2.12.13

La Llorona Asesinada


Arreglos musicales: Zanardys

Ser mujer es un delito, Llorona
con sanción bien definida:
te agarran cuatro canallas, Llorona,
y te arrebatan la vida.

Desde la frontera norte, Llorona,
hasta la frontera sur,
hay un reguero de huesos, Llorona
que alguna vez fueron tú.

Ay de mi Llorona,
Llorona descuartizada.
Hoy muchos miles de nombres, Llorona,
se juntan en tu mirada.

Serán los hombres del narco, Llorona,
será el marido celoso,
será el sistema completo, Llorona,
el que te entierra en un foso.

No hay vigilancia ninguna, Llorona,
que cuide tu integridad,
no hay ministerios ni jueces, Llorona,
que castiguen la maldad.

Ay de mi Llorona,
alumna con su mochila,
artista o ama de casa, Llorona,
empleada de la maquila.

Desde que tienes seis años, Llorona,
hasta que te vuelves vieja,
el riesgo de que te maten, Llorona,
ni te olvida ni te deja.

Dicen que por ser mujer, ay, Llorona,
por ser joven y bonita,
tienen derecho a tirarte, Llorona,
en una loma maldita.

Ay de mi Llorona,
mi niñita mexiquense,
te fuiste para la escuela, Llorona,
y te encontré en el forense.

Quieren matarte de noche, Llorona,
quieren matarte de día.
Te matan los delincuentes, Llorona,
te mata la policía.

Por los caminos del campo, Llorona,
y también en la ciudad,
siempre acaban tus verdugos, Llorona
cubiertos de impunidad.

Ay de mi Llorona, Llorona,
cuándo tendré la noticia
que ante los feminicidios, Llorona,
se empiece a aplicar justicia.


Estrenada el 1 de diciembre de 2013 en el Zócalo de la Ciudad de México

1 comentario:

Jesus Cancino dijo...

hace poco comentaba con un amigo acerca de los muchos versos que hay en la llorona y el me explicaba que la llorona es una sandunga que en el idioma que hablan allá significa "canto que sale del alma" y por eso quien la canta mas que aprenderse unas palabras se apega a una estructura que permite expresar el dolor que uno siente, ahora que he leído tu versión, me ha quedado completamente claro que esta canción sigue viva en alma de nuestro pueblo y sigue reflejando el dolor que sentimos al saber que todavía nos seguimos comportando como si vivieramos en un estado de barbarie