31.10.13

De las ausencias


Se ausentaron de sus vidas para habitar las nuestras. Se transformaron. Están escondidos. Se asoman por cada rendija del pensamiento. Con los pies hundidos en el pasado invulnerable, se desgarran las yemas y los nudillos para romper la cáscara del presente. Nos llaman por nuestros nombres y nos susurran advertencias, imprecaciones, máximas, frases de cariño. El empecinado retorno no es cosa de ánimas en pena sino de sonidos, olores y voces que siguen sembrados en nosotros por más que se hayan destruido hasta el polvo los cuerpos que los emitieron: así ocurre con las estrellas extinguidas hace millones de años y cuya luz temblorosa y sutil sigue, sin embargo, llegando a este planeta para que la gente marinera se guíe en su tránsito. Será que el instinto de supervivencia sigue vagando por ahí incluso cuando ha fallado en su encomienda máxima, que es la de preservar al organismo que le da motivo.

* * *

Estas noches que siguen son propicias para contar la historia de una comunidad a cuyo cabildo llegó una oferta formidable: una empresa minera había descubierto, con aparatos de alta escuela, un importante yacimiento de oro justo en el sitio en el que se asentaba el pueblo. Para explotar la veta habría que tirar unas pocas casas. La empresa ya había obtenido las autorizaciones gubernamentales y, en rigor, no estaba obligada a negociar con la comunidad. Bien podía esperar a que unos decretos expropiatorios pusieran en sus manos, por razones de utilidad pública, los terrenos bajo los cuales dormía el oro. Pero la gerencia de la corporación no quería confrontaciones y tenía en cartera varios ofrecimientos para llevar la fiesta en paz con los pobladores: durante las cuatro décadas de explotación que estipulaba el convenio les entregaría un gramo de cada cien que se extrajera del metal precioso y una generosa renta anual por las hectáreas que habrían de ser hendidas por los trascabos, además de la remodelación de la escuela, la construcción de un dispensario médico, trabajo para cien oriundos de la localidad y para 20 lugareñas.

* * *

Tal vez esa persistencia, esa insistencia en seguir siendo parte de los vivos, sea prueba fiel de que siguen queriéndonos y odiándonos. No: es más bien al revés; somos nosotros los que mantenemos el puente afectivo, el cordón umbilical invertido de los que parten de este mundo. Así cobran sentido expresiones como “murieron para vivir” o “están presentes”; para explicarlas no es necesario excavar en el Más Allá, sacarar del armario el espiritismo polvoriento, hurgar en los círculos del Infierno, fatigar las parcelas del Reino de Dios, remar en las aguas de la Estigia o del Tlalocan o seguir a las hormigas hasta las profundidades de Xibalbá.

* * *

Previa consulta con sus representados, los miembros del ayuntamiento firmaron, por unanimidad, el acuerdo que la empresa proponía. Días más tarde, al revisar los planos anexos al documento, una anciana del lugar cayó en la cuenta de que entre los terrenos cedidos a la corporación minera se encontraba el cementerio. Dio cuenta de su preocupante hallazgo a los vecinos, éstos se alarmaron y fueron en masa a la barraca provisional que la empresa ya había edificado a orillas del pueblo. Allí un empleado les garantizó que trasladaría la preocupación por el camposanto al gerente regional, que éste visitaría la localidad en unas semanas más y que entre todos verían la forma de resolver aquel complicado asunto.

* * *

Viven entre sueños rotos; se sientan en muebles vendidos o regalados hace tiempo; transitan por los proyectos cancelados y duermen en las casas demolidas en las que nuestros bisabuelos engendraron a nuestros abuelos en cópulas púdicas y tangenciales; leen y releen las cartas que no nos hemos atrevido a tirar, viajan por trayectos que se quedaron en el tintero y se entrometen en amores desvencijados por el paso del tiempo para darnos consejos que ya no vienen al caso. 

* * *

La comunidad vivió durante un par de meses en la zozobra y en el remordimiento por haber pactado, así fuera sin saberlo, el exterminio de los difuntos. La calma regresó de mano del gerente regional, quien al cabo de ese lapso se apersonó en  el pueblo y explicó, ante una asamblea de  habitantes, que el cementerio no sería destruido. Presentó un plan para trasladar el camposanto completo, con sus muertos, sus ataúdes, sus tumbas y la tierra circundante, a un predio en las afueras del pueblo. Explicó pacientemente que la mudanza se haría con cuidado y respeto, sin perturbar el sueño de los difuntos, y les hizo el símil con lo que los propios campesinos del lugar hacían cada vez que trasplantaban un brote: lejos de arrancarlo de la tierra, trazaban un rectángulo para cortar la tierra alrededor de las raíces y sacaban un volumen que luego sería incrustado en un hueco del terreno previamente cavado en otro sitio. Las lápidas y las cruces, aclaró, ni siquiera serían removidas de donde se encontraban. Tierra, losa y lápida, en caso de haberla, sería amorosamente extraído por las palas de gigantescos trascabos que luego los depositarían en el nuevo cementerio, en el orden preciso que habían guardado hasta entonces. Los comuneros quedaron medianamente satisfechos con la explicación y, sobre todo, con los dineros adicionales que recibirían por la mudanza.

* * *

Murieron para vivir. Partieron para recibir más amor del que tuvieron en vida. Se ausentaron para dejarnos en paz y ahora no pueden dejarnos en paz ni una semana, ni un día: se hacen presentes en los olores súbitos, en el pomo de la puerta, en el frenazo de un automóvil, en las recetas de cocina y en las punzadas sin razón de la nostalgia. Se soltaron del clavo ardiente del que se sujetaban o fueron borrados por un ventarrón súbito y maldito. Desfallecieron para ser poderosos.

* * *

La compañía bardeó el cementerio con altas planchas de cemento, reunió maquinaria pesada alrededor y durante muchos días se escuchó el fragor del combate entre el metal de los trascabos y la tierra. Una noche, en la cantina del pueblo, un trabajador foráneo, ya borracho, se sinceró con el cantinero: “Me da remordimiento pero tengo que decírselo. Sus difuntos ya valieron madre”.

El cantinero se quedó atónito por un momento, luego libró la barra de un salto y se dirigió con paso apresurado hasta el panteón. Al llegar allí hizo a un lado al vigilante con bursquedad, empujó  la puerta y vio el horror: lápidas desperdigadas, cruces náufragas entre montones de tierra, calaveras y fémures y carnes maceradas entre los escombros. Volvió al centro, abordó a un conocido y le espetó: “profanaron las tumbas”. “¿Cuáles tumbas?”, preguntó el aludido con aire ausente. El cantinero buscó a otro, y a otro, y a otro, y nadie parecía saber de la existencia de un camposanto en la localidad. Desolado, cayó en la cuenta de que sus vecinos habían perdido los recuerdos.

* * *

La memoria es una prueba de amor más sólida que la entrega, más abnegada que la consagración, más definitva que la propia muerte. Por eso, y no por existencias improbables más allá de la muerte, ellos viven entre nosotros y reciben con agrado este pétalo de sempasúchil lanzado con amor al abismo insondable de la ausencia.

28.10.13

Sobre Israel, Palestina y
la FIL de Guadalajara


La Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara ha designado a Israel como invitado especial este año. Ante ello, es necesario tener presente que la creación de ese país provocó la tragedia del pueblo palestino, condenado al exilio, la opresión y el despojo. Los 45 años de ocupación militar israelí han enfrentado a dos poblaciones que hasta principios del siglo pasado habían convivido en paz. Esa convivencia fue remplazada por un Estado fundado sobre la exclusión étnica y cultural y que ha negado el legítimo derecho de los palestinos a un Estado y un territorio.

Abogamos por una política de entendimiento, contraria a la fuerza militar y las argucias diplomáticas y afín a la ética y la justicia de las que muchos judíos han sido portavoces históricos. La perspectiva de una paz real y justa no está en la realpolitik sino en la existencia de dos estados independientes o de un estado binacional.

Esta concepción es compartida por autores israelíes convencidos de que la relación entre moral y política es necesaria. Sus voces, sin embargo, no serán escuchadas en Guadalajara porque no están dispuestos a representar a la política colonialista y segregacionista de Israel.

Pedimos que en la FIL de este año haya mesas redondas plurales y representativas sobre el conflicto palestino-israelí y que en 2015 la Feria tenga a Palestina como invitado especial.

Claudio Albertani, Jessica Beckerman, Néstor Braunstein, Horacio Cerutti, Héctor Díaz-Polanco, Margit Frenk, Francesca Gargallo, Teresa Guitián, Hugo Gutiérrez Vega, Saúl Ibargoyen, Marcos Límenes, Pedro Miguel, Eduardo Mosches, Aline Pettersson, Silvana Rabinovich, Octavio Rodríguez Araujo, Mauricio Schoijet, Luis Tovar

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26.10.13

La vieja copla

♪ ... Y atrás del altar divino
estaba Santa Julieeeeeta
haciéndole una puñeeeeeta
a Santo Tomás de Aquino... ♫


17.10.13

Los bigotes de Lang



Lang era bien proporcionado, delgado, esbelto, blanco y rubio. Tenía ojos azules, unos mostachos ondulados de antiguo galo, los bigotes más soberbios e impresionantes que nunca he visto; debajo de ellos, unos dientes de perla y, como muchos obreros de las barriadas, tenía una hermosa voz bien modulada a la que sacaba mucho partido cantando vibrantes canciones de amor.

Recibía más cartas que un ministro y las contestaba todas. A cada una de sus enamoradas le escribía interminables epístolas llenas de heroísmos imaginarios y de conmovedoras romanzas para que se estremeciesen y llorasen de emoción. En cada carta deslizaba una foto suya y siempre estaba pidiéndome que le fotografiara en nuevas poses, montando guardia en el retén, haciéndose el zuavo, con la bayoneta calada, a punto de lanzar una granada desde un cráter de obús, cortando alambradas, tendido junto a un cadáver enemigo como si estuviesen luchando cuerpo a cuerpo. Como soldado, era de risa. Le daba jaqueca, todo lo veía negro, era francamente insoportable, neurasténico perdido.

Un día el capitán me mandó llamar para preguntarme si tenía en la sección de asalto voluntaria algún hombre de confianza, para cabo en intendencia, alguien que supiese leer, escribir, contar, que fuese diligente y pasablemente honrado, al menos, en materia de vino. Pensé enseguida en Lang y se lo propuse.

Aquella misma tarde Lang se instaló junto al cochero del carro de la 6a compañía que había de conducirle a Bus, a unos cuantos kilómetros en retaguardia, una pacífica aldea en donde se distribuían las provisiones. Allí se quedaría permanentemente. Le enorgullecían sus galones de cabo pero, sobre todo, estaba contento de alejarse del frente. Dos o tres compañeros fuimos a despedirlo, a darle toda clase de consejos, confiarle cartas para el correo civil y encargarle varios recados.

Bus, que no había sido bombardeada en toda la guerra, lo fue aquella noche por primera vez, y el primer obús alemán cayó precisamente sobre el carro de la 6a compañía en el momento en que desembocaba en la plaza del Mercado, haciendo papilla al caballo, al cochero y a Lang, que volaron por los aires. Recogieron dos o tres cazos de pedazos pequeños y envolvieron los pocos trozos grandes que encontraron en una lona de tienda. Dimos sepultura a Lang, al cochero y a la carne de caballo, todo mezclado, y colocamos una cruz de madera sobre el túmulo.

Pero al regresar del cementerio alguien se fijó en los mostachos de Lang que flotaban en la brisa de la mañana, pegados a una fachada, sobre una barbería. Hubo que sacar una escalera, subir a desengancharlos, envolver los absurdos pelos ensangrentados en un pañuelo, regresar al cementerio, cavar un agujero y enterrarlos con lo demás. Luego regresamos a nuestras líneas con el estómago revuelto.

Blaise Cendrars
(De La mano cortada)


Assange en La Habana



A Fidel Castro podrá regateársele muchas cosas, pero no esa mezcla precisa e irrepetible de realismo y espíritu visionario que le permitió encabezar una revolución socialista y soberanista a tres olas de distancia de Estados Unidos, mantenerse al mando durante más de 40 años, incluso con el viento internacional radicalmente en contra, y soltar el poder y retirarse a una vejez apacible. Por eso me resultó impactante la importancia que Castro atribuyó, a mediados de 2010, al surgimiento de Wikileaks en la escena política mundial. Es cierto que la organización de las filtraciones ya llevaba, para entonces, mucho camino andado, pero no cobró celebridad sino con la revelación de los documentos secretos del Pentágono sobre las guerras de Irak y Afganistán. “Internet ha puesto en manos de nosotros la posibilidad de comunicarnos con el mundo. Con nada de esto contábamos antes (…) Estamos ante el arma más poderosa que haya existido, que es la comunicación”. O bien: "gracias a Wikileaks no harán falta las revoluciones"; de hecho, "a esa organización habría que hacerle una estatua".

Castro aludía, a mi modo de ver, al surgimiento de un nuevo instrumento para transformar el mundo, algo distinto a las guerrillas, las insurrecciones, las huelgas generales o las elecciones, y me resultó significativo que alguien tan persistente como él en las ideas que dominaron el siglo XX mostrara semejante apertura a los nuevos escenarios abiertos por la transformación tecnológica. Tenía razón.

Los expedientes de los crímenes de lesa humanidad perpetrados por Washington en Irak y Afganistán no fueron un campanazo aislado de Wikileaks. En cuestión de meses esa organización realizó una nueva liberación masiva de documentos, los cables del Departamento de Estado, que representaron un golpe demoledor para el poderío mundial de Estados Unidos. Si las revelaciones de mediados de 2010 permitieron ratificar que las tropelías de Abu Ghraib no eran un hecho aislado sino parte de un patrón de violaciones sistemáticas a los derechos humanos, los cables diplomáticos, distribuidos unos meses después, pusieron en evidencia que Washington ejerce una suerte de gobierno mundial por medio de su red de embajadas y consulados en el planeta. Esas revelaciones al hilo fueron para Estados Unidos un impacto político tan severo como el golpe moral causado por los atentados del 11 de septiembre de 2001. Con una diferencia sustancial, que el propio Julian Assange me hizo ver en nuestro primer encuentro: "nosotros no causamos ni un muerto".

Y por más que en la difusión electrónica de documentos gubernamentales no hay delito alguno argumentable, la Casa Blanca colocó de inmediato a Wikileaks y a su fundador en la lista de enemigos mayúsculos, junto con Al Qaeda, Irán y Corea del Norte. La cacería judicial y policial, el bloqueo financiero, el bombardeo propagandístico, el acoso cibernético y las acechanzas de toda clase fueron puestas en marcha desde ese 2010 por Washington y sus socios mayores en el espionaje y el negocio de la seguridad: Gran Bretaña, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Empezó entonces la saga por la que Chelsea Manning se encuentra actualmente presa en una cárcel militar estadunidense, y Assange, refugiado en la embajada de Ecuador en Londres.

En la entrevista realizada en ese recinto diplomático en junio pasado, el australiano moderó las elogiosas expresiones que para con él y su organización había formulado Fidel Castro y delimitó el papel de Wikileaks a lo siguiente: haber transformado Internet y las tecnologías de la información en un nuevo campo de lucha política y haber politizado a la generación para la cual el uso de las redes resulta consustancial.

Más acá de lo dicho por el dirigente cubano, y salvando las proporciones, es evidente el paralelismo entre la causa histórica de la isla y la razón y la circunstancia de Wikileaks: por un lado, una pequeña nación que se enfrenta al país más poderoso del mundo, lo derrota y mantiene viva, contra viento y marea –y bloqueo, sabotajes y amenazas–, la causa de su autodeterminación; por la otra, una organización minúscula, en términos numéricos y financieros, que desafía a los poderes institucionales y fácticos del planeta a fin de desenmascararlos y evidenciarlos ante las sociedades. Y no es lo de menos, en ese paralelismo, que la hostilidad provenga, en ambos casos, del mismo agente histórico: el gobierno y los poderes corporativos de Estados Unidos.

Sin embargo, el primer encuentro cara a cara entre Cuba y Wikileaks no tuvo lugar sino hasta el 26 de septiembre pasado, en La Habana, y ocurrió por medio de una videoconferencia sostenida entre Assange y un grupo de blogueros y periodistas cubanos. Salvar las dificultades tecnológicas que implicaba semejante encuentro fue una tarea formidable por los problemas de telecomunicaciones que, en parte por el bloqueo estadunidense, y en parte por rezagos harto complicados, enfrenta la isla. El hecho es que, gracias al tesón de Herminia Rodríguez, directora del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, de los propios jóvenes –y no tan jóvenes– blogueros y de periodistas profesionales y entusiastas, fue posible obtener un local y una conexión con el mínimo ancho de banda requerido para una videoconferencia artesanal. Gracias al empeño de Iroko Aleko y David Vázquez Abella, y gracias a Ivette Leyva. La cosa es que, unos minutos después del mediodía cubano, unas 40 o 50 personas hacinadas vieron aparecer en la proyección de la pantalla la figura célebre del australiano, y su voz grave, que en algo desentona con su aspecto aniñado, salió por las bocinas: ¿Cuba, me escuchas? Y entonces un aplauso prolongado rompió la tensión y la espera.

Assange apareció con un listón amarillo en la camisa y eso le valió la simpatía inmediata de la audiencia: ese símbolo han escogido los cubanos para demandar la liberación de sus cinco compatriotas que permanecen presos en Estados Unidos por haber infiltrado a organizaciones terroristas del exilio para obtener información que permitiera prevenir atentados. No sólo fue explícito en su solidaridad con los cautivos sino que abordó extensamente la circunstancia de Cuba y se declaró dispuesto a aprender de la isla, que ha sobrevivido a cinco décadas de bloqueo; explicó a la audiencia el sentido de la lucha de Wikileaks, abordó el control de las sociedades por los medios corporativos en Occidente y señaló que Cuba no debe temer a la verdad, sino a la mentira. Respondió a preguntas y dijo muchas otras cosas, y todas ellas conmovieron a los presentes. Si quieren ver el video, hay una versión subtitulada y editada por La Jornada y la grabación original, difundida por Cubadebate.

El diálogo tuvo una resonancia extraordinaria en la isla: la noticia fue cubierta por todos los diarios, apareció en los noticiarios de televisión de esa noche y de la mañana siguiente y, el lunes 30 de septiembre, la intervención de Assange, de casi una hora, fue televisada íntegra en el legendario programa Mesa Redonda y comentada por tres destacadas periodistas: Rosa Miriam Elizalde, Milena Recio y Cristina Escobar.

Lo deplorable es que ese apretón de manos no hubiera ocurrido antes y que haya sido virtual. Lo primero es irremediable; lo segundo, no: tengo la convicción de que más pronto que tarde la persecución contra Wikileaks se derrumbará, como se derrumban todas las construcciones estúpidas, y que Julian Assange estará en La Habana tomándose un mojito.

13.10.13

Advertencia


Cuidado.
No perforar aquí.
Este territorio pertenece a los niños difuntos
que duermen o juegan en el subsuelo
y a los niños que aún no han brotado de él.
No escarbe,

no extraiga,
no explote.
Podría lastimar a unos,
a otros
o a ambos.

8.10.13

Gracias, Morfeo

Que había comprado una casa.
Que la casa tenía una puerta en la que no había reparado.
Que la abría y que del otro lado descubría varias piezas que duplicaban el tamaño de la vivienda.
Que al final de ellas había un jardín.
Que al cruzar el jardín llegaba a la casa vecina.
Que allí vivía una mujer dulce y hermosa.
–Hola, vecina. Usted disculpe: aún no tengo claro dónde termina mi casa y dónde empieza la suya.
–Hola, vecino. No se preocupe. Lo estaba esperando.
El resto del sueño es impublicable.

Gracias, Morfeo, por el regalo.

4.10.13

Canción del hombre normal


Los indios las mujeres los obreros
si un día ya no están entre nosotros
no importa si se mueren si se enferman
no cuentan en la cuenta que nos cuentan

Los ninis los chortís los palestinos
existen porque son maleducados
es cosa de enseñarles con paciencia
que no tienen lugar en la existencia

Poco a poco se van domesticando
es cuestión de quitarles el terreno
hacerlos ver muy mal como una cosa
anacrónica fútil estorbosa

Las brujas del sabat los informales
los viejos jubilados los gitanos
ensucian el paisaje pringan todo
con secreciones lágrimas y lodo

Los maricas los raros las que muestran
más piel que la aceptable por el canon
los judíos los otros los de al lado
los fuereños de aspecto descuidado

Se ahogan en las playas de descanso
irrumpen donde no se les requiere
son patéticos tristes espantosos
los migrantes los presos los sidosos

Las hijas de Lillith los subversivos
los mancos que no pueden ni rascarse
los que no quieren ser gente decente
liquídenlos a todos en caliente



2.10.13

Aquel 68


NOUS SOMMES TOUS DES JUIFS ALLEMANDS!


Mientras dure la Máscara
todos somos judíos alemanes
mientras los presupuestos alimenten ejércitos
todos somos judíos alemanes
mientras dividan la Ciudad
todos somos judíos alemanes
el Che, Régis Debray, Cohn-Bendit, Rudi Dutschke
judíos alemanes
los estudiantes sublevados de Río y Buenos Aires
de Santiago y de Córdoba y Milán
de París y de Zurich y de Berlín Oeste
y todos los que creemos
en la revolución y el hombre
judíos alemanes.

Hasta que nazca el tiempo de la única cosecha
y judío alemán negro argentino chino francés árabe
sean palabras que se usaban
en la Edad Media que acabó a finales
del siglo veinte amén.


Julio Cortázar

1.10.13

Parar la destrucción


Felipe Calderón duplicó la deuda externa, prohijó una enorme corrupción en las oficinas públicas, pervirtió la procuración de justicia y su política de guerra causó decenas de miles de muertes. Pero, comparado con la administración de Peña Nieto, el calderonato parece un mal menor. En menos de un año de gobierno, el mexiquense no ha resuelto uno solo de los problemas legados por su antecesor y, en cambio, ha generado una nueva situación catastrófica. La corrupción permanece invariable, la ineficiencia gubernamental crece y la violencia ha remitido sólo en el retrato mediático del país, pero los conflictos y los agravios sociales se ahondan, las “reformas” multiplican los descontentos y el manejo financiero amenaza con destruir lo que queda de la economía nacional.


La agresividad del peñato y su afán de transformar bruscamente al país mediante un plan de choque disfrazado de reformas legales pretende encontrar asidero y legitimación en resultados electorales fabricados con mejor ingeniería que el endeble 0.56 por ciento con el que Calderón fue impuesto en la Presidencia. En contraste, la ventaja de Peña sobre López Obrador, logrado a punta de sobornos al electorado y de cosas peores, es de más de 7 por ciento; tal vez el priísmo gobernante se haya creído su propia mentira y piense, con base en ese dato, que goza de mayor respaldo social y, por ende, de mayor margen de maniobra que la administración oligárquica anterior.


Otra fantasía autoinducida en la que es fácil creer es que el peñato cuenta con el espaldarazo de la diversidad política del país, vía el Pacto por México. Pero el espectro político real está fuera de ese conciliábulo, ideado originalmente para darle un rostro democrático a un régimen que no lo es y para repartir prebendas a cambio de votos aprobatorios en el Congreso. En el caso del PAN, el Pacto no hizo sino oficializar viejos acuerdos tácitos de gobernabilidad que se remontan al fraude de 2006 –convalidado por los priístas–, si no es que a las concertacesiones del salinato. Y por lo que respecto al PRD, el peñato compró una cúpula, un logotipo y una sigla pero, desde luego, las izquierdas nacionales se encuentran, en su inmensa mayoría, fuera del cascarón de ese partido.


Sin embargo, el peñato se comporta como si hubiese ganado las elecciones como soñaban los priístas a fines del año antepasado –con mayoría absoluta y con limpieza– o como si encabezara un verdadero frente de unidad nacional: mete mano a la Constitución, impone un paquetazo de neoliberalismo ortodoxo no muy distinto a los aplicados en Grecia y España (nuevo ciclo de privatizaciones, incremento generalizado de impuestos y tarifas, eliminación de derechos laborales y de programas de bienestar, salud, educación y cultura) y se propone, en general, un reacomodo de la institucionalidad aun más favorable a los capitales monopólicos y transnacionales que el que ya existe.



Tal vez el priísmo se haya creído sus propias mentiras; tal vez esté empeñado en provocar una reacción social virulenta para justificar una represión masiva que le permita gobernar mediante el miedo el resto del sexenio; tal vez se trate de una combinación de ambas cosas. Lo cierto es que el calderonato palidece ante el grado de destrucción nacional que sus sucesores pretenden causar. En estas circunstancias, sería trágico que la sociedad optara por acomodarse a la devastación y que la resistencia al peñato quedara circunscrita a las organizaciones y movimientos de izquierda, sociales, obreros y comunitarios que han resistido desde siempre. El impedir la destrucción del país no puede ser tarea de decenas de miles ni de decenas de miles: requiere de millones de ciudadanos que, de manera activa y pacífica, amarren las patas al caballo de Atila.

19.9.13

Revertir la catástrofe


Es una cosa de símbolos. Festejamos el cumpleaños del país el 15 de septiembre porque en esa fecha el subversivo Miguel Hidalgo convocó a la gente a luchar por la independencia nacional, pero si fuéramos más realistas celebraríamos el 22 de octubre, día en que el Congreso de Chilpancingo promulgó, en plena guerra independentista, el Decreto Constitucional para la Libertad de la América Méxicana. O tal vez sería más prudente adelantar el festejo al 4 de octubre porque en esa fecha, pero de 1824, se proclamó la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos y, derrotado el extravío imperial de Iturbide, arrancó formalmente la vida de la república independiente.

Pero la conciencia colectiva acomodó el nacimiento de la nación el 15 de septiembre. Es falso lo que propalan ahora algunos, que el origen de la fiesta se deba a que Porfirio Díaz la adelantó para hacerla coincidir con su propio cumpleaños. La primera vez que la celebración se pasó del 16 al 15 fue en 1846, y en tiempos de la invasión francesa Benito Juárez “daba el grito” el día 15, no el 16, en donde lo agarrara la huída de las tropas francesas.

La semana pasada el 15 de septiembre encontró al país en una circunstancia particularmente difícil. La oligarquía gobernante ha copado la mayor parte de las instituciones públicas –el Ejecutivo Federal, el Legislativo, el Judicial, el IFE, la mayoría de los gobiernos estatales, los partidos políticos mayoritarios– y las ha puesto al servicio de la ofensiva de los grandes capitales contra el país y su gente.

Agotadas las mediaciones por la insensibilidad y la sordera de los poderosos, el recurso a la fuerza pública se convierte en un instrumento de gobierno cada vez más frecuente. Las corporaciones armadas son lanzadas contra los inconformes pero pierden día tras día la confrontación con las organizaciones delictivas. No se persigue al narco, sino a los pueblos que se arman para impedir que sus territorios caigan en manos de los narcos. Se expulsa del Zócalo a los revoltosos del presente para conmemorar la revuelta de los revoltosos independentistas, convertidos en estampita, fetiche y estatua de mármol desprovista de significados reales.

Se falsifica la historia para justificar las adulteraciones constitucionales que legalizarían la entrega de la industria petrolera a manos privadas, una entrega que de cualquier forma ya es práctica cotidiana, aunque ilegal; si se hiciera realidad la desnacionalización petrolera que pretende el peñato, ello se traduciría en un recorte adicional a la de por sí mermada soberanía nacional, porque las corporaciones energéticas transnacionales recibirían en concesión enormes territorios sobre los que impondrían su ley; una nueva expropiación resultaría mucho más difícil que la que llevó a cabo el general Cárdenas porque hoy en día el gobierno tendría que someterse, en sus diferendos con transnacionales estadunidenses y canadienses, a comités de arbitraje foráneos, y no a los tribunales nacionales.

Se pretende, además, mediante una reforma fiscal, darle a los bolsillos populares una mordida de 240 mil millones de pesos anuales, no para hacer un gobierno más eficiente ni más pródigo, sino para seguir manteniendo los lujos, la corrupción y la capacidad de cooptación electoral de la clase política.

En lo que constituye un paso definitorio en el proceso de demolición del sistema de educación pública, el gobierno hizo aprobar una reforma laboral disfrazada de educativa que generó una gran inconformidad en los sectores organizados e independientes del magisterio. Decenas de miles de mentores de diversos puntos de la república marcharon sobre la capital y permanecen en ella para hacer patente su descontento. En respuesta, el poder oligárquico organizó una campaña de desprestigio y denuesto contra los profesores y buscó capitalizar en contra de ellos la molestia de muchos capitalinos afectados en sus traslados diarios por las movilizaciones magisteriales.

Luego vino una provocación policial –cualquiera puede ver en Youtube los videos que muestran a la Policía Federal escoltando hasta la plaza a columnas de presuntos civiles que marchan con gran disciplina sin que se sepa contra quíén o para qué– para buscar una respuesta violenta por parte del movimiento magisterial. Se consiguió, en cambio, provocar una vasta oleada de solidaridad social hacia los maestros, solidaridad que se expresa tanto en la realización de marchas de apoyo como en el acopio de víveres, medicinas y ropa para el campamento instalado en el Monumento a la Revolución.

Por añadidura, estas fechas patrias tienen como telones de fondo la pobreza imparable de millones de personas, la agudización de las carencias educativas y de salud, la desintegración social creciente, el desánimo de la ciudadanía y la violencia delictiva que ha sido parcialmente ocultada a la opinión pública por instrucciones de la Presidencia, pero que dista mucho de haber amainado en relación con el calderonato.

Sobre este panorama se abatió la lluvia: un huracán y una tormenta tropical simultáneos descargaron sus aguaceros, devastaron grandes regiones de ambos litorales y sumieron a cientos de miles de personas y a centenares de poblaciones en una situación desesperada. Ante la tragedia, la respuesta de las autoridades ha sido básicamente televisiva, y muy rápido han surgido los datos del descuido y el desdén oficiales que empeoraron en mucho el desastre humano causado por los meteoros.

El país está anegado, desgajado, hambreado, despojado de derechos y seguridad, amenazado y reprimido, violentado en todos sus ámbitos, y muchas personas tienen el corazón adolorido, el ánimo por los suelos y ninguna esperanza de mejora.

Es justamente el estado de ánimo que necesita generalizar el régimen oligárquico para terminar de imponer su nuevo ciclo de “reformas estructurales”: menos derechos, menos propiedad nacional, mayores impuestos y tarifas, mayor deuda compartida por el colectivo y mayor riqueza concentrada en manos privadas. O, por decirlo de otra manera, esta ofensiva antipopular es como los virus: a mayor debilidad en el ánimo del organismo en el que se introducen, mayores son sus probabilidades de éxito.

Desde luego, no todo está perdido y el país es recuperable, a condición de que sus habitantes –y, especialmente, los más lúcidos– se sacudan la depresión y empiecen a marchar, a luchar, a salir a flote, a organizarse, a revertir la catástrofe. Éste es el país que hay que recuperar y ésta, la vida que debe dignificarse. No hay otro. No hay otra.

17.9.13

Expropiación del grito



A partir del fraude perpetrado en la elección presidencial de 2006 por Vicente Fox, Elba Esther Gordillo, Luis Carlos Ugalde y otros, y de la imposición de Felipe Calderón en Los Pinos, la ceremonia del Grito de Independencia del 15 de septiembre se convirtió en un escenario de confrontación y disputa entre el poder oligárquico y sectores sociales organizados y movilizados. En aquel año, con el Zócalo capitalino ocupado por el plantón en apoyo a Andrés Manuel López Obrador –despojado haiga sido como haiga sido de su triunfo electoral–, Fox se empecinó en encabezar, en ese mismo espacio, el ritual. A la postre el plantón fue levantado en vísperas del desfile militar, el guanajuatense terminó cediendo y se fue a gritar a Dolores Hidalgo, y la ceremonia en la ciudad de México fue presidida por el entonces jefe de Gobierno capitalino, Alejandro Encinas, quien dio el grito desde el balcón del Palacio del Ayuntamiento.


En los dos años siguientes el lopezobradorismo convocó al Grito de los libres, los primeros de ellos realizados en el propio Zócalo. Fueron memorables los intentos del calderonato por acallar a los disidentes mediante potentes equipos de sonido y shows de clara manufactura televisiva. A propósito de eso, de unos años para acá se han invertido los papeles: de un evento institucional que la televisión se encarga de transmitir, se ha pasado a la producción, desde el poder público, de una escenificación apta para ser transmitida.


Calderón terminó su sexenio mal habido en medio de un baño de sangre y de corrupción, y con la opinión en contra de la mayor parte de la gente. El año pasado, tras el surgimiento de #YoSoy132, no podía irle bien en la ceremonia del 16 de septiembre. Y no le fue: hay que acordarse de aquel rostro desencajado y aquella mirada perdida con la que el michoacano hubo de observar y escuchar, desde el balcón presidencial de Palacio, cómo le gritaban ¡asesino! y le iluminaban la cara con señaladores láser de color verde.


En el caso de Enrique Peña Nieto el repudio social antecedió su desaseado triunfo electoral y lo ha acompañado fielmente durante los meses que lleva en el despacho, y no podía esperar que le fuera mejor que a Calderón en su estreno como oficiante del ritual republicano. Y además, la plancha del Zócalo estaba ocupada por miles de maestros afiliados a la CNTE que exigen la derogación de la reforma laboral, disfrazada de educativa, impuesta por el peñato. De modo que, tras enviar contingentes de policías antidisturbios y columnas de provocadores a desmantelar el campamento magisterial, Peña se organizó un espectáculo de autoexaltación con miles de acarreados mexiquenses –hay reportes de que también hubo poblanos y veracruzanos– a quienes se dio prioridad para ingresar a una plaza más vigilada que nunca antes. El blindaje fue tan meticuloso que el Estado Mayor Presidencial ubicó y zangoloteó a un chavo que, desde la plancha del Zócalo, había alumbrado a Peña con un láser.

Pero ni esos grupos traficados por el aparato corporativo ni los escasos ciudadanos independientes que acudieron al Zócalo fueron suficientes para llenarlo ni para acallar los gritos de muera el mal gobierno que tampoco la televisión pudo extirpar de las pistas de audio de las grabaciones. Ese grito, por cierto, tan hermano del que pronunció el cura Hidalgo hace 203 años, se repitió en diversas plazas del país.


El contraste inevitable fue la fiesta cívica organizada por los maestros en lucha en su campamento del Monumento a la Revolución, reunión de ciudadanos libres que conmemoraron, con bailables y música oaxaqueña, el inicio de una gesta del vulgo –prole, se les dice ahora–, por el vulgo y para el vulgo.


En su empeño por defender su usurpación de un festejo eminentemente popular, el poder público y sus ideólogos han tratado de desvirtuar los orígenes de la ceremonia (véase los recientes artículos de Pedro Salmerón al respecto, por ejemplo), muy a tono con esa campañita presidencial que, a últimas fechas, nos quiere vender a un Lázaro Cárdenas privatizador y casi casi formado en Harvard. Pero eso tampoco ha servido de nada: paulatinamente, la fiesta ha regresado a sus legítimos propietarios: la prole, la banda, los nacos, la raza. Lo que se hace en el Zócalo año tras año es un esfuerzo inútil, costoso y tonto por mantener un símbolo de esplendor presidencial que ha desaparecido y que no volverá.



Qué bueno. Pensándolo bien, desde antes de que los neoliberales tomaran el poder por asalto ya resultaba ofensivo un festejo dividido entre los perfumados que asistían a la recepción oficial en Palacio y la chusma de abajo a la que se regalaba un espectáculo de fuegos artificiales y de confeti. No es buena cosa conmemorar el inicio de la Independencia con una práctica que escenifica y representa una estratificación más bien virreinal de la sociedad.

Compañeros de ruta


De una plática con Paco Ignacio Taibo II

Hace cosa de 40 años una chava muy combativa y un poco mayor que yo, al sorprenderme en plena lectura de Rimbaud, me clasificó como pequeñoburgués decadente y me auguró que la revolución proletaria me fusilaría.

Actualmente la autora de esa profecía –incumplida, por fortuna para mí, y para desgracia de la revolución proletaria– trabaja como gestora del PRI. Yo, por mi parte, sigo más o menos en lo mismo que en aquel entonces: leyendo a Rimbaud y tratando de aportar un milésimo de grano de arena a la transformación social.

He aprendido, eso sí, a no dejarme intimidar por ultras de temporada. Los de hoy tienden más al anarquismo (bueno: a eso que llaman anarquismo y que es como el esmog de la autopista que bordea el cementerio de Bremgarten-Friedhof y tizna la tumba del pobre Bakunin) que al maoísmo, y ya no suelen amenazar con el paredón porque eso se ha vuelto políticamente incorrecto. En todo lo demás la ultra sigue idéntica a sí misma.

Anda, querido activista intachable, accede a marchar por un rato al lado de este viejo reformista, que tal vez logremos hacer algo juntos antes de que nuestros caminos vuelvan a separarse. No te impacientes. Ya madurarás un poco y encontrarás hueso.

15.9.13

Viva México

Marcha de maestros en Xalapa previa al plantón ferozmente reprimido en la
madrugada del 13 de septiembre. Gracias por la foto a @claucruzg y @KarimeRiv


Vivan las semillas que germinan en silencio. Vivan los brotes que resisten la sequía y la tormenta. Vivan los tallos que se doblan, sin quebrarse, bajo la presión del viento. Vivan las ramas que avanzan y se entrelazan. Vivan los troncos que se robustecen. Viva el bosque completo.

Vivan los que salen a las calles y a las avenidas por primera vez en la vida.

Vivan los que han pasado toda la vida en las calles y no se han fatigado.

Vivan los que conservan el corazón limpio después de tantos fraudes.

Vivan las que escarban en la cáscara de la derrota hasta encontrar la victoria.

Vivan los que persisten, las que advienen, los incansables.

Vivan los abandonados de los que se acuerdan sólo para cobrarles impuestos.

Vivan las que actúan, las que cantan, las que danzan, las que pintan, las que toman video, las que escriben, las que operan, las que conducen, las que compran y venden con honestidad.

Vivan los que proyectan, los que suman, los que reparan, los que venden su trabajo sin vender la conciencia.

Vivan los que viajan son olvidarse de llevar los principios en el equipaje.

Vivan los sedentarios que siembran sus principios y se quedan a cuidar la cosecha todo el tiempo que sea necesario.

Vivan quienes no hacen escarnio de la pobreza y la dignidad.

Vivan las que ven venir la tormenta y en vez de hincarse se organizan.

Vivan los campesinos expoliados.

Vivan los asalariados que deben su salario antes de recibirlo.

Vivan los informales que convierten su incertidumbre en el pan de cada día.

Vivan los jubilados que pierden día tras día la carrera contra la inflación.

Vivan las niñas y los niños a los que se pretende dejar sin patria ni futuro.

Vivan las adolescentes que no alcanzaron lugar en la prepa.

Vivan los jóvenes excluidos de las universidades públicas.

Vivan los alumnos sin escuela, los maestros sin aula, los enfermos sin hospital, los servidores públicos sin presupuesto, los médicos sin medicinas, los artesanos sin taller, los comerciantes sin mercancía. Vivan todos aquellos que hacen milagros para sobrevivir.

Vivan los profesionistas que se ajustan a su manera digna de vivir.

Vivan los inquilinos angustiados que no ajustan para la renta.

Vivan los funcionarios que no roban ni engañan.

Vivan los legisladores que votan en contra de las reformas estructurales.

Vivan los dirigentes que no se venden.

Vivan los investigadores que no le temen a la verdad.

Vivan los informadores que redactan sus notas entre amenazas de muerte.

Vivan los que siguen viviendo en Estados Unidos para mantener a sus familiares en México.

Vivan los migrantes mutilados por La Bestia, extorsionados por la policía, vendidos como esclavos a los delincuentes, enterrados lejos de su patria.

Viva la Cooperativa Pascual. Vivan todas las cooperativas.

Viva la industria petrolera propiedad de la Nación.

Viva la UNAM. Viva el Poli. Viva la UAM. Viva la UACM. Vivan todas las universidades públicas de todos los estados.

Viva la Constitución de 1917.

Vivan los trabajadores de Mexicana. Viva el SME. Vivan los mineros. Vivan las comunidades zapatistas.

Viva la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.

Viva MORENA.

Libertad para Alberto Patishtán.

Derogación de las reformas antipopulares impulsadas por el peñato.

Toda la solidaridad con los maestros en pie de lucha.

Alto a la represión.

Viva la raza. Viva la banda. Vivan los pelados. Viva la prole.

Vivan los siempre insumisos.

Vivan los muertos de todos los sexenios. Vivan las asesinadas de Ciudad Júarez, del Estado de México y de todos  los rincones dolientes del país. Vivan los mineros de Pasta de Conchos.  Vivan las víctimas de la homofobia. Vivan los niños sacrificados en la Guardería ABC.

Viva Cuauhtémoc. Viva Gonzalo Guerrero. Viva fray Bartolomé de las Casas. Viva Francisco Tenamaztle. Viva Jacinto Canek. Viva Gaspar Yanga. Viva Gabriel Teporaca. Viva fray Servando Teresa de Mier. Viva Francisco Primo de Verdad. Viva Miguel Hidalgo. Viva Josefa Ortiz de Domínguez. Viva José María Morelos. Viva Leona Vicario. Viva Epigmenio González. Viva Francisco Xavier Mina. Viva Vicente Guerrero. Viva el Batallón de San Patricio. Viva Benito Juárez. Viva Guillermo Prieto. Viva Ignacio Zaragoza. Viva José Santos Degollado. Viva Melchor Ocampo. Viva Mariano Escobedo. Viva Vicente Riva Palacio. Viva Ignacio Manuel Altamirano. Vivan Ricardo y Enrique Flores Magón. Viva Juana Belén. Viva Emiliano Zapata. Viva María Arias Bernal. Viva Aquiles Serdán. Viva Belisario Domínguez. Viva Francisco Villa. Viva Elisa Acuña. Viva Antonio Díaz Soto y Gama. Viva María Talavera. Viva Elisa Griensen. Viva Felipe Carrillo Puerto. Viva Lázaro Cárdenas. Viva Francisco J. Múgica. Viva Heriberto Jara. Viva Rubén Jaramillo. Viva Benita Galeana. Viva Valentín Campa. Viva Demetrio Vallejo. Vivan Frida Kahlo y Diego Rivera. Viva José Revueltas. Viva Heberto Castillo. Viva Carlos Montemayor. Viva Carlos Monsivais. Viva Bety Cariño. Viva Samuel Ruiz. Viva Carlos Fuentes. Viva Arnoldo Martínez Verdugo. Viva José María Pérez Gay. Viva Daniel Cazés. Viva José Emilio Pacheco.

Viva el arte. Viva el amor. Viva la terquedad vital. Viva la honestidad. Viva la congruencia. Viva la solidaridad. Viva el espíritu unitario. Viva la vida.

Viva México. Viva México. Viva México.

11.7.13

Manchas evocadoras



Unos ven milagros, otros descubren misterios, no falta quien se asuste y algunos leemos historias. Por ejemplo, hay personas que logran distinguir el rostro del Señor o la silueta de la Virgen María en las manchas y texturas de las paredes y del piso, en la corteza de un árbol, en la forma de una piedra, en los contornos de las nubes, en las lenguas de fuego de una hoguera o en una rebanada de pan tostado.

Lo más popular, por mucho, es lo de las vírgenes: no pasa semana sin que en algún sitio o mueble de religión católica preponderante aparezca la Señora de Lourdes, la de Fátima o la de Guadalupe. En Córdoba, Argentina; en A Lama, Portugal; en Parral, México, las mariofanías congregan en forma pasajera a cientos o miles de fieles. Algunas logran persistir. Otras pasan al olvido o a segundo plano, como ha ocurrido, al parecer, con la Virgen del Metro, una mancha que se formó en 1997 en el piso de la estación Hidalgo del Sistema de Transporte Colectivo (STC) del Distrito Federal.



Carlos Rafael Guevara Castillo, entonces de 20 años de edad, se autoproclamó el Juan Diego de aquel fenómeno, por más que la televisión tuvo también su parte en el anuncio de la buena nueva y en el surgimiento de una feligresía casi instantánea. “Yo primero vi en la tele que aquí se aparecía la Virgencita – declaró a La Jornada Gloria Alvarado, quien llegó al lugar acompañada de su suegra y sus tres hijos– y quise verla. Para mí sí es ella. No importa que sea en el piso, ella es humilde y así más es su santa gloria” Una vagabunda la contradecía con suma irreverencia: “Bola de locos, están bien enajenados; esto demuestra que aparte de fanáticos son bien ignorantes. ¿Para qué cargan la Biblia? Sólo para que no se los lleve la patrulla. Pero ahí, en medio de la Biblia, traen mota”.  Y terciaba Guevara Castillo: “Esto es un aviso de que algo va a pasar aquí, en México, pero nadie me hace caso. Va a ser algo así como el terremoto de 1985”.
A su manera, el joven de aquel entonces tenía razón. Muchos terremotos han tenido lugar desde entonces en el país, así sea en sentido figurado. La aparición mariana en la estación Hidalgo –asociaciones aparte– se saldó con algunos milagros subsecuentes debidamente consignados en exvotos como éste: “Virgen del Metro, te damos inmensas gracias porque curaste a mi papá Gustavo del hipo que nadie le podía quitar y duró seis meses hasta que llegaste tú y con tus lindas manos lo sanaste”.

Con la asistencia del Instituto Nacional de Bellas Artes, el  STC removió la porción de piso en la que había aparecido la Virgen, la colocó en una pequeña capilla hecha construir ex profeso junto a uno de los accesos de la estación y colocó a sus pies una cédula implacable: “Imagen formada por filtración de agua”. Para entonces, el Arzobispado ya había desvirtuado, en una declaración oficial, el supuesto milagro –“no hay elementos teológicos que nos permitan afirmar la presencia divina a través de estas líneas que se han formado debido a una filtración de agua”– e iba mucho más lejos: advertía que aquello era, “más que una manifestación de fe, una manifestación de curiosidad que culmina muchas veces en una explotación de la religiosidad popular”.



Hace poco algunos medios sensacionalistas embaucaron no sé a cuántas personas con la historia de unas pirámides en la Antártida que habían permanecido sepultadas, que empezaron a emerger a consecuencia del deshielo y que probarían la existencia de una civilización milenaria hasta ahora desconocida. Y hace mucho, alguien vio, creyó ver o dijo que veía el retrato de un rostro humano en un cerro ubicado en la región marciana de Cydonia Mensae y que fue fotografiado por la sonda Viking 1 en 1976. Aunque el jefe científico de la misión, Gerry Soffen, aclaró desde un principio que aquello no era más que una ilusión provocada por las luces y las sombras, sujetos inescrupulosos como Richard C. Hoagland hicieron gloria y fortuna vendiendo la historia de una civilización extinta que también había dejado pirámides –cómo no– en la reseca superficie de Marte.

Unos hablan de milagros, otros encuentran misterios, no falta quien se lleve tremendo susto y algunos más prefieren referirse a pareidolias, es decir, fenómenos psicológicos consistentes en la transformación de estímulos ambiguos y aleatorios en imágenes reconocibles. Es en esos procesos se basa el hoy desacreditado test de Rorschach: un conjunto de diez manchas abstractas en las cuales el sujeto de estudio “ve” cosas concretas y proyecta, según ésto, el funcionamiento de su psique.



Una de las formas más desagradables de estas confusiones ocurre cuando malinterpretamos algún juego de luces y sombras proyectado en la pared o una prenda de vestir colocada en el respaldo de una silla: miramos de reojo y creemos ver una criatura amenazante dispuesta a saltar sobre nosotros y nos llevamos el sobresalto del año. A ciertas personas de conciencia limpia esto no les pasa nunca y a otras, colocadas en circunstancias de tensión, o bien propensas, por naturaleza o por patología, a la alucinación, les pasa cada tercer día. Pero casi nadie está exento de esperimentar de cuando en cuando una pareidolia y una buena solución es resignarse a ello y, por qué no, hasta sacarle partido.

No se necesita fumar, beber o inyectarse algo para ver en las texturas aleatorias del terminado de una pared la topografía de un mundo desconocido –extensos altiplanos bordeados por cañones y cadenas montañosas, por ejemplo– y ubicar en ese escenario la historia de pueblos que emigran, se asientan en determinados puntos, comercian entre ellos, tejen alianzas, se hacen la guerra, erigen y destruyen grandes centros ceremoniales; los grumos y las imperfecciones del cemento son de una ayuda invaluable para localizarlos en nuestro mapa.

En medio metro cuadrado de pared pueden ocurrir, además, sagas individuales de amor y muerte, fenómenos demográficos de gran escala, la invención del helicóptero y la huída de una secta acosada por gobernantes poderosos. Es que algunos ven milagros, otros descubren misterios, unos más se asustan de cuando en cuando y no falta quien, en la cáscara de una naranja, en las manchas de una loseta o en los nudos de la madera de la puerta, lee historias.
 
 







10.7.13

Solidaridad con Manning,
Assange y Snowden


Estimados amigos/as intelectuales de Latinoamérica, comprometidos con nuestro pueblo,
Desde la secretaria operativa de la Articulación de los Movimientos Sociales, hemos hecho consultas y preparado la carta de solidaridad que sigue abajo.
La carta será entregada al Presidente Maduro en Montevideo, el día 12 de julio próximo.
Estamos recolectando otras firmas de movimientos sociales en cada país.
Queremos hacer una convocatoria a que nuestros intelectuales de cada país, comprometidos con la causa de nuestros pueblos, también firmen.
Envíen adesiones individuales para albasolidaria2013@gmail.com y copia para la secretaria de los movimientos sociales albamovimientos@gmail.com
Así como, recomendamos dar amplia difusión en todos los medios de comunicación que puedan..
Saludos
Fernando Morais

Joao Pedro Stedile



A LOS GOBIERNOS DE EUROPA;
AL PUEBLO DE LATINOAMERICA;
AL GOBIERNO DE ESTADOS UNIDOS;
A nuestros amigos Bradley Manning, Julian Assange y Edward Snowden:

Los movimientos sociales de Latinoamérica, articulados para construir un proyecto popular para nuestros pueblos, que combatimos todas las formas de opresión y de dominación imperialista, sobre cualquier persona y sobre cualquier pueblo, queremos manifestar que estamos acompañando con mucho interés la situación de los compañeros Bradley Manning, Julain Assange y Edward Snowden que, poniendo en riesgo su propia vida, denunciaron, desde adentro de los imperios, la forma como el poder económico y militar utiliza las informaciones e internet, para vigilar, perseguir, y oprimir personas, gobiernos y organizaciones populares.

Estamos muy orgullosos de su coraje y desprendimiento, de enfrentar a esos intereses del imperio.

Estamos vigilantes por sus vidas y su integralidad
Exigimos que la comunidad internacional garantice la seguridad para ustedes y sus familiares.

Por otro lado, queremos saludar y expresar nuestro más rotundo apoyo a los gobiernos de Ecuador, Nicaragua, Bolivia y Venezuela, que han puesto en práctica el principio de solidaridad que defendemos en el ALBA y ofrecieron asilo a Assange en su momento y ahora a Snowden. Ustedes representaron la voluntad de todo el pueblo latinoamericano y por ello los felicitamos. Snowden y Assange, son bienvenidos a Latinoamérica, por todo el pueblo.

A su vez queremos manifestar a toda la opinión publica de Estados Unidos y del mundo entero el pedido de inmediata liberación del soldado Bradley Manning por parte de las fuerzas militares de los Estados Unidos ya que su único delito, fue el de haber seguido su consciencia y denunciar las articulaciones diabólicas del imperio, que utiliza los Drones, y los servicios de inteligencia solamente para perseguir y matar. Recordamos a toda la comunidad internacional, que en los últimos cinco años, Estados Unidos mató a más de dos mil personas, sin ningún juzgamiento, en solamente 4 países árabes, utilizando los aviones no tripulados, conocidos como Drones y utiliza los servicios de inteligencia y el espionaje por internet para localizar sus "enemigos" y después asesinarlos, sin ningún derecho a defensa.

Por todo lo antes mencionado, manifestamos:

Toda nuestra solidaridad y apoyo a los gobiernos de Ecuador, Nicaragua, Bolivia y Venezuela.

Toda nuestra solidaridad y apoyo a Bradley, Assange y Snowden

ARTICULACION CONTINENTAL DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES HACIA EL ALBA

Buenos Aires/ São Paulo, 7 de julio de 2013.


25.6.13

Estado paranoico


Uno no querría describirlo así porque suena desorbitado pero ahí están las pruebas: entre las administraciones de George W. Bush y las de Barack Obama, Estados Unidos se ha vuelto el gobierno más paranoico del mundo y hoy lo es mucho más que en los tiempos del macartismo y de la guerra fría, cuando poseía, al menos, argumentos verosímiles –aunque no necesariamente verdaderos– para mantener a millones de personas, estadunidenses o no, bajo un régimen de vigilancia estrecha y secreta: en aquellos tiempos la confrontación entre las superpotencias tenía entre sus perspectivas la del cataclismo nuclear o destrucción mutua asegurada (MAD, por sus siglas en inglés) y era propagandísticamente fácil dividir al mundo en buenos y malos. Ese telón de fondo le dio a Washington pretextos para espiar y hostigar a individuos tan ajenos a una bomba atómica como Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes, por ejemplo.

En los años noventa del siglo pasado tuvieron lugar dos fenómenos que habrían debido reorientar en forma radical la política exterior y la estrategia de seguridad estadunidenses: la desaparición del bloque soviético y el inicio de la masificación de Internet. El primero hacía obsoleta tanto la fuerza armada como la enorme infraestructura mundial de vigilancia y espionaje montada por Washington y la segunda conllevaba dos reglas de signo contrapuesto: si por un lado la proliferación de nodos de Internet facilitaba la tarea de espiar a los usuarios, por otro lado colocaba en un nivel de gran vulnerabilidad una gran cantidad de secretos de Estado, toda vez que éstos, de una forma o de otra, irían a parar a contenedores (servidores) conectados a la red mundial.

Pero, en vez de redimensionar a la baja sus fuerzas ofensivas y de vigilancia, la Casa Blanca, entonces a cargo de George Bush padre, optó por proyectar a Estados Unidos como superpotencia única, autoerigida en promotora de un “nuevo orden mundial” de matriz neoliberal. Esta decisión se tradujo, en el ámbito del espionaje electrónico, en la reorientación de los sistemas de “inteligencia de señales” (SIGNINT) hasta entonces usados para espiar a la URSS y sus aliados, y cuyo conjunto se conoce popularmente como Echelon. Operado por los integrantes del Acuerdo UKUSA (EU, Inglaterra, Canadá, Australia y Nueva Zelanda), actualmente es empleado para monitorear señales satelitales, telefónicas, celulares y de microondas, lo que pone a sus operadores en posibilidad de espiar el contenido de toda suerte de mensajes. En diversas ocasiones se ha señalado que Echelon es usado por sus socios como un mecanismo de espionaje industrial y comercial que ha sido aplicado contra la Unión Europea. Ya en 2001 un informe del Parlamento Europeo recomendaba a los ciudadanos y corporaciones del viejo continente que usaran sistemas de encriptación en sus telecomunicaciones a fin de evadir la vigilancia ilegal por medio de Echelon.

En el ámbito interno, el FBI instaló en 1997 un software conocido como Carnivore (DCS1000) para monitorear los intercambios de correo electrónico en territorio estadunidense. Tres años más tarde la Electronic Frontier Foundation presentó un documento al Congreso en el que señalaba los peligros del sistema y la respuesta del FBI fue que no había motivos de preocupación, porque el programa permitía a las autoridades distinguir “entre las comunicaciones que pueden ser legalmente interceptadas de las que no”. Durante el gobierno de George W. Bush Carnivore fue remplazado por NarusInsight, un software desarrollado por una subsidiaria de Boeing de origen israelí.

Los programas de espionaje masivo dados a conocer el mes pasado por Edward Snowden se refieren a llamadas telefónicas dentro y fuera del territorio estadunidense (Verizon, Sprint y At&t), así como la intromisión mundial en correos electrónicos, chats, videos, fotos, videoconferencias y transferencias de archivos, e involucra a las compañías Microsoft, Yahoo, Google, Facebook, Paltalk, Youtube, Skype, Aol y Apple. De acuerdo con lo revelado por Snowden, el gobierno de Washington ha espiado por igual a estadistas, universidades, empresas y ciudadanos privados de un sinnúmero de países.

Uno de los problemas obvios de esa red de espionaje es que su operación requiere de grandes cantidades de personas. Hoy, casi cinco millones de personas –tanto empleados públicos como personal de empresas contratistas– tienen acceso a información “confidencial y secreta” del gobierno de Washington, en tanto que un millón 400 mil empleados gubernamentales tienen acceso a información clasificada como “ultrasecreta”. La debilidad estructural del sistema es evidente.


En cuanto a su debilidad política y moral, nada la ilustra mejor como el hecho de que el gobierno de Obama haya presentado contra Snowden cargos por... espionaje.

20.6.13

Despenalización
por la derecha


  • ¿De la Acapulco Gold a la Foxxie de Guanajuato?
Si un presidente en funciones se manifestara a favor de la despenalización de las drogas, así fuera de una despenalización parcial, el hecho sería digno de aplauso por parte de quienes estamos convencidos de la pertinencia ética, legal, económica y geopolítica de acabar con la prohibición: aparte de que ésta se basa en consideraciones mercantiles disfrazadas de moral pública, constituye la condición sine qua non para el florecimiento del narcotráfico y las actividades delictivas asociadas a él, favorece la multiplicación de las adicciones, crea un terreno propicio para las intromisiones y los conflictos internacionales y representa, en general, un factor de severa distorsión para la economía, la política y la vida institucional de las naciones.

Ayuda el que un ex mandatario cobre conciencia de la grotesca y costosa hipocresía que subyace bajo la persecución de las drogas y tome partido por suprimir la arbitraria lista de sustancias que los ciudadanos tienen prohibido consumir. Pero cuando uno que fue presidente no sólo aboga por la despenalización sino que además se apunta para sembrar mariguana y comercializarla en las tiendas Oxxo, el posicionamiento no sólo da lugar a chistes sino que provoca vergüenza y, con suerte, un poco de indignación, porque se evidencia que el sujeto de marras ejecutó las leyes prohibicionistas sin convicción alguna y que, en tanto haya dinero, lo mismo le da administrar una explotación minera de alto impacto ecológico que encabezar una organización ambientalista.

Pero también sería injusto llamarse a sorpresa por las recientes declaraciones de Vicente Fox, quien ahora se dice dispuesto a cambiar su poco exitoso papel de conferencista de clase mundial por el de honesto mariguanero: desde antes de su llegada a la Presidencia se definió como empresario y comerciante y en ningún momento pretendió ostentarse como político, y menos aun como una persona con visión de Estado. Luego se desempeñó con un claro estilo gerencial –quién dijo que la corrupción sólo existe en el sector público–, concibió al Estado como una corporación y nunca llegó a tener clara la diferencia entre sociedad y mercado.

Hay que reconocer, por otra parte, que la escandalosa declaración tiene al menos la virtud de esclarecer el sentido de las tendencias favorables a la despenalización de las drogas que desde hace unos años vienen surgiendo en las derechas empresariales y políticas en el mundo y que no dejan de causar desconcierto: George Shultz, George Soros, Mario Vargas Llosa, Ernesto Zedillo, Otto Pérez Molina, Paul Volcker, César Gaviria, Fernando Cardoso, entre otros. Uno de los manifiestos más claros y ejemplares en este sentido es el que formularon el pasado 21 de mayo varios de los mencionados. Tiene el feísimo título de “Nueva voz en la reforma de política de drogas” y está, por cierto, redactado con las patas.

Los signatarios del texto no se detienen en ningún momento a preguntarse si es moralmente correcto, o no, que el Estado pretenda regular de manera coercitiva consumos que,  independientemente de lo perniciosos que resulten, caen en el ámbito de lo privado. La prohibición de cualquier sustancia alteradora del sistema nervioso –y hay decenas de ellas promovidas por campañas publicitarias legales–, con el pretexto de que la adicción a ellas es un problema de salud pública, resulta tan improcedente como lo sería el forzar al uso del condón –ley mediante y policía al frente– en prácticas sexuales de riesgo. Simplemente, los autores del texto retoman la obvia conclusión que las sociedades vienen haciéndose desde hace varios lustros y desde hace muchos muertos: que las guerras contra las drogas son, si se cree en la honestidad de sus propósitos manifiestos, un fracaso.

La postura despenalizadora se presenta sólo como una iniciativa pragmática y “realista” para atenuar los procesos de violencia, descomposición institucional y deterioro de la seguridad y de la salud, y es ambiguo en el punto de si se debe levantar la veda para todas las drogas hoy perseguidas o sólo para la mariguana. Se debilita, así, la credibilidad del pronunciamiento, a menos que se cuente con la inocencia necesaria para creer que el legalizar el consumo y la producción de mota bastaría para “minar el poder del crimen organizado” y “romper el círculo vicioso de violencia, corrupción y prisiones abarrotadas”. Y no: la mariguana representa sólo una pequeña porción del ramo del narcotráfico. Aunque Fox sí se ha manifestado explícitamente en anteriores ocasiones por la despenalización de “todas” las drogas hoy ilegales.

El 11 de noviembre de 2010 se asentó en esta columna que Zedillo y Fox,
“nuevos adalides de la despenalización, tienen en común sus vínculos pasados o presentes con grandes transnacionales: si antes de dedicarse a la política el guanajuatense ocupó la gerencia latinoamericana de Coca-Cola, el sucesor de Salinas, tras abandonar Los Pinos, ha sido empleado de esa misma empresa, así como de Procter & Gamble, Daimler-Chrysler, Alcoa, Grupo PRISA y Union Pacific, entre otras. Puede ser que los pronunciamientos de ambos ex presidentes sean resultado de meras ocurrencias personales, pero puede ser, también, que sean expresión de intereses corporativos –los farmacéuticos y los refresqueros, por ejemplo– dispuestos a disputar a la delincuencia informal un enorme y vasto mercado, y a instaurar, con base en la conversión de psicotrópicos hoy proscritos en productos de consumo regular, ramos industriales tan intachables como lo son actualmente la tabacalera, la licorera y la de bebidas “energetizantes” que contienen taurina. Lo anterior es especulación.”
Hay que agradecerle a Fox que haya despejado, con su más reciente declaración sobre el tema, el carácter hipotético de aquella reflexión y que se haya tomado la molestia de confirmar, en sus propias palabras, el espíritu empresarial que anima su respaldo a la despenalización: “La mariguana […] puede ser una industria legal y operativa que le quitaría millones de dólares a los criminales, ese dinero ahora va a ser de empresarios y no de ‘El Chapo’ Guzmán, basta de que todo este asunto de la marihuana esté en manos de criminales […] Una vez que sea legítimo y legal, claro, puedo hacerlo, yo soy agricultor. Que la droga esté en manos de nosotros, que ayude a la economía del país y no solamente a ‘El Chapo’[...]” Más claro, ni el agua. Tal vez estemos en vísperas de una nueva etapa de la guerra en la que los narcotraficantes empiecen a enfocar su poder (de corrupción, de infiltración y de fuego) en un esfuerzo por impedir una despenalización cuyo objetivo principal es sacarlos del mercado.

Así que si las derechas mundiales se han dividido en el tema de las drogas es porque un sector de ellas piensa que éstas deben ser convertidas en un negocio tan próspero como legal, en tanto que otro considera que, pese a todo, sigue siendo mejor negocio combatir los psicotrópicos que venderlos legalmente “en los Oxxos”.

No es esa, no puede ser esa, la despenalización promovida desde una perspectiva humanista y de izquierda. La medida no debe servir para hacer dinero sino para acabar con la violencia y la corrupción asociadas al narcotráfico y su combate y para enfrentar en mejores circunstancias el drama de las adicciones. No se trata de promocionar mota o cualquier otra droga en las vitrinas de las tiendas Oxxo; la idea es la contraria: que las drogas dejen de ser un negocio de alta rentabilidad.