8.1.08

Tiempo de indecentes

Qué bien. Ahora es el momento en el que los dueños de W Radio se tiran en sus poltronas y paladean la indecencia que campea en el país y a la cual ellos hicieron una contribución muy jugosa: sin Carmen Aristegui en los micrófonos matutinos, la indecencia se inflará como la masa con levadura, como los parásitos que prosperan en la oscuridad, como la espumosa babosa de la impunidad que anida en numerosos rincones de la patria.

Ahora la suma de discursos oficiales fluye con suavidad y sin obstáculos por el cuadrante: el gobernador Mario Marín encabeza un programa contra la pederastia (Norberto Rivera también acaba de inventar el suyo), el campo mexicano está tan verde como un campo de golf, la inflación no existe, se está ganando la guerra contra el narcotráfico, Calderón es el presidente del empleo y su primer año de gobierno exhibe más logros que cualquier otro en la historia. Ah, y Ernestina Ascensión Rosario murió de una gastritis no atendida.

Si las mentiras elaboradas por las oficinas de prensa del país oficial son muy tontas como para aspirar al calificativo de orwellianas, la campaña de silencio emprendida por la mafia gobernante resulta demasiado pueril como para equipararse al macartismo. Éste llegó a ser irresistible porque poseía un relato del mundo, así fuera maniqueo, y un enemigo real, por más que la mayoría de sus tentáculos fuesen inventados. El hostigamiento calderonista, en cambio, no se atreve a mencionar el nombre de los adversarios del régimen, que son las fuerzas sociales y los individuos que propugnan un país equitativo, soberano, libre y regido por la legalidad.

Esta debilidad no siempre es obstáculo para clausurar espacios de información independiente y lúcida. Hace muchos años que la censura no pasa por las oficinas públicas sino que se decreta en los consejos de administración que controlan a los medios electrónicos: en ellos, no se requiere de más trámite para censurar que calificar de malos negocios a las voces independientes, los pensamientos críticos y los ejercicios periodísticos honestos. Aunque, con el despido de Carmen Aristegui, W Radio haya perdido a la gran mayoría de sus radioescuchas en el horario matutino.

Negocios son negocios, mi estimado, y los mercados mexicanos del petróleo, de la electricidad, del agua potable, de las telecomunicaciones, justifican el sacrificio de una audiencia, y no se diga de la libertad de expresión de una informadora metiche o del derecho a la información de unos indios insumisos. Los consorcios peninsulares pueden permitirse en su propio país el discurso de la democracia, el decoro informativo y los derechos humanos, pero para ellos México no es una sociedad sino, ante todo, un mercado a conquistar, y para ello hay que tejer las alianzas con los saqueadores en turno.

Es extraoficial: el proceso sucesorio ha concluido y los Zavalas han reemplazado a los Sahagunes en el manejo de los contratos. Uno de los primeros, Juan Ignacio, antiguo fabulador de la Procuraduría General de la República –¿o no fue en sus tiempos de vocero de esa dependencia que se pretendió tomar el pelo a la gente con la historia de La Paca?—, funge ahora como delegado de los intereses de Grupo Prisa, copropietario, con Televisa, de W Radio.

No debe perderse de vista que tras las mentiras mediocres, la censura mediocre y la represión mediocre, hay la apuesta estratégica de acabar con lo que queda de propiedad pública, de derechos laborales, de soberanía, de libertades ciudadanas, de garantías individuales. En lo corporativo y en lo institucional vivimos el tiempo de la indecencia.

Y, a propósito de indecencia, señores magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación Salvador Aguirre Anguiano, Mariano Azuela Güitrón, Margarita Luna Ramos, Guillermo Ortiz Mayagoitia, Olga Sánchez Cordero y Sergio Valls Hernández: por favor sean piadosos con ustedes mismos, tengan un mínimo de consideración con la ciudadanía, ahórrenle más náuseas, renuncien a sus cargos y gánense el olvido.

5 comentarios:

MARICHUY dijo...

Estimado Pedro

Más triste es que, junto a un presidente mediocre, hay un buen de ciudadanía que se cree todas sus mentiras.

Para ahondar en mí enojo. Resulta que busqué en “El país” alguna nota de opinión sobre la salida de Carmen Aristegui y ¿que encontré en las páginas del “ético” y muy prestigiado diario español? Nada. Supongo que eso de recibir -los españoles- en bandeja de plata negocios y contratos (parece que estamos en una nueva invasión… digo, en una nueva “conquista”), no es compatible con la objetividad y pluralidad que tanto defiende ese diario… allá en España.

Un abrazo

Colibrí dijo...

lo peor es que es violencia bien hecha, en el sentido de que no hay por donde agarrarlos, a los de la suprema corte de justicia no hay cómo decirles que no apliquen la ley si les faltan "pruebas" porque lo que nos indigna (me parece) creo que pertenece al orden moral y ahi no existen pruebas (que les valgan para aplicar las leyes)
en el caso de Aristegui...segun lo que escuche de su misma voz fue que salía de la estación y del programa porque después de negociaiones resolvieron que ya sus posturas no estaban de acuerdo a sus politicas editoriales, quitando toda esa violencia silente que esta detras y que solo se percibe y nos emputa, cómo decirles a los de W radio que no apliquen sus propias políticas empresariales.
si...me parece violencia bien hecha y efectiva...porque agrede y no hay por donde agarralos...a no ser que armemos la bola y hagamos nuestro waterloo

el colmo será cuando legren acallar el internet...afortunadamente el internet les ha quitado ese monopolio de "verdad" que tenían los medios

Anónimo dijo...

Efectivamente: tiempos indecentes.
Se podría uno extender hablando de indencencias de todo tipo y de muchos tipos. La pregunta es ¿y cuándo explotará la bomba social que han dejando prendida estos tíos? ¿En realidad no se darán cuenta que un animal (y el hombre lo es) reacciona violentamente cuando es acorralado?

getsemaní barajas dijo...

Pedro, qué lástima porque Carmen, como acostumbra, estaba realizando en la w un verdadero periodismo, agudo, enfático sobre los asuntos más indignantes ocurridos en los últimos años.
Leí el artículo "Intelectuales", que publicó el viernes 4 de enero en el Reforma. Carmen dice: "Debatir, en serio, qué es lo que imposibilita, en este país, el libre juego de las ideas. Ésa es, en sí misma, una obligación de los intelectuales..."
La doble u quiere puros Profetas del nopal.
Un abrazo.

Champy dijo...

Se ganarán el olvido mi estimado, si tuvieran los arrestos para la renuncia, lo que si nunca ganarán es un sueño tranquilo, no me cabe la menor duda.

A tu amigo Anonimo me permito comentarle que por mi parte dudo hasta de que las bombas sociales surtan efecto en este pais, porque así como bombas ha habido muchas, pero el impacto es de inmediato neutralizado por los mismos medios complices.... Pero Acteal, Aguas Blancas, Tlahuac, Pasta de Conchos, Oaxaca, 2 de Julio...... todos fueron momentos determinates en nuestra historia reciente, ignorados por el pueblo, es más, me atrevo a asegurarte que si ahorita levantas una encuesta sobre cualquiera de estos acontecimientos nadie los recuerda.

Pero si levantas una sobre los finales más apasionates de las telenovelas del canal de las estrellas, veras a que me refiero.

Que triste, en nuestro pais además de relevo presidencial se relevan los apellidos de transeros.

Que verguenza.