12.1.10

¿Que renuncie Calderón?

Facebook y Twitter están que hierven. Allí es posible encontrar, en cuestión de días, de horas y hasta de minutos, eco a convocatorias ciudadanas plausibles; en esos sistemas aflora, con facilidad pasmosa, el sentido común, la mayoría de las veces contrario a la sinrazón de Estado que padecemos y que es, en el fondo, fachada de una razón meramente financiera, cauce para negocios lícitos o no tanto. Al igual que otros, el llamado a juntar un millón de firmas en demanda de la renuncia de Felipe Calderón a su cargo malhabido ha sido muy exitoso: en cosa de 20 días ha recibido cerca de 140 mil adhesiones.

El éxito —incluso mayor al que tuvo el exhorto a boicotear esa inmundicia ética y fiscal llamada Teletón— es un pálido reflejo de los agravios perpetrados por el político michoacano en 37 meses de ejercicio autoritario, depredador, insensible y torpe del poder. En ese lapso, Calderón no ha cumplido nada de lo que prometió y, en cambio, ha conducido al país a simas sin precedentes de violencia, miseria, arbitrariedad, corrupción, desempleo y, en suma, desesperanza. El calderonato se ha conducido con mala fe y mendacidad desde que era candidatura inflada, dada por triunfadora, y luego impuesta en Los Pinos por los poderes constitucionales y por los fácticos; a esas características se les agregan la subsecuente inoperancia presidencial, que ha desembocado en catástrofe y que da motivo de alarma y exasperación hasta entre las filas de quienes lo pusieron. La petición de renuncia está, pues, plenamente justificada y en el país pululan los motivos para desear una abreviación de esta desventura sexenal.

El dinamismo y la fluidez del escenario nacional hacen pensar que muchas cosas antes impensables son, hoy en día, posibles: puede ser que no pase nada pero podría ocurrir, también, que una iniciativa en principio aislada y poco relevante en términos demográficos se volviera una bola de nieve y que fuésemos testigos de una dimisión presidencial bajo la presión de un clamor social generalizado.

Que renuncie Calderón. Sea. Imaginémoslo. Y después podría ocurrir, por ejemplo, algo así: la negociación acelerada —uno quiere pensar que aún no ha ocurrido o que no está ocurriendo— entre los verdaderos capos de los poderes fácticos y el remplazo del defenestrado por un nuevo consejero delegado de los verdaderos mandantes, es decir, de la oligarquía mediática, política y empresarial, con el apelativo que gusten: Gómez Mont, Ortiz Mayagoitia o Manlio Fabio, o cualquier otro; de esa forma, el poder real se habría liberado de un lastre, habría conseguido una oportunidad de oro para ensayar su recomposición y habría dejado a la sociedad fascinada con un triunfo de humo, con un desahogo en falso tras del cual el único cambio sería el del nombre del ocupante del Los Pinos. Claro que los sucesos también podrían tomar un curso distinto al sugerido.

Sin afán de minimizar el saldo horroroso del calderonato, no debiera olvidarse que hay vías de acción más sustanciales que un recambio presidencial: el desarrollo de formas perdurables de organización de la sociedad para que ésta pueda hacer realidad, en cualquier circunstancia, y sea quien sea el gerente en turno, el precepto del Artículo 39 constitucional: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”. En otros términos: en ausencia de un tejido organizativo sólido que garantice, desde abajo, el control de los ciudadanos sobre las instituciones —poderes de la Unión, gubernaturas, entidades autónomas, partidos...—, un recambio presidencial no garantiza, por sí mismo, que se establezcan las condiciones para reconstruir el país de la situación ruinosa en que lo han dejado los gobiernos de la mafia político-empresarial que se han sucedido de 1988 en adelante.

Reflexiones aparte, claro que la renuncia de Calderón sería un motivo de alivio para muchos millones de mexicanos, y hasta podría ser que con ella se presentara la posibilidad de empezar a reparar el magno desbarajuste que ha provocado.

19 comentarios:

Héctor dijo...

La pregunta es ineludible y la respuesta debe ser contundente: !que renuncie Calderón¡. Sería bueno tener un link de acceso para añadir nuestra firma a esta convocatoria.

Gracias.

el polon dijo...

indudablemente debe renunciar el tipo,empezo mal su gestion y no debemos esperar a que la termine peor!!!. su cinismo y desverguenza no tienen limite. gracias.º

tixuanarkia dijo...

http://www.facebook.com/group.php?gid=215247936591&ref=nf

#renunciacalderon

tixuanarkia dijo...

http://www.facebook.com/group.php?gid=215247936591&ref=nf

#renunciacalderon

Ministry of Silly Walks dijo...

Me parece bien importante lo que dices con respecto a la organización ciudadana. Personalmente desconfío de las personas que buscan un cargo político. Sin embargo, la organización de la sociedad puede permitir que quienquiera que esté en el poder actúe en beneficio de la gente.
Ésa es la parte que considera también más difícil. Esta "guerra contra el narcotráfico", la constante criminalización de los activistas y las organizaciones, las muertes de activistas y el clima general de miedo e inseguridad están haciendo muy difícil la organización social. Más en los estados (vivo en Chihuahua) donde nos está afectando, más que la violencia de la narcoguerra, la impunidad en la que todo se mueve y en conjunto con la crisis, está generando niveles muy altos de delincuencia. En este clima, la gente desconfía no sólo del político sino también del vecino, y esto nos dificulta las cosas a quienes deseamos la más básica conformación social como una unión vecinal o de colonia.
Supongo que esto es parte de todo el plan.
Y con más razón no debiéramos darnos por vencidos.

Dromo dijo...

me unire a facebook


exelente articulo

que bueno que hay espacios como este que se tocan los temas que en tv azteca y televisa, estan betados

Pedro Miguel dijo...

Está bien, está bien: que renuncie. Pero no dejemos de pensar.

Abrazos pa tod@s.i

Rodrigo Salvador dijo...

La forma ideal de compartir la p'agina del grupo del mill'on contra Calder'on es http://fe-cal.tk

Anónimo dijo...

Aquí está el vínculo, únanse!

http://www.facebook.com/group.php?v=wall&gid=215247936591#/group.php?v=wall&gid=215247936591

Lola dijo...

Oye, Pedro:
¿Tú crees que sí vaya a ver gritos y palazos de la magnitud del bicentenario? Porque todos dicen que la historia se repite cada cien años, pero pues... No sé, la desesperanza es colectiva...

Lola dijo...

Ya no me contestes, ya estoy leyendo Regeneración...

Un abrazo

Pedro Miguel dijo...

Gracias a Rodrigo Salvador y a Anónimo por haber subsanado la omisión imperdonable de los links a la página de recolección de adhesiones en Facebook.

Oh, pues, niña Lola, me deja usted con la palabra en la boca.

Lola dijo...

Bueno, ton's contésteme, igual me gusta leerte.

Pedro Miguel dijo...

Pus ora no :)

Lola dijo...

Pos no!! Al cabo que ni quería






(jajajajajajajajajajajaja)

Pedro Miguel dijo...

Las uvas están verdes...

Lola dijo...

Jajajaja... sí, es cierto. Pero tienen todo el potencial para tomar el color que deben, es un proceso, ¿no? Hasta que lleguen a ser pasitas o en el mejor de los casos se conviertan en un buen vino.

Un abrazo relajiento

Roque Nuevo dijo...

"Que renuncie Calderón..."

Llegué tarde a esta conversación pero me gustaría meter mi cuchara otra vez:

1. "la oligarquía mediática, política y empresarial, con el apelativo que gusten: Gómez Mont, Ortiz Mayagoitia o Manlio Fabio, o cualquier otro..."

A mí me gusta Camacho para el puesto (en el sentido de que creo que sería él, no que me gusta como político).

2. "habría dejado a la sociedad fascinada con un triunfo de humo..."

No estoy tan seguro de esto. Estoy de acuerdo que la sociedad estaría "fascinada" que ya no hay Calderón para echar a perder todo, pero no hay desenlace posible que nos dejaría ni siquiera conformes, ni hablar de "fascinados".

3. "Claro que los sucesos también podrían tomar un curso distinto al sugerido".

Lo más seguro es que así será. El curso que yo me imagino es que Camacho sería el interino; la mayoría del congreso estaría en contra de él; la mayoría de la sociedad también; los grupos armados, desde el narco, el ejército, la policía federal, hasta los grupos insurgentes, intentarían pescar en rió revuelto y llevar agua a su molino (perdón pero no puedo resistir mezclar los dichos ya gastados); no habrían elecciones en el 2012 sino un gobierno interino que trataría de organizar una nueva constituyente en medio de la anarquía; el petróleo se acaba; los bonos Standard & Poor del país caerían hasta nuevo aviso...

No más pienso los detalles en voz alta, como quien dice, pero creo que los sucesos en general tomarían un curso de violencia extrema.

¿Y tú?

Pedro Miguel dijo...

Lola: Brindis relajiento con uvas verdes, pues, que al cabo serán vino bueno.

Roque Nuevo: ¿Camacho, Manuel Camacho? ¿Qué tiene que ver el pobre Camacho en todo esto? ¿O en qué otro Camacho estarás pensando?

Y no, no creo que la violencia generalizada (extrema, ya es, como puedes darte cuenta en los narcovideos de Youtube) fuera inevitable.