22.9.06

Retoques a una historia
de amor de a tres pesos

El poeta

Querida, ni por una bagatela
podríamos vender nuestra novela
de amor. Déjame libre, en consecuencia,
para hacerle unos cambios a conciencia.
Es más: sería acaso conveniente
que me la reinvente.

Nos conocimos una noche fría
a bordo de un camión de policía
después de una fructífera redada.
Permíteme decir, si no te enfada,
que fuimos invitados especiales
del Príncipe de Gales.

Me produce pudores y sonrojos
recordar el hotel lleno de piojos
al que fuimos después. Mejor digamos
que la primera vez que nos amamos
fue una noche estrellada, en la montaña
dentro de una cabaña.

Los ángeles volaron muy, muy bajo;
sus suspiros llegaron con trabajo
tal vez al mezzanine, al primer piso.
Para afinar la trama, preconizo
que jueguen un papel menos pedestre
en la esfera celeste.

Sería deprimente recordarte
nuestra luna de miel en la Narvarte.
Quitemos cosa tan vulgar. Prefiero
afirmar que abordamos un crucero,
o pongamos de fondo en esta escena
la ribera del Sena.

Al ver que nuestro amor era un fracaso
te largaste sin más, dando un portazo.
Margarita, por Dios, seamos decentes;
mejor, para consumo de las gentes,
te pusiste muy pálida, tosiste
y luego falleciste.

Unos meses después de tu partida,
con otra yo me daba buena vida.
Pero quiero omitir al despechado:
quedaría mejor hacerlo a un lado
y poner
desenlace formidable
al viudo inconsolable.

Es la triste venganza
que al vencido, al cornudo, da templanza:
cuando su historia con dolor evoca,
descubre que el destino se equivoca
y procede, nomás por sus cojones,
a efectuar las debidas correcciones.

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NOTAS:

1. Esta es la traducción más vilmente traidora que he perpetrado en mi vida; el final se toma unas licencias de a tiro vergonzosas. Pueden comprobarlo
aquí, y si a alguien le interesa meterse en los entresijos del texto original, debe ir más bien acá.

2. El título, Retouches A Un Roman D'amour De Quatre Sous, es una referencia inequívoca a la
Ópera de dos centavos. No es la única obra que de alguna manera ha sido inspirada por, o que alude a, esta pieza brechtiana.

3. Brassens no alcanzó a grabar esta canción. La grabó su cuate Jean Bertola en un disco póstumo que, para mi gusto, resulta tantito meloso. En cuanto consiga el archivo MP3, lo pongo. En lo inmediato, aquí dan chance de escuchar un cachito.

4 comentarios:

alonso ruvalcaba dijo...

divertida traducción, mi querido pm;

yo no vi las tales licencias: en todo caso, el que se las tomó fue el buen brassens, que se atrevió a escribir [y a vivir!] su luna de miel quartier de la zone en lugar de vivirla [y escribirla!] en la narvarte.

Hilda dijo...

Pero ¿y qué con John Gay? ...¡The Beggar's Opera!

Pedro Miguel dijo...

Gracias por ampliar los horizontes de esta extendida ignorancia, querida Dove: en efecto, Brecht se inspiró en Gay. Pero creo que la historia de Brassens no tiene mucho que ver con uno ni con otro, salvo por las correspondencias de título con la célebre pieza del segundo. Creo que no hay obra de teatro con nombres traducidos más diversos: La ópera de cuatro cuartos, La ópera de perra gorda, La ópera de tres peniques, La ópera de dos centavos, La ópera de tres reales... ¿Quién da más?

Champy dijo...

Woaooooo....

Que mueve todo esto?

Capishhhhhh?