27.2.08

Teléfono de Troya


  • “Impulso para nuestro país”
  • Víctimas y vampiros del telemercadeo
Les sonará conocido: “Hace ya varias semanas me han estado llamando de un despacho de cobranza para cobrarle a una persona que no conocemos y que nunca ha trabajado aquí; las llamadas son de lunes a lunes de 5:00 a.m. a 11:00 p.m”. |Tras una gestión de pesadilla con la empresa responsable de los telefonemas, la protagonista recibió una respuesta final, también por vía telefónica, de labios de una amable señorita: “Mire no le podemos ayudar, si está en la base de datos, le van a seguir llamando, así que mejor contacte a la persona y dígale que pague”. El teléfono doméstico se ha vuelto la puerta de entrada a nuestra casa para maleantes tipificados –perpetradores de secuestros virtuales, estafadores con sorteos falsos—, pero también para corporaciones cobronas, vendedoras y acosadoras que actúan en una zona gris de la legislación y para cuyas actividades no existe pena de cárcel. Vete con cuidado a la hora de dar tu celular, porque un día te sonará, justo cuando estés por tomar una curva peligrosa, para anunciarte un plan funerario en cómodas mensualidades, y acaso no tengas tiempo de aprobar el contrato por vía oral (“esta llamada será monitoreada con fines de calidad en el servicio”) antes de que te rompas el pescuezo por culpa de algo que no llegó ni siquiera a profecía autocumplida. Extremo delirante: hace unos meses una entidad bancaria dio y tomó por hostigarme a todas horas con la oferta de una tarjeta de crédito irresistible, en las llamadas nones, mientras que en las pares me exigía que pagara el imaginario saldo vencido del plástico que no lograba venderme.

Este infierno que se ha abatido sobre nosotros posee, como el resto de los infiernos contemporáneos, un correlato yuppie en el que abundan las referencias a crecimiento, inversión y ventajas competitivas. En Estados Unidos hay 17 millones de personas en el oficio de jorobarle la paciencia al prójimo, vía telefónica, y en nuestro país son más de 300 mil los reclutados para impedir el sosiego de los teléfonohabientes. El Instituto Mexicano de Telemarketing, una entidad tan inconsciente de su propio horror como los piratas de Malasia, se jactaba de que el acoso mercantilista a los hogares mexicanos registraba “un crecimiento anual de 19 por ciento”. Por si algo faltara, a los hostigadores corporativos hay que agradecerles su patriotismo (y su demolición del idioma) porque “los centros de contacto representan una gran oportunidad de impulso para nuestro país en la externalización de procesos de negocios”, a decir de Elena de la Rosa, que era en esa fecha (o sigue siendo) gerente de Contact Services (sic) de Manpower.

El teléfono ajeno puede usarse, además, para fabricar fraudes de opinión pública, como ocurrió en el primer semestre de 2006, cuando llamantes que se presentaban como empleados del IFE empezaban preguntando por la preferencia electoral de la víctima y terminaban neceando sobre el falso “peligro para México” e induciendo al voto a favor del peligro verdadero. Haiga sido como haiga sido, en octubre del año pasado la irritación social contra los llamadores jodones llegó a tal punto que la Procuraduría Federal del Consumidor se tomó la molestia de establecer un Registro Público de Consumidores, un instrumento estipulado en una reforma legal de 42 meses antes. Anteanoche, colmada mi paciencia por un mono que insistía en hablar con el dueño antepasado de mi casa, acudí al sitio de Profeco, aunque con un escepticismo basado en el dudoso funcionamiento de esa dependencia, de la Condusef, de la CNDH y de otras abreviaturas repletas de bondad oficial. Se supone que en 30 días, y durante tres años, mi número aparecerá en una base de datos de “intocables” para el telemercadeo, con base en el Artículo 18 bis de la Ley Federal de Protección al Consumidor. Esas disposiciones, por cierto, tal vez brinden un poco de amparo contra los vendedores, pero no contra los cobradores ni contra los secuestradores virtuales, los que defraudan con sorteos imaginarios o los que tuercen encuestas a pedido calderónico.

Durante un tiempo me dio por aplicar otras estrategias de defensa, como ofrecer yo a mi vez, a la señorita de la promoción, un servicio de corrección de estilo a un precio excelente y con cargo a su tarjeta de crédito; leerle a un operador pasajes escogidos de La formación de los latifundios en México e incluso, a la centésima llamada a las 7 de la mañana, decirle “vaya usted y chingue a su madre” al representante del acreedor de un tipo al que ni conozco. La nueva maestra de ballet me platicó una buenísima contra los cobradores, que es rogarles que le presten a uno la suma correspondiente, con la promesa formal de devolverla en un plazo de 30 días: “Mire, le firmo un pagaré para que vea usted que no le miento y que no pretendo engañarlo”. Se puede apostar, de a tiro, por sacarlos de onda: “Vamos a hacer esto: si usted deja de marcar mi número, yo me comprometo a lograr que mi tía (o tío, dependiendo del género del impertinente, y de la orientación sexual que pudiera notársele en la voz) se acueste con usted, y viera que para su edad no está nada mal. Es más, mire, para que se anime: yo pongo los condones; ándele, se lo firmo ante notario.” Una treta que no me funcionó fue darme literalmente por muerto (“señorita, la persona que usted busca falleció hace tres días”), porque la damisela me dio el pésame con voz acongojada y unas horas después volvió a llamar, como si nada, y preguntó por el difunto. Otra es decirles “espéreme tantito, no me vaya a colgar”, dejar la llamada viva, prepararse un café y ponerse a leer La guerra y la paz, con la certeza de que el teléfono no sonará.

Pero he recapacitado, porque mis pequeñas maldades no afectan en nada a los vampiros del telemercadeo, y sí un poco a la carne de cañón que recibe la ira justificada de la gente. Con un descaro muy triste, Javier Iturriaga, director regional de Manpower, se pavoneaba de la diferencia entre las percepciones entre los operadores estadunidenses y los mexicanos: 12 dólares por hora para los primeros, un dólar, en promedio, para los segundos, es decir, poco menos de 18 centavos por cada minuto de escuchar mentadas de madre, y unos tres mil 900 pesos al mes, según cifra del declarante. Si ambos números son ciertos (el de pago por hora y el de ingreso mensual) los turnos de trabajo en ese sector serán de 13 horas diarias y de siete días a la semana. “Esta reducción de costos le permite a la empresa ampliar sus horizontes e invertir más recursos en otras áreas de oportunidad”, comentaba.

En términos de paga, a la bloguera Chicafriki no le fue tan mal en una de las empresas que trabajó: jornada de seis horas diarias (no dice cuántos días a la semana) a cambio de mil 350 pesos quincenales pero, según afirma, “el supervisor te insulta, si lo acusas es capaz de ponerte trampas”, “las mujeres sufrimos acoso sexual, intimidación y amenazas” y “las llamadas están una tras otra, no tienes oportunidad de ponerte en ‘no disponible’, estás bajo presión y JAMÁS, JAMAS, debes levantarte de tu asiento. Las sillas están quebradas, las computadoras con un chingo de fallas, monitores madreadísimos y muy sucios, cucarachas por todos lados y a cada rato te robaban cosas de la mochila.” Pide: “Cualquier persona que te llame a tu casa, o que tú llames, trátala bien... No sabes lo que uno tiene que soportar o hacer para sacar algo de dinero para sus estudios”. Niña, tienes razón. Me disculpo por las gracejadas y las altisonancias proferidas, y me apresuro a poner el tema en la cubierta; a ver si a los connavegantes se les ocurre algo para disipar la pesadilla.


7 comentarios:

Juan Pablo dijo...

A mí me paso lo que a este compadre, con la diferencia de yo si fui a necear al feudo del Sr. Slim para que me devolvieran mi dinero. Luego de 1 hora lo logré.

Cierto los operadores telefónicos "son explotados", igual que los polis y los soldados, pero eso no evita que uno les miente la madre de vez en vez para tener un poco de paz interior. :-D Supongo que ellos asumen ese riesgo al aceptar el trabajo.

Anónimo dijo...

Una vez vi un programa de Seinfeld y a Jerry le llaman para ofrecerle un servicio de larga distancia, el le contesta amablemente al empleado del telemarketing que esta ocupado y le comenta que por favor le de el número de teléfono de su casa y entonces él le devuelve la llamada. El empleado le contesta que no tiene permitido dar su número personal a los clientes. Entonces Jerry le contesta: “creo que no quieres que gente te esté llamando a tu casa, el empleado le contesta que no y entonces Jerry le dice: “ahora entiendes como me siento” y le cuelga. ¡Excelente respuesta!

Por favor vean el video en la siguiente liga:

http://www.youtube.com/watch?v=hllDWSbuDsQ&feature=related
Saludos
León

Alejandro dijo...

Hola Pedro.

Quiero comentarle algo que ha venido sucediendo en Monterrey en los últimos años.
De un tiempo para acá muchos amigos míos han entrado a trabajar a "Teleperformance", una empresa de telemarketing como la que usted menciona, algunos también la llaman "Merkafon", bueno, el caso es que se ha convertido en una empleadora al por mayor de jóvenes, muchos, pero muchísimos trabajan allí, claro que con nulas prestaciones, a parte de que es casi imposible subir de puesto; pero hay algo por lo que están allí, y es que talvez ganen unos $500 pesos más al mes de lo que ganarían en una fábrica. Así que pasan de condiciones miserables en las fábricas, me consta, a otro tipo de explotación en Teleperformance, talvez no sea tan cruel, pero mis amigos dicen que están bajo mucha presión, y que aparte es un trabajo muy agotador, eso de estar contestando una tras otra llamada, y que aparte, es un trabajo que no te puede dejar nada bueno, es decir, crecimiento personal.
Aquí todo esto se ha convertido en parte de la cultura popular de la clase media, todo el tiempo se habla de "¿cómo te fue en 'merka'?, ¿Te pusieron insidencia?", "me tocó una llamada de un puertoriqueño que.." etc.
Y la verdad es que la gente no dura allí, trabajan unos meses y renuncian, por eso siempre están contratando. Pero bueno, muchos lo necesitan para pagarse la universidad, que aquí en Nuevo León no es gratuita ni mucho menos, la UANL cobra cuota interna y cuota de rectoría, entre las dos suman unos $4000 al semestre, es un robo.

Saludos.

Alejandro.

hernande.concepcio dijo...

habra que dejarle mas el trabajo a la maquina contestadora no vivo en mex. pero el servicio de identificador de llamadas tal sea caro como todo el servicio (el mas caro del mundo) no olvidarse de desconecyar el tel a deshoras del dia y la noche me ha funcionado muy bien esto es depender lo menos posible del tel. me he dado cuenta que he sobrevivido sin celular y lo que hago es lo mismo apagarlo y usarlo solo para llamadas de urgencia como si usara un publico y vieran que bien me funciona saludos.

Pedro Miguel dijo...

Juan Pablo: Qué horror de historia.

León: la respuesta es muy buena. Veremos el video, y gracias.

Alejandro: En efecto, la mitad del negocio de telemercadeo consiste en hostigar a personas inocentes para enjaretarles cualquier cosa. La otra mitad, por supuesto, es poner a hacer el trabajo sucio a chavas y chavos mal pagados.

Concepción: la bronca de desconectar el teléfono en horas de la noche es que si alguien cercano te necesita con urgencia, no hay manera de que te localice. Yo no me atrevo.


Gracias y abrazos.

PoNyErY dijo...

Llegué aqui por el blog del Pexipato y bueno la verdad es que si bien es cierto que explotan a los operadores telefónicos, yo por lo menos en casa cuando hablan les digo de buen modo NO GRACIAS y QUE POR FAVOR DEJEN DE LLAMAR obviamente eso no sucede... La última de mi Padre contesta el telefono y era para decirle de un pago vencido de la tarjeta y ya sabes eso de TIENES QUE IR A PAGAR HOY... a lo que mi papá le contesto YO PAGO CUANDO YO QUIERA, DE TODAS MANERAS ME VAN A COBRAR EL PAGO VENCIDO NO?, sino le gusta PORQUE NO LO PAGA USTED a mi me pareció gracioso pero al operador no porque colgó y no volvió a hablar.
Saludos seguire pasando por aqui!

Juan dijo...

Pedro, mi solución para este problema ha sido la siguiente:
Puse una contestadora telefonica con esta grabacion "Hola, esta usted llamando a una casa particular, para poder atendenderle despues del bip diga su nombre y el motivo de su llamada, espere a ser atendido...biiippp".
De esta forma oigo por el altavoz quién es, y si le conozco tomo la llamada, si no le conozco pues simplemente no la tomo.

En mi caso me pasa algo feo también, ocurre que al cambiar de domicilio Telmex me asignó un número de teléfono que antes era de una "fonda" muy famosa, asi que 9 de cada 10 llamadas en promedio eran para pedirme una reservación, preguntar precios, detalles del menú u horarios de atencioń. Esto a mi no me cuadraba hasta que tras mucho preguntar "¿a qué número desea llamar?" y darme mi numero pues pregunte "¿de donde es ese número?", y ya me decian el nombre de la supuesta fonda famosa; para mi sorpresa abrí una guía telefónica y si, en el anuncio de esa fonda estaba mi número.

¿Por qué Telmex no reasigna un número comercial a otro comercio?, digo, al menos si preguntan por una fonda y ahora le responde el taquero la gente puede cambiar de plan, y el propietario del nuevo comercio hacerse de clientes.

Pero te comento, más allá de esto que ya es mucho, resulta que de 3 números siempre me llaman para mentarme la madre, ¡dicen que por día les llaman de mi número unas 20 veces! Para mayor sorpresa estoy poco tiempo en el día, uso mi casa casi como dormitorio solamente, asi que pues no entendí de dónde esto.

He llamado a Telmex para reportar esto, según ya hicieron todas las revisiones correspondientes y me dicen que mi línea y número no tienen problema alguno. ¿Es esto una clonación de línea o número?, les he preguntado a las personas que lo atienden a uno en la supuesta "atención al público", y me dicen que no. Tras otras variadas ocasiones de más mentadas de madre les he vuelto a llamar a Telmex y las personas me han alzado la voz, me han dicho muy cortantemente que yo estoy mal, que mi linea no tiene problema.

¿Qué hago?

Por otro lado, he pensado seriamente en cancelar la línea telefónica, pero hasta donde sé, Telmex no le regresa a uno dinero por cancelarla, o ¿saben ustedes de otra opción?

Saludos y gracias por concentrar las opiniones de este tema, como siempre con tu grato estilo.

:-)