25.6.12

Operación “carrusel”

(De un email recibido en la cuenta de este blog)

Fase 1- Muy temprano el iniciador del Carrusel se presenta a la casilla, enseña su credencial de elector, lo buscan en las listas nominales del IFE y si está ahí, entonces le entregan sus 5 o 7 boletas para que vote por presidente, por senadores de mayoría, por senadores de representación proporcional, por diputados de mayoría, por diputados de representación, por gobernador de su entidad si es el caso y por alcalde o delegado si es el caso.

Fase 2- Esta persona dobla las boletas electorales y las guarda entre su ropa y deposita en la urna unas hojas de papel bond en blanco.

Fase 3.- Esta persona se va a una casa de seguridad que está ubicada a unas cuadras de la casilla y ahí marca las boletas a favor del partido que está organizando el carrusel.

Fase 4.- Empiezan a pasar electores a los cuales les entrega las boletas marcadas. Estos tienen que ir a la casilla y depositarlas y regresar en blanco las boletas que les entregaron. A cambio recibirán 500, 1000 o hasta 5000 pesos.

Fase 5.- La persona marca esas nuevas boletas en blanco y se las entrega al siguiente y el ciclo vuelve a empezar. Así hasta que se le acabe el dinero o la fila de electores que previamente han organizado en tres categorías:

a. Aquel que simpatiza por el candidato o partido y que está dispuesto a dar el número de su credencial de elector o una copia de la misma e inscribirse en la lista.
b. Los movilizadores, que van a ser lo que vayan a sus casas a sacar a los electores tipo “a” y los lleven en su combi, bicileta, moto o camión, tanto a la casa de seguridad como a la casilla si es necesario.
c. Los operadores que están controlando todo el proceso y reportándolo al War Room, donde tienen tableros o bases de datos donde van registrando la evolución de la Operación Carrusel e implementar un Plan B en caso de que una casilla, sección o distrito electoral no se comporte de acuerdo al Plan A previamente diseñado.

A las 12 del día ya saben quién va a ganar. A más tardar a las 2 de la tarde. No se tienen que esperar a las encuestas de salida de las empresas independientes o a los conteos rápidos del IFE o a los resultados del PREP.

El representante del partido en la casilla lo único que hace es vigilar que la persona deposite su voto en la urna, pero no el que él marcó, sino el que previamente le entregaron, todo en las boletas oficiales del IFE.

Un diputado del PRI llegó a decir la locura de que desde satélites en el espacio estarían observando a los electores para ver si depositan o no su voto en la urna. Esto sólo para meterle miedo a los electores que a pesar de haberse inscrito y recibir el dinero, quieran traicionar la Operación Carrusel y no depositar las boletas marcadas que previamente le entregaron.

Para una familia muy pobre, que vive con menos de un dólar diario (14 pesos), aguantar un “cañonazo” de 500, mil o 5000 pesos el día de la elección a cambio de su voto es muy difícil. En México hay 10 millones en pobreza extrema y 30 millones más en pobreza. Esa es la clientela de la Operación Carrusel.

¿Cuántos electores participan así en las elecciones?

Un millón, dos millones, tres millones, cinco millones, 10 millones, no lo sabemos.

Lo único que se necesita es dinero y un grupo de operadores (dicen que el PRI tiene 2 mil millones de pesos para el día “D”). Si los dividimos a razon de 500 pesos por elector nos da 4 millones de votos. La Jornada publicó ayer un plan de la dirigencia del SNTE, encabezada por Elba Esther Gordillo, para lograr el acarreo a las urnas de 3 millones 434 mil votantes, por medio de una red de operadores compuesta por más de 27 mil activistas. No queda claro s ese operativo recurrirá al acarreo o si empleará un método más simple de adulteración del voto.

Estos votos pueden decidir la elección.

¿Qué hacer para evitar la Operación Carrusel?
¿Qué puedes hacer tú como mexicano responsable, libre, consciente y que quiere la democracia?.
Después de votar, camina por las calles de tu barrio o colonia alrededor de la casilla donde votaste y vez hay una casa de seguridad donde:
- haya mucha gente entrando
- donde haya gente desconocida que no identificas como tus vecinos
- donde la gente salga de ahí para dirigirse a la casilla y luego regrese a la misma
- donde haya muchos vehículos raros estacionados

Si ves una casa así, denúnciala a los Partidos Políticos - si puedes identificar de qué partido es esa casa de seguridad, denúnciala al partido contrario o a la Fepade (Fiscalia Especializada para la Atención de Delitos Electorales ) que está en Av. Paseo de la Reforma Num. 211-213 Col. Cuauhtémoc, México, DF. CP 06500 Teléfono 53460000. Puedes también acudir a un Notario para que de Fe de los Hechos. O puedes denunciarlo a los medios de información (Reforma, El Universal, La Jornada, etc. para que manden un fotógrafo y tomen fotos).

No te expongas. No te hagas el héroe. Puedes hacer una denuncia anónima. Pero no te quedes callado, participa.

El Presidente de Casilla y los representantes de los partidos pueden estar papando moscas en la casilla, mientras el fraude se está haciendo frente a sus narices sin que ellos ni siquiera se den cuenta. En la casilla todo está operando normal, mientras la Operación Carrusel se está llevando a cabo.

Echar abajo la Operación Carrusel sería un golpe al fraude, a la simulación. Es una acción revolucionaria.

Tu decides.


Hermanos Beltrán:
caso emblemático



En la madrugada del jueves 21 de junio elementos de la Marina derribaron a golpes la puerta de un domicilio en Zapopan, Jalisco, sembraron armas y dinero y se llevaron detenidos a los hermanos Félix Beltrán León y Kevin Beltrán Ríos (24 y 19 años). Horas más tarde, la Procuraduría General de la República (PGR) anunció que había capturado a Jesús Alfredo Guzmán Salazar, hijo de Joaquín El Chapo Guzmán. En menos de 24 horas el teatro se cayó cuando la verdadera identidad de los detenidos fue dada a conocer por sus familiares y abogados.

En la operación participó, en grado de protagonista, la oficina antidrogas de Estados Unidos (DEA): esa instancia extranjera fue la que pasó la información para las detenciones a la Secretaría de Marina y, una vez practicados los arrestos, agentes de la DEA interrogaron a los muchachos y presionaron a Félix para que se asumiera como hijo del narcotraficante sinaloense:

“Primero le dicen que acepte que es el hijo de El Chapo y que se podría aclarar su situación después de las elecciones. Querían que firmara las declaraciones que le presentaron los de la Siedo. Entonces él les respondió que no iba a firmar nada, y no lo hizo, afortunadamente. Le insistieron: ‘tú acepta, ahorita firmas tu declaración y luego se hace la aclaración que no eras’; después, cuando se convencieron de que no aceptaría, le dijeron: ‘queremos que inculpes a las personas que nosotros te digamos y sales ahorita’, pero tampoco quiso.”

El testimonio anterior, expuesto por el representante de Beltrán León, Juan Heriberto Rangel Méndez, deja a la vista varias cosas. La primera, el escandaloso nivel de intromisión de las autoridades estadunidenses en la guerra de Felipe Calderón; la segunda, que la DEA quería a toda costa obtener un rédito político de las detenciones para endosarlo a la cuenta del PAN, lo que deja ver, además de una injerencia policial, una injerencia electoral inequívoca; la tercera, que los policías del país vecino no son más escrupulosos que sus pares mexicanos a la hora de arrancar confesiones fabricadas; la cuarta, que a unos y a otros la justicia les importa un rábano; la quinta, que en este país no sólo se persigue a los delincuentes sino también, en automático, y por instrucciones de Washington, a sus familiares, sean o no culpables.

Pese al flagrante error, los hermanos Beltrán fueron arraigados por 40 días, con base en las armas y el dinero que fueron “sembrados” en su casa de Zapopan... por los propios marinos.

El caso es paradigmático de la vesania que rige a los aparatos de procuración de justicia en el calderonato: se rinde la soberanía nacional a la DEA, se atropella a inocentes, se hace un ridículo monumental, se violenta todo marco legal citable, se produce una nueva obra de demolición en la credibilidad de las instituciones y no se rectifica por ningún motivo.

Estas son las formas de ejercicio del poder que el PAN fue aprendiendo del PRI a partir de 1988, cuando ambos partidos establecieron un pacto tácito de cogobierno que pasó por la legitimación de Salinas, las concertacesiones de los años noventa, la implacable persecución judicial de los zapatistas chiapanecos (ordenada por un presidente priísta y ejecutada por un procurador panista) y la aprobación del Fobaproa, hasta llegar al enroque partidista de 2000 en la Presidencia.

Ahora el PRI pide la devolución de la sede para seguir haciendo algo así como lo mismo: acuérdense de lo que fue el manejo de la justicia durante la gestión mexiquense de Peña Nieto, desde Acteal hasta Paulette.

Por donde se le vea, este régimen debe ser derrotado en las urnas el domingo próximo.


22.6.12

Julian, el perseguido



Para cuando salgan impresas esta líneas, Julian Assange habrá cumplido un año y diez meses de estar  sometido a una persecución judicial sin delito visible. Su verdadera culpa es haber hecho públicos centenares de miles de documentos que prueban la extremada putrefacción existente en los altos círculos del poder en buena parte de los países del mundo, empezando por los videos del Pentágono que documentan la comisión de crímenes de lesa humanidad por las fuerzas militares estadunidenses en Irak y Afganistán, un asunto en el que Gran Bretaña tiene una vinculación menor y Suecia, ninguna. Pero en todo ese tiempo los sistemas judiciales de ambos países –Estocolmo, como peticionario de la extradición, y Londres, como otorgante– han mantenido contra Assange una batalla judicial absurda e hipócrita.

El régimen estadunidense, por su parte, aunque no le ha fincado acusación alguna (todavía), ha dicho, por boca de sus funcionarios, políticos e informadores, verdaderas atrocidades contra Assange. El vicepresidente Joe Biden y el líder de la minoría senatorial Mitch McConnell lo describen como “un terrorista de alta tecnología”; el segundo opina que el australiano debería ser tratado como “un combatiente enemigo” y el jefe del Estado Mayor conjunto, Mike Mullen, afirma que “tiene las manos manchadas de sangre de algún joven soldado o de una familia afgana”. La ex gobernadora de Alaska Sarah Palin opinó que la captura de Assange debía tener la misma prioridad que la de los líderes de Al Qaeda. Bill O'Reilly, presentador de FOX, pidió su ejecución, la de los integrantes del equipo de WikiLeaks y la de quienes han filtrado documentos. Un asesor del primer ministro canadiense recomendó el asesinato del informador, en tanto que la jefa del gobierno australiano, Julia Gillard, propuso retirarle la nacionalidad y cancelarle el pasaporte.

El perseguido se ha hecho merecedor, entre otros reconocimientos, al premio de Amnistía Internacional de Medios por difundir las ejecuciones extrajudiciales en Kenia (2009); el Premio Sam Adams, la selección de los lectores de persona del año en Time, la inclusión en la lista de las cien personas más influyentes de esa misma publicación y la personalidad del año elegida por los lectores de Le Monde (2010); asimismo, recibió el Premio Periodístico Martha Gellhorn y la medalla de la Sydney Peace Foundation por sus “excepcionales valor e iniciativa en la promoción de los derechos humanos”.

Más allá de reconocimientos, el mérito de WikiLeaks, Assange y Bradley Manning –el soldado estadunidense que filtró los documentos y las videograbaciones militares que prueban las atrocidades cometidas por Washington en Irak y Afganistán–, estriba en que, sin ellos, el mundo sería hoy un sitio más oscuro y sórdido de lo que ya es, y las democracias de fachada de Estados Unidos y Europa occidental estarían atropellando derechos humanos con una impunidad semejante a la que ostentaron en los años terribles de la era de Bush, cuando una flota aérea surcaba los cielos de cuatro continentes llevando secuestrados a centros de tortura y exterminio, mientras miles de metros abajo los parlamentos pulcros votaban leyes de protección a los derechos humanos.

Por descontado, la labor de WikiLeaks ha dado elementos a las insurgencias cívicas y pacíficas que hoy proliferan en el mundo y que desbordan calles en Wall Street, en Madrid, en El Cairo, en Santiago y en México, entre otros puntos del planeta, sea porque el portal de filtraciones ha permitido conocer algunos detalles sórdidos de los gobiernos correspondientes o, simplemente, porque ha mostrado a muchos sectores sociales el camino para un trabajo de información horizontal capaz de contrarrestar a los poderes mediáticos tradicionales, casi siempre aliados  –cuando no cómplices– de los políticos.

La persecución misma de Manning y de Assange pone al desnudo la verdadera naturaleza de los regímenes “democráticos” de países como Inglaterra, Estados Unidos y Suecia. Mientras que los militares responsables de disparar contra grupos de civiles inermes gozan de la protección de sus superiores, el hombre que entregó los videos correspondientes cumple ya dos años de sufrir toda suerte de atropellos carcelarios y enfrenta la posibilidad de ser sentenciado a cadena perpetua.

Mientras el Departamento de Estado brinda cobertura a los truhanes a los que envía a intervenir y violar la ley en una treintena de países, Assange, que puso al descubierto los cables diplomáticos que lo prueban, es perseguido por una acusación rocambolesca e inverosímil. Éste es el resumen:

El 21 de agosto de 2010 la fiscal sueca Maria Häljebo ordenó su arresto para investigarlo por una supuesta agresión sexual contra Anna Ardin, pero ésta admitió que el encuentro había ocurrido con mutuo consentimiento, de modo que la funcionaria retiró la orden a las pocas horas y declaró que no había motivos para la detención. Aun así, el 30 de ese mes fue interrogado en Estocolmo por la policía, la cual no encontró razón alguna para detenerlo. Assange abandonó el territorio sueco el 27 de septiembre, y tres días más tarde otra fiscal del país nórdico, Marianne Ny, ordenó reabrir la investigación, esta vez por dos supuestas agresiones sexuales: contra Ardin y contra Sofia Wilen, pese a que ambas reconocían que sus relaciones íntimas con el sospechoso habían sido voluntarias, y giró una orden internacional de presentación para interrogarlo.

Más tarde, en una de las audiencias de extradición realizadas en el Reino Unido, una ex jueza de la Corte de Apelaciones de Suecia, Brita Sundberg-Weitman, descalificó el trabajo de Marianne Ny, la cual, dijo, “siempre da por hecho que los acusados son culpables. Creo que está tan preocupada por la situación de las mujeres agredidas y violadas que ha perdido el equilibrio”. Los fundamentos de la acusación son así de endebles: Anna Ardin se quejó porque Assange no interrumpió la relación sexual una vez que se rompió el condón que utilizaban, en tanto que Sofia Wilen adujo que el sospechoso se había frotado contra su cuerpo cuando ella dormía. En ambos casos, las “víctimas” siguieron frecuentando al “agresor” –la segunda lo albergó en su casa– varios días después de ocurridas las “agresiones”.

El martes pasado Assange acudió a la embajada de Ecuador en Londres y pidió asilo al gobierno que encabeza Rafael Correa. Al momento de escribir estas líneas, las autoridades de Quito estudiaban la petición. Es posible que le sea concedida, porque el gobierno ecuatoriano ha mantenido una postura digna, soberana y apegada a principios. Es menos probable que los gobiernos de Londres y de Estocolmo le permitan la salida de territorio inglés, porque si se le reconoce como perseguido político se vendrá abajo el teatro de las acusaciones en su contra y se evidenciará que la persecución ha tenido, desde un primer momento, motivaciones políticas tan obvias como inconfesables. Tal vez pronto llegue el momento de marchar a las representaciones diplomáticas del Reino Unido y de Suecia para exigir a los gobiernos respectivos que permitan el asilo de Assange, activista de la verdad y de la transparencia. Porque las ciudadanías de muchos países están en deuda con él y con Bradley Manning, y porque ambos, al igual que WikiLeaks, son ética, política y humanamente indispensables.



19.6.12

Momentos de ascenso


Cuando una gesta social logra convertirse en punto de confluencia de muchas reivindicaciones y muchos malestares, cuando adquiere dimensión masiva y simpatía multitudinaria, cuando forja posibilidades reales de éxito, se dice que marcha viento en popa: que las cosas van bien. Se llaman momentos de ascenso.

Pero cuando las cosas van bien para la causa, ésta se llena de logreros y de arrimados. Los disensos afloran; se intensifican los jaloneos entre corrientes y segmentos y las traiciones se ponen a la orden del día. Los embates de los adversarios crecen en virulencia y en vileza –echarán mano de todo recurso legítimo o ilegítimo para frenar el ascenso de quienes aspiran a conseguir reivindicaciones y realizar cambios– y las presiones para hacer descarrilar al movimiento, para dividirlo o, cuando menos, para confundirlo, se vuelven casi insoportables. Las reuniones se hacen ríspidas, proliferan en ellas las maniobras para imponer tal o cual posición, y la desconfianza entre compañeros tiende a sentar sus reales.

Es natural. El correlato de las ratas que abandonan las embarcaciones a punto de hundirse son las ratas que tratan de subirse al precio que sea a las que permanecen a flote y tienen perspectivas de llegar a buen puerto.

Si un movimiento empieza a cosechar éxitos, o cuando menos se aproxima a la cosecha, es porque ha conseguido generar consensos coyunturales y, a veces, hasta accidentales, entre individuos y grupos muy diversos: se convierte en un espacio de convivencia entre personas y conglomerados que en otras circunstancias actuarían en forma separada. En ese momento, las perspectivas de triunfo dependen de que la causa sepa priorizar los puntos en común por sobre las diferencias y gestionar acuerdos para sortear las segundas a fin de buscar la consecución de los primeros. Muchas veces hay que renegociar acuerdos que parecían ya tomados y que se desmoronan en forma súbita.

La proliferación de problemas internos y de golpes externos en las coyunturas de auge contrasta con el vértigo del ascenso y suele vivirse como una experiencia paradójica y amarga, como una premonición de derrota a las puertas del triunfo o, para decirlo en la metáfora de César Vallejo, como “las crepitaciones de algún pan que en la puerta del horno se nos quema”.

Depende del grado de conciencia de los sectores que conforman al movimiento que esa incomodidad pueda ser superada y que no se convierta en parálisis. Si se tiene lucidez acerca de los objetivos superiores, las confrontaciones y las adversidades pueden ser resueltas. Si hay claridad sobre lo que puede lograrse y lo que no, el éxito se vuelve una posibilidad real. Hay que saber distinguir los tiempos de la construcción a largo plazo de las circunstancias en las que es preciso pronunciar “ahora o nunca”.

Hay momentos en que se hace indispensable un acopio casi infinito de paciencia para dar fuerza y músculo a la impaciencia. Ninguna lucha social con perspectivas de éxito es un rosario de triunfos consecutivos y engarzados nada más por el entusiasmo. Se requiere, también de aptitud para sobreponerse a los golpes y a situaciones anticlimáticas.

Un movimiento social triunfante es una combinación entre una energía arrolladora y un delicado tejido de subconjuntos e intersecciones de convicciones, intereses, anhelos, afinidades y aversiones personales y grupales.

Cuando una gesta social vive momentos de ascenso es normal que se vea sometida a golpes externos que quieren ser contundentes y definitivos, y que proliferen en su seno los desacuerdos, las intrigas, las desconfianzas, las grillas y hasta las traiciones. De algún modo, esos inconvenientes amargos son señal de que las cosas van bien. Porque cuando van mal no pasa nada de nada.



Adición del 24 de junio:

Estimado Pedro:
 
Como siempre, leí con atención tu artículo "Momentos de ascenso" con el que tengo una discrepancia de fondo. Dices ahí que "Cuando una gesta social vive momentos de ascenso es normal que se vea sometida a golpes externos que quieren ser contundentes y definitivos", en lo que puedo estar de acuerdo. En lo que discrepo es en aquello de que en esos momentos "proliferen en su seno los desacuerdos, las intrigas, las desconfianzas, las grillas y hasta las traiciones". Decía el padre Hegel que los movimientos en ascenso tienden a la unidad, lo que es comprobable. Es en el descenso, en la derrota, donde se multiplican las bacterias de la dispersión, los enconos y las descalificaciones. Como sabes, la victoria tiene muchos padres, pero la derrota es huérfana. Observa cómo hasta dentro del PRD se han calmado las broncas en estas semanas. Si pierde el Peje volverán a las andadas y ahora sí creo que se dividirán. Pero si AMLO gana entonces hasta los sectores más oportunistas --los Chuchos y otros especímenes de esa ralea-- asistirán muy orondos al reparto de posiciones, como si las merecieran, y la gente decente del PRD tendrá que admitirlos porque los va a necesitar.
 
Ya sé que no tengo derecho a querer enmendarte la plana, pero te mando estas líneas como un pequeño homenaje a tu inteligencia, que suele dar textos muy buenos. Un abrazo.
 
Humberto Musacchio

Humberto:


Claro que tienes tienes todo el derecho del mundo a enmendarme la plana, especialmente, cuando te asiste la razón, como es ahora el caso. Formulé de manera pésima lo que quería decir: que los oportunismos proliferan en los movimientos ascendentes y que en tales circunstancias todo mundo quiere figurar. Te agradezco la corrección y la consigno ahora en la entrada del blog.

Afectuoso abrazo.

PM

18.6.12

#YoSoy132: corre escándalo


Desde los enjuages inmundos del Fobaproa, pasando por el Pemexgate, los negocios turbios de Marta Sahagún y de sus hijos y la desaparición, en el sexenio de Fox, de 75 mil millones de dólares producto de los sobreprecios petroleros, el enriquecimiento súbito de Arturo Montiel, hasta los contratos multimillonarios a favor de Repsol, la “Estela de Luz” y el derroche del equipo de Peña Nieto en la compra de votos, la derecha oligárquica está impregnada de escándalo. Muchos de esos episodios, más otros, debieran bastar, en un pleno estado de derecho, para llenar uno o dos reclusorios con funcionarios delincuentes. Con la cuarta parte de lo que se ha publicado del material de WikiLeaks sobre México habría sido suficiente, en un contexto de normalidad democrática, para inducir la caída del gobierno federal y de algunos estatales.

La infracción a la legalidad es una de las esencias de este régimen bipartidista instaurado a partir de los acuerdos PRI-PAN en el Colegio Electoral de 1988 para imponer a Carlos Salinas como ocupante espurio de la Presidencia. Si las revelaciones exasperantes y contundentes no han logrado, hasta ahora, romper la cáscara de la impunidad, ello se debe al triple blindaje de que se ha dotado el grupo gobernante. Éste domina, en efecto, los organismos de procuración e impartición de justicia, desde la facciosa PGR hasta la Tremenda Corte que distribuye exoneraciones entre pederastas, gobernadores asesinos y altos funcionarios involucrados en el homicidio doloso de bebés; el Legislativo, que sería la instancia capaz de someter a juicio político a los gobernantes, y el aparato mediático, sin el cual no hay caja de resonancia para que la sociedad conozca la trayectoria criminal de sus representantes reales o supuestos.

Tal blindaje no es sólo un instrumento defensivo, sino que se usa también como aparato de persecución de disidentes y opositores. En tiempos de Fox el máximo tribunal del país quería obligar a López Obrador a que pagara una indemnización fraudulenta a un puñado de logreros que reclamaban, con papeles falsificados, la propiedad del Paraje San Juan. Descubierta la trampa, se centró en hacerlo aparecer como rebelde ante la ley en el caso del Encino. Acto seguido, el Congreso lo desaforó, en uno de los procesos más turbios e injustos en la historia de la república.

Para entonces, el ejército mediático del régimen ya había realizado su tarea, presentando escenas –René Bejarano y Carlos Imaz recibiendo dinero de Carlos Ahumada, Gustavo Ponce apostando en Las Vegas– que podían ser indicativas de delito. López Obrador ordenó de inmediato al entonces procurador capitalino, Bernardo Bátiz, una investigación exhasutiva de los tres involucrados, en tanto que la PGR foxista se frotó las manos y empezó a preparar sus propias imputaciones. A Imaz no se le halló motivo para ser procesado. Bejarano enfrentó en el reclusorio un juicio en el que resultó exonerado de todos los cargos y Ponce aún se encuentra en prisión purgando una sentencia por lavado de dinero. El foxismo nunca pudo comprobar vinculación alguna del entonces jefe de gobierno con las actividades de los tres personajes, pero hasta la fecha algunos despistados siguen pensando que López Obrador era cómplice en el manejo de esos cientos de miles de pesos exhibidos por la televisión comercial.

En cambio, la misteriosa desaparición de 75 mil millones de dólares de las arcas públicas en el sexenio foxista –eso, sin contar con las raterías de su mujer y sus hijastros– no parece ocupar un sitio relevante en la conciencia de la sociedad. Algunos personeros del régimen han sido exhibidos en situaciones mucho más comprometedoras. Es el caso del “Niño Verde”, Jorge Emilio González Martínez, quien fue pillado en video cuando pedía dos millones de dólares a cambio de gestionar un permiso para la construcción de un hotel en Cancún. O el del ex gobernador poblano Mario Marín, de quien se conoce una conversación telefónica con el empresario Kamel Nacif en la que ambos conspiran para violar a una periodista y, presuntamente, para cometer actos de pederastia. Ambos gozan de completa impunidad. La diferencia entre unos y otros casos estriba en el manejo desigual con que opera el aparato mediático del régimen.

El videoescándalo es la táctica que la oligarquía gobernante emplea contra personas o grupos que puedan representar una amenaza para sus intereses y su perpetuación en el poder. La orquesta de los medios –electrónicos e impresos– busca producir, mediante fragmentos de realidad que podrían insinuar la comisión de un delito, juicios instantáneos y veredictos de culpabilidad. Así ocurrió con el supuesto “pase de charola” a favor de AMLO que resultó ser un montaje vacío e insustancial.

Ante el surgimiento de #YoSoy132, el régimen y su candidato han intentado algunas de sus tácticas clásicas para neutralizar al movimiento estudiantil y juvenil. Primero vinieron las descalificaciones y las amenazas veladas o no tanto, y el movimiento se fortaleció. Luego, el aparato priísta ha montado provocaciones violentas, pero con ello no ha logrado más que aumentar su descrédito y el repudio social creciente. En seguida se intentó infiltrar y dividir al movimiento: se inventó una supuesta disidencia, “#GeneracionMx”, que en menos de 24 horas había sido evidenciada como impostura. Antier, en Aguascalientes, el priísmo intentaba inflar con acarreados a un membrete denominado “#MéxicoCongruente” para hacer competencia a la organización estudiantil original. Hace unas horas los operadores de Peña Nieto sacaron del sombrero al tal Manuel Cossío (@McossioMX), una suerte de Carlos Ahumada contemporáneo, infiltrado en #YoSoy132 para obtener supuestas pruebas de que el movimiento era manejado por Morena y el entorno de López Obrador. Con grabaciones de audio obviamente editadas, el agente peñista consiguió presentar a Saúl Alvídrez (@SaulAlvidrezR) como una supuesta correa de transmisión entre la candidatura de AMLO y #YoSoy132. El evidente propósito de la manipulación es descalificar al movimiento estudiantil como un fenómeno artificial y tripulado por la izquierda. Escándalo servido.

Es recomendable confiar en la agudeza, la lucidez, la honestidad y la creatividad demostrada hasta ahora por l@s chav@s de #YoSoy132. El movimiento saldrá avante y fortalecido de este nuevo golpe en su contra y el enjuage acabará por revertirse contra Peña Nieto y su equipo, llevándolos a una nueva sima de descrédito y repudio social. En presencia de una sociedad lúcida la fuerza de la verdad se impone a las maquinaciones del poder. Será el caso.

14.6.12

Guido Zapata Fawkes



Un corresponsal extranjero dio por hecho que se trataba de una caracterización de Pancho Villa, pero los elementos de la indumentaria apuntan más bien a Emiliano Zapata. Da igual: el hecho es que se ha recogido el símbolo de un revolucionario mexicano –de cualquiera de ellos o, mejor, de ambos– y se le ha agregado un emblema adicional: el rostro caricaturizado de Guy Fawkes, el fundamentalista católico que a principios del siglo XVII trató de volar el Palacio de Westminster y que hasta hace muy poco era, o sigue siendo, considerado un canalla, hasta el punto que el 5 de noviembre, en la Gran Bretaña actual, se conmemora su fracaso con fuegos artificiales y postres tradicionales.

Vista con los ojos de la actualidad, la Conspiración de la Pólvora (1605) tiene un gran parecido con los atentados del 11 de septiembre de 2001, aunque la primera fracasó y los segundos lograron su objetivo. En ambos casos, un grupo de fanáticos religiosos querían demoler edificios que simbolizaban el poderío de un poder enemigo y opresor.

Los complotados ingleses pretendían hacer volar por los aires la sede del Parlamento para acabar con el gobierno protestante y restablecer la fidelidad a Roma en la corona británica. Para ello acumularon 36 barriles de pólvora en los sótanos del edificio, tarea que fue coordinada por Fawkes, que era, de entre los conjurados, quien tenía experiencia militar: la había adquirido peleando contra los protestantes bajo las órdenes de la corona española, y por eso se hacía llamar Guido, en español. La conspiración fue descubierta y la mayor parte de los participantes –Fawkes incluido– fueron ejecutados a la brevedad y sus cuerpos fueron descuartizados y exhibidos al morbo de la plebe.

A principios de 1993 una célula integrista estrechamente relacionada con Al Qaeda (aunque se ha dicho que fueron manipulados por el FBI, cuyos directivos necesitaban un preteto para impulsar la aprobación de una ley antiterrorista) hizo estallar un camión cargado con 680 kilos de explosivos que había sido colocado en el estacionamiento subterráneo de las Torres Gemelas, en Nueva York. El propósito era destruir los cimientos de la Torre Norte para hacerla caer sobre la Torre Sur. En esa ocasión no lo lograron, pero ocho años más tarde los dos magnos edificios se colapsaron tras el impacto en sus estructuras de sendos aviones comerciales repletos de pasajeros. Según la versión oficial, a Osama Bin Laden le llegó el turno de ser descuartizado el 2 de mayo de 2011, cuando estaba por cumplirse una década de los atentados.

En 1840 William Harrison Ainsworth  publicó la novela de folletón Guy Fawkes, la cual, como ocurre con otras obras de mala calidad literaria, se volvió un best seller. pero fue la historieta V for Vendetta (“V de Venganza”), publicada en Estados Unidos entre 1982 y 1989, escrita por Alan Moore e ilustrado por David Lloyd, y que pronto se volvió “de culto”, la que operó la conversión del terrorista histórico en un disidente anónimo que lucha contra un gobierno fascista en una Inglaterra del futuro cercano. La adaptación al cine de 2005 culminó la metamorfosis hasta hacer de Fawkes un héroe entrañable.

Tres años más tarde, en el marco de la consolidación del ciberactivismo y del surgimiento de Anonymous, la máscara devino emblema de las rebeldías modernas. De la película y de las redes, el rostro caricaturizado pasó a los movimientos de Indignados (España), de Occupy (Estados Unidos), a las revueltas árabes, al movimiento estudiantil chileno y a las marchas de #YoSoy132 en México. Están por llegar las imágenes de manifestantes moscovitas que reclaman la salida de Putin del poder, ataviados con esa máscara. El propio Julian Assange ha ocultado su rostro bajo ese emblema y muchos miles de Fawkes saldrán a protestar si Inglaterra llega a cometer contra él la suprema injusticia de extraditarlo a Suecia por delitos sexuales inventados.


Por supuesto, la adopción del símbolo por las rebeldías internacionales contemporáneas no implica en forma alguna la reivindicación de los conspiradores católicos del siglo XVII, sino la del anónimo “V”, del cómic de Moore-Lloyd, combatiente de la libertad ante un régimen opresor y totalitario. Una enseñanza de la posmodernidad es que los emblemas de lucha no necesariamente provienen de la historia: pueden, por qué no, recuperarse de la historieta.

¿Y Zapata? Bueno, Zapata –cuyas generales no es necesario repetir, y quien, hasta nuevo aviso, no tiene nada que ver con Fawkes– también ha estado muy activo en estos años, y no sólo en México. Se le ha visto en encuentros altermundistas; se le busca como fuente de inspiración en las poblaciones rurales ofendidas, en los asentamientos abandonados, en las movilizaciones en defensa de la libertad, del salario y de la tierra. Zapata vive porque no hay nada más moderno que lo ancestral, porque no hay forma más eficaz de incidir en el mundo que la gesta local y porque nada es más poderoso que la impotencia de los desposeídos. La consigna que lo invoca empieza a una sola voz, como una especie de lamento espectral y lejano que crece, se multiplica en las gargantas de los presentes y estalla en un ritmo furibundo y festivo.

La hibridación de los dos símbolos en las calles rebeldes y festivas del México contemporáneo es parte de una corriente más bien mundial. Si los manifestantes árabes enmarcan los trazos de ese rostro sonriente con una kufiyya palestina –otro emblema entrañable– por qué no podrían tocarlo, los mexicanos, con un sombrero zapatista.

“Hacemos un llamado a todos los oprimidos a unirnos en una misma a lucha por la libertad, por la justicia, por los sueños que compartimos y por el futuro que merecemos”, se asienta en el Manifiesto #YoSoy132 (29/05/2012) y ante ese aserto nadie puede llamarse a engaño: con sombrero de Zapata, con máscara de Fawkes o con pañuelo palestino, o sin ninguno de esos accesorios, #YoSoy132 es, por derecho propio, parte de esa gran rebelión ciudadana que recorre el mundo neoliberal y que clama por limpiar toda la indecencia acumulada en la vida pública.

A diferencia de lo ocurrido en Estados Unidos y en España, el movimiento mexicano ha percibido con nitidez la necesidad de asumir a plenitud la dimensión política de los ciudadanos y de empezar a contrarrestar la despolitización atomizante y desintegradora inducida por el capital, sus medios y sus propagandistas. Así sea.





12.6.12

Estampas de un 10 de junio


10 de junio de 1971

En algunos pasajes, los colores del documental son inesperadamente nítidos. O será que Youtube contagió la frescura a los viejos carretes (¿16? ¿Súper 8?) en los que se registró la infamia del halconazo. De no ser por los vehículos que se observan en el fondo de las escenas y por la ropa y por los uniformes y el equipo de los granaderos, los muchachos que marchan con temor y esperanza en la mirada, y las brutales agresiones de que fueron víctimas momentos más tarde, habrían podido ser videograbados ayer. Hubo cerca de 120 muertos, dicen, pero en aquel México de Echeverría, como en este México de Calderón, no había forma precisa de contar a los muertos. Los esbirros del régimen priísta irrumpieron en hospitales y remataron allí a varios estudiantes heridos.

Pero no. La sordidez del ataque de hace 41 años contra los estudiantes contrasta sobremanera con lo que ocurre hoy. Los estudiantes contemporáneos –flanqueados, alentados y admirados por los estudiantes de aquel entonces, por los de generaciones intermedias y por quienes nunca pudieron serlo–, marchan en sus ciudades y por sus calles y exigen la democracia efectiva que el grupo en el poder le ha escamoteado al país. Este domingo la demanda se multiplicó en decenas de ciudades, y en los ojos había esperanza, pero ya no rastros de temor. Salvo por escaramuzas aisladas y provocaciones de poca monta que protagonizan sus simpatizantes y que ordenan sus operadores, acaso ignorantes del daño que causan a su jefe, el heredero del tricolor no consigue intimidar, o bien el miedo le resulta contraproducente: ante la posibilidad de una restauración priísta, muchos ciudadanos han respondido al llamado de los jóvenes y se han volcado a las calles para demandar que se desactive uno de los mecanismos fundamentales de la hasta ahora perpetuidad antidemocrática: la suplantación de la voluntad popular ya no por el índice presidencial, sino por el pulgar televisivo.

El movimiento #YoSoy132 nació la noche del 10 de mayo, en el Zócalo, durante el concierto de Paul McCartney, cuando unos priístas incautos agitaron un trapo con propaganda de Peña Nieto frente al toro bravo de la multitud; la mañana siguiente el candidato del régimen fue repudiado en la Ibero; dos días más tarde, ante las amenazas y las descalificaciones priístas, el movimiento se bautizó a sí mismo y ayer, lunes, llegó a su primer mes de vida. En ese lapso ha logrado muchísimo: arrinconó a una candidatura que a ojos de muchos parecía invencible, obligó al duopolio televisivo a abrir espacios –así fuera en una medida de control de daños– y a transmitir el encuentro entre candidatos presidenciales en los canales de mayor cobertura. Además, se dotó a sí mismo de demandas claras, realizó asambleas bien aceitadas, se ha mantenido inmune a los intentos de manipulación y ha conseguido hacerse de una marcada simpatía en el grueso de la población.

10 de junio de 2012

Por la noche, el llamado debate acaparó la atención social. Mucha de ella se ubicó en el Zócalo capitalino y en otros espacios públicos para seguir la presentación televisiva de los candidatos. Pocas sorpresas hubo en la pantalla: cero debate en materia de propuestas, ataques personales al resto a cargo de Josefina Vázquez Mota –ella misma confirmó de esa manera su consolidación en el tercer sitio– y un Felipe Calderón tocado por la soledad y el abandono que optó por meterse al debate por la puerta de Twitter.

López Obrador transmite mayor serenidad y solidez en sus spots que desde Guadalajara. Más intimida Peña Nieto en los suyos que en el antidebate soso y aburrido de anoche. Vázquez Mota comunica mejor su desolación y su vacío cuando no está rodeada por sus rivales ni transmitida en vivo.

Una de las paradojas del día es que la televisión privada abrió sus cámaras al encuentro realizado en la Expo Guadalajara justo cuando la señal televisiva dejó de ser indispensable. Lo más importante del cotejo entre aspirantes no fue lo que se dijo en él, sino la atención y los espacios que obtuvo, gracias en primer lugar al movimiento #YoSoy132. El domingo, millones de ciudadanos querían ver un contenido específico en la tele, y lo lograron. Tal vez sus movilizaciones hayan sido más relevantes, para la elección próxima, que lo que vieron en las pantallas. Acaso lo que ocurre en las calles empieza a ser más definitorio que lo que sucede ante las cámaras. Parece ser que el poderío de los sets televisivos se encuentra en declinación, que la vida esté en otra parte y que el 10 de junio no se olvida.

11.6.12

Tropiezo del metiche


No se pudo aguantar: Felipe Calderón está chípil porque ya nadie le hace caso, necesita llamar la atención a como dé lugar, y se metió al debate entre aspirantes presidenciales por la puerta de atrás, como acostumbra. En esta ocasión, la llave de la puerta trasera fue un tuit para desmentir el propósito de Andrés Manuel López Obrador de ahorrar 300 mil millones de pesos mediante un severo recorte a los ingresos de los altos funcionarios gubernamentales. Incontinente, pretendió enmendar la plana al tabasqueño:


Según sus propias cifras, Calderón miente. El 3 de diciembre de 2006, cuando fue impuesto en la Presidencia por las cúpulas empresariales y por la embajada de Washington, el usurpador saliente implantó un remedo del programa de austeridad de su contrincante: “se bajó el sueldo en 10 por ciento y decretó la misma medida para los secretarios de Estado, subsecretarios, oficiales mayores y titulares de unidad”; con ello, dijo el mismo Calderón, se lograría un ahorro por 25 mil 500 millones de pesos. La suma la confirmó el propio sedicente constitucional un año más tarde. Desde ese entonces se le dijo que mejor haría en plagiar bien y completo, reducir esos salarios en 50 por ciento –que era, y sigue siendo, la propuesta de López Obrador– y ahorrarle al erario 125 mil millones de pesos. Se hablaba únicamente de salarios, pero si se incluye el total de percepciones de esa casta dorada de servidores públicos y se actualiza las cantidades a 2012, la magnitud mencionada por Andrés Manuel (cientos de miles de millones) adquiere sentido.

De lo perdido, lo que aparezca. Incluso con sus mentiras, Calderón admite de manera implícita que las finanzas nacionales pierden mil millones de pesos anuales en el exceso remunerativo a la pandilla de funcionarios que integran su desgobierno. Si sus números fueran ciertos –que no lo son, como está demostrado– bien haría en rebajar 50 por ciento los salarios de su camarilla de aquí al 1 de diciembre y con ello el país se ahorraría 500 millones de pesos que buena falta hacen para educación y salud. No lo hará, por supuesto.

De todos modos, cuando comparezca ante un tribunal, se descubrirá que sus pillerías son infinitamente mayores que eso. Ya lo verán.

8.6.12

La Paloma juarista, actualizada





Música: Sonósfera
Adaptación: Pedro Miguel


El año sesenta y cuatro válgame Dios
Estábamos en la guerra de intervención
La danza de la paloma hacía furor
En medio de los desastres de la nación


Maximiliano con todos sus traidores
Se creían invencibles los invasores
El presidente Juárez y sus patriotas
No se desanimaban con las derrotas


Se vino el invasor
Por toda la nación
ay, destruyendo nuestros hogares,
sin tener compasión.


En el año 2012 así ocurrió:
estábamos en la guerra de Calderón.
A la nación ensangrentaba el usurpador
y el hambre y el desempleo daban pavor.


De blanquiazules cuídate, y del priísmo,
mira que quieren darte más de lo mismo
Cuánta falta nos hace que un hombre austero
gobierne por un cambio que es verdadero.


No te quiebres país,
ven conmigo a votar,
ay, que de la oligarquía pronto
te vas a liberar.


Ay, palomita
de ayer y hoy,
contra la guerra
y la corrupción.


Vuela, paloma
que en unos días
nos volveremos
la mayoría.


Estamos hartos de sumisiones
ante el dictado de otras naciones.
Que no queremos pobreza y guerra,
ni más cabezas rodar por tierra.

La "Morena" de AMLO



Con todo nuestro apoyo para un movimiento auténtico y urgente!
~ AMLO 2012 ~
Video grabado en apoyo a la marcha de artistas independientes realizada el domingo 3 de junio de 2012 en la delegación Coyoacán.
Música: Sonósfera
Letra: Pedro Miguel
_______________

Vas caminando, Morena,
vas caminando feliz
y en tu mirada serena
se refleja mi país.
Se refleja mi país,
por eso vales la pena.

Ay Morena, mi Morena
novia de la población,
mira que pronto se estrena
tu proyecto de nación.

Morena, yo vi un destello
al primer golpe de vista
porque te adornas el cuello
con un águila juarista,
con un águila juarista
que es un símbolo muy bello.

Eres, Morena, el futuro
con salud y educación,
con un trabajo seguro,
con una justa pensión,
con una justa pensión
al ciudadano maduro.

Tienes corazón urbano,
tienes corazón rural,
tomada vas de la mano
del campo y de la ciudad.

Morena, me vanaglorio
pues eres un movimiento
que recorre el territorio
de Sonora al Sotavento,
de Sonora al Sotavento,
con futuro promisorio.

Ay, Morena, Morenita,
de belleza sin igual
andando vas derechita
a Palacio Nacional
en Palacio Nacional
la nación te necesita.

Vamos cambiando, Morena,
vamos cambiando al país,
que esta circunstancia es buena
para una nación feliz.

Morena, me vanaglorio
pues eres un movimiento
que recorre el territorio
de Sonora al Sotavento,
de Sonora al Sotavento,
con futuro promisorio.

7.6.12

El comisario se desvanece


Hace unos años se presentó una exposición sobre algunos de los más redomados fotomontajes de la era estalinista. En ella se exhibió imágenes de la colección David King, de Londres, en la que los abuelos soviéticos del Photoshop hicieron desaparecer de una foto al comisario Nikolai Ivánovich Yezhov, quien fue removido de su cargo poco después de ser fotografiado al lado de Stalin a orillas del Volga. Yezhov era un canalla característico del poder soviético de los años treinta y cuarenta: como titular de Asuntos Interiores, orquestó las grandes purgas entre 1934 y 1936, ordenó el arresto y el confinamiento de millón y medio de personas, de las que 700 mil fueron ejecutadas.

Inquieto por el enorme poder que había adquirido aquel verdugo, y ansioso por limpiar en alguna medida su propia imagen, Stalin inició en 1938 una maniobra perversa para deshacerse de él: lo nombró comisario de Transporte Marítimo y Fluvial, con lo que Yezhkov descuidó su otra tarea. Luego, su sucesor en el cargo, Lavrenti Beria, le aplicó la metodología que el propio Yezhkov había puesto a punto: tras ser arrestado, en abril de 1939, y acusado de espionaje a favor de las potencias enemigas, de preparar un golpe de estado, de varios asesinatos y de sodomía, fue sometido a tortura. El otrora poderoso comisario aceptó rápidamente todos los cargos que se le imputaban. Fue fusilado en secreto el 1 de febrero de 1940. Se incineró su cadáver y las cenizas fueron arrojadas a la fosa común del cementerio de Donskoi, en la capital rusa.


El 22 de abril de 1937, Stalin visitó las obras del canal Moscú-Volga y se hizo retratar allí con algunos de sus secuaces: Kliment Voroshílov, Viacheslav Mólotov y Yezhkov. Tras la caída en desgracia del último, propagandistas anónimos lo borraron de la foto por medio del pincel de aire y obtuvieron una composición convincente en la que los cuatro personajes originales quedaban reducidos a tres.

Algo similar se hizo con una imagen fotográfica de 1919 en la que podía verse a Lenin y a Trotski en la celebración del segundo aniversario de la Revolución Rusa, en la Plaza Roja moscovita. Los historiadores estalinistas recibieron la orden de extirpar todo vestigio del nombre, la imagen y la memoria del segundo de los documentos soviéticos. La instrucción era relatívamente fácil de realizar en los textos, pero no en las fotos. La segunda tarea fue confiada a un ejército de retocadores que, armados de pincel, lápiz, borrador y aerógrafo, eliminaron todo vestigio de Trotsky (y de otros líderes de la Revolución Rusa) de la iconografía oficial. Reducida al retoque de imperfecciones y a la acentuación de rasgos, la práctica se mantuvo hasta décadas después de finalizado el horror estalinista. En marzo de 1985, las primeras fotos de Mijail Gorbachov que las autoridades soviéticas distribuyeron a los medios presentaban al flamante secretario general del Partido Comunista sin su característica mancha roja en la frente.



Usos y costumbres de Goebbels

Los nazis concedían a la propaganda y a la difamación de sus adversarios una importancia crucial. Indicativo de ello es el favoritismo de Adolf Hitler para con Joseph Goebbels, su ministro de Propaganda y sucesor por unas horas en el cargo de canciller de Alemania. Goebbels decía que “una mentira mil veces repetida se transforma en verdad”. Aunque con esa frase hacía referencia a las falsedades que según él propalaban los judíos, el hecho es que puso en práctica el principio como uno de los ejes principales del aparato propagandístico nazi.

La propaganda coordinada por Goebbels fue dirigida, prioritariamente, a la fabricación de “enemigos extranjeros” y a difundir la existencia de una “subversión judía”. “Los judíos eran representados como personas con dientes torcidos, uñas de animales, con saliva cayendo de los labios y miradas codiciosas, que seducían a una multitud de chicas jóvenes rubias”.

Dice la Enciclopedia del Holocausto:  “Durante periodos que precedían la adopción de legislación o medidas ejecutivas contra los judíos, las campañas de propaganda creaban un ambiente tolerante de la violencia contra judíos, en particular en 1935 (antes de las leyes raciales de Nuremberg de septiembre) y en 1938 (antes del aluvión de legislación económica antisemita que siguió la noche de los cristales rotos). La propaganda también fomentaba la pasividad y la aceptación de las medidas propuestas contra los judíos, porque éstas aparecían representando al gobierno nazi como interviniendo y 'restaurando el orden'”.
Ya en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, Goebbels realizó uno de sus operativos propagandísticos más exitosos: para disipar las crecientes sospechas de que el Tercer Reich practicaba el exterminio en masa de hebreos, invitó a una delegación de la Cruz Roja a visitar el campo de concentración de Theresienstadt, que era un punto de tránsito hacia los campos de exterminio. En el sitio fueron instaladas tiendas y cafés y se montó un espectáculo de ópera al que asistieron todos los internos. El engaño tuvo tal éxito que se decidió rodar una película que mostrara al mundo lo bien que el régimen nazi trataba a los judíos. Una vez terminada la cinta, su director y los integrantes del reparto fueron capturados y deportados a Auschwitz, en donde hallaron la muerte.

Entre los principios propagandísticos formulados y aplicados por Goebbels se encuentran el de “simplificación y del enemigo único” (adoptar una única idea, un único Símbolo; Individualizar al adversario en un único enemigo), el de “transposición” (cargar sobre el adversario los propios errores o defectos; “si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”); el de “exageración y desfiguración” (convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave), el de “vulgarización” (toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida; cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar); el de “orquestación” (la propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto, sin fisuras ni dudas); el de “renovación” (emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa; las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones); el de “verosimilitud” (construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias) y el de “silenciación” (Acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen al adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines).





6.6.12

Goebbels puro



Más o menos todo en este video –y en otros semejantes producidos por el PRI y por el PAN– es mentira, salvo que se apellida López Obrador, que gobernó el DF y que pidió el recuento voto por voto en 2006.



No hay niño golpeado ni hermano asesinado ni 7 de promedio ni pérdidas económicas por un plantón en el Zócalo ni tomas de pozos petroleros (y mucho menos “pozos incendiados” como dijo Fox hace unos días: fueron bloqueos de caminos) ni pérdidas derivadas ni violencia en la marcha de 1994 ni delito por parte de Bejarano (a la postre, fue exonerado por ambas procuradurías). Nico fue jefe de seguridad, no chofer (aunque se encargara de manejar el Tsuru). Tras la expropiación de El Encino no hubo allí violación de amparo ni hubo transa u ocultación de información en las obras viales y en ellas participaron decenas de entidades públicas y privadas, incluida la UNAM.

El pasado 21 de mayo, en Tlatelolco, López Obrador no se manifestó por la vía armada sino en contra de ella. AMLO no perdió la elección de 2006. No hubo negocios quebrados ni pérdidas de empleos por el plantón de Reforma. Lo que sí hubo, tras la consumación del fraude electoral de ese año, fueron 60 mil muertos, 20 millones más de personas en situación de pobreza alimentaria, 8 millones de desempleados, robos al erario por decenas de miles de millones de dólares, cogobierno de facto con Elba Esther Gordillo e impunidad para Mario Mario Marín, Ulises Ruiz, Fidel Herrera, Eduardo Bours y otros priístas distinguidos.

Errores de cálculo



A menos de cuatro semanas para la elección presidencial, se desvanecieron los supuestos sobre los que se había diseñado la estrategia del PRI, que en los comicios federales anteriores (2009) emergió como la mayor fuerza electoral del país. El principal de ellos era que en este 2012 la disputa presidencial podría plantearse como un referéndum en torno a la docena trágica del panismo. El segundo, que Acción Nacional no podría salir con bien de esa prueba, habida cuenta de los saldos de catástrofe de eso que el lapsus de alguien convirtió en “Vicente Calderón”: desde la renuncia del guanajuatense a encabezar una transición democrática hasta la masacre provocada por las estrategias fallidas o perversas del michoacano, pasando por la galopante corrupción en las administraciones de ambos y el manejo económico decepcionante, por decirlo suave, en el lapso 2001-2012. El tercero, que el Revolucionario Institucional estaba lo suficientemente bien posicionado para cosechar los frutos del desencanto, tanto por la persistencia de sus aparatos corporativos en los ámbitos estatales –la madura ingeniería de la compra y coacción del voto– como por su alianza restaurada con las aplanadoras mediáticas de siempre, las mismas que se encargaron de fabricar un candidato con los mismos instrumentos publicitarios con los que se lanza un nuevo producto al mercado. Por añadidura, el priísmo calculaba (cuarto supuesto) que las izquierdas electorales no serían capaces de abandonar la zona de escasa visibilidad a la que fueron confinadas después del fraude electoral de 2006 y que no podrían, en consecuencia, ir más allá de su voto duro ni obtener beneficio electoral alguno del referéndum antipanista.

El PRI esperaba aplicar su estrategia en un entorno social desarticulado y atomizado, formado por individuos asqueados de la política y preocupados en lo fundamental por sobrevivir o, en el mejor de los casos, por construir perspectivas de certidumbre o de éxito personal, así fuera en medio de un país que naufraga. Contaba, pues, con la destrucción del tejido social causada por un cuarto de siglo de neoliberalismo gobernante, el descrédito de lo colectivo y la resignada aceptación del individualismo conformista que se aferra con las uñas a unas reglas del juego presentadas como las únicas posibles. Basado en ese cálculo, diseñó una campaña muy parecida, en el fondo, a la publicidad de las compañías de seguros: te vendo tranquilidad, confianza, solidez, estabilidad, certezas, salas de estar con chimenea y ventanas que dan a un jardín con pasto muy verde, rostros sonrientes y felices, familias armónicas.

Lo que el PRI no tomó en cuenta es que el referéndum que perdió el PAN ocurrió hace seis años, en 2006 (por eso, es inexacto afirmar que la campaña de la aspirante presidencial panista “se cayó”: es que, simplemente, nunca “levantó”), y que lo que ahora se decide es la aceptación o el rechazo del PRIAN en su conjunto. El ánimo social no va a someter a referéndum a seis o doce años de desgobierno, sino a tres décadas de declive nacional sostenido, y ante ello, la campaña priísta en curso es tan improcedente e inverosímil como si en Estados Unidos el Partido Republicano hiciera campaña con consignas pacifistas.

Sería injusto, sin embargo, atribuir únicamente al tricolor la imprevisión y el fallo de cálculo. La verdad es que ninguna de las fuerzas políticas con registro fue capaz de prever la emergencia de #YoSoy132 ni la rápida e insospechada generalización de principios y reclamos que han sido sembrados desde hace mucho tiempo por las izquierdas que incursionaron en el escenario electoral, por los zapatistas de Chiapas, por el movimiento lopezobradorista, por la resistencia de los trabajadores electricistas, por las movilizaciones magisteriales, por los comuneros de Atenco, por los deudos de los mineros de Pasta de Conchos, de los niños muertos en la Guardería ABC, de las víctimas inocentes de la guerra de Calderón.

Las crecientes movilizaciones sociales de última hora, representadas en los 9 caracteres de #YoSoy132, no piden el sufragio por López Obrador sino que exigen las condiciones para emitir un voto libre, informado, consciente y efectivo. Si esas condiciones se logran, el 1 de julio la ciudadanía habrá de decidir entre seguir en el modelo de país implantado desde los años ochenta del siglo pasado o llevar a la nación por un nuevo camino. Ese es el verdadero sentido del referéndum que se avecina.

5.6.12

El país no aguanta otra
elección sin certeza



Estamos en la antesala del cambio. Hay razones para el optimismo. El pueblo mexicano está tomando conciencia de que la continuación del autoritarismo, los privilegios y la corrupción sólo conducen al precipicio. Una manifestación clara de este nuevo estado de entusiasmo y esperanza es la movilización, crítica y fresca, de los jóvenes frente al proyecto restaurador del viejo régimen que impulsan los poderes fácticos, encabezados por el duopolio televisivo. Saludamos el movimiento vigoroso y libre de los jóvenes. Es de gran importancia su contribución al cambio democrático de México.
Deficiencias y omisiones del IFE
Sin embargo, hay también razones para el pesimismo. Persisten malas prácticas que enturbian el proceso electoral y, ante ellas, tal y como ocurrió en las elecciones presidenciales de 2006, el Instituto Federal Electoral (IFE) elude su obligación constitucional de garantizar la celebración de elecciones auténticas y libres. Una vez más, las campañas electorales se desarrollan en un contexto de ilegalidad e inequidad que pone en duda la legitimidad del proceso en su conjunto. Advertimos algunas omisiones importantes del IFE:
            1. No ha intervenido con oportunidad y efectividad frente al evidente dispendio y muy probable rebase del tope de gastos de campaña del candidato del PRI, Enrique Peña Nieto.
            2. No ha tomado acción alguna para inhibir, controlar o castigar el operativo de compra y coacción del voto que ya se ha iniciado por todo el país.
            3. Se rehúsa a promover más de dos debates presidenciales y se niega a solicitar a la Secretaría de Gobernación la transmisión de los debates presidenciales por cadena nacional.
            4. Ha sido complaciente con las principales televisoras del país al permitir, durante años, su abierto respaldo hacia el candidato presidencial del PRI y al negarse a realizar una valoración objetiva y rigurosa de la persistente parcialidad en la cobertura de las campañas en radio y televisión.
            Por lo tanto, exigimos al IFE:
            1. Publicar, antes de la jornada electoral del 1° de julio, los informes preliminares de los partidos políticos así como las estimaciones del IFE de los gastos de cada candidatura presidencial.
            2. Formar inmediatamente una comisión especial del Consejo General para recibir informes y denuncias sobre compra y coacción del voto y actuar en consecuencia.
            3. Que su Comisión Temporal de Debates tome medidas inmediatas para auspiciar la celebración de debates presidenciales adicionales.
4. Asegurar la total equidad e imparcialidad en la cobertura de las campañas electorales por los medios de comunicación electrónica.
5. Resguardar el sistema de cómputo en su conjunto contra posibles interferencias. Garantizar que su sistema de cómputo sea totalmente confiable. Aprovechar las oportunidades de mejora que señaló el propio Comité Técnico Asesor del PREP, en el Informe final entregado al IFE en agosto de 2006, donde propuso: a) Hacer público “el software que se utilizará” y b) constituir un “Comité Especial que audite el PREP” y asegure su confiabilidad. Asimismo, garantizar el acceso ciudadano a los datos en tiempo real y que se incluyan, en las bases de datos del PREP y del Conteo Distrital, los datos sobre boletas recibidas y sobrantes, ciudadanos registrados para votar, votos emitidos totales y otros similares, que resultan imprescindibles para la verificación ciudadana de la consistencia de los resultados. Estas medidas, que pueden reducir drásticamente los riesgos de fraude, deben implementarlas el IFE de inmediato.
Las encuestas y los medios
La elección presidencial no está decidida todavía. Depende de quiénes y cuántos salgamos a votar el 1° de julio. Medios masivos de comunicación y encuestadoras, ligados ambos a grupos de poder con inocultables intereses partidistas, han utilizado la publicación de encuestas, posiblemente amañadas, para tratar de convencer al electorado de que ya hay un “ganador” indiscutible, y para sembrar la desesperanza entre quienes desean una transformación profunda. Todo ello enmascarado en una supuesta “verdad técnica”, cuyas debilidades y falta de objetividad sólo se aprecian al analizar su diseño muestral y sus cuestionarios.
            El despertar ciudadano, detonado por los jóvenes, ha exhibido el fracaso de esta estrategia en favor del candidato del PRI. Los medios se han visto forzados a reconocer que la burbuja de Peña Nieto se desinfla.
            Aunque las encuestas pueden proporcionar información valiosa para la población, hoy se han convertido en instrumentos propagandísticos. La influencia del dinero en las elecciones, que antes se hacía sentir en la publicidad pagada por particulares (ahora prohibida) se está transfiriendo a la contratación de encuestas. El IFE debe auditar de manera integral las encuestas que se hacen públicas y, en su caso, sancionar a las partes responsables de las irregularidades encontradas. Las encuestas en época de elecciones deben ser reguladas, a fin de evitar el contubernio de encuestadoras y poderosos medios de comunicación, garantizando que su calidad e imparcialidad sean supervisadas por entidades académicas reconocidas.
Todos a votar y cuidar los votos
Llamamos a todos los mexicanos a participar con su voto el próximo 1° de julio. Está en juego el destino del país. Con nuestro voto conciente podremos definir un modelo económico que erradique la pobreza y reduzca la desigualdad, así como una política pública que combata la violencia y la inseguridad. En suma, salgamos a votar por un México en que impere la democracia y primen los valores colectivos sobre beneficios y privilegios particulares.
            Los ciudadanos honrados tenemos una segunda tarea importante: vigilar el buen desempeño del proceso electoral. El país no aguantaría otros comicios manchados por el fraude. Para evitarlo se requiere la participación activa de los ciudadanos, la vigilancia de las casillas cuidando la integridad de los datos, y el repudio cívico a los defraudadores. Invitamos a los defensores de la democracia a organizarse para combatir, enérgica y pacíficamente, el mapachismo electoral en todas sus formas.
¡La elección presidencial no está decidida todavía! Salgamos a votar y cuidemos que las elecciones sean libres, equitativas y limpias.
Miembros del grupo “En Defensa del Sufragio Efectivo y Libre”: Araceli Damián, Armando Bartra, Carlos Payán, Consuelo Sánchez, Enrique Dussel, Epigmenio Ibarra, Eréndira Sandoval, Héctor Díaz-Polanco, Jesús Cantú, John Ackerman, John Saxe-Fernández, Julio Boltvinik, Lorenzo Meyer, Luciano Concheiro, Luis Mochán, Pedro Miguel, Víctor Flores Olea, Víctor Romero Rochín
Miembros del “Observatorio Universitario Electoral”: Agustín Porras, Brígida García, Etelberto Ortíz, Gustavo Garza, Juan Reyes Campillo, Marisela Connelly (Presidenta Asociación de Académicos Daniel Cosío Villegas), Martha Schteingart, Susana Lerner.


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