7.8.06

En mala hora



No debí ver esta película.
No en este momento, no en este mes, no en este año.
Son contextos muy diferentes, me repito: no estamos en África, los panistas no son hutus, ni los perredistas, watusi; además, qué caso tiene invocar paralelismos que pudieran ser de mal agüero; por añadidura, no creo en los agüeros, y ultimadamente lo que vi fue una cinta inconsecuente, tercio documental, tercio thriller, tercio cuento de hadas sobre niños y mujeres y hombres que se salvan en un entorno que no daba para la salvación de nadie.
Pero debí verla en otra circunstancia, y ahora no puedo dormir por lo que ocurrió –claro que estábamos al tanto— y por lo que no quiero que ocurra.
Ahora debo exorcisar este desacomodo. Iré al cine a ver Cars y escribiré un soneto en el que Ruanda rime con “quién te manda”. Eso es.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Es una película muy cabrona. Cuando la vi en el cine me pasó un poco lo mismo. Lo peor es que seguro que la realidad fue infinitamente más cabrona. Ahí sí fue cuando me cayó el veinte. Pero lo que se calla, se olvida, así que más vale saberlo, verlo, escucharlo.
Saludos

Rocío dijo...

Coincido con el usuario anónimo, no olvidar, no callar.

beto perdido dijo...

jajajjajaja... veamos si tu conciencia lo permite.

saludos. qué buen blog

Anónimo dijo...

La escena de la niebla y la carretera tapizada de cadáveres es devastadora.