16.6.16

Que corazón tan duro,
que mente tan perversa



Esta tarde visité el campamento de la CNTE en la Ciudadela. Platiqué con maestras que llegaron de Chiapas en la madrugada y que, junto con el resto de su contingente, permanecieron virtualmente secuestradas por las policías federal y capitalina durante ocho horas. Sin agua. Sin comida. Sin baños. A esta hora están durmiendo en el suelo, lejos de sus hogares, en casas de campaña precarias, después de viajar un día entero y tras permanecer ilegalmente privadas de su libertad.

Qué corazón tan duro y qué mente tan perversa se necesita para afirmar, desde la comodidad de un despacho ministerial, a bordo de una camioneta blindada o en un restaurante de lujo (todo ello pagado con dinero del pueblo) que esas mujeres, maestras rurales o urbanas, están “defendiendo prebendas y privilegios”. Cuánto cinismo se requiere para que un huésped frecuente de la Casa Blanca de Peña Nieto –un individuo que gana en un mes lo que un maestro en dos años– acuse de corrupto al movimiento magisterial.


1 comentario:

Patricia Bastidas dijo...

Toda la razón. Su sacrificio es un ejemplo a seguir, es una razón para RESPETAR su lucha y adherirse a ella.