10.11.09

Al paro nacional


Ni el más convencido, y ni siquiera el más vendido de los opinadores del régimen, podrá negar la insensibilidad, la arbitrariedad y el desaseo legal empeñados en la extinción de Luz y Fuerza del Centro y en el intento de liquidar al Sindicato Mexicano de Electricistas. “Impresentable” o “indefendible”, llaman a esa organización gremial los voceros oficiosos del calderonato, pero se abstienen de medir el grado de indefendibilidad del poder público para el cual trabajan o el de aliados políticos tan preciosos como Marín, Ruiz, Gordillo o Romero Deschamps; “corruptos”, acusan a los trabajadores porque éstos han logrado salarios decentes y condiciones de trabajo dignas, pero se callan la boca y escurren la pluma ante los hechos de un régimen que reparte contratos más que sospechosos y que los privilegios y los lujos de sus integrantes; “violentos”, claman ante la decisión de los electricistas sindicalizados de resistir el decreto de su extinción, pero omiten toda referencia al uso de la policía y de Lozano Alarcón —una fuerza de choque en sí mismo— por parte del gobierno espurio; “subversivos”, gritarán mañana a quienes respalden el paro nacional convocado por los trabajadores afectados, pero no dirán una palabra sobre una medida gubernamental adoptada a contrapelo del orden constitucional y de efectos evidentemente desestabilizadores. Los soldados mediáticos del régimen —para parafrasear la autodefinición de Azcárraga papá— insultan y calumnian a placer al SME y a sus integrantes, pero no tienen un solo argumento para justificar el decreto emitido el 10 de octubre por Felipe Calderón. Y no lo tienen porque no lo hay.

Salvo, desde luego, la toma de la Presidencia de la república mediante una maniobra no demasiado diferente a la que tuvo lugar en junio pasado en Honduras, ninguna de las muchas cosas abominables perpetradas a partir de 2006 por la mafia gobernante había sido tan claramente lesiva para el interés nacional, y ninguna había sido adoptada en forma tan abusiva, como la extinción de Luz y Fuerza. La resistencia social al decretazo tiene, por ello, motivos y posibilidades tan amplios como la lucha ciudadana contra la privatización de la industria petrolera. O más.

Y es que, más allá de la apreciación sobre la circunstancia de Luz y Fuerza o sobre la naturaleza del SME , el paro nacional convocado para mañana por esa organización puede ser visto y adoptado por sectores que trascienden a las izquierdas partidistas, cívicas y sindicales, como su primera gran oportunidad de confrontar al régimen y de explorar la posibilidad real de marcarle un alto.

El abuso sistemático de los gobernantes, la mentira regular de sus corifeos, la frivolidad y la insolencia de los juniors de Morelia, han logrado hartar a mucha gente que no necesariamente está enlistada en el movimiento lopezobradorista ni en ninguna otra de las expresiones de oposición real al calderonato. La perspectiva de establecer en las leyes nacionales la figura del referéndum revocatorio es, por hoy, demasiado incierta y difusa; el voto de castigo en 2012 contra una clase política que se sabe servir con la cuchara grande del plato de dineros públicos resulta lejano y, a la vista de los fraudes electorales operados desde el poder en meses recientes, infructuoso.

El paro nacional, aquí y ahora, es, en cambio, una vía concreta para iniciar la recuperación del poder usurpado a la ciudadanía por sus supuestos representantes y una manera concreta (y pacífica, y civilizada) de recordarles a gobernantes, funcionarios y legisladores, que la sociedad no está manca. Cabe esperar, por eso, que funcione y que tenga eco. La disuasión social frente a los secuestradores de las instituciones es fundamental para devolver al país al cauce de legalidad, convivencia armónica e imperio de la ley del que fue apartado en 2006. La de mañana es una gran oportunidad para ensayarla y, a no dudarlo, una de las últimas.


10 comentarios:

Ernesto Moreno dijo...

Estoy de acuerdo en muchas cosas con tu blog sobre el paro nacional, pero no me agrada mucho apoyar un sindicato charro, del cual Esparza es el cacique supremo. Que los otros sindicatos son peores, que el gobierno es espurio, lo que sea, no es excusa para apoyar a un sindicato antidemocrático que se esconde bajo la capa de ser de "izquierda".

LaSusodicha dijo...

Ernesto: tu argumento es respetable pero carente de visión. Si todos nos rigiéramos por por esta forma de pensar, no habría lucha que valiera la pena, y nuestros gobernantes no tendrían absolutamente ninguna oposición a su actuar criminal. Evidentemente no estamos apoyando la corrupción al interior de SME, el apoyo es a los trabajadores despojados ilegalmente de su trabajo y sus derechos. Se trata también de hacerle saber al estado que habemos millones de mexicanos que no estamos dispuestos a seguir siendo pisoteados. Este momento es crucial. Es imprescindible sumar fuerzas y dejar de lado los juicios sumarios. Ahora bien, la otra alternativa es lanzarse en la búsqueda o la creación de una organización impecable e inmaculada, y mientras eso ocurre, el universo entero habrá dejado de existir.

Pedro Miguel dijo...

Perdón: un sindicato charro (es decir, proempresarial y sumiso a las autoridades) habría aceptado sin chistar las liquidaciones de Lozano Alarcón y a estas alturas, no habría logrado llenar el Zócalo con gente pensante.

La tinta Azul dijo...

¿Cómo comenzar?... Quizá por decir que yo era asiduo lector de la "Jornada" y digo era porque he quedado francamente hastiado de la falta de objetividad y línea tendensiosa que manejan. Pero, no es del diario de lo que quiero hablar hoy día...
El sindicalismo en México es una figura no sólo desgastada, es simplemente insostenible, "LaSusodicha" ha dejado de lado y de un plumazo, la cantidad de porquería que se destila dentro de estos aparatos "socialitas" muy al estilo de la cosa nostra. Porque habrá que puntualizar sobre el operar de sus líderes en nuestra política actual, ya nos enteraremos a que partido darán su pleno respaldo para el 2012, o de verdad creen que Obrador comulga con su causa..?. Se ha dicho que es la clara ilegalidad sobre los trabajadores y su ahora desempleo lo que hay que pelear, (esto olvidando por su puesto, que de nueva cuenta sirven a los intereses de los caciques sindicales del SME y políticos que sólo buscan su estadía en el tíntero), pues bien, concretamente en ese tenor, y siendo estríctamente técnicos, la liquidación ofrecida y además entregada a cada uno de los ex-electricistas está arriba y por mucho de la línea que rige la ley federal del Trabajo, (notaron que escribí ley...?), misma que se ha roto o digamos hecho flexible para semejantes liquidaciones, yo pregunto abiertamente, alguno de nosotros que estamos en la iniciativa privado han siquiera soñado con un finiquito de semejantes magnitudes...?.
En este momento debo hacer una pequeña pausa para pedirles no me encasillen, NO APOYO A NINGUN PARTIDO POLITICO, trato de ser objetivo, más bien no tendensioso como el amigo Pedro Miguel ( "Calderonato = Porfiriarto, o "Obradorismo" = Zapatismo...? ja), tengo un punto crítico algo desarrollado y por desgracia hoy me prestaron la Jornada y leí el artículo.
Dejando un poco lo anterior, llamar a casi una toma de armas, paro nacional y anexos, es no sólo irresponsable, es incongruente, "hagamos valer la ley, rompiendo en pedazos la ley misma". Basta por favor, amigos Susodicha y Pedro Miguel, claro que existen luchas que valen la pena, y por supuesto que hay que evitar a toda costa que las personas que se rigen al frente de una nación, sufran de un crónico síndrome de Chavez, (que dicho sea de paso, Obrador ya está contagiado), empero, no es válido llamar a un estallido social para ello, simple y sencillamente porque ocurría un fenómeno muy parecido al de nuestra "Revolución", según mi forma de ver, es la educación misma la que nos llevará a salir de este lodazal social en el que estamos, es una pena que en un país tan bello como México, tengamos que estar hablando de semejantes atrocidades.

Pedro Miguel dijo...

¿Qué es eso de "obradorismo = zapatismo, ja"? No, compadre, pues creo que no entendiste lo que leíste o bien no leíste lo que entendiste.

La tinta azul dijo...

Meros formulismos compañero Miguel, veraz yo no soy tan letrado como hubiese querido, sin embargo puedo entender bien y generarme un criterio en base a ello.
Como dato adicional, yo alguna vez formé parte de la fauna de "comunistoides", (con todo el paquete incluido de marchas, plantones y anexos), por fortuna me dí cuenta a tiempo sobre el peligro que representa seguir el ideal de otros y no el propio. Obrador dice saber lo que nosotros necesitamos, perdón pero no conozco ser tan iluminado mas que los oráculos de Delfos, y mira que son mitológicos, más bien diría que Obrador sabe lo que SUS hijos necesitan, quizá conocer Groelandia o un nuevo Yate no?.
El caso mi estimado Miguel, es que respaldar un falso más que falso movimiento como el del SME, es absurdo, habrá que preguntarle a los telefonistas a ver si están de acuerdo con la decisión tomada por su "Lider", quitándoles dos días de salario + bonos + partes proporcionales al tenor de "apoyemos a nuestros compañeros", yo haré mi trabajo como ciudadano conciente y pensante (no sólo por agitar banderitas en el zócalo nos llega el conocimiento) para evitar a toda costa que mi México, el que amo, se convierta en una república bananera como Venezuela, estando Obrador y toda su pléyade de estúpidos al mando.

maría de lourdes aguirre beltrán dijo...

La tinta se le ha regao en el cerebro

jum dijo...

Buenas!! Ernesto Moreno, qué bueno que estás de acuerdo con muchas cosas sobre el paro. Yo diría que si el sindicato fuera lo que dices, no es excusa para aguantar un gobierno espurio que está rematando el país. latinta azul, sigue tratando de ser objetivo, ojalá algún día lo logres. Dicho sea de paso, los telefonistas acordaron en asamblea nacional su apoyo a los electricistas pero también tienen demandas propias (léase La Jornada). Ahora bien, toda organización partidaria, sindical y política que se respete, tiene un estatuto que contempla medidas disciplinarias como la cláusula de exclusión, si no, cómo mantener su integridad ante infiltraciones y divisionismo dirigido desde fuera?

Pedro Miguel dijo...

Perdón, Jum, pero a mí la cláusula de exclusión me parece mala onda porque deja a las disidencias sindicales completamente desprotegidas y hace casi inevitable la pérdida del trabajo para sus protagonistas. Habría que pensar en otra cosa, creo.

jum dijo...

Eso si, la aplicación de las normas siempre puede estar sesgado o aplicado según quien lo haga. Para eso se establecen órganos internos, cómités de vigilancia, y de más. Ya depende de toda la dinámica interna de los organismos de que hablamos. Si es un sindicato charro, pues ya sabemos lo que pasa con los activistas. También las empresas establecen controles en los contratos de trabajo con sus empleados de confianza y sindicalizados, establecen secrecía sobre técnicas y procesos productivos, nuestras leyes civiles regulan la participación ciudadana y elegibilidad para cargos públicos con comportamiento recto y consecuente a la honestidad. O sea que son medidas generales para toda agrupación social y no solo elaboradas para el charrismo sindical como parecería si creemos la propaganda desinformativa.