3.8.07

La fe del adversario (V)

Vaho de tierra en movimiento.
Fundación en el limo.
El reloj de mi abuelo.
Locomotora en el manglar.
Estirpe que abandona su rama,
se desenrosca,
baja a la hierba.

Hoy, Dios de los Ejércitos,
empleado miserable,
ciudadano, mendigo, sacerdote,
enjabonadamente asumo
mi vida fugitiva;
el efecto coriolis me mantiene
en una rotación perpetua;
traigo hielos eternos conmigo.

Soy la aguja que borda trayectorias,
soy el punto de equilibrio entre Tritón y Nereida.

Ella está en mis cuadernos: es la venganza.
En el seco papel se perpetua,
se yace, se abandona para siempre
con saliva de yeso,
genitales de cuero.

Todo recuerdo humecta.
Voy a decir mañana: eras un río
pero en este presente
su exhalación de piedra pómez
evapora las lágrimas.
Pero en este presente
su aspereza me curte y me embalsama.

* * *

4 comentarios:

Roberto Mendoza dijo...

Más allá del buen poema, (que es bueno de verdad), no sé dónde poner el comentario siguiente. Pedro, en La Jornada de hoy dijiste lo siguiente:
"En su cartón de ayer, titulado "Juego de manos", Magú afirma que Marcelo Ebrard "recibió del gobierno federal el refinanciamiento de la deuda del Distrito Federal", y a continuación pone al gobernante capitalino abrazando un sacote de dinero. El GDF no recibió de la Secretaría de Hacienda ni un peso ni un "favor financiero"; obtuvo, simplemente, un visto bueno necesario en razón del estatuto legal injusto y discriminatorio que rige al Distrito Federal y que le niega la libertad financiera de que disfruta el resto de las entidades federativas. La afirmación de que hubo algo más equivale a proponer que si uno percibe un salario, debe agradecérselo al gerente de la sucursal bancaria que autoriza con su firma el cobro del cheque respectivo."

Se te olvidó Pedro, que ese estatuto legal injusto del que te quejas, también paga por todos los gastos en los rubros de educación y de seguridad social de los trabajadores de la educación del DF, todo a cuenta del gobierno federal. Es decir, el gobierno del DF no paga por los gastos de educación de sus escuelas. Imagínate, el mayor sector escolar del país, y el DF no paga por ello! Es algo parecido a lo que ya señaló Guillermo Sheridan, con respecto a los trababadores del seguro social (que no pagan impuestos, sino que nosotros los contribuyentes los pagamos) y los de la UNAM (que tienen más días de asueto que de trabajo). (Aclaro que soy un izquierdista genuino, pero no cuando los principios de izquierda se llevan al extremo del absurdo, como en los casos arriba citados).

A lo que apunta el cartón de Magú es a la paradoja de tener un alcalde del DF que se rehúsa a reconocer al gobierno federal, y en el mismo suspiro pide la autorización del "refinanciamianteo de la deuda". Si el gobierno federal está suscrito por un pelele ilegítimo, como lo sigue sosteniendo Ebrard, pues que le pida la autorización al líder del gobierno legítimo, no?

En realidad hay tantas cosas que comentar...

Pedro Miguel dijo...

Roberto: Gracias por tu comentario y por ponerlo en algún lado. La legislación de excepción que rige al DF es injusta en muchos sentidos; posiblemente sea también abusiva. Yo, como ciudadano del DF, no quiero ser ni mantenido ni oprimido, y por eso creo que como entidad federativa debemos gozar de los derechos y las obligaciones del resto del los estados.

Ahora bien: Magú dijo, en su cartón de antier, que Ebrard "recibió del gobierno federal el refinanciamiento de la deuda del DF" y eso, llanamente, falta a la verdad.

IxcheL dijo...

Todo recuerdo humecta.
Voy a decir mañana: eras un río
pero en este presente
su exhalación de piedra pómez
evapora las lágrimas.
Pero en este presente
su aspereza me curte y me embalsama.

Me sentí tan identificada con tus palabras, me llegaron como la piedra pómez sobre mis mejillas.

Todo esta cerrado
cerradas las valijas
es hora de partir y no volver
elegir un camino
y darle hasta la cima
y en medio de la rosca
delante tuyo hacerme valer.

Saludos.

Pedro Miguel dijo...

Ixchel: Para un escéptico irredento como este navegante, la capacidad del lenguaje de volverse encuentros y correspondencias es lo más parecido a la vivencia del milagro.