos de agua más desdichados del mundo.

Definir la felicidad es un atrevimiento sin destino porque para unos es la unión con Dios, para otros, la consumación artística, unos más la conciben como la suma de los placeres físicos satisfechos, una buena parte de los humanos la localiza en la convivencia con los seres queridos, hay quienes la identifican con un conjunto de aparatos electrónicos avanzados, muchos la viven en su advocación de despegues, aterrizajes y llegadas a hoteles, no falta el demente que la viva en los velorios de sus enemigos, la Madre Superiora de los Beatles la encontraba en una pistola tibia y puede que alguien la halle en una pizza entregada a domicilio; definir la felicidad es un atrevimiento porque cada ser humano tiene su propia idea, personal e irrepetible, de lo que significa ser feliz, y ésta consiste en la combinación en dosis únicas de cada uno de los factores enumerados, menos algunos de ellos, más otros que no se mencionan aquí. Según White, la felicidad está directamente relacionada con “buena atención médica, un PIB per cápita elevado y acceso a la educación”, en tanto que la infelicidad se vincula a las situaciones de guerra, de posguerra y de altos índices de pobreza. Sin embargo, tales obviedades no necesariamente se reflejan en el mapa de White, en el que Colombia es más feliz que Francia y Rusia, más desgraciada que Haití.

Quién sabe qué cosa sea la felicidad. Tratar de definirla es ya una osadía y tal vez una arrogancia abusiva, porque de seguro tiene significados distintos para un banquero de Nueva York, para una abuela de Uzbekistán y para un mecánico de Montevideo. Es más fácil y más certero medir la duración de la vida, los salarios, las viviendas, los hospitales, las escuelas, los decesos violentos, el índice de adicciones y el grado en que las autoridades respetan la voluntad de los ciudadanos.

21.8.06

En defensa de la piratería no lucrativa

-¿Qué le estás enseñando a tus hijos?
-Les enseño a quemar devedés.

Es que alguien tendría que idear una contracampaña al equívoco, chantajista y abrumador mensaje con que la Canacine bombardea a los clientes de salas cinematográficas en México: "Las películas piratas se ven mal, pero tú como papá te ves mucho peor; ¿qué le estás enseñando a tus hijos?"

Habría que actualizar la vieja noción de Proudhon y reivindicar como una actividad legítima la piratería no lucrativa.

20.8.06

Ex-voto

Doy gracias al primejo Alejo por transferencias tecnológicas recibidas y lo postulo para ocupar el cargo de Pontífice Romano (previa abolición del voto de castidad, porque no se trata de perjudicar a nadie) en cuanto el actual estire la pata. También propongo al primejo Tono como secretario de Estado vaticano.

(En lo inmediato, los consejos primejos me han permitido actualizar la ilustración de un post del 18 de julio que, ahora sí, tiene sentido.)

Un regalote en mi buzón

Viaje al país de los blogs

La columna de este domingo se queda en el sitio de La Jornada. No la pongo aquí porque es un muestrario de posts colocados en blogs ajenos, y alguien podría traer a colación la preguntita boba de la campaña: "¿Qué le estás enseñando a tus hijos?"

19.8.06

Me rindo (por ahora)

Olvídenlo, soy una bestia. No logro hacer algo tan simple como enviar a Ratzinger al infierno.

18.8.06

Prueba de fuego











(Aprovechando que estábamos en lo de los incendios y que estoy haciendo experimentos --total es viernes en la tarde y ni quién pele-- para averiguar cómo madres se suben gifs animados en el blogger. Disculpe las molestias que le ocasiona esta vulgaridad.)

Al conjunto escultórico "Tres danzantes"
de Federico Silva


Una vez concebida, nace y crece,
avanzando al cenit, la piedra dura.
Su propia heliotropía configura
la marca que en el tiempo permanece.

La piedra duerme, sueña y amanece
convertida en designio y en cultura;
es un reloj de Sol esta figura
o bien chorro de lava que se cuece

y fragua rumbo al Sol en tres danzantes:
tres formas en la arena desolada
del principio del tiempo, tal vez de antes.

Marcan ese lugar –en donde medra
la infancia en el panteón, la sed de nada—
tres erectos relámpagos de piedra.

17.8.06

Cantar frente al incendio

  • Nerón, el calumniado
  • Un romance español y dos poemas franceses

El supuesto incendiario
El 19 de julio del año 64 d.C. se desató un incendio de grandes proporciones en la Ciudad Eterna. No fue el primero ni el último: en las zonas populares se apiñaban las casas de madera y durante seis días y siete noches las llamas se propagaron con facilidad y destruyeron diez de los catorce barrios romanos. El emperador Lucius Domitius Claudius Nero Cæsar Augustus, conocido popularmente como Nerón, y por cuya culpa ese apelativo se convirtió más tarde en nombre de perro, se encontraba en Anzio cuando empezó la catástrofe y se apresuró a volver. Ya en Roma, se ocupó de atender a los damnificados, a quienes instaló en viviendas provisionales edificadas en el Campo de Marte, en los monumentos a Agripa y en los jardines de su propio palacio; hizo llevar provisiones adicionales a la ciudad y ordenó una reducción en el precio del trigo. Cuando pasó la emergencia, Nerón puso su empeño en la reconstrucción y el remozamiento de la ciudad.
Al parecer, era un gobernante indolente, vivía con la cabeza puesta en el arte y delegaba los asuntos de Estado en su mamá, en sus amantes (se acostaba casi con cualquier organismo que tuviera a la mano, incluida su hermana, a la que desposó) y en sus empleados, y el pueblo de Roma terminó por sublevarse. Exasperado, Nerón no encontró una salida mejor que clavarse, con ayuda de su liberto Epafrodito, un puñal en el pescuezo. Antes de la operación, dice la leyenda, gritó: “¡Qué artista muere conmigo!”
Algunos datos sugieren que no fue un emperador tan malo. Por ejemplo, se preocupó a su manera por tener contentos y bien abastecidos a los romanos y en materia de política exterior emprendió muy pocas guerras, cosa que no fue del agrado de una sociedad belicosa. En los días posteriores al gran incendio corrió el rumor de que el emperador se había trepado a la cumbre del Quirinal, en compañía de su lira, y que se había puesto a cantar a la vista de las llamas. Luego se dijo que el propio Nerón había provocado el incendio, ya fuera para remodelar la ciudad a su gusto, ya para sentir emociones fuertes que le procuraran inspiración poética. Suetonio (Caius Suetonius Tranquillus) se hizo eco de la conseja y la dio por buena: “Desagradándole, según decía, el mal gusto de los edificios antiguos, la estrechez e irregularidad de las calles, hizo poner fuego a la ciudad (…) Nerón estuvo contemplando el incendio desde lo alto de la torre de Mecenas, encantado, según dijo, de la hermosura de la llama, y vestido en traje de teatro cantó al mismo tiempo la toma de Troya”.


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Las ruinas de Roma

Eran mentiras, pero el pueblo estaba desesperado por la catástrofe y buscaba un chivo expiatorio. Entonces el emperador cometió una infamia verdadera: atribuyó a los cristianos la autoría del incendio y su gobierno emprendió una cruenta persecución en la que perdió la vida Pedro, quien fue crucificado de cabeza en el sector norte del circo romano. Tácito lo cuenta de las de acá: “Ni con socorros humanos, donativos y liberalidades del príncipe, ni con las diligencias que se hacían para aplacar la ira de los dioses era posible borrar la infamia de la opinión que se tenía de que el incendio había sido voluntario. Y así, Nerón, para acallar esta voz y descargarse, dio por culpados de él y comenzó a castigar con exquisitos géneros de tormentos a unos hombres aborrecidos del vulgo por sus excesos, llamados comúnmente cristianos”.
La cristiandad tuvo su venganza póstuma. El canto de Nerón ante Roma incendiada se convirtió en un lugar común de la cultura occidental. Mil 500 años después, un viejo romance castellano daba cuenta de la leyenda: “Mira Nero, de Tarpeya / a Roma cómo se ardía: / gritos dan niños y viejos, / y él de nada se dolía. (…) El que persiguió a cristianos, / el padre de tiranía, / de ver abrasar a Roma / gran deleite recebía. / Vestido en cénico traje / decantaba en poesía. / Todos le ruegan que amanse / su crueldad y su porfía: / cuando más todos le ruegan / él de nadie se dolía.” Ya en el siglo XIX, el romántico Lamartine (Alphonse Marie Louise Prat de Lamartine, 1790 - 1869) se engoriló ante la crítica de un purista que le reprochaba el haber puesto su pluma al servicio de causas políticas y sociales (causas nobles, por cierto: durante la Segunda República se comprometió con la abolición de la esclavitud y de la pena de muerte, fomentó el derecho al trabajo y la capacitación laboral, y fue en todo momento partidario del pacifismo y de la democracia) y respondió con un poema furibundo: “¡Vergüenza a aquel que canta mientras Roma se incendia / si no tiene alma y lira, y ojos de Nerón / mientras que el río ardiente de las llamas circula / de templos a palacios, y del Circo al Panteón!” (y disculpen ustedes la horrible traducción: “Honte à qui peut chanter pendant que Rome brûle, / S’il n’a l’âme et la lyre et les yeux de Néron / Pendant que l’incendie en fleuve ardent circule / Des temples aux palais, du Cirque au Panthéon!”) Lamartine dio por buena la calumnia histórica contra el emperador romano y los años posteriores convirtieron su poema en una descalificación revolucionaria y combativa de quienes, ante las tragedias sociales de su entorno, se dedican a hacer literatura carente de compromisos. “Vergüenza a aquel que canta mientras Roma se incendia” puede ser una invectiva contra Vicente Aleixandre, quien se quedó escribiendo poesía en la España franquista, o contra Jorge Luis Borges, quien vio pasar las dictaduras militares sin apartarse de sus obsesiones con gólems y bibliotecas, o contra muchos otros grandes escritores que en medio de las turbulencias y las matanzas hablan del amor, de la muerte, de los juguetes de su infancia o del simple gozo o del simple dolor de estar vivo en cualquier circunstancia.



El poeta

Compatriota de Lamartine, el trovador Georges Brassens se dio cuenta del equívoco y compuso una réplica al poeta romántico en la que hacía ver que si es condenable cantar mientras Roma arde entonces el canto es imposible porque el incendio no termina nunca: “Honte à cet effronté qui peut chanter pendant / Que Rome brûle, elle brûle tout le temps / Honte à qui malgré tout fredonne des chansons / A Gavroche, à Mimi Pinson.” (Digamos: “Vergüenza al descarado que es capaz de cantar / mientras se incendia Roma. Se incendia todo el tiempo. / Vergüenza a quien pese a todo tararea canciones / para Amarilis, para Galatea.” “¿Qué hacías en tiempos de la guerra de España, qué hacías cuando los alemanes invadían Francia, qué hacías durante el gobierno títere, qué, cuando la guerra de Indochina, qué, durante el conflicto en Argelia?”, pregunta un inquisidor simbólico, pero no imaginario, y el poeta responde con los títulos de las canciones que hacían furor en esas épocas. Y concluye: “El fuego de la ciudad eterna es también eterno. / Si dios quiere el incendio, quiere también las coplas. / A quién quieren hacer creer que el pueblo, cuando canta, es un cerdo?”

En vista del éxito obtenido



Hace mucho anoté en una servilleta diez remansos tristes y obsesivos de una décima de René Acuña. Estoy tratando de reunir en mi cabeza los fragmentos de ese papel perdido. En algún lugar de mi casa yace un maquinuscrito de Silencio habitado, uno de los dos o tres poemarios (des)conocidos de René. Mientras aparece algo de eso, o algo más, les contaré de un trabajo un tanto insólito realizado por este personaje: la traducción de las 9 cantigas de Pero Meogo del galaico-portugués del siglo XIII al castellano de esa misma época. Esos textos conocieron la imprenta, de modo que el vate no podrá reclamarme nada.

DE WIKIPEDIA: Pero Meogo foi un xogral galego-portugués do que non se ten case información. Sabemos que debeu ser contemporáneo do rei Don Dinís de Portugal (que reinou desde 1279 até 1325), xa este rei-trobador compuxo unha cantiga de seguir que está relacionada coa cantiga de Meogo Levantous´a velida. Consérvanse nove cantigas de amigo da autoría de Meogo.Os especialistas na lírica medieval galego-portuguesa Carlos Alvar e Vicente Beltrán sitúan a obra de Pero Meogo a medio camiño entre a cantiga narrativa e a de amigo. Neste autor vemos un amplo uso de símbolos da natureza, e sobre todo, do cervo.

DE LA “ADVERTENCIA” DE ACUÑA A SU VERSIÓN BILINGÜE: “La versión castellana, que viene frente a los textos, pretende usar un lenguaje contemporáneo al de Meogo; pero el traductor no sólo admite la posibilidad de que haya algunas incosencuencias y anacronismos, ssino que tuvo que trabajar con ellos conscientemente. Su ideal fue traducir el sentido, reproducir los ritmos, y preservar el sabor arcaico de los textos. Per ¿qué traductor puede escapar a su sino? La traducción de la traducción, que aparece al pie de la página, es para aquellos lectores que legítimamente condenan toda pedantería.”








La versión escaneada de las cantigas completas (no me hagan pasar por el escáner las treinta y tantas páginas que corresponden a la introducción, el prefacio, la advertencia, la bibliografía y el índice) están a su disposición. Entregas por pedido, a vuelta de correo.

16.8.06

Poemanónimo para un hombre solo

Lo copié de un ejemplar de la revista Mester, que a principio de los años setenta del siglo pasado publicaba el Departamento de Literatura Hispánica de alguna universidad de Estados Unidos:

Tú has querido escribir este poema
desde ayer, desde antier, desde mañana
que amaneciste viudo de tus hijas,
con derechos de autor no reservados,
deseando que lo citen o reciten
sin padre conocido y con sus madres
en la boca de todos, como un verso
dicho por ti, sin mí, para sin nadie,
bajo este sol de abril íngrimo y blanco.
Tú, como yo, monarca de las calles,
ministro sin cartera, embajador sin sede,
pagas renta sin derecho de llave
y acumulas tus deudas en el banco,
sin jamás acabar de pagar eso
que otros tuvieron, hijos de sus padres,
hijos de mala madre, del puro aire.
Del aire al aire voy, y vengo y caigo,
hijo de mi mujer, liberto de mi esclavo,
en el pozo sin fondo de mi sangre.
¿Con qué disfraz cruzar qué bocacalle
sin que el dedo en el pie, sin que el zapato
lastimando las piedras nos delate?
¿A quién le cobrarás tus deudas? ¿Cuándo
dejar tu capital ha de pagarles
los intereses que te deben? ¿Cuándo,
por fin, les romperás la madre?
Verso sin nombre, piedra solitaria
cansada ya de tanto soportarte,
día de hoy sin ayer y ayer sin tarde,
sobre la ley descansa de cansarte
de pagar lo que deben de pagarte,
de ser el pan que pedirás mañana.


René Acuña


14.8.06

Medidas de seguridad



La gente terminó por acostumbrarse a las molestias y los gobiernos de la libertad se convirtieron, sin que casi nadie se diera cuenta, en opresivos regímenes policíacos. Todo empezó por las razonables peticiones de asentar el nombre y la hora de entrada en una lista y mostrar una identificación cualquiera. Hoy las casetas de vigilancia almacenan huellas digitales, inquieren por la procedencia institucional e imprimen etiquetas con código de barras que deben mantenerse adheridas al cuerpo de los visitantes como si éstos fueran paquetes de carne del supermercado.

Y cada vez es peor. Ante las sucesivas amenazas reales o inventadas de ataques terroristas o epidemias fulminantes y apocalípticas, los ciudadanos de la sociedad global se enfrentan a hordas adicionales de aparatos de rayos x, dispositivos que leen la retina, documentos que consignan la biomasa, arcos detectores de metales y agentes de seguridad que trabajan, de preferencia, para empresas privadas, y cuya estupidez y falta de criterio suelen ser proporcionales a la complejidad de los aparatos que operan.

En esta época de fronteras comerciales en vías de extinción, las barreras para humanos, al contrario de lo que se afirma, se multiplican y descienden en la escala territorial: es cierto que no se necesita salvoconducto para transitar entre dos condados –y a veces ni siquiera entre dos países, como ocurre en la Unión Europea--, pero el trámite para ingresar a un edificio gubernamental o empresarial resulta cada vez más arduo. En varias latitudes, la temporada actual de paranoias ha puesto de moda la revisión previa al abordaje de autobuses, y los procedimientos de seguridad que se aplica a los pasajeros aéreos de todo el mundo han llegado a un barroquismo digno de la ciencia ficción, no la de Asimov sino la de Orwell: no es la tecnología lo que asusta, sino los rituales de humillación en los que se confiscan tubos de dentífrico, gotas oftálmicas y jarabes, se descalza a los viajeros, se les mira a los ojos para provocar que se pongan nerviosos y se les obliga a abordar con las manos en alto. Al carajo con el principio de presunción de inocencia. Al carajo con la dignidad humana, codificada por Pico della Mirandola siglos antes de la fructífera travesura de los hermanos Wright. ¿Qué sigue en la prevención del terrorismo? ¿Las exploraciones rectales y vaginales, las biopsias, las disecciones?

Desde luego, estos atropellos no son necesarios para impedir acciones terroristas. Cualquiera sabe que, en el ámbito del combate a las drogas, los servicios de inteligencia policiales van directo sobre el pasajero que viene cargado (siempre y cuando ese día tengan ganas de detener a alguien); para impedir el ingreso de una maleta o un intestino repletos de heroína no hay que convertir un aeropuerto en campo de concentración.

Ante la apatía de casi toda la gente y bajo la propaganda aturdidora de la amenaza terrorista, las democracias occidentales se han vuelto regímenes policíacos, opresivos y humillantes, en los que todo individuo es sospechoso. Mientras las tropas estadunidenses e inglesas siguen destripando inocentes en Afganistán e Irak, en los aeropuertos occidentales los viajeros reciben –en muchos casos, por parte de sus propios gobiernos— un trato similar al que se da a las reses muertas cuando se sospecha que son portadoras de una epidemia. En defensa, eso sí, de las libertades.

Just for Men


Perdón por ser tan morboso.
Pero qué lozanía. A juzgar por las imágenes del antes y del después, la intervención quirúrgica en el intestino de Fidel Castro fue más que un éxito. La transición del uniforme al traje es nada comparada con este golpe de timón de la corbata a la ropa deportiva Adidas. Es posible que además se haya aprovechado el periodo de inconsciencia anestésica para aplicarle una perceptible teñida de barbas.
Perdón, pero estos afeites huelen a preparativos de taxidermia.

13.8.06

La ley y la justicia

  • Tres casos y dos imágenes
  • Sostiene Plaqueta: hallazgo ultrasiniestro


De acuerdo con la organización Memoria Viva, 148 personas cuyo primer apellido comenzaba con la letra A fueron asesinadas por la dictadura que encabezó el general Augusto Pinochet Ugarte. Otros 92 individuos en ese mismo rubro alfabético fueron capturados por las corporaciones militares y policiales y no volvió a saberse de ellos nunca más. No es fácil ponerle números a la muerte, pero Nathaniel David, quien era embajador de Estados Unidos en Santiago de Chile el 11 de septiembre de 1973, dijo años más tarde: “Las estimaciones acerca del número de gente muerta durante o inmediatamente después del golpe varían desde menos de dos mil 500 a más de 80 mil. De tres mil a 10 mil muertos sería una estimación más fiable”. Se refería sólo a las semanas posteriores al cuartelazo. Pero en los 13 años posteriores la tiranía militar asesinó, desapareció, lesionó, torturó, persiguió, exilió, ofendió y humilló a cientos de miles de chilenos y el sentido común universal atribuye la principal responsabilidad de esas acciones al propio Pinochet. Sin embargo, el asesino, o lo que queda de él, no fue nunca castigado por un solo homicidio y su impunidad fue conseguida de acuerdo con las leyes chilenas e internacionales. En términos legales Pinochet es inocente, y todo indica que así va a morirse.

A veces las leyes no sirven. Otro que pronto habrá de fugarse de la justicia por la puerta que da al cementerio es Ariel Sharon, protagonista y responsable de muchas masacres de palestinos, especialmente la perpetrada en los campos de refugiados de Sabra y Chatila, Líbano, en septiembre de 1982. “Seiscientos cuerpos fueron encontrados dentro de Sabra y Chatila y mil 800 civiles fueron reportados como desaparecidos”, recordó Robert Fisk años más tarde. El poderío bélico y político de Israel, la hipocresía occidental y, a últimas fechas, un coágulo en el cerebro del señalado, impedirán que Sharon reciba el castigo que merece. La última batalla legal para procesarlo se libró hace cuatro años ante el Tribunal de Apelación de Bruselas, el cual decidió que no podía iniciarse en Bélgica una investigación sobre esos crímenes de guerra. En términos legales, Sharon, o lo que queda de él, es inocente, y escapará al castigo. Sabra y Chatila se repiten hoy, en estos días, con una diferencia: los soldados israelíes exterminan ellos mismos a los civiles y ya no necesitan de mercenarios libaneses que les ayuden en la tarea. Está por verse si alguna de las muchas leyes que en Israel, en Líbano y en el mundo prohíben el asesinato, se aplicará algún día a Ehud Olmert y a los mandos militares de Tel Aviv que operan, en el país invadido, la máquina de matar.

También el ascenso de Hitler al gobierno de Alemania se realizó en apego a la legalidad. En las elecciones de julio de 1932 los nazis, con 230 diputados y 13 millones 745 mil 781 votos, 37.3 por ciento, eran el primer partido del país. Hitler llegó al poder por el apoyo popular, pero lo hizo también con ayuda de la derecha tradicional, gracias a las intrigas del presidente Hindenburg y de su camarilla, y merced a los apoyos financieros de industriales como Fritz Thyssen, Emil Krichdorf y Firedrich Flick, de los banqueros Von Stauss y Von Schröder… Doce años más tarde, entre las ruinas de su imperio, y tras haber causado la peor oleada de destrucción, violencia y muerte en la historia de la humanidad, el austriaco demente se tragó una dosis de arsénico, se metió un balazo en la sien y murió, despatarrado en un sillón de su búnker, tan impune como había vivido.

A los encargados de aplicar las leyes les gusta hacerse representar en forma de una señora en su madurez temprana, vestida con ropas holgadas, los ojos vendados, una balanza en la mano izquierda y una espada en la derecha. La venda quiere decir que es ciega al origen y nombre de los que acuden a ella, la espada denota que tiene poder amplio y bastante para imponer sus fallos y el otro aparato indica que sopesa sus decisiones. El célebre Edwin Abbey, nacido en Filadelfia en 1852 y fallecido en Londres en 1911, la dibujó con hábitos negros y casi tan cubierta como una musulmana tradicionalista. Tres siglos antes, el calenturiento de Bernini había puesto el nombre de “Justicia” a una de sus más cachondas esculturas.

Gracias por entrar a este blog , aquí nos seguimos leyendo, y lo que sigue es culpa de Tamara de Anda (plaqueta@gmail.com). Sostiene Plaqueta:

¿Qué es lo más horrendo que puede crearse con un miserable tabloncito de madera, de cuarenta centímetros por cuatro? Piensen en lo peor, en lo más asqueroso, sean creativos. ¿Ya? Pues les aseguro que este producto supera hasta las más oscuras elucubraciones. Sus vendedores aseveran que todo buen padre debe comprarlo para sus hijos. Que si lo usan les están asegurando un futuro promisorio. Felicitan a quien lo adquiere. ¿Qué es? ¿Una paleta de softball para que los chamacos hagan deporte? ¿Una espátula de cocina para que aprendan a hacer guisos franceses? ¿Un lienzo artesanal para despertar su creatividad? No, nada de eso. Se trata de la única, la legítima y la inigualable vara de corrección.

¿De corrección de qué? ¿De la postura? ¿De estilo? No, no. Sirve, simple y llanamente, para madrearse a los niños. Como si los siglos no hubiesen transcurrido, como si la humanidad no hubiera aprendido nada de sus metidas de pata, como si la barbarie estuviera de moda: he aquí un utensilio de tortura avalado, promovido y distribuido (con fines de lucro, porque tampoco lo regalan) por grupos cristianos. Gulp y recontra gulp.

Para mayor escándalo, los funestos chunches traen dibujitos de catarinas, manzanitas, flores, corazones y demás motivos “simpáticos”, y con colorida tipografía infantil tienen escritos diversos versículos que justifican el agravio: “La vara de la corrección da sabiduría” (Prov. 29:15); “No menosprecies el castigo...” (Prov. 3:11); “Padres, criadlos en disciplina y amonestación del Señor”. Véanlos ustedes mismos.

Que hay que respetar las creencias ajenas, cierto. Que cada quien puede adorar lo que le venga en gana, correcto. Que todos tienen derecho a interpretar la Biblia o el libro sagrado de su preferencia como se les antoje, pues va. Pero pienso (supongo, sospecho, me figuro) que esto está mucho más allá de la libertad de culto y del derecho paternal de educar a los chiquillos y chiquillas conforme a ideas personales. La abierta invitación al maltrato infantil por parte de un grupo religioso (o por quien sea) es antiético, anticonstitucional, antihumano y anti toda cosa respetable. Blargh.




8.8.06

Los dos Krauzes

















“Ahí está apuntando un líder nuevo en México: [Andrés Manuel López Obrador] es un tipo serio sin ser solemne, un tipo que habla claro y comunica bien, sin retóricas y sin rebuscamientos. Es un hombre evidentemente honesto, derecho, y que representa para la izquierda una alternativa muy importante de renovación. Me parece que él representa el embrión de una izquierda nueva que México necesita muchísimo.”
Enrique Krauze (2000)

“[Andrés Manuel López Obrador] es el huevo de la serpiente dictatorial. Un hombre impermeable a la verdad objetiva, un Mesías que se ha proclamado ‘indestructible’, pretende secuestrar la democracia mexicana y, de no obtener el rescate exigido, incendiar al país.”
Enrique Krauze (2006)

7.8.06

En mala hora



No debí ver esta película.
No en este momento, no en este mes, no en este año.
Son contextos muy diferentes, me repito: no estamos en África, los panistas no son hutus, ni los perredistas, watusi; además, qué caso tiene invocar paralelismos que pudieran ser de mal agüero; por añadidura, no creo en los agüeros, y ultimadamente lo que vi fue una cinta inconsecuente, tercio documental, tercio thriller, tercio cuento de hadas sobre niños y mujeres y hombres que se salvan en un entorno que no daba para la salvación de nadie.
Pero debí verla en otra circunstancia, y ahora no puedo dormir por lo que ocurrió –claro que estábamos al tanto— y por lo que no quiero que ocurra.
Ahora debo exorcisar este desacomodo. Iré al cine a ver Cars y escribiré un soneto en el que Ruanda rime con “quién te manda”. Eso es.

6.8.06

Posdata

Ahora recuerdo, letra por letra, una Rayuela de diciembre de 2004 o enero de 2005, alusiva a la entrevista que tuvo lugar en la Ciudad de México entre Andrés Manuel, víctima del fraude urdido por Roberto Madrazo, y Esteban Moctezuma, entonces flamante secretario de Gobernación. Decía:

"Un Halach Uinic amigo de Cuauhtémoc ha venido a Tenochtitlan para hablar con Moctezuma."

Hélas! Hoy Cuauhtémoc se ha transformado en Malintzin y en el Palacio de Covián ya no despacha Moctezuma sino Pedro de Alvarado.


Donde nacen los dioses

No creo en vibraciones milenarias que brincan de cromosoma en cromosoma y se trasminan hasta nuestros tiempos de iPod y celulares, ni en frecuencias cósmicas que se conectan con la Tierra por el puerto (¿serial, o paralelo, o USB?) de las pirámides. Pero este domingo, puesto a escoger entre dos clases de peregrinación, entre el Paseo de la Reforma y la Calzada de los Muertos, escogí la segunda. Y allá fuimos, Clara y yo, a ver qué dicen las piedras, si es que es dable escucharlas. Cruzar la zona de plantones no fue un problema grave. No lo ha sido nunca: los antiguos moradores de Cuicuilco, los que se salvaron de la fritanga del volcán, tal vez siguieron la misma ruta Tlalpan-Teotihuacan y anexas que tomamos nosotros para asistir a esos promontorios de estabilidad y poderío (aunque sea poderío abandonado, qué gran ejemplo de sensatez para las generaciones futuras) en cuyos vértices se veneraba a Tláloc y a Chalchiuhtlicue.

Este lugar ya estaba abandonado en 1321, cuando los aztecas fundaron su gran ciudad, y algunos sostienen que los mexicas nobles venían a este valle en olor de visitantes, de arqueólogos empíricos y quién sabe si a “recargarse de energía”. Si fue así, establecieron el camino para que la estampida de defeños acuda día tras día en pos de un feeling de eternidad. También Cozumel era un destino turístico desde antes de la llegada de los españoles. Para entonces, los mayas, dominados por los itzaes, o chontales, o putunes, habían descubierto el comercio y olvidado la escritura.

Andrés Manuel, por su parte, viene también de las tierras de la Cultura Madre. Qué pena, pero también qué alivio, que ese dato sea irrelevante para el México de hoy: de otro modo no sería El Peje, sino El Jaguar, y más estarían temblando de miedo los chicos de Santa Fe y Las Águilas ante la presencia del Mesías Tropical.

Te cachamos, Soto y Gama: la escalera doble de la Pirámide del Sol es una clara influencia de la arquitectura decimonónica francesa en las edificaciones mesoamericanas.

El domingo empieza a doblarse por la mitad. Las piedras no nos quieren decir nada. El paso de Reforma por Insurgentes está libre. Volvemos a Cuicuilco. Total, la lava del Xitle ya se enfrió y no hay bronca. Clara regresó encantada. Mañana seguiremos informando


2.8.06

Comprenne qui pourra: San Fidel Castro

Qué gracioso. Lo copipasteo tal cual (sin tocar nada, ni siquiera la ortografía) de un e-mail recibido:

"Nuestra Diosa te bendiga Fidel, estas en nuestras oraciones. Por tu pronta recuperación, compañero, hermano y profeta Fidel, esta tú Iglesia San Romero de Las Américas desde la ciudad de Nueva York te extiende un saludo revolucionario y levanta sus oraciones para que el Dios de la paz con justicia te siga bendiciendo de una manera especial. Esperamos en estas oraciones tu pronta recuperación física para que a través de tu espiritualidad que niega en teoría la existencia de Dios, nos sigas enseñando como es que se practica a Dios construyendo un mundo de justicia. Nuestra madre Diosa esté contigo en este momento y te siga sosteniendo entre sus brazos mientras te susurra al oído lo que todos sabemos: naciste con el don especial de joderle la vida a quienes le joden la vida al pueblo, por esto te pareces tanto a nuestro hermano Jesús.

Dios te bendiga compañero y hermano Presidente Fidel Castro y síguenos bendiciendo con tu ejemplo de construir el socialismo, o sea, el paraíso aquí en la tierra. .
Colectivo de Trabajo Iglesia San Romero de Las Américas, ciudad de Nueva York; 1 de agosto de 2006.

Manuel Castro-Presidente
Radhamés Morales-Vicepresidente
Amarilis Guzmán-Tesorera
Manolo de los Santos-Secretario
Claudia De La cruz-
Hortensia González
Padre Luis Barrios-Guía Espiritual"

Pinter en Líbano




Where was the body found?
Who found the dead body?
Was the dead body dead when found?
How was the dead body found?
Who was the dead body?
Who was the father or daughter or brother
Or uncle or sister or mother or son
Of the dead and abandoned body?
Was the body dead when abandoned?
Was the body abandoned?
By whom had it been abandoned?
Was the dead body naked or dressed for a journey?
What made you declare the dead body dead?
Did you declare the dead body dead?
How well did you know the dead body?
How did you know the body was dead?
Did you wash the dead body?
Did you close both its eyes?
Did you bury the body?
Did you leave it abandoned?
Did you kiss the dead body?

Harold Pinter
DEATH (Births and Deaths Registration Act, 1953)
(Gracias a La Locombiana, por traer este texto de regreso)

1.8.06

Tipos y fenotipos




¿Son mis nervios, o Calderón y Bejarano comparten un cierto aire de familia?

El silencio de los asesinos

Los criminales hacen ruido, pero también necesitan silencio, ese silencio que se impone tras el estruendo de las bombas, cuando ya nadie quiere o puede decir nada. Los cadáveres no hablan y los sobrevivientes están demasiado aterrorizados como para contar la historia. La intimidación opera sobre los testigos, pero lo mejor sería que no los hubiera. No basta con borrar de la faz de la tierra los organismos de los enemigos: también hay que eliminar sus nombres de cualquier memoria. Es preciso convertir la carnicería en un no-suceso orwelliano.

En el peor de los casos ha de persuadirse a la opinión pública que los muertos eran los verdaderos criminales. Actuamos en defensa propia, afirman los revisionistas obscenos que llaman “holocuento” al exterminio sistemático de judíos en Europa por el gobierno nazi: “Sólo somos personas de raza blanca y queremos mantener nuestra cultura y nuestra sangre”, dicen. El asesinato en masa siempre va acompañado del mismo discurso, y no importa si las víctimas son armenios o gitanos o indios o negros o judíos o chinos o eslavos o palestinos o libaneses: las muertes en uno y otro bando no son moralmente comparables porque la moral está en el mismo lado que el poder de fuego y las vidas de los niños valen más si sus papás tienen tanques y aviones, o cámaras de gas, o bombas atómicas.

Lo ideal para los asesinos sería que las bombas tuvieran silenciador, que los cuerpos humanos se desvanecieran en el aire tras recibir el impacto de los obuses de artillería y que las bombas de racimo dispersaran, además de dispositivos para matar civiles, semillas de pasto de crecimiento instantáneo: de esa manera se recortaría el lapso entre el exterminio y la inauguración de campos de golf y prados verdes en los antiguos sitios de la guerra.

Pero los individuos de buena voluntad no siempre están al alcance de los bombardeos aéreos y entonces se hace necesario intimidarlos, exigirles silencio, afirmar que son tontos y que están mal informados, acusarlos de complicidad con el terrorismo o –esta vez se han tardado— denunciarlos como enemigos del pueblo fulano, conspiradores, antisemitas. Millán Astray no temía pronunciar la segunda parte de la consigna: “Muera la inteligencia, viva la muerte”

Para su infortunio, los asesinos deben lidiar con la opinión internacional. La organización Jewish Task Force (Fuerza de Tarea Judía, con sede en Fresh Meadows, NY) dice sin medias tintas que ahora Israel tiene una nueva oportunidad para deshacerse de los “nazis musulmanes árabes que viven en Judea, Samaria y Gaza”: bastaría con “cortarles la electricidad, el agua, los envíos de comida, la ayuda extranjera y otras formas de ayuda” para causar al instante “hambruna y desesperación que los forzaría a abandonar estas áreas bíblicas judías”; “cortar el abastecimiento del enemigo sería un acto de guerra entendible. Aunque los europeos que odian a los judíos y los medios antijudíos criticarían a Israel, los ataques no serían tan severos, pues hasta los críticos sabrían en el fondo que Israel simplemente está haciendo lo que cualquier nación normal debe hacer en tiempos de guerra”. Ajá: eso mismo hizo Milosevic en Kosovo y eso mismo hizo Saddam en Kuwait; puras cosas legítimas en tiempos de guerra.

Por ahora es Líbano. “Israel tiene derecho a emprender acciones contra objetivos que preparen ataques contra el país”, ha dicho el vocero Adam Ereli, vocero del Departamento de Estado.

El sentido común de la gente de buena voluntad sabe que no hay que callarse nunca, ni ante Franco ni ante Stalin; ni ante Saddam ni ante Milosevic; ni ante Pol Pot ni ante Pinochet; ni ante Hassán, ni ante Bush, ni ante Sharon y Olmert. La gente de buena voluntad no quiere que la carnicería de Qana se repita en Queens, en Haifa o en Iztapalapa. Por eso es importante impedir que se reduzca a los inocentes al silencio total, que se instaure el silencio de los asesinos, que se pronuncie los nombres de los fallecidos, que muchas voces desentonen frente al coro de las piezas de artillería.