3.9.12

“El que vota por la paga
y el que paga por votar”


“Esos desgraciados que vendieron su voto, su dignidad y el futuro del país por mil pesos o por una tarjeta de Soriana”, etcétera. No sorprende que algunos canalicen su primer golpe de rabia contra los paupérrimos entre los paupérrimos (pobreza alimentaria, déficit de dignidad, insuficiencia de cultura cívica) que fueron utilizados por el régimen oligárquico como carne electoral para enfilar a Peña Nieto a la presidencia.

No sorprende. Pero lastima.

Ciertamente, quienes reaccionan así al megafraude, consumado por el IFE hace un par de meses, y legalizado hace unos días por los siete magistrados del Tribunal Electoral, disponen de más información que quienes accedieron a entregar su boleta electoral a cambio de 300, 500 o mil pesos.. Tienen, desde luego, una concepción más acabada de la perspectiva nacional y de lo que significa, para ella, un nuevo régimen marcado por la ilegitimidad y concebido para prolongar la aplicación del modelo neoliberal y del sistema de saqueo puesto en práctica por la cúpula oligárquica político-mediática y empresarial: mayor concentración de la riqueza; reducción de la propiedad pública a cero; incremento de los márgenes para la corrupción; generalización de las connivencias entre autoridades y criminalidad organizada; multiplicación de la pobreza, la marginación y las insuficiencias educativas y, con ello, la generación de nuevos votantes sobornables.

Es posible, por lo demás, que algunos de los que han descargado su indignación –entendible, compartida, justa– en los electores comprados no sepan, o no tengan en cuenta, que para una persona cuyos ingresos son equivalentes al salario mínimo (es decir, millones de ciudadanos), mil pesos pueden hacer la diferencia entre el hambre y la comida durante una semana o una quincena.

La miseria no sólo es indeseable porque priva a las personas de los bienes y servicios mínimos para una subsistencia digna sino también porque, en muchos casos, la contingencia del estómago contamina otras dimensiones humanas (el sentido del deber y de la integridad, la mirada al futuro, la conciencia de sí y de los demás), coloca la supervivencia en el nivel máximo de las prioridades y relega la dignidad a la condición de producto de lujo.

Claro que hay muchos miserables que se mantienen y se mantuvieron íntegros, así como hubo cosecha de votos comprados en la clase media baja. Es que a veces basta con el pavor a la carencia (o con su recuerdo) para perder el control moral de las acciones propias.

Desde esa perspectiva, y habida cuenta que los vendedores de su voluntad política son producto de este régimen prianista, el condenarlos equivale a criticar a un secuestrado porque pagó el rescate, a un asaltado porque entregó la cartera, a un inimputable porque cometió delitos.

Lo compra de votos para Peña Nieto fue una acción doblemente perversa porque no sólo se perpetró para distorsionar la voluntad popular sino que se realizó también para asegurar que los vendedores de sufragios permanezcan en esa condición en forma indefinida.

Lo hecho, hecho está, y hoy resulta necesario definir el objetivo de las movilizaciones en curso: ¿se trata de impedir que Peña tome posesión o de amarrarle las manos a él y al resto de la clase política para impedir que ahonden, mediante las ominosas “reformas estructurales”, la catástrofe nacional presente? Pero tal vez no esté de más distraer un cuarto de hora de esa tarea fundamental para redimensionar la responsabilidad de los votantes comprados. La crónica que escribí en El Chamuco decía, con perdón de Sor Juana, así:

Ante la pobreza inmensa
que se abate en el país,
cambia uno que otro infeliz
su voto por la despensa
y pregunto, en la defensa
del tipo en particular
si peca, en primer lugar,
y con intención aciaga,
el que vota por la paga
o el que paga por votar.

2 comentarios:

julianpc dijo...

Estimado Pedro, te comparto un escrito que preparé al día siguiente de las elecciones, creo que se relaciona mucho con tus atinadas reflexiones: http://blogchinaco.wordpress.com/2012/07/03/mapaches-fraudes-trincheras/

sadim dijo...

No concuerdo con tu vision elitista, ni tampoco misera sobre la actitud de los vende votos, a los que justificas por su pobreza, yo vivo en Jalisco, tengo muchos años observando años que el puto sistema neoliberal PRIANISTA ha ido poco a poco destruyendo las cadenas productivas en esta región, oara así apoderarse ellos de la riqueza,a tal grado de que los profesionistas no tenemos trabajo ni liberal ni en empresas, a los que llamas pauperrimos se les ha dicho un sin fin de veces porque ocurre esto, a lo cual nos ignoran, tienen por eso, conocimiento de causa, por lo cuyal no pueden justificarse sus actos de vende votos, porque son traidores a la patria; te voy a decir algo que le dije a un colega, pero el es priista (jodido como yo) ombre cabron, haz algo para que los despiertes, cuando menos para que sientan lo que sentimos la gente conciente; quieres calarle, ve a despertarlos, a ber cuanto, mexicano de esa calidad despiertas, pero creo que te vaz a canzar primero, yo llevo 12 años haciendolo