15.7.07

Una lamentable pérdida


  • Advertencias idiotas y consumidores aún más
  • Plaga de abogados en EU
Nada nuevo bajo el Sol: si googleas muerte o fallecimiento del sentido común hallarás miles de resultados de lo más diverso, y pensándolo bien, el hecho de que haya tanta gente preocupada por la defunción de la sensatez tal vez sea indicio de que ésta no está tan frita como podría parecer a primera vista. La mayor parte de las entradas llevan a una gracejada reaccionaria que ha circulado ad nauseam por los rebotes del correo electrónico y que empieza así: “Hoy lamentamos la muerte de un querido amigo: Sentido común”, etc., y concluye: “No hubo mucha gente en su funeral porque muy pocos se enteraron de que se había ido; si aún lo recuerdas, reenvía este mail; en caso contrario, únete a la mayoría y no hagas nada”. El chiste prolifera en sitios web en los que las derechas políticas e intelectuales se reúnen a digerir los resultados de sus propias catástrofes, como Libertad digital y otros. Tiene la virtud, ese mensaje, de haber dado pie a una exploración cuidadosa del tema básico:

“El término sentido común
describe las creencias o proposiciones que parecen, para la mayoría de la gente, como prudentes, sin depender de un conocimiento esotérico, dice la Wikipedia. El sentido común es el primero de los sentidos internos. Según la doctrina clásica con respecto a éstos, que los clasifica en sentido común, imaginación, memoria y estimativa-cogitativa en el hombre. El sentido común no es el «buen sentido», «común» a todos los hombres, es decir, la inteligencia en su actividad espontánea, o la razón en el sentido cartesiano de poder distinguir lo verdadero de lo falso. Su objeto no es abstracto y, por tanto, no es una función intelectual. Tampoco es un sentido que tenga como única misión el captar los sensibles comunes, pues éstos son objetos exteriores, captados por los sentidos externos con su propio objeto, mientras el sentido común es un sentido interno. Dada la estrecha conexión e interdependencia dentro de la que actúan los sentidos, el sentido común cumple una función clave: por una parte unifica y regula la multiplicidad sensorial de los sentidos externos; y, por otra, sirve de enlace entre éstos y los sentidos internos. Viene a ser como la raíz y principio de la sensibilidad externa, radix et principium sensuum externorum.”



La proliferación de emails como el que da inicio a este rollo da pie a Saúl Buzeta Dhighiam a proponer la proliferación de las idioteces en formato Power Point que nos saturan la cuenta de correo como uno de los momentos mortales para el sentido común.

Otra posibilidad de la expresión es la que desarrolló Philip K. Howard (The death of common sense, 1994) quien descubrió que en Estados Unidos la multiplicación de abogados y juicios absurdos es un cáncer social que, de no ser controlado, terminará de hundir en el absurdo a la nación más poderosa del planeta: en 2005, Roy L. Pearson Jr., juez en Washington D.C., demandó a una tintorería que le perdió unos pantalones, exigió una indemnización de 65 millones de dólares y pidió la presencia de 63 testigos en el juicio. “¿Cómo llega a juicio un caso así?”, se preguntaba el columnista de The Washington Post Marc Fisher. “¿Cómo logra un hombre convertir al sistema en un motivo de risa?” Su triste respuesta es que el terrorismo legal de Pearson es sólo “una versión exagerada de lo que está sucediendo en prácticamente todas las instituciones de la vida estadunidense, donde se rechaza adoptar un comportamiento razonable y humano al recordar que posiblemente alguien podría terminar siendo demandado”.

Una expresión particularmente graciosa de este fenómeno social e institucional devastador es el crecimiento exponencial de advertencias catastróficas en los productos comerciales corrientes, inducida por el temor de los fabricantes a eventuales demandas de los consumidores. Existe una organización dedicada a recopilar, reseñar y premiar las advertencias más ridículas contenidas en manuales, embalajes y etiquetas, y aquí van algunos ejemplos de su trabajo: En un frasco de pastillas para dormir se advierte que el producto “puede causar somnolencia”; “quite al niño antes de plegar”, se recomienda en una etiqueta adherida a un bambineto; “no utilizar mientras duerme”, se aconseja en la leyenda de un secador de pelo; “no comer el tóner”, reza un letrero en un cartucho de impresora láser; “no use oralmente este termómetro después de emplearlo en el recto”, previene el instructivo de un termómetro digital; “puede irritar los ojos”, se advierte en el empaque de un aerosol para defensa personal; “este producto no debe usarse como instrumento de odontología”, indica una etiqueta pegada a un taladro eléctrico casero; “si usted no entiende o no puede leer las indicaciones, no utilice este producto”, dice el empaque de un limpiador líquido.



Tal vez sea de justicia repartir la estupidez monumental de estas leyendas y otras similares entre productores y consumidores, si he de creer a un amigo, técnico de mantenimiento de computadoras, que un día se quejó amargamente porque una alta funcionaria de la dependencia en la que trabajaba llegó a él, cargando su CPU, y se quejó que el portavasos de su equipo de cómputo había dejado de funcionar. “¿Su computadora tiene portavasos?” se sorprendió el profesionista. “Mírelo”, le replicó ella, y le señaló la unidad lectora de CD roms.

Ya alguna vez me referí a Carlo Cipolla, Charles Richet, Walter Pitkin y otros estudiosos de la estupidez, a quienes posiblemente habría que agregar a Robert Musil, quien la toma como uno de los ejes de su portentosa novela El hombre sin atributos. Habrá que retomar el tema, pero esta entrega es sobre algo así como lo contrario, aunque no tanto, porque en más de una ocasión a la estupidez y al sentido común se les ha visto actuar aliados: acuérdense que hubo un tiempo en el que la mayoría de la gente tenía como axioma que la Tierra era plana.


Y ahora acabemos con este tema antes de que él acabe con nosotros. Encuentro que los gobernantes y los poderosos tendrían que desempeñar una función muy importante en el desarrollo del sentido común de sus respectivas sociedades, aunque en los tiempos que corren es más frecuente que promuevan el fortalecimiento y la consolidación de la irracionalidad. Así salió:

Aunque haya sido dicho y reiterado
que no es nada común, este sentido,
por causa criminal ha fallecido
y en un lugar común está enterrado.

Olmert y Bush y Blair lo han bombardeado,
Putin piensa que fue su merecido,
Felipe Calderón lo ha corrompido,
Hugo Chávez lo tuvo censurado.

Lo matan la maldad y la codicia,
la mala voluntad, el desparpajo,
el afán de poder y la sevicia.

¿Un digno funeral? --Ni de relajo:
el pontífice Ratzinger le oficia
en latín una misa, y al carajo.




13.7.07

Id a buscarla...



Niños del mundo,
si cae España -digo, es un decir-
si cae
del cielo abajo su antebrazo que asen,
en cabestro, dos láminas terrestres;
niños, ¡qué edad la de las sienes cóncavas!
¡qué temprano en el sol lo que os decía!
¡qué pronto en vuestro pecho el ruido anciano!
¡qué viejo vuestro 2 en el cuaderno!

¡Niños del mundo, está
la madre España con su vientre a cuestas;
está nuestra maestra con sus férulas,
está madre y maestra,
cruz y madera, porque os dio la altura,
vértigo y división y suma, niños;
está con ella, padres procesales!

Si cae -digo, es un decir- si cae
España, de la tierra para abajo,
niños, ¡cómo vais a cesar de crecer!
¡cómo va a castigar el año al mes!
¡cómo van a quedarse en diez los dientes,
en palote el diptongo, la medalla en llanto!
¡Cómo va el corderillo a continuar
atado por la pata al gran tintero!
¡Cómo vais a bajar las gradas del alfabeto
hasta la letra en que nació la pena!

Niños,
hijos de los guerreros, entre tanto,
bajad la voz, que España está ahora mismo repartiendo
la energía entre el reino animal,
las florecillas, los cometas y los hombres.
¡Bajad la voz, que está
con su rigor, que es grande, sin saber
qué hacer, y está en su mano
la calavera hablando y habla y habla,
la calavera, aquélla de la trenza,
la calavera , aquélla de la vida!

¡Bajad la voz, os digo;
bajad la voz, el canto de las sílabas, el llanto

de la materia y el rumor menor de las pirámides, y aun

el de las sienes que andan con dos piedras!

¡Bajad el aliento, y si

el antebrazo baja,

si las férulas suenan, si es la noche,

si el cielo cabe en dos limbos terrestres,

si hay ruido en el sonido de las puertas,

si tardo,

si no veis a nadie, si os asustan

los lápices sin punta, si la madre

España cae -digo, es un decir-

salid, niños del mundo; id a buscarla!...



César Vallejo


Una canción palestina

A propósito de "Dos Palestinas":

Departamento de Cultura, Comité Democrático Palestino - Chile

En Palestina, la gran mayoría de la gente, (las mayorías silenciosas), está harta… "Aparte de la bestialidad de la ocupación militar, tenemos que sufrir la brutalidad de dirigentes y partidos políticos que pelean los cargos y el poder…". El sentir popular lo expresa la canción palestina del momento, de lejos la mas escuchada en Palestina, a través de las emisoras, por los celulares, vía Internet.

¡Que se Vayan!

Que resuelvan los problemas o que se manden a cambiar.
Presidencia y gobierno aumentan el fuego de la sedición.
Mahmud Abbas e Ismael Haniye:
el pueblo sufre por vuestra guerra civil.
Pelean por los cargos y por los ministerios.
Basta de circo,
Al Fatal y Hamas reviven la incultura.
Dónde esta la dignidad, dónde esta el humanismo
Dónde están los sueldos…
Responda, señor Haniye.
La gente se mata a raíz de la brutalidad.
Al Fatah no sirve y tampoco el fundamentalismo de Hamas.
Ya es suficiente con esta vida miserable:
asedio, destrucción y guerra de exterminio.
Todos negocian con nosotros como si fuéramos mercancías.
Todos mienten, inhumanos e inconscientes.
Basta de liderazgos inútiles.
Terminen con este circo...



(¡Gracias, George!)

12.7.07

Sic

“Pienso que lo que diversos Gobiernos de distinto signo han invertido en obras viales se hubiera invertido al menos una parte en estos sistemas suburbanos de trenes, la ciudad sería menos caótica, contaminaría menos y habría mucho más calidad de vida.”
Felipe Calderón Hinojosa, 11 de julio, en Chalco, Estado de México


Pienso, Felipe, que si invirtieras menos palabras en tu inquina contra el DF y más en gobernar al País, tendrías un lenguaje menos caótico, menos contaminante, de más calidad y, con una buena dosis de empeño, hasta un poquito presidencial.

“Yo no mandé el agua”


  • Melo, Marín, Calderón y 32 muertos
  • Inmundicia y deslave
Eso dijo el gobernador de Puebla, Mario Marín, cuando fue a San Miguel Eloxochitlán a posar para las cámaras de los medios y hacer como que hacía algo ante la tragedia --32 muertos-- del autobús sepultado por un deslave causado por la lluvia en la carretera paupérrima que une a ese poblado del municipio de Zacacoapan (700 habitantes) con Tlacotepec: “Yo no mandé el agua” . El funcionario no estuvo en el lugar más de 45 minutos, tal vez porque nadie en el pueblo tuvo la cortesía de ofrecerle unas botellas de coñac, o acaso porque algunos habitantes de la localidad le formularon preguntas que no le gustaron. Uno de ellos fue Donato Trujillo, consejero de la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, quien le recordó que desde un año antes los pobladores habían advertido a las autoridades --las dependencias estatales de Comunicaciones y Desarrollo Social-- sobre pequeños deslaves en el cerro que acabó de desgajarse la semana pasada, y que éstas ignoraron los reclamos. Habrían debido prevenir, le decía Trujillo Martínez, a lo que Marín replicó con brusquedad: “¡Tú dime cómo!”. “Yo, la verdad, ya no le dije nada, porque soy una persona educada, porque no son las respuestas que un señor como él debe decir”, relató el consejero. Pero Marín ya estaba desatado: “Yo no mandé el agua! ¡Díganme ustedes dónde va a ser el próximo derrumbe!” Ya más calmado, el gober, quien además de precioso es sabio, pronunció una breve conferencia en la que habló sobre los efectos perniciosos de la tala inmoderada y a continuación se retiró del sitio, tal vez a disfrutar en Casa Puebla del coñac que no le ofrecieron en Eloxochitlán.

No se requiere de un título en ingeniería civil para saber que en buena medida los derrumbes y deslaves pueden prevenirse y hasta evitarse: cualquiera que haya viajado por alguna carretera que atraviese orografías abruptas habrá visto, por ejemplo, los tendidos de mallas en las laderas de los cerros. Los gobiernos del estado y del país habrían podido destinar a ese propósito los más de 35 millones de pesos que le fueron pagados a Miguel Cortés Moreno, ex dirigente local del Partido Nueva Alianza (Panal), por la realización de un dizque estudio llamado Deslizamiento de taludes y laderas de la Sierra Norte y Nororiental del estado de Puebla. El documento fue elaborado en apenas seis meses y tiene más de tres mil páginas, aunque 900 de ellas están repetidas para hacer bulto; hace referencia a 60 sitios "estudiados” y escogidos sin ningún criterio explícito, entre los cuales se clasifica como comunidades de alto riesgo a algunas que no lo son y se excluye a otras en las que sí hay alto riesgo de deslizamiento de taludes. “El aspecto más inquietante del trabajo es que los estudios geotécnicos realizados han resultado absolutamente insuficientes, aun para un trabajo preliminar”, afirmó un diagnóstico realizado por el Centro Universitario para la Prevención de Desastres Regionales (Cupreder) de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP).



En todo caso, para tener noticia del peligro de derrumbes en San Miguel Eloxochitlán no era necesario gastarse 35 millones de pesos. El presidente municipal de Tlacotepec de Porfirio Díaz, Rigoberto Melo García, afirmó que los habitantes de la región ya se esperaban un deslave como el ocurrido el 4 de julio y que, “antes de pasar esa zona, algunos pobladores se bajaban del vehículo miraban para ver si sobre el camino había rocas, y si no las veían, pasaban rápidamente”. El funcionario dijo que la carretera quedó afectada por el huracán Stan y que, sin embargo, las obras de mantenimiento se quedaron pendientes. El gober tronó contra Melo García y afirmó que éste “no llegó ni una vez, cuando yo estuve más de dos horas; ese presidente (municipal) quiere lucrar con el dolor humano; no me extraña, así actúan los de Acción Nacional”.

Dos años atrás, el 3 de agosto de 2005, todo era cordialidad entre Marín y Melo. Ambos asistían, en el auditorio municipal de San Miguel Eloxochitlán, a la instalación del Consejo Consultivo de la Comisión de Desarrollo Integral de los Pueblos Indígenas, en presencia de Vicente Fox. Dijo Melo (y transcribo literal del sitio de las Presidencia de la República): “Para nosotros los mayas, los mazatecos que vivimos en este municipio es un orgullo haber recibido durante estos años que usted ha trabajado, este beneficio del camino que era imposible soñar que algún día fuéramos beneficiados.” Y dijo Marín: “Hoy iniciamos aquí, señor Presidente, la construcción de la carretera a encomienda del Eloxochitlán con una longitud de 18 kilómetros de concreto asfáltico que beneficiará a una población estimada de cincuenta mil habitantes, principalmente de los municipios de Eloxochitlán, Tlacotepec de Porfirio Díaz, Axalpan y San Sebastián Zinacantepec”.



Tal vez el camino inaugurado en aquella ocasión no fuera el mismo en el que ocurrió la tragedia de la semana pasada. En todo caso, en enero de este año los alcaldes de Eloxochitlán, Huatlatlauca y Molcaxac hicieron llegar a Felipe Calderón un oficio en el que se alertaba sobre la posibilidad de un alud como el que tuvo lugar y se pedía “apoyo para el mejoramiento de accesos carreteros y servicios públicos”. Así lo dijo Javier López Zavala, secretario de Gobernación de Puebla. Laura Gurza, de la coordinación de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación federal, afirmó por su parte que esa oficina no recibió de las autoridades poblanas aviso alguno de riesgo de desastre.



El martes, El Universal informó que el gobierno poblano asignó la construcción del camino, sin licitación de por medio, a Esna Construcciones, propiedad de Edgard Nava, “constructor favorito” de Marín, el cual “no atendió denuncias ni advertencias sobre las deficiencias en la planeación y construcción de la carretera”. El presupuesto de la obra pasó de 12 millones de pesos a más de 21 millones, debido a que, indebidamente, la autoridad estatal fraccionó los contratos en distintos conceptos (terracerías, pavimentación, drenaje y señalización). Por este hecho, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) señaló como “presunto responsable” de violaciones a la ley a Benjamín Lobato, funcionario de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes de Puebla. Ya en febrero de 2005, Juan Carlos Anaya, representante de la empresa Anes, presentó a ese dependencia un expediente en el que denunciaba al entonces subsecretario de Transportes, Ezequiel Aguilar, y a Lobato, quienes le habrían pedido “comisiones, sobornos" y cooperación para campañas políticas priístas”. Ese mismo día tres integrantes del equipo del gober precioso declararon que los señalamientos de la ASF eran ciertos, pero que correspondían a “un tramo distinto” de la carretera donde ocurrió la tragedia.

El olor a podrido no proviene precisamente de los 32 cadáveres. Provecho con su coñac, señor gober precioso.




10.7.07

La guerra de los ductos


Llevamos una semana de explosiones en gasoductos y oleoductos y hoy venimos a enterarnos que no se debieron a "pinchazos" ni a "bajas de presión", como dijeron las autoridades, sino a que el EPR ha lanzado una "campaña nacional de hostigamiento contra los intereses de la oligarquía y de este gobierno ilegítimo" y que ha decidido meternos a todos en la lógica de los flamazos. Me encantaría saber cómo fue que los señores del "COMITÉ ESTATAL DEL PARTIDO DEMOCRATICO POPULAR REVOLUCIONARIO PDPR - COMANDANCIA MILITAR DE ZONA DEL EJERCITO POPULAR REVOLUCIONARIO EPR" (sí, así firman, con mayusculotas calibre .45) llegaron a la brillante (hasta ígnea y flamígera, de tan brillante) conclusión de que arruinar la infraestructura de Pemex es sinónimo de "hostigar los intereses de la oligarquía".

Tras la difusión del comunicado eperrista, la Presidencia emitió otro (vean el documento completo aquí, y comprueben que el vocero presidencial Max Cortázar y los subversivos tienen un enemigo común: el idioma) en el que afirma: "se realizan las investigaciones pertinentes para castigar a los responsables." ¿Pues no que la responsable fue la baja presión? ¿Cómo se somete a juicio a una caída de presión?

Hasta ahora, uno pensaba que los únicos interesados en reducir Pemex a chatarra eran los intereses transnacionales --que quieren hacerse de la empresa al menor precio posible-- y sus representantes en el poder político, que ya no encuentran argumentos para vender la paraestatal.

Hay datos adicionales que refuerzan mi teoría: el sentido común ha muerto.




Dos Palestinas

Ismail Hanniyeh y Mahmud Abbas

Antes de cobrar existencia, el Estado palestino se partió en dos. La Palestina del Sur, en Gaza, se ahoga en sus propias carencias, se cimbra con regularidad por efecto de las mortíferas bombas israelíes y se asfixia en la uniformidad musulmana que poco a poco impone el mando de Hamas, pero respira con la sensación de orden, tranquilidad y seguridad que éste ha logrado con el desarme efectivo de los grupos irregulares. Al noreste, en Cisjordania, en una Palestina del Norte controlada por la presidencia de Mahmud Abbas, florece el caos tradicional: las diversas milicias se niegan a entregar las armas, la autoridad hace como que reprime a los integristas y éstos hacen como que se dan por reprimidos, Al Fatah mantiene firme el rumbo hacia la descomposición total –inició el camino mucho antes de la muerte de Yasser Arafat— y Abbas empieza a ser llamado marioneta de Washington y de Tel Aviv.

Es un horror.
Durante los enfrentamientos fratricidas de los meses pasados los combatientes de ambos bandos se dejaron fotografiar a bordo de carros blindados que nunca antes habían sido utilizados, ni siquiera para hacer frente a la sempiterna agresión militar de los ocupantes contra milicianos y civiles. O sea que los dirigentes palestinos tenían esta clase de juguetes y, en vez de empeñarlos en la defensa de su gente, los estrenaron matándose entre ellos, y el saldo provisional de esa confrontación es el canje de las perspectivas de un Estado por la conformación, en lo que les queda de territorio, de dos feudos inviables en los cuales encarnan dos de los callejones sin salida del mundo árabe e islámico: el integrismo intolerante y el patrimonialismo autoritario e irrefrenable; hermanos musulmanes o Hosni Mubarak, Jomeini o el Sha, Al Qaeda o Mohammed VI. Qué triste manera de aparentar que tienen razón los calumniadores racistas que dirán: “¿Ya ven? Los islámicos y los árabes no sirven para construir países”.

Desde luego, las
guerras intestinas no son nuevas en el bando palestino. Cuando la OLP fue expulsada de Líbano, en los años ochenta del siglo pasado, el fuego en su contra no provenía únicamente de las armas israelíes, sino también de facciones disidentes apoyadas por Siria. Hasta ahora las confrontaciones internas han pasado y los rencores han sido puestos bajo la alfombra. Esta mecánica tendría que imperar ahora y llevar a la superación de esta nueva escisión y al restablecimiento de una autoridad única en Gaza, Cisjordania y –tarde o temprano— Jerusalén Oriental. Pero en Medio Oriente lo provisional tiende a eternizarse y ahí está la ocupación israelí para certificarlo: 40 años ya, y el calendario sigue corriendo.

Tras el saqueo territorial, el pleito interno

Por lo pronto, la solidaridad mundial auténtica con la causa palestina se ve paralizada por dilemas irresolubles, porque no es fácil manifestarse a favor de un gobernante palestino que respalda el bloqueo de Gaza y contribuye a matar de hambre a los habitantes de la franja, ni de unos iluminados que reivindican el uso del cinturón de explosivos como instrumento de acción política.

El pueblo palestino
se ha sacrificado mucho como para que ahora Mahmud Abbas lo ande vendiendo a cambio de dólares y euros. La sociedad palestina ha empeñado un esfuerzo heroico en su propio desarrollo social y cultural como para que ahora Hamas quiera imponerle la ley coránica. Los palestinos no se merecen esas dirigencias. Ojalá que pronto puedan desecharlas.


9.7.07

Just wondering


Where are you, dear karabatak?

Ya sabemos que saben que sabemos que saben...


Getsemaní aportó el título en un comentario a un post anterior. Y esta foto ha dado la vuelta por la red a lo largo de varios años. Creo que el primero que la puso (tal vez me equivoco) fue Juan Carlos García Gómez en su blog 1984 - 20 años después. Ahora está en un montón de s i t i o s . Sigo sin saber si es una broma o no; lo que sí sé es que saben que sabemos que...

7.7.07

NON FELLATUR , RATZ



  • De vuelta a 1507
  • Sin el latín, la misa nos da hueva...

Qué jolgorio: Ratzinger ha decidido regresar a la Iglesia a 1570 en el único tema en el que su antecesor se había visto un poquito moderno y ayer, “después de meses de indiscreciones, falsos anuncios, adelantos y resistencia de parte de varios sectores, El Vaticano anunció que el Papa publicará en cuestión de días el esperado y controvertido Motu Proprio --documento por iniciativa propia-- que rehabilitará la antigua misa en latín según el rito tridentino” y que había sido suprimida en 1969 por la reforma litúrgica de Pablo VI, fruto del Concilio Vaticano II. Muy pronto, y albricias para los nostálgicos, volverán las oscuras golondrinas de las misas celebradas en la lengua de Marcial y de Catulo, y con el oficiante de espaldas a los fieles. Las filtraciones sobre el asunto venían desde octubre del año pasado, cuando se supo que Benito XVI –ay, Juárez, qué tocayos te han tocado— estaba dispuesto a superar las diferencias con los ámbitos tradicionalistas, enfrentados con Roma hasta el punto del cisma por el asunto del idioma en la eucaristía.

Recordemos: al fragor del Concilio Vaticano II, algunos jerarcas católicos clavados en el Medioevo –Marcel Lefèbvre, Geraldo Proença, un tal Carli, Antônio de Castro Mayer, Casimiro Morcillo (así se llamaba, y era obispo de Madrid)— fundaron un grupo de presión denominado Coetus Internationalis Patrum para oponerse a la influencia de teólogos “liberales” como Hans Kung, Karl Rahner y... Joseph Ratzinger, quien, por entonces, coqueteaba con el ala progresista de la Iglesia. Qué tiene de malo: otro Benito, de apellido Mussolini, también inició su carrera
política en el bando equivocado, en las filas de los socialistas. La banda de los Patrum mentaba madres por la presencia en el encuentro de observadores protestantes, se oponía a cualquier avance de los mecanismos colegiados, exigía condenas explícitas del comunismo, rechazaba modificar la formulación tradicional del sentido del matrimonio —producción de fetos y garantía de educación religiosa en la fase siguiente— y pedía la elaboración de un documento formal y solemne específico para confirmar el dogma mariano y para proclamar a María “corredentora”.

Los tradicionalistas perdieron la batalla y se reagruparon, bajo el notorio liderazgo de Lefèbvre, quien se aferró a las posturas ya descritas y fundó un seminario en Ecône, Suiza, para formar y ordenar sacerdotes de la vieja escuela. Después de muchos estiras y aflojas con Roma, fue suspendido a divinis en 1976 y excomulgado sin lugar a dudas en 1988 por el todopoderoso Karol Wojtyla. Al parecer, según sugiere un artículo impugnado de Santa Wikipedia, el propio Ratzinger puso su dosis de intriga entre Juan Pablo II y Lefèbvre para atizar la discordia. Luego, en uno de esos retorcimientos de ambigüedad que tanto gustan a la jerarquía eclesiástica, Darío Castrillón Hoyos calculó, unos años más tarde, que el levantisco y su seguidores, estaban, pese a todo, “dentro de la Iglesia”.



Pablo VI se tomaba su cargo con seriedad y es posible que ya en 1969 haya visto con preocupación la pérdida de popularidad del catolicismo frente a otras iglesias. Sin duda, en la determinación de abolir el ritual tridentino hubo una legítima preocupación de muchos de los participantes conciliares por mejorar la comunicación entre la institución católica y sus feligreses, pero no ha de descartarse que haya habido, también, una elemental consideración de orden mercadológico: vende más un producto si su etiqueta viene en el idioma de los consumidores.

El razonamiento era correcto, pero el abandono del antiguo lenguaje ritual tenía –y tiene, me parece— un alto precio en términos de eficacia dramática: cualquier necedad pronunciada en latín suena a conocimiento profundo en los oídos de quienes no dominamos esa lengua. El misal tridentino no sólo aseguraba la ortodoxia tradicional, sino que también tendía un velo de misterio muy eficaz –una suerte de efecto especial que inducía la sensación de escuchar a Dios— entre el oficiante y los feligreses. Hace un par de siglos, la sensación así creada podía tener visos de realidad, si se considera que en épocas no muy remotas los egresados del seminario tenían un nivel de cultura y de capacidad de argumentación y análisis mucho mayor que el promedio. Sospecho que hoy, en poblaciones con niveles elevados de escolaridad, las cosas son exactamente al revés, y que más enseña y forma un buen bachillerato laico que una ordenación sacerdotal. Hagan la prueba: acudan con un cura cualquiera de su barrio –no un doctor en Teología, claro— y pregúntenle a qué pasaje de la Biblia corresponde lo siguiente:

Rem pateris modicam et mediocri bile ferenda si flectas oculos maiora ad crimina. Confer conductum latronem, incendia sulpure coepta atque dolo, primos cum ianua colligit ignes.

Es muy probable que lo pongan en un aprieto y que el buen hombre empiece a hacer consultas telefónicas un tanto frenéticas o, peor aún, que les conteste, con gestos de sabiduría fulminante, “Levítico 6:7-12”. Una sugerencia humanitaria: no dejen pasar mucho tiempo antes de explicarle que no, que se trata de un fragmento extraído al azar de la Sátira XIII del paganísimo Juvenal. Y si tienen un tiempecito, de paso me cuentan qué quiere decir.

Para colmo, en la realidad convulsa, violenta y exasperante de la segunda mitad del Siglo XX, el discurso católico empezó a perder significado y, salvo por lo que respecta a los seguidores de la Teología de la Liberación, quienes se han referido siempre a los problemas terrenales concretos y acuciantes de las mayorías, perdió atractivo frente a predicadores protestantes y proselitistas de religiones no cristianas.



En una vuelta de tuerca casi sádica a la que tituló Tempête dans un bénitier (Tormenta en una pila de agua bendita), Georges Brassens se burló de la supresión del latín dispuesta por el Vaticano II: “No saben lo que pierden / esos pinches religiosos, /sin el latín, sin el latín / la misa nos da hueva. En la fiesta litúrgica / de repente ya no hay más pompa / sin el latín, sin el latín, / ya no hay misterio mágico. / El rito que nos hechiza / se revela anodino / sin el latín, sin el latín, / y a los fieles les vale madres”. Una conclusión, seguida de otras realmente altisonantes, es que “el presbiterio, sin el latín, ha perdido su encanto”. Ya me daré tiempo de ensayar una traducción en forma. Va aquí, por lo pronto, en su idioma original (un poco menos arduo que el latín) la primera estrofa de esta cancioncita encantadora, a manera de coro infantil:

Ils ne savent pas ce qu'ils perdent / Tous ces fichus calotins, / Sans le latin, sans le latin, / La messe nous emmerde. / En renonçant à l'occulte, / Faudra qu'ils fassent tintin, / Sans le latin, sans le latin, / Pour le denier du culte. / À la saison printanière / Suisse, bedeau, sacristain, / Sans le latin, sans le latin / F'ront l'églis' buissonnière, / Ô très Sainte Marie Mèr' de / Dieu, dites à ces putains / De moines qu'ils nous emmerdent /Sans le latin.

Supongo que, en su tibia tumba de Sète, el viejo Georges ha de estar desternillándose de la risa con la más reciente decisión de este Papa que no entiende ni papa ni, por supuesto, el mundo en el que vive. ¡Mira que revivir las misas en latín, Ratz! Non fellatur.



VRGENTIS NOVA DE HUMANA STUPIDITIA EXTREMIS


Despacho urgente de última hora:

Es oficial: El Vaticano (bueno, Ratz) levanta la prohibición del misal tridentino (1570) y a partir de septiembre próximo podrá escucharse de nuevo la misa en latín. En unos momentos, más información.

6.7.07

Crónicas de la gente decente







Lo que no tiene remedio es el olor a mierda que emana de las derechas.

Palabras de regreso


Alguien, en el otro lado del Atlántico, sueña con el cinabrio. Este navegante –que ha ido a dar, por una razón que no viene al caso, a su página rojinegra, doliente, risueña, cachonda, extraña—, recuerda que en un par de ocasiones ha hurgado en esa sustancia fúnebre y vital y le envía las llaves de los textos correspondientes: “ojalá que te digan algo nuevo”, le escribe, a sabiendas de que tal vez no porque, a lo que puede verse y leerse, se dirige a una cinabrióloga experimentada. Luego se da una vuelta a ver si quedó algo de sus semillas y escucha, estupefacto, la voz hermosa de una salamandra que lee los textos correspondientes y se los comenta como si ambos estuvieran situados en el mismo metro cuadrado o, al menos, en el mismo segundo. Qué impresión. ¿Y por dónde se le habla a este teléfono? ¿Cómo hará el navegante para responderle que en esta orilla la cañabrava es una planta silvestre cuyo tallo se utiliza para dar consistencia al adobe y que, por extensión, designa al sistema constructivo correspondiente?

Como no tiene forma de agradecerle el cruce, el encuentro y la metamorfosis de letras en sonidos articulados, se le ocurre ésta:

No fue sueño de mi áspera escritura
el ser en tu cinabrio recibida
y no se imaginó siendo leída
con tal complicidad y tal premura.

Lo que fue sólo impulso, travesura
—enviar dos links a la desconocida—,
devolvió mi palabra, convertida
en sonidos de inédita dulzura.

Qué honor inesperado, qué sorpresa
esta conversación de dos ausentes
que separa el Atlántico profundo.

Señora de la Voz, mi letra impresa,
legión de signos torpes y silentes,
dicha por ti, se vuelve piel del mundo.

5.7.07

Los difuntos del fuego

  • Martina, Álvaro, Florencio
  • Chicalote y relatos con rayo
No nos habituaremos nunca a la idea de que el caos de partículas elementales y no tanto que componen la atmósfera de cuando en cuando descarga sus excesos de energía en uno o varios de nosotros y se acaba de golpe su mal de amores, su ilusión de un reloj nuevo y su duda fundamental sobre el sentido de la vida. Ese caldo de átomos y de cosas menores es tan arbitrario como las máscaras de sobrehumanidad que le hemos puesto en épocas y en lugares: Thor, Zeus o Júpiter, Wotan y Nuberu, en Occidente; Gordu Maganancho, en las llanuras africanas; Kali, al oriente del Continente Negro; Catequil, Ekeko Tunupa, Ilyapa, Libiac, Kkowa, Tiksi y Santiago, en los Andes; Raijin, Tien-Mu, Lei Tsu, Indra y Rudra o Kitén, en Asia; Set de Avaris, en el Antiguo Egipto; Jambure y Mamaragan, en Oceanía; Hino, Chui-Tirípeme o Señor de la Cueva de Santo Domingo, en las tierras del norte; Chaac, Cocijo, Tajín, Tzahui, Bolón Tzacab, o Hobnil, y otras advocaciones mesoamericanas de Nuestro Señor del Sitio donde Brota el Licor de la Tierra, Tlalloccantecuhtli o simplemente Tláloc, para los cuates.


Sseñores tonantes

Decía la nota del el martes pasado en La Jornada: “Martina Cerro Bascajay, de 29 años; Álvaro Gutiérrez González, de 38, y Florencio Tavera Hernández, de 29, murieron en los alrededores del ejido La Salitrera, en el municipio de Alfajayucan (¿suenan juntos, en esa toponimia, el árabe y el náhuatl?), Hidalgo, a consecuencia de un rayo que cayó sobre una choza de láminas metálicas en la que se refugiaban de un aguacero. Otras ocho personas resultaron heridas y fueron trasladadas al Hospital General de Huichapan.”

¡Ay, deidades tonantes! Quién de ustedes se llevó a Martina, a Florencio, a Álvaro, este lunes, y en cuál paraíso hemos de buscar sus almas; por qué nueve días antes tocaron con su dedo de fuego a dos amantes que caminaban bajo la lluvia en San José del Rincón, y a un muchacho de San Martín Cuautlalpan, en el Estado de México; qué rostro le pondremos al relámpago que acabó con la vida del pastor Antonio en Zuera, Zaragoza, España, el 28 de junio de 2006; a quién le pediremos cuentas por los cinco niños fallecidos dos meses antes en Santa María del Río, San Luis Potosí, cuando jugaban cerca de una cruz de hierro; quién fulminó al ruso Denis Pankin en las alturas peruanas de Huayna Picchu, el 18 de octubre de 2004; cómo explicar que un rayo terminara con una oncena futbolera completa, el 29 de octubre de 1998, en la República Democrática del Congo, y respetara a todo el equipo rival; qué pensar de los siete fallecidos en el monasterio de La Peña de Francia, a doce leguas de Salamanca, en 1827, tres minutos después de que una de las víctimas pronunciara una blasfemia; quién de ustedes (¿o era ya el Dios de los cristianos?), estaba al mando del Cielo cuando cayó fulminado por una descarga el implacable Dióscoro, padre y verdugo de Santa Bárbara, en tierras de Nicomedia, en el remoto siglo III.


Thor de los galos

Ni brujerías ni maldiciones (“que te parta un rayo”) ni venganzas divinas: mejor pensemos que los difuntos de la gran chispa son escogidos y bienaventurados. Dice Musacchio que en cada una de las cuatro poblaciones del Paso de Cortés, entre Don Gregorio Popocatépetl y Doña Manuela Iztaccíhuatl, había hace no muchos años un interlocutor que hablaba con ambos volcanes, denominado quiampero. Para desempeñar el oficio había que haber sobrevivido a una descarga eléctrica, la que se interpretaba como una invitación de los colosos. Cada 3 de mayo, los quiamperos encabezaban una peregrinación de los pueblos “a una cueva situada en la ladera del volcán donde se encontraba una pequeña cascada y cuatro grandes piedras que representaban los cuatro pueblos; ahí los quiamperos interpretaban las formas del agua de la cascada y de acuerdo con ellas pronosticaban el régimen de lluvias. Mientras los peregrinos hacían ofrendas de mole y tamales salados y rezaban en silencio, los quiamperos conversaban con Don Gregorio y lo urgían para que permitiera la abundancia de las cosechas”. Todo ello, a pesar de que desde cien años antes el positivismo había pretendido quitar todo margen a los ritos. El Museo Universal (Madrid) afirmaba, en su edición del 17 de septiembre de 1865, que “con los cadáveres de los muertos por rayo se hacen esperiencias muy curiosas: quedan de tal manera electrizados, que si se tocan durante las dos o tres primeras horas, producen unas descargas eléctricas sobre los cuerpos que están en contacto.”


Nuestro Señor Chaac

Martina, Florencio y Álvaro han de estar en la mansión de Tláloc, en la cima de una montaña de Huejotzingo, donde siempre es verano, hay regocijos y refrigerios sin cuento y se prodigan las mazorcas, los tomates, las calabazas, el amaranto, la hierba verde y las flores, entre éstas el venerable chicalote, también llamado cardo santo, e ixk’hanlol entre los mayas, y que lleva por nombre en el orden de Lineo Argemone mexicana. Es una herbácea erecta, de tallo verdeazulado con espinas y bordes muy filosos, y flores amarillas solitarias de seis pétalos y tres sépalos con espinas. La planta tiene en su látex amarillo un alcaloide muy potente que la convierte en tóxica para el ganado; la semilla tiene propiedades purgantes y puede provocar el vómito. Cuando yo era niño me curaban con facilidad los jiotes y los empeines (afecciones cutáneas menores y corrientes entre los usuarios de columpios, resbaladillas y otros juegos metálicos públicos) untándome sobre ellos el lechoso jugo del chicalote. Un sitio argentino de herbolaria afirma que tiene aplicaciones medicinales mucho más serias y que “en Java y América del Norte la usan contra verrugas y úlceras sifilíticas”, pero de tales propiedades curativas no puedo dar constancia ni garantías.

Pariente de la amapola


Me paso a retirar, no sin antes recomendarles un par de narraciones sobre muertos de rayo que hallé en la Red: la ya mencionada del ruso Pankin y la asombrosa historia de Florencio Vicente Ramos, de los Ramos de Flores, quien fue alcanzado por un rayo pero no murió porque no le cabía en la cabeza la gravedad del accidente.


Paraíso de Tláloc

4.7.07

El viejo poema obsesivo

No sé ni en dónde estás,
si estás,
ni sé qué estás pensando.
A lo mejor estás aquí a la vuelta.
Pero no, aquí no hay vuelta:
esto es el bosque. Bosque es el entorno
de esto en que estoy, donde no estás estando,
donde no eres
sino en cosas que dejas, en el signo
de ideas que te pienso y que no escribo
casi nunca, casi de vez en cuando, cuando pienso
todo lo que has perdido de presencia.

No estás, y lo que soy levanta el acta
de tu no ser ni estar, tu ser con nadie
al tiempo que un epíteto lanzado
contra el negro no ser de la distancia.
Estatua lagrimal de la no estancia,
convento general de los no seres,
el amor sólo existe y me persiste
como esa enfermedad que tú no quieres
ni siquiera saber. Y estoy muy triste.

3.7.07

Visitantes distinguidos



Hmmm... ¿Sospecharán que soy etarra o terrorista islámico? ¿O será, simplemente, que los muchachos ocupan sus ratos de ocio en la comisaría leyendo este humilde bló?

Ya sea que estén aquí por razones de trabajo o sólo para cultivarse un poco, no sean tímidos, jóvenes. Pasen, pasen; anímense a dejar un comentario; siéntanse como en casa.

El pez afgano

En Hiderabed, tras el bombardeo

Este fin de semana la aviación militar de Estados Unidos, en apoyo a las fuerzas de la OTAN en Afganistán (ASIF), bombardearon la aldea de Hiderabed, en la que se habían refugiado combatientes del Talibán. Reportes procedentes del lugar informaron más tarde que al menos cinco viviendas habían quedado completamente destruidas, que se contabilizó unos 120 cuerpos sin vida y que entre ellos había varios de mujeres y de niños. Nadie conoce las cifras exactas. El gobernante de la región de Gerishk, Dur Alishah, dijo que los lugareños estaban tan enojados después del ataque que no permitieron a los funcionarios “gubernamentales” (las comillas son porque en Afganistán no existe nada parecido a un gobierno) verificar el número preciso de los fallecidos. La coronel Maria Carl, portavoz de la ISAF, dijo que la cantidad de muertos civiles era “muy inferior” a la que reportaron los afganos y tranquilizó al planeta: “Nos esforzamos continuamente por mantener el número de muertes civiles lo más bajo posible”.

Lo mismo vienen
diciendo los mandos militares de la ISAF y sus jefes –los estadistas occidentales—, pero ya es difícil creerles: desde hace mucho tiempo, los “accidentes” y “errores” se suceden con una frecuencia espeluznante y en lo que va de este año se han contabilizado 230 “bajas colaterales” como consecuencia directa del accionar de las tropas occidentales. Hasta la marioneta Hamid Karzai ha debido aparentar indignación y hace una semana comentó, se supone que con ironía: “Uno no combate a los terroristas disparando contra un objetivo a 37 kilómetros de distancia; esto inevitablemente provocará víctimas civiles”.

Algunos darán por
buena la explicación de que los aviadores y artilleros de Europa y Estados Unidos en Afganistán son asombrosamente estúpidos, pero no malintencionados: sus únicos objetivos son los organismos de los terroristas y no los de los niños que juegan con piedras en los villorrios desérticos ni los de los ancianos que toman té en sus casas, si es que todavía les alcanza el dinero. Ya si Dios sopla para que el proyectil se desvíe, o si al operador le viene una contracción involuntaria en el dedo, procede una disculpa, y a lo que sigue.

Hay otra posibilidad
: que las fuerzas de la OTAN hayan adoptado la táctica contrainsurgente de horrorosa memoria en muchos países devastados por conflictos de baja intensidad: “quitarle el agua al pez”, es decir, devastar el contexto social y demográfico en el que se mueve el enemigo a vencer. Esa táctica se llama My Lai en Vietnam, Panzós en Guatemala, El Mozote y Sumpul en El Salvador, Acteal en México, Grozny en Chechenia, todo Gaza en Palestina, y tiene muchos otros nombres de localidades arrasadas en diversas latitudes. El principio es simple y al parecer los teóricos de la represión parafrasearon a Mao: si, según la pedestre metáfora del dirigente chino, la población campesina es el agua en la que se mueve el pez de la revolución, hay que secar el agua para acabar con el animal. Llevado a la práctica, el consejo significa secar –es decir, despojar de sus fluidos corporales, principalmente, sangre— a quienes de un modo o de otro apoyan a los irregulares, subversivos, sediciosos, terroristas o cualquiera que sea el calificativo que se aplica al rival bélico.

Las implicaciones de
esta hipótesis son inquietantes: tal vez esos impresentables talibán, que tantas atrocidades cometieron cuando tuvieron en sus manos el destino infortunado de Afganistán, no sean un simple atajo de terroristas sino un pez en el agua, es decir, un movimiento armado con respaldo popular en extensas regiones del país, y hasta es posible que los elegantes militares del Primer Mundo que comandan la ASIF no sean muy diferentes de los genocidas tropicales que rubricaron su paso a la historia con las matanzas referidas arriba y con muchas otras.



1.7.07

Otra vez, la muchedumbre


“Lo que resiste, apoya”, citaba el cinicote de Reyes Heroles, a quien alguien tenga en su santa gloria. Claro que para sacar apoyo de la oposición había que ser un priísta muy colmilludo como el propio don Jesús, y no ese grupo de panistas pequeños y huidizos (Felipe no es el único) que hoy gobiernan y que no logran transitar de la simple mala fe al maquiavelismo.

Al calderonismo le sobró astucia para robarse la Presidencia pero le faltó inteligencia para llegar a ella con un proyecto de Nación. Esa es la gran ventaja de López Obrador y de los suyos: tienen claro el rumbo por el que creen que debe conducirse el país.

En la concentración de hoy percibí que la gente lo percibe. Por eso el movimiento de resistencia está vivo y articulado, a pesar de las abrumadoras ofensivas en su contra.

Me temo que seguiré rompiendo zapatos en las marchas que vienen.

Estas ruinas que ves...


  • Viejas y nuevas maravillas
  • No le des dinero a Weber

Q
ué difícil es
localizar la tumba del gran Ibargüengoitia para dejar sobre ella un ramo de alcatraces en compensación por el robo del título de esta entrega. El bloguero regiomontano Hamletstr afirma que se la halló en su natal Guanajuato pero no he podido confirmarlo en otras fuentes. En las panuchísimas páginas web de los gobiernos municipal y estatal no hay resultados si uno busca ese sonoro y vasco apellido. En todo caso, la novela a la que hago referencia no sólo viene al caso por el nombre sino también porque en ella el autor guanajuatense hablaba de unos pintorescos personajes de provincia a quienes llamaban “los Siete Sabios de Grecia” porque no eran sabios ni eran siete ni eran griegos. Igualito al operativo publicitario ideado por Bernard Weber, el dandy suizo y millonario dueño del concurso “Las siete nuevas maravillas del mundo”, que ni son siete ni son todas nuevas ni son necesariamente maravillas.

El tipo no es modesto: “Por primera vez en la historia del hombre estamos creando una memoria global; se van a elegir siete lugares que todo el mundo recordará”, se ufana, sin saber que no todos en este mundo son capaces de recitar de corrido la lista canónica de las siete maravillas de la antigüedad. Este catálogo apareció por primera vez en un poema de Antípatro de Sidón: “He posado mis ojos sobre la muralla de la dulce Babilonia, que es una calzada para carruajes, y la estatua de Zeus de los alfeos, y los jardines colgantes, y el Coloso del Sol, y la enorme obra de las altas Pirámides, y la vasta tumba de Mausolo; pero cuando vi la casa de Artemisa, allí encaramada en las nubes, esos otros mármoles perdieron su brillo, y dije: aparte de desde el Olimpo, el Sol nunca pareció jamás tan grande”. En la enumeración sobran, con respecto al listado actual, las murallas de Babilonia, y falta el Faro de Alejandría.

Jardines un poco imaginarios


La nómina es
equívoca en diversos sentidos, empezando por el cronológico, porque las obras referidas no necesariamente coexistieron en el tiempo o no existieron en la forma en que nos las imaginamos. Por ejemplo, el Templo de Artemisa en Éfeso fue destruido por un incendio 365 años antes de la era cristiana y el Faro de Alejandría se empezó a construir 86 años más tarde; el Coloso de Rodas que se mantuvo en pie sólo durante 56 años (del 282 al 226 adC) no pudo ser, de acuerdo con cálculos modernos, la estatua gigantesca imaginada por los renacentistas, con un pie en cada extremo de la rada de Mandraki, y tan alta que no le rozaban el culo los mástiles de los barcos que pasaban por entre sus piernas en su entrada a la bahía. De los Jardines Colgantes es muy sospechoso que ninguna fuente babilonia los mencione y que sean únicamente los cronistas griegos quienes, escribiendo de oídas, hagan referencia a ellos. La arqueología indica que, si existieron, no estaban en la orilla del Éufrates, sino a cientos de metros de allí.


Así no era, ni así, y así tampoco


La enumeración de
maravillas antiguas, tal y como la conocemos hoy en día, se consolidó en la Edad Media, y buena parte de la responsabilidad por las imágenes falsas corre a cargo del imaginativo maestro flamenco Maerten van Heemskerck (1498-1574). La única que nos queda actualmente es la Gran Pirámide de Giza (“los humanos le temen al tiempo y éste le teme a las pirámides”, dice un proverbio árabe). El septeto de cosas reales o parcialmente imaginarias, existentes o ya desaparecidas, sigue siendo una memorable construcción de la cultura occidental y una hermosa lista de sueños y de recuerdos que dice mucho sobre los hábitos mentales del Medioevo y del Renacimiento.

El refrito contemporáneo organizado por Weber es, en cambio,una vulgaridad comparable a esas figuraciones de plástico inyectado del cuadro davinciano de La Última Cena. Si algo nos ha dejado el remojón en la modernidad es la certeza de que no hay forma ni criterio válidos para reducir las numerosas maravillas de la creatividad humana a un listado de siete ni de cien y que forzar una competencia de simpatías populares entre la pirámide de Kukulcán (llamada también El Castillo) y la Torre Eiffel es como sacarles a las peras una raíz cuadrada expresada en manzanas y luego convertida a papayas.


El mentado Faro


Por lo demás
, para ejemplificar una ínfima parte de las omisiones en la lista de 21 sitios de que consta la “fase final” del negocio del magnate suizo, recordemos la catedral de Nuestra Señora de París, Stonehenge, Teotihuacán, el casco antiguo de Jerusalén, el Palacio de Versalles, el templo de la Sagrada Familia de Barcelona, las Torres Petronas, Palenque, Tikal, el Golden Gate, la cueva de Altamira, la Capilla Sixtina, Tiahuanaco...

En buena hora la UNESCO no mordió el anzuelo y se deslindó de la “aventura mediática privada” de Weber, la cual, dijo, “no contribuirá de forma significativa y duradera a la preservación de los sitios elegidos por el público”. Pero al día siguiente, cómo no, la oficina de Felipe Calderón exhortó por correo electrónico a votar por Chichén Itzá: “Con tu apoyo este orgullo de México será una de las nuevas 7 maravillas del mundo”. Un detalle: el sufragio vía Internet es gratis, pero el voto por mensaje de celular Telcel cuesta 15 pesos. La Presidencia de la República considera, pues, que debe echarle una mano al pobre milloneta suizo para que se gane unos dólares especulando con el “orgullo de México”. Ah, y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), qué deprimente, autorizó a la Coca-Cola para que, en el marco del operativo comercial, plasme la imagen del Castillo en millones de latas, pese a las simplificaciones y falsedades consignadas en la página de Weber sobre las ruinas yucatecas. Literal, ortografía y sintaxis incluidas, se lee:

“La Pirámide de Chichen Itza (antes de 800 d.C.), en la península del Yucatán, México (Chichen Itza), es la más famosa de la cultura maya y constituyó el centro político y económico de la civilización maya. Sus distintas estructuras, la pirámide de Kukulkán, el templo de Chac Mol, el Grupo de las Mil Columnas y el Gran Juego de Pelota aún se pueden visitar en la actualidad y demuestran un gran compromiso por la composición y el espacio arquitectónicos. La propia pirámide fue el último, y probablemente el mejor, de todos los templos mayas. Resumiendo: ¡vote por Chichen Itza porque es símbolo de Culto y Conocimiento!” ¿Cuántos errores e imprecisiones encuentras en estas 106 palabras? Entre históricos y gramaticales, yo hallé 18; pueden ser más.


Negocio de maravilla


El sitio arqueológico
de Yucatán y la gente que lo construyó y habitó (mayas y maya-toltecas) no necesitan de estas subastas de popularidad para certificar su grandeza; el orgullo por nuestro pasado no se demuestra regalándole 15 pesos a un vival del marketing. Hay mucho patrimonio cultural nuestro que lo es también del resto de los humanos: por ejemplo, el propio Chichén y, desde esta semana, nuestra Máxima Casa de Estudios (¡felicidades, querida UNAM!). Esas distinciones son infinitamente más importantes y trascendentes que las cuentas de colores y los espejitos del tal Weber.