1.9.07

Criaturas peligrosas, o no


  • Geografía de los Centruroides
  • La confesión del otro día

El 13 de mayo escribió laurita14 en un foro de mascotas: “mi Pandinus lleva unos días bastante pachucho, no se mueve, está todo el día cerca del agua y está muy manso, hasta el punto que lo puedo coger sin ningún problema; es muy raro, ¿qué puedo hacer?” El usuario o’connor le respondió: “Revisa los valores de humedad y temperatura y nos cuentas, así es difícil; vigila el surgimiento de ácararos o parásitos, mira cuidadosamente si ves bichos diminutos blancos caminando por el terrario o por el animal. Cuéntanos qué tal la alimentación, cuánto hace que come, etc., y también descríbenos si está hinchado.” El diálogo se volvió debate; intervinieron, además de esos dos, Paco Molino, geosdark y locomatic, quienes sumaron sus consejos a los de o’connor. Pero fue inútil: Pandinus falleció el día 21 y la discusión se cerró, el 23, entre pésames de los participantes a la desolada propietaria del bicho, que no era otra cosa que un escorpión emperador (Pandinus imperatur). No se inquieten por el título de esta entrega, que no hablaré ahora de gobernantes estadunidenses ni de lideresas sindicales autóctonas, sino de vulgares, modestos y peligrosos alacranes.

Del Pandinus, el Acuario Brisa de Buenos Aires informa que esta porquería (perdón, laurita14) es originaria del Africa occidental, mide entre entre 12 y 18 centímetros (“aunque se conocen algunos de hasta 20”) y “es la especie más común en cautividad”; tiene un “carácter tranquilo”, observa un régimen alimenticio “estrictamente carnívoro” y cada tres días se zampa uno o dos grillos, o bien “otros arácnidos, reptiles, insectos o --Jesucristo--, pequeños mamíferos”: “Cuando captura a su víctima con las pinzas, le inflingirá un picotazo con su aguijón abdominal que la paralizará con una neurotoxina”. El establecimiento agrega que “debe evitarse al máximo el contacto directo con el animal, ya que es preferible evitar su picadura, dolorosa aunque no mortal para las personas en general”. “¿Y qué tal si uno es una persona en particular?”, me pregunté al leer aquello.


ALACRANES EN DURANGO



Los emperadores africanos impresionan por su tamaño, pero los güeritos de Durango te pueden llevar al camposanto. De acuerdo con el aracnólogo Edmundo González Santillán, México encabeza la lista mundial de diversidad de escorpiones (les recuerdo que esto no es una alusión a los organismos electorales ni a la curia ni al gabinete): siete familias, 20 géneros y más de 200 de las mil 500 especies conocidas. Le sigue Sudáfrica, con cuatro familias, 12 géneros y 136 especies, India (6/21/98) y Brasil (4/16/89). El Fondo Educación Ambiental afirma que algunos ejemplares de las selvas secas de la cuenca del Balsas llegan a medir 20 centímetros. El país ocupa también el primer lugar planetario en picaduras de estos animales. En la República Mexicana, Morelos tiene el mayor número de casos anuales (casi 18 mil al año), seguido por Jalisco (poco menos de ocho mil). Son tan famosos los escorpiones duranguenses (que habitan además en Sinaloa y Nayarit) que de ellos han tomado su nombre un equipo de futbol y un grupo de música norteña que, según reporta la bloguera Claudia Meléndez, hasta julio pasado tocaba como principal en El Califas. Sin embargo, los Centruroides suffusus no son la especie más venenosa que hay en el país; los más pinches son los de la especie noxius, que se encuentra en Nayarit y Jalisco, y que no son color paja sino de un tono rojizo oscuro. Hay que agregar que en esta segunda entidad proliferan otras dos especies venenosas del género Centruroides: elegans, en el Pacífico, limpidus tecomanus, en los linderos con Colima, e infamatus infamatus, en la zona centro.



Todo alacrán tiene veneno en algún grado, pero realmente peligrosas son sólo siete de las doscientas y tantas especies que hay en territorio mexicano. El doctor Lourival Domingos Possani, alacranólogo eminente, dice que se pueden distinguir del resto porque sus eespecímenes suelen ser esbeltos y de pinzas largas y delgadas, y porque tienen los segmentos de la cola cilíndricos, y no cúbicos como los de especies más inofensivas. Otro dato importante es que los ponzoñosos suelen tener el esternón triangular, a diferencia de los inocuos, que lo tienen rectangular. Pero todas las fuentes que consulté recomiendan enfáticamente que si un alacrán te pica, procures capturarlo, y en vez de ponerte a buscarle el esternón, te vayas a toda prisa a un centro de salud, de preferencia con el bicho contigo para que el personal sanitario lo examine y pueda establecer su peligrosidad. Olvídate de la automedicación, de tratamientos “alternativos”, de infusiones de la abuela, de beber meados o de jactancias de macho del tipo “pobre alacrán, de seguro se envenenó al picarme”. Domingos Possani señala que “la única solución inteligente es la aplicación del antiveneno” (el Alacramyn, por ejemplo). Dice el especialista que “en el Distrito Federal no hay alacranes peligrosos para el humano, excepto en mercados públicos donde, por accidente e inadvertidamente, pudieran haberlos recibido entre las frutas y verduras provenientes de zonas que tienen animales peligrosos”. El Centro de Ciencias Biológicas de la UdG afirma que el uso indiscriminado de insecticidas diezma a los alacranes y favorece las plagas de cucarachas, y que “si enseñaramos a las personas a diferenciar las especies de alacranes peligrosas de las inofensivas y se permitiera vivir en nuestras ciudades a las especies inofensivas, las cucarachas dejarían de ser un problema”.

Cuánto lo siento, pero esas consideraciones no se me cruzaron por la mente, ni me contuvo el respeto a una forma de vida de 450 millones de años de antigüedad, cuando descubrí en mi casa una parejita de escorpiones que, así fueran vegetarianos, no tenían nada que hacer ahí, y los maté. He aquí, pues, la génesis de un post del otro día: sentí culpa pero no arrepentimiento. Registré sus cuerpos en el escáner para obtener la imagen que aparece aquí, busqué documentos para comprender un poco a mis víctimas y por último, colmo de la frialdad criminal, les escribí esos versos que le gustaron a gabriel, el otro y a alguien más.





Posdata (28/10/07): Claro que éstos no son los únicos alacranes asesinados en la blogosfera.

8 comentarios:

El Ocioso dijo...

A finales del gobierno de AMLO en la linea 3 empezaron a repartir un librito (de esos que lees en el trayecto) que trataba sobre los alacranes.

Muy bueno (por cierto me quede con uno).

Decia que iban a repartir una serie de titulos relacionados con ciencia y tecnologia, pero nomas repartieron ese.

¿No sabe por que ya no continuaron repartiendo titulos de esa serie?

Anónimo dijo...

Creo que hay que tener cuidado con el suero antialacrán, ha habido muertes por reacción al él. En las clínicas de Morelos, lo que hacen es empezar con un antihistamínico, tener a la mano varias jeringas con suero y ver cómo va reaccionando la persona picada.
Saludos de la anónima walschiana

Bigotron dijo...

Hola Pedro,

Cómo los mató? No se ven despanzurrados ni nada. De qué tamaño son? No se aprecia la escala en la imagen.

Eva Villaseñor dijo...

Tú post me recordó un llaverito con un alacrán encapsulado que compre hace mucho en Durango.

Abrazo, Pedro.

Pedro Miguel dijo...

La menor idea, Ocioso, y hay un pdf del librito al que te refieres linkeado en el post. Búscalo, te prometo que no te saldrá un alacrán al levantar un párrafo.

Walshiana: señalas algo muy pertinente. En este caso es literalmente cierto que el remedio puede ser peor que la enfermedad. Por eso, lo más inteligente que se puede hacer en caso de picadura es evitar la automedicación e ir lo antes posible a una clínica o centro de salud.

Bigotron: si ves la última foto del post, el de la izquierda (de panza, + o - 4 cms.) murió apachurrado; el de la derecha (de lomo, 5 cms.) falleció intoxicado con H24.

Fotógrafa: en el video que colgué sale cómo fabrican los tales llaveritos. Encuentro que es un trabajo mejor hecho que los del "artista" al que me refiero en el post siguiente. Abrazo pa'ti.

JL dijo...

buen poema! yo mato en promedio un alacrán por mes en mi casa, en San Jerónimo, DF. Saludos

Roque Nuevo dijo...

Hola Pedro,

Los alacranes se ven muchos más peligrosos de lo que son en realidad. El único peligro es que se esconden en la ropa cuando uno se quiere vestir. Por lo demás, parece que no más se esperen a que uno les mata. Ahora, imagínate si se combinara el alacrán con las alas y agresividad de los moscos.

¿Cómo va el naranjo?

Un abrazo

Pedro Miguel dijo...

Gracias, Jl, y lamento tu situación alacránica. Buenas, tus fotos. Allá te las comento.

Roque buevo: justamente por eso me sentí culpable, porque los maté por miedo y por ignorancia, no porque fueran realmente peligrosos, y porque actué con tremenda ventaja. Cuando se desea elogiar la sabiduría de Dios se dice que "por algo no les dio alas a los alacranes", un refrán semejante a la expresión de Einstein: "Dios es sutil, pero no malicioso".

Al naranjo le brotó una ramita nueva. Quedas contratado como asesor en jardinería.

Abrazo.